Hogwarts: La Generación de Maneko

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Spin-off. Episodio 3: Desahogos para el Alma

Mensaje por Ghostyaya el Lun Sep 18, 2017 11:44 am

Spin-off. Episodio 3: Desahogos para el Alma




Gerard:
Dia festivo

Unos suaves golpecitos provenientes de la puerta de su despacho llamaron la atención de la directora. En su interior, la mujer de mediana edad acomodo su cabello y se dirigió a la puerta, abriéndola suavemente. Del otro lado, una chica de primer año se encontraba sonriéndole con una cara somnolienta. Poseía una hermosa y larga caballera, una sonrisa radiante y unos lindos ojos color marrón.
- ¡Buenos días directora! – dijo la chica intentando sonar enérgica – ¿Tiene un momento?
- Maya… ¿Cierto?
- Sip, un placer – La chica levanto su mano para estrecharla con la de su directora – Mi tutor dice que estrechar la mano de otra persona fortalece la comunicación y la confianza
- Tu tutor… hablas de Gerard
- ¡Exacto!

La directora se cruzó de brazos y miro duramente a la chica, quien se encontró de brazos e hizo una tierna mueca. La líder actual de Hogwarts desvío su mirada y coloco sus manos en su cintura.
- Bueno. Eso no importa realmente, dime, en que puedo ayudarte
- Este, como voy a salir de los terrenos de Hogwarts, no se si era prudente avisarle. Así que eso vine, a avisar que salgo en unos minutos

Maya sonrió mientras la directora quedo totalmente ensimismada en su sorpresa ante la aclaración de la jovencita estudiante.
- Oye, no, no, no. Esta estrictamente prohibido abandonar las inmediaciones de Hogwarts en periodo escolar.
- Pero le avise desde hace meses al sub-director Gérard. El me dio permiso.
- Gérard te dio… ok, ok. Cuéntame que te dijo exactamente

Maya comenzó a ponerse nerviosa, de alguna forma, sabía que sin querer había delatado a Gérard ante la directora, pero en su defensa, ella no sabia que estaba prohibido y tampoco sabia que su tutor no le había dicho a la directora. Cuando la directora comenzó a dirigirse nuevamente hacia ella, Maya le contestó:
- Bueno, me dijo que como no tenía medio de transporte, el me llevaría en escoba a Hogsmade y de ahí hacia un trasladador
.- Aja…
- Eh… ah si, me dijo que, ya que yo no puedo usar magia fuera de Hogwarts, pues el vendría conmigo para traerme de regreso
- Al menos te explico eso, bueno, a donde te llevará
- ¡¡¡A México!!! Very Happy
- ¡QUE!
- ¡Perdón! >o<


Momentos después, Gerard se encontraba preparando una escoba “Prestada” de otro profesor, una un poco más grande que su antigua escoba. Cuando vio acercarse a Maya, corriendo despavoridamente y gritando
.- ¡Dijo que no, dijo que no, dijo que no! D:
- ¡Corre!


Gerard monto la escoba mientras observaba como la profesora corría detrás de ella
- ¡Alto ahí Gerard! – Grito eufórica – Te lo digo en serio
- LALALALALALA no te oigo LALALALA


Gerard rio, tomo a Maya de la mano y salió volando del colegio a toda velocidad, dejando atrás a la profesora que instintivamente había tomado su varita, pero sin hacer ninguna clase de hechizo “Justo cuando pensaba que habías madurado”. Maya se aferró a la cintura de Gerard durante el camino a Hogsmade, donde al defender, ella volteo a mirarlo preocupada.
- Estaré en problemas…
- No… Aunque… quizá yo si… jaja, amo la aventura
- Yo igual

Un hombre de avanzada edad los esperaba
- Gerard… me debes un gran favor por esto
- Claro, claro. Aunque tú también me debes algunos, el tráfico de mercancías exóticas no es algo bien visto en la comunidad de Aurores
- Tú no eres un Auror, Gerard
- Oh, es cierto. Tienes el trasladador


El viejo los llevo detrás de un bar en donde había una farola rota.
- Mira Maya – dijo Gerard – Esto es un trasladador, es un instrumento que nos llevara a México. Pero tenemos que tocarlo al mismo tiempo. Quedo claro.
- Ese hombre da miedo
- Pon atención Maya. Si nos separamos por favor, busca este objeto y regresa, yo sabré como volver
.- Ok, claro, lo entendí.


Gerard tomo suavemente la muñeca de su protegida y guiándola, ambos tomaron la farola y de un momento a otro, se encontraban en México. Gerard recordaba con claridad el sitio en el que estaban, antes de despedirse de Maya la última vez, se había retirado estando parado justo en el mismo sitio. De pronto, un hombre barrigón y disfrazado de charro grito.
- Señores, que suene la música. ¡¡¡Celebremos este día de Muertos!!!

Maya tomo a Gerard y lo arrastró hacia un pequeño puestecito donde se pintó su linda cara de calaverita. Ella insistió fuertemente a que Gerard lo hiciera, pero él se negó, fue hasta que ella recurrió a su técnica de la Carita Triste, que casi lo consigue. Pero fue la presencia de algunas bellas latinas, que termino accediendo para poder acompañar a una bella mujer disfrazada de catrina que no tardó mucho en aceptar pasar el rato él, aunque finalmente el decidió acortar su tiempo con ella para celebrar con Maya.
- Pensé que te divertías con ella
- Si, pero un hombre debe saber dónde realmente tiene sus prioridades
- No entiendo
- Que no es lo que quiero hacer.


La música siguió y siguió, todos danzaban, comían y charlaban y pronto, Maya calló rendida y termino durmiéndose en el regazo de Gerard. El chico comprendía la razón por la que Maya amaba este dia, y estaba dispuesto a meterse en problemas con la directora si era necesario, pero le regalaría este momento a esta chica que había terminado por convertirse como en su hermana pequeña.

Gerard se puso de pie, cargándola entre sus brazos y alejándose del ruido de la fiesta hasta donde estaba el trasladador, lo tomo con un trapo y lo envolvió para no tocarlo.
- Aun no me quiero ir u~u
- Es tarde y debemos volver al colegio, aunque antes, debemos hacer una parada.

El profesor tomo algo envuelto en su bolsillo, lo desenvolvió y ambos lo tocaron, siendo transportados a un cementerio cercano a Hogwarts. Gerard coloco a un dormida Maya a lado de una lápida y comenzó a andar hasta una en particular, bastante descuidada. Gerard apunto su varita y esta se limpió de todas las ramas y la basura de las hojas que la rodeaba, sin saberlo, Maya lo había seguido.
- ¿Quién es Profesor Gerard?
- Una de las mujeres que me ayudo a ser quien soy ahora, alguien a quien muchos terminaron odiando y olvidando.
- ¿Cuál era su nombre?
- Yo le decía Beth.


Gerard se inclinó, rindió honores y Maya también.
- Gracias por haber cuidado a quien me cuida ahora Beth, nunca serás olvidada.

Gerard quedo un tanto perplejo por los comentarios de su querida compañera.
- Hora de volver a Hogwarts.
- Si, pero antes
– Gerard quito todas las hojas de cempasúchil y las regó sobre la tumba - Ya podemos irnos. Oye Maya, cuando volvamos, podrías por favor irte directamente hacia tus aposentos, yo tendré que sufrir la ira de mi antigua profesora.-

-Oki.


Steve:
Steve sostenía su varita suavemente en su mano, recordando la primera vez que la tomo en mano, y el extraño calor que sintió al tocarla, como si estuviese viva, en este momento esa sensación volvía a él, más fuerte que nunca, como si la varita fuera consiente de las intenciones de su maestro y estuviese alentándolo a seguir adelante, dándole su apoyo sintiéndose incluso ansiosa de seguir adelante.

Desde que esta llego a su vida, el lazo entre el mago y la varita se fortaleció con el tiempo, en un principio ambos chocaron bastante ya que la varita compartía el temperamento de su dueño, pero con el tiempo esta se volvió una extensión de Steve fortaleciendo su magia y voluntad por partes iguales.

El joven mago comenzó a tomar largas bocanadas de aire mientras reunía en su interior las emociones y sentimientos necesarios para lanzar su encantamiento, su ira, su rencor, frustración odio y rabia, todo lo que guardaba en lo más profundo de su ser empezaba a surgir como lava por un volcán a punto de explotar, el calor de la varita, antes acogedor como una fogata en invierto, se volvía cada vez más intenso, calcínate, parecía que estuviese a punto de quemar la mano de su portador de tan caliente que era, muestra de la conexión de ambos, la varita compartía los sentimientos de su amo y los estaba expresando en ese instante.

De pronto Steve pronuncia su encantamiento en un alarido de furia que retumbo en el aire con la fuerza y solemnidad de un trueno, por un pequeño instante nada paso, pero de pronto una luz tenue blanca parecida a un patronus salió de su varita solo para convertirse en una poderosa llamarada negra instantes después, que salió disparada de la varita del mago para convertirse en un imponente fénix de fuego negro.

Steve agito su varita de nuevo y el fénix empezó a volar como lo indicaba el movimiento de las manos del joven Dunham, tomando el rol de director de esta orquestra de destrucción, el ave volaba poderosa y gallarda alrededor del joven quemando al instante todo lo que estuviese en su camino, ambos, el mago y el fénix mantenían contacto visual constante, nunca separando la mirada el uno del otro, como si estuviesen atrapados en una feroz lucha de voluntades.

De pronto, Dunham apunto su varita al cielo rompiendo el contacto visual con el fénix, quien se lanzo a lo alto para estallar en un estruendo lanzando un último rugido al mundo antes de desvanecerse, el joven mago cayó al suelo de rodillas jadeando agotado, por el esfuerzo, y suelta un golpe de frustración al piso por lo cerca que estuvo de perder el control de nuevo antes de levantarse.      

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Capítulo XVIII: Recuerdos con Cicatrices.

Mensaje por Ghostyaya el Lun Sep 25, 2017 11:27 am

Capítulo XVIII:
Recuerdos con Cicatrices.


bonus 1:
BONUS 1
-… y es así que averiguamos que ustedes dos son herederos de los fundadores: la Copa para ti, Medusa, y el Guardapelo tú, Steve-sentenció Markus tranquilo mientras tenía en sus manos la diadema de Ravenclaw. A su costado, Lloyd y Joseph esperaban alguna respuesta de los mencionados y la primera que habló fue Medusa.

-No mame… Digo, ¿es en serio? -soltó una risotada nerviosa sin creer lo que le decían.

-Claro… sí... yo, heredero de un extremista de la pureza-expresó Steve con tanta incredulidad que se podría cortar con un cuchillo-. ¿No lo atribuyen a una casualidad?

-Steve… ¿sabías que tu apellido figura en la Historia? -dijo Joseph en un tono cantarín como si le alegrara que ese dato no lo conociera el Slytherin-. Hace unos 400 años existió un fabricante de varitas llamado Garrik Dunham, es probable que desciendas de él.

-Ya lo sabía, listillo-Steve sacó su varita para observarla y sonrió de lado-. Cuando compré la varita me dijeron que él mismo la había fabricado… y según otra más, pero no lo sé-se encogió de hombros y volvió a guardarla-. Como hay apellidos iguales en magos y muggles no supuse que él fuese un antepasado.

-Deberías investigarlo-sugirió curioso Lloyd ante esta evidencia-. Ya sea para despejar tu curiosidad o saber la historia que guarda la varita. Y aunque no nos crean, nosotros estamos seguros que sí son los herederos.

-Debemos decirle al Subdirector-recordó Markus sacando un pan de la nada para darle un mordisco-. Él es el heredero de Gryffindor, y no se… ponerle sobre aviso que se cuide.

-Pero si ni nosotros creemos eso… ¿cómo se lo demostrarás a él? -preguntó Medusa sin querer ofender a nadie-…. Es que… queremos más pruebas para saber si eso es verdad.

-Yo quiero hablar con él-se ofreció Joseph aun de buen humor-. Si no nos cree le enseñamos la diadema. Y prefiero que eso se quede en la sala.

-¿Están seguros de que el Subdirector Wanderer lo sepa?-la pregunta de Lloyd era sincera y demostraba que lo meditó bastante-Hay que.. garantizar que no lo revelará…

-Confía en su palabra, es alguien responsable…- la mayor de los Black se veía segura de su frase, pero Joseph no tanto y eso provocó que la chica alzara una ceja sin decir nada al respecto-. Y quiero que los demás lo sepan-sugirió la pelirroja y a su vez Steve asintió-. Somos un equipo, y en la próxima reunión tocamos el tema.

-Está bien-dijo Markus a regañadientes guardando la diadema en un cajón-. No quisimos decirlo ante todos porque no sabíamos si ustedes querrían, pero entonces a la siguiente vez lo comentamos.

-Y si eso es todo…-Steve se dio media vuelta y caminó a la salida de la sala, y a pesar de que Medusa le habló él no hizo caso y se retiró.

-Medusa…-Markus le puso una mano sobre el hombro de su amiga para darle consuelo-… dale tiempo. Ya veremos cómo solucionar lo tuyo.

-Si quieres…-Lloyd comenzó a hablar nervioso, pero tragó saliva y continuó-… Tienes mi apoyo en tu… conflicto. Y si las cosas se ponen feas, puedo pedirle a mi padre (muggle) que te de asilo... en la sociedad muggle tenemos bastantes recursos.

-Muchas gracias, chicos. Espero que esto se solucione de la mejor manera…-susurró la chica melancólica. Tres personas sufrían y no podía hacer mucho para evitarlo.


Logrando escaparse de las paredes del Colegio con cierto recelo, Aline sentía que podía respirar de nuevo luego de estar semanas encerrada en la Biblioteca y en su habitación por petición de Gabriel y la Directora de ayudarle al periodista con una investigación para El Profeta. No le había agradado la idea de que le quitaran su puesto como docente y mucho menos que por el favor a su amigo ya no podía interactuar tanto con los alumnos y los demás profesores. Había visto a todos sus colegas comportarse de manera extraña y no había tenido oportunidad de hablar con alguno, de ahí que cuando por fin pudo salir del castillo casi escabulléndose porque Gabriel no estaba, sus pasos la dirigieron a la Cabaña del Guardabosques, sitio donde Gerard seguramente estaba descansando. Desde lo lejos veía humo de la choza y con cada paso que daba se sentía más nerviosa. Ya no era una adolescente, pero sería de las pocas veces que estaría a solas con él y planeaba como iniciar la conversación… si pedirle una barra de chocolate o llegar de golpe y preguntarle por qué se comportaba raro con ella.

-Vamos, Aline-se dio un golpecito en la cabeza y suspiró-. Ya no somos niños… pero… no puedo evitar sentirme así porque aún me…

Un ruido en lo profundo del bosque capturó su atención poderosamente y volteó hacia donde creyó se originó el sonido. Una suave brisa cálida acarició sus mejillas alborotando su cabello negro y le llegó el hedor de madera y pasto quemado, ligero pero pesado. Escudriñando con su mirada notó a la lejanía unas llamas negras y cómo éstas de pronto se alzaban alejándose de la copa de los árboles, así Aline notó que se trataba de un ave envuelto en fuego oscuro que de pronto estalló como si se tratase de un trueno llameante que la asustó. Sin pensarlo mucho, sacó su varita y comenzó a correr en dirección de aquél fenómeno asustada porque no reconoció el encantamiento, nunca había visto algo similar en toda su vida.

**********************
-¿Una tormenta?-el profesor Gerard se asomó por una de las ventanas de su cabaña y notó que el cielo estaba completamente despejado, azul y cálido. En sus manos sostenía un vaso enorme y un galoncito de leche que apenas iba a servir cuando fue interrumpido por el sonido de un trueno-… Debió ser mi imaginación-se habló a sí mismo en tono cantarín y retomó su rutina de prepararse un vaso de leche con chocolate de almuerzo para disfrutar su tarde libre.

**********************
Más adentrada en el bosque, Aline sostenía su varita con una mano y en la otra tenía sus dos dedos índice y medio levantados con el resto de sus dedos flexionados hacia su palma. Estaba preparando una runa de aire de protección lista de activar si veía peligro, pero cuando llegó a su destino reconoció la espalda del alumno que estaba rodeado de árboles y tierra consumidos por fuego de hace poco.

-¡Steve!-Aline guardó la varita, corrió preocupada hacia el estudiante y, sin darle tiempo de reacción al chico, lo abrazó aliviada-. ¿Estás bien? ¿Esa cosa no te atacó?

-¿Podría… soltarme...? Usted me lastima más, profesora…-gruñó Steve, y la profesora se alejó intranquila aun mirándolo.

-Lo siento, Steve. Pero… ¿qué fue eso? -observándolo, la joven notó que el chico tenía sus manos heridas y no de quemaduras, sino rastros de golpes o de una pelea; aprovechó para levantar la vista y de los troncos que no estaban quemados había huellas de puñetazos, de nuevo miró al chico y notó las astillas en sus heridas.

-¿Lo vio? Fue un hechizo que acabo de inventar…-Aline se acercó y sujetó las manos con cuidado para no herirlo-. ¡Oiga! No me ayude... no quiero que…-ignorándolo, Aline dibujó al aire una B mayúscula con sus curvas en punta y en pocos segundos, las heridas comenzaron a regenerarse de forma lenta sin causar dolor-. ¿Qué hizo?

-La runa Berkana, ayuda a la sanación si lo realiza de preferencia una mujer con instinto protector-explicó Aline de forma tranquila y serena, como si aquella información fuese obvia-. No cualquiera puede, ni siquiera Dacitus por ser un hombre-se encogió de hombros y sonrió- Algunas magias, si dependen de la intención, también del género. Es algo normal si conoces de runas. Te recomiendo que no hagas esfuerzo, la sanación implicó parte de mi magia y de tu energía, reposa y luego vuelves a lo tuyo. Ahora explícame qué fue eso.

Steve carraspeó un poco y Aline sonrió suavemente, rememorando que en el pasado había tenido roces con su alumno al querer ayudarle cuando sufrió bullying al ser Slytherin y nacido de muggles, una combinación peligrosa que a cualquiera de personalidad débil le habría resultado en algo terrible y doloroso; pero para el joven Dunham aquello no hizo más que fortalecerlo, cosa que ella respetaba porque en sus años de estudiante también sufrió abusos de quien era considerada su rival en temas académicos. Al graduarse ya no supo más de ella… ¿qué habría sido de su vida?

-Pues… es un hechizo que inventé-comenzó a explicar el alumno con un tono rasposo que indicaba su reacia en tocar el tema-. Si existe un patronus… ¿por qué no lo contrario? En este caso, haces acopio de tus recuerdos y emociones negativos: dolor, ira, temor, frustración… y lo liberas con intenciones de dañar a tus adversarios; pero al ejecutarlo me di cuenta que esa cosa parece tener mente propia… o instinto, y quiere liberarse, pero si lo controlas puede obedecerte. El conjuro es “Ira Esse Armum”.

-¿Ira Esse Armum?-Aline lo pronunció perfectamente y parpadeó un par de veces-. “Ira, sé mi arma, o mi herramienta de guerra” … Vaya, a tu edad inventar un hechizo no es cosa sencilla-la profesora sonrió orgullosa y asintió para sí misma-. Seguramente tiene otras aplicaciones que deberás ir descubriendo, además que por su naturaleza obvia es un hechizo oscuro y, como las Imperdonables, tiene condiciones para ser realizada de manera correcta. Lo deshaces con tu voluntad, supongo… lo que lo hace de alta dificultad. Veamos…

Aline sacó su varita y Steve reconoció que, a pesar de poseer un diseño diferente y ser ligeramente más largo, era de la misma madera que el suyo. Aline comenzó a concentrarse a rememorar esos sentimientos que, como toda persona, albergaba en su corazón y la fortalecían, además de influenciarla a lo que es actualmente: cuando le molestaban en su juventud por ser mestiza, la derrota de Hogwarts en el Torneo de Quidditch de hace 10 años, las miradas que intercambiaron él y ella en Enfermería, la decisión de terminar dicha relación, su frustración en el Ministerio por no conseguir lo que quería, sus derrotas y fracasos, la pérdida, el sufrimiento y muerte de conocidos suyos… y de pronto, un miedo irracional que fue acompañado de un recuerdo con destello verde y un grito en eco que era similar a su voz-… Ira Esse Armum.

Una brisa se convirtió en un remolino potente que se acumulaba frente a ella y adquiría una tonalidad oscura y llamas potentes que finalizaron en la forma de un dragón negro de unos dos metros de altura con sus alas extendidas mirando con sus cuencas vacías a la profesora. Era una lucha de poder entre esos dos y Aline estaba entre la mezcla de la maravilla y el terror por lo que sucedía frente a ella, pues podía sentir cómo esa cosa quería salir libre y quemar todo alrededor; pero también percibía cierto… ¿respeto? Proveniente del dragón.

-¡Expecto Patronum! -gritó Steve alarmado y se formó frente a él una urraca que embistió al dragón y los dos se desvanecieron en volutas de luces claras y de sombras que se remolinaron entre sí para, por fin, dar pie al cielo claro que aún estaba encima de los dos-… Vaya, no creí que mi patronus… pensaba pedir ayuda, pero…qué más da. ¿Cómo le hizo? Tardé semanas en perfeccionarlo.

Aline seguía respirando agitada, pero satisfecha con haberlo logrado a la primera. Desde sus inicios en Hogwarts se demostró su talento para aprender los hechizos sin problemas y que le ganó su lugar en el Ministerio por un par de años antes de su renuncia: ha sido la única, de Gryffindor, en los últimos 50 años en sacar siempre E (la máxima calificación) en todos sus exámenes de todas las asignaturas en las que estuvo. Cierta chispa en su interior de orgullo le hizo sonreír triunfante y después suspiró para relajarse.

-Eso no importa-habló la profesora en un tono afable y tranquilo-. Deberás registrar el hechizo en el Ministerio-guardó su varita y extendió su mano en dirección al castillo sin decir nada, pero a los pocos segundos llegó volando una tarjeta con un nombre que aterrizó en su palma con suavidad y se lo tendió a su alumno-. Ten, cuando llegues pide hablar con él, y solo con él.

-¿Fernando Sacramento? ¿No era el Inefable que vino a supervisar nuestra clase de las Imperdonables? -Aline asintió y Steve guardó el papel en un bolsillo del pantalón de su uniforme-. ¿Eso que hizo fue un Accio sin varita y no verbal?

-Sí, pero reitero, eso no importa-Aline sonrió y se cruzó de brazos preocupada-. ¿Este hechizo tuvo su punto de quiebre por lo ocurrido con Medusa y Linus?

-No.…- le respondió el joven Steve con un suspiro-. Es la forma que encontré para exorcizar mis demonios personales. Como le expliqué, el hechizo implica el uso de emociones negativas- levantó la mirada al cielo azul con cierta serenidad-. Usarlo me resulta agotador, pero de cierto modo me siento más ligero después, como si me estuviese desahogando.

-Claro, es una canalización, como el Patronus- aun de brazos cruzados, la profesora torció su sonrisa y suspiró, buscaba la manera de guiar la conversación a un punto que le favoreciera-. ¿Entonces no te importa que ella esté con alguien más?-la única respuesta que obtuvo fue un leve gruñido de su alumno mientras desviaba un poco la mirada; ante ello Aline ladeó su cabeza un poco y respiró profundamente- ¿Así va a quedar? ¿La estarás evitando hasta que se te pase el berrinche? -ella sabía de la actitud del chico porque le agrada conversar con los fantasmas, además que su “bombarda” al periódico el día de la noticia fue un chisme que el propio Peeves comentaba para su regocijo.

-¿Y qué quiere que haga yo?-cuestionó el muchacho con un tono molesto-. No se me dan estas cosas- agregó con un deje de tristeza aún sin mirarle directamente.

-¿La amas?-preguntó directamente la Jefa de Gryffindor. Sabía que esa palabra era muy fuerte para alguien de apenas 17 años y que aún tenía mucho por vivir; pero ella ya había notado cómo él miraba a la bruja de Hufflepuff, el modo de defenderla y el tono con el que se refería a ella. De cierta manera le recordaba a ella misma hace varios años.

A ojos de Aline, el rostro de Steve se mostró lleno de irritación y desconcierto ante la pregunta que le realizó, por lo que no le sorprendió que el chico le diera la espalda y comenzara a alejarse con paso veloz. La profesora negó con la cabeza y torció los labios.

-Si sigues así la vas a perder, y el arrepentimiento será peor-la voz de Aline no solo reflejaba una reprimenda, también que ella cargaba con un peso que reflejaba lo que le decía en ese preciso instante. No cambiaría las cosas del pasado, pero era algo que debía lidiar por ser demasiado joven y no le gustaba la idea de que él pasara por lo mismo-. Aun puedes hacer algo, Steve-diciendo esto, el Slytherin volteó a verla asombrado por la insistencia de la docente-… No se han casado, sigue siendo un compromiso nada más. Ellos dos no se quieren y si vale la pena que luches, hazlo-sonrió para animarlo y su rostro pareció brillar a la vez que se tornó melancólico-. No hagas algo que lamentes, sigue tu corazón.

La sombra que cargaba Steve en su rostro se desvaneció un poco para dar paso a un brillo de determinación en su mirada. Ante ello, las mejillas de Aline adquirieron un color saludable por haber ayudado a su alumno y sin más, ambos se dieron la espalda para cada quien seguir su rumbo.

**********************
Logrando escaparse de las paredes del Colegio con cierto recelo, Aline sentía que podía respirar de nuevo luego de estar semanas encerrada en la Biblioteca y en su habitación por petición de Gabriel y la Directora de ayudarle al periodista con una investigación para El Profeta. No le había agradado la idea de que le quitaran su puesto como docente… Esperen, ¿por qué estaba en el bosque? Lo último que recordaba era que caminaba rumbo a la cabaña de Gerard y de pronto se encontró con troncos quemados y suelo magullado por lo que parecía rastros de incendio. ¿Qué había pasado? Se giró para ver más del panorama y miró a Steve alejarse del sitio. ¿Él hizo todo esto?

-¡Señor Dunham!-el chico, con una sonrisa extraña, volteó a verla y cuando apenas iba a hablar ella continuó-. ¿Tú causaste esto? - su voz indicaba que no daría pie a una justificación.

-¿Esto…?-la sonrisa de Steve se desvaneció y alzó una ceja con incredulidad-… ¿Qué hice? -Aline señaló muy molesta la evidencia de incendio y ahora el alumno frunció el ceño-… Sí, usted me…

-¿Sabes que esto amerita castigo, verdad?-la profesora interrumpió al chico bastante decepcionada-. Entiendo que estés enojado con lo de Medusa, tus frustraciones personales; pero eso no justifica que quemes un pedazo del bosque-recibiendo el silencio como respuesta, la Jefa de Gryffindor negó con evidente enojo y señaló el castillo-. 20 puntos menos para tu casa, Dunham-sacó su varita e hizo una seña con su mano-. Vete, hablaremos luego de tu castigo. Repararé lo que hiciste antes de que el Subdirector se dé cuenta. Vete, ahora.

Con una mirada demasiado extraña para Aline, Steve se retiró sin decirle nada guardando sus manos en los bolsillos del pantalón. ¿Por qué era así? En otra circunstancia, la profesora habría intercedido en saber por qué se comportaba así, pero ya era un adulto como para hacer berrinches sin controlarse como se debía.

**********************
Sirviéndose su séptimo vaso de leche con chocolate, Gerard fue a sentarse en una de sus sillas de madera para degustar de su bebida favorita. A pesar de recibir un regaño de la Directora por haber salido del país con una alumna sin permiso, había valido la pena y gozó bastante por el hecho de distraerse del estrés que cargaba por su puesto como Subdirector y los secretos que debía guardar por el bien del Colegio, pues tener al Ministerio observándolos no era algo que le agradara en demasía. Sonrió al ver su vaso listo para dar un trago y cuando se lo acercó a la boca escuchó que llamaban a su puerta. Extrañado por no esperar visitas, el profesor se levantó dejando el vaso en la mesa y abrió la puerta, topándose con Steve con un semblante raro.

-Es raro que un alumno venga a estas horas a visitarme…-dijo Gerard en tono afable y tranquilo-. ¿Qué se te ofrece, Steve?

-Pues…-gruñó un poco Steve sin saber cómo expresarse, cosa que el Subdirector notó-… ¿Qué tiene la profesora McGrowell?

-¿Qué tiene de qué?-Gerard volteó a ver su vaso con chocolate y pensó que esto tardaría un poco más de la cuenta.

-Hace rato estaba en el bosque conmigo-Gerard se preocupó al saber que ella estaba sin vigilancia, maldiciendo que Gabriel no hizo bien su trabajo; pero de manera externa seguía sereno-, estábamos hablando y... de pronto pareció olvidar lo que conversábamos.

-Steve, toma en cuenta que hay mucho estrés-explicó el docente tranquilo-… exámenes, vacaciones, el torneo, las noticias del mundo mágico… entre otras cosas. Es normal que nos distraigamos por pensar en muchas cosas.

-No, profesor-el tono de Steve se volvió más sombrío y parte de la afabilidad de Gerard se esfumó-… ella literalmente lo olvidó. Estábamos conversando y al despedirnos parecía que recién había llegado ahí, incluso su actitud cambió radicalmente.

-Mira, Dunham…-ahora que lo llamó por el apellido, lo encaró y solo por unos centímetros era mayor que el alumno, y éste pudo notar que el comportamiento del Subdirector cambió un poco-… hay situaciones en la que es mejor mantener distancia… y ser discreto. Te recomiendo que lo seas, por el bien de ella y el tuyo.

-¡Bah!-Steve suspiró y dio media vuelta para irse-Como si me importara. Eso no está en mis manos.

Gerard no hizo nada para detenerlo, y se quedó en el marco de la puerta observando cómo el chico se iba al colegio con evidente mal humor. Cuando se perdió de su vista cerró la puerta y se quedó de pie mirando al suelo perdiéndose en sus pensamientos, pues ahora descubrió que el daño de su amiga era peor de lo que había considerado y, sin quererlo, empezó a dejarse llevar por la culpa: si no le hubiese hecho eso hace 10 años… ¿Estaría así de grave? Sabía que su intervención fue inapropiada, y que las repercusiones fueron peores por la decisión de ella al desmemorizarse y, a pesar de hacerse por una bruja experta como la Directora, las consecuencias empeoraban. Por eso estuvo de acuerdo con que le quitaran el puesto de profesora, pues así los alumnos no lo notarían o ella misma no se lastimaría con los hechizos; o peor, que denunciaran el caso en San Mungo y se la llevaran para tratarla allá.

Sin saber cuándo, Gerard ya estaba sentado en la silla sujetando el vaso de leche con chocolate con bastante fuerza. Sus ojos, para cualquiera que lo pudiese ver, expresaban una carencia de brillo tan fuerte que asustaría a un incauto, pues su semblante en general era oscuro y turbo como nunca lo habían visto en el colegio, mucho menos sus alumnos. Nunca permitiría que lo mirasen así, pero podía darse el lujo de hacerlo porque así podían florecer sus verdaderas emociones y preocupaciones para no portar su rostro sereno que siempre trataba de tener.

Súbitamente, de nuevo golpes a la puerta lo interrumpieron y alzó la vista en desgana por querer estar solo, pero la voz de otro alumno lo extrañó de nuevo.

-¡Profesor Wanderer!-gritó Joseph inquieto y de buen humor- Sé que está ahí.

Suspirando, Gerard se levantó dejando otra vez su bebida para girar el pomo. Estiró su espalda y frotó con fuerza su rostro con una mano para relajar músculos y no mostrarse tan mal con el estudiante. Sonrió un poco y al abrir la puerta, la mirada de Joseph le tomó por sorpresa porque le dio la impresión de que el chico supo de su estado anterior cuando se fue Steve. Sin embargo, lo atribuyó a que seguía inquieto.

-Joseph… ¿Y eso que vienes a visitarme? ¿Pasa algo?-la voz del Subdirector era tranquila, pues era un sentimiento que buscaba para sentirse mejor.

-Buen día, Subdirector-aunque sonreía, el tono de voz de Pashenko revelaba cierto recelo que Gerard no pudo identificar bien-. ¿Está ocupado? Requiero hablar con usted.

El docente quería estar solo. En otro momento le habría invitado a pasar o incluso contarle alguna historia de sus aventuras en los viajes que realizó; pero lo ocurrido con Aline le tenía muy ensimismado y pensaba salir a buscarla luego de beberse su vaso de chocolate, pero ahora todo eso debía esperar.

-Dime, tengo tiempo-su voz no sonaba muy convincente, pero era lo mejor que podía hacer Gerard para no preocupar al chico.

-Verá…-el tono de voz en Joseph indicaba cierto nivel de ansiedad y por un momento el Subdirector pensó que él también había visto mal a su amiga-… no sé cómo decírselo, pero tenga mucho cuidado… Parece ser que usted es el heredero de la Espada de Gryffindor.

-Espera... ¿qué? -aquella noticia lo sacó de sus cabales y parpadeó un par de veces porque… simplemente no esperaba esa frase-. ¿El heredero? ¿Cómo? ¿Por qué dices eso?

-Lo que pasa es que… -Joseph suspiró y se llevó una mano a su nuca-… ¿Recuerda la profecía de Medusa? Aquella en la que vio en las estrellas cuando estuvo usted, Markus y Steve, y ella obviamente, en el Bosque Prohibido.

-Ah…-no había recordado ese incidente desde ya varias semanas y lo había tomado como un hecho aislado o sin repercusiones evidentes; pero ahora con todo lo que estaba pasando podría creer en ello, pues la Adivinación era una magia muy poderosa que respetaba-Sí, ya lo ubico. ¿Por eso crees que soy el heredero? Vamos, Joseph… sabes que esos son solo mitos. Posiblemente Medusa lo miró como… no sé, miembros verdaderos de las casas y no herederos como tal.

-Tengo pruebas-sentenció el alumno inquieto-. Si gusta, ahorita mismo se las muestro, pero debemos ir al Colegio. Estamos preocupados porque... los objetos no aparecen porque sí… y creemos que usted está en peligro.

¿Sería una broma? No, Joseph lo decía totalmente en serio. ¿Todo esto tendría relación con la búsqueda que pronto iniciarían de las Reliquias, de Lancelot, los movimientos del enemigo y los secretos del Ministerio? De ser así, lo que sospechaban respecto al complot era mucho, pero mucho más grande si objetos poderosos “querían” aparecer ante sus elegidos. No, nada de esto era bueno.

-Joseph… no es que no te crea-sonrió con evidente preocupación-… pero… aaah… si quieres voy a ver la prueba que me dices, pero más tarde u otro día. No es que no lo tenga en consideración, pero… quiero hacer algo antes.

-¿Tiene relación con la profesora McGrowell?-el cuestionamiento de Joseph provocó que ahora su rostro sí evidenciara sorpresa genuina-. Lo que pasa es que ya no la hemos visto… y usted la conoce desde que eran estudiantes. ¿Ella está bien?

-Sí… ella está bien-Gerard tragó saliva y volteó a ver su vaso… tenía mucha sed-… Tiene mucho trabajo, es todo.

-Profesor…-el tono de Joseph era triste, parecía haber perdido parte de su color habitual-… Se lo que es esconder secretos y sacrificarse por la familia… puede confiar en mí. ¿Ella está bien?

El docente sonrió y soltó un largo suspiro. No debía subestimar a sus alumnos, ellos ya sabían bastante de la vida y entendía por qué Joseph le decía esas palabras exactamente, pues el secreto de su condición lupina era algo que todos los profesores sabían para poder salvaguardarlo si volvía ocurrir otro incidente como en el que su colega Abdiel casi pierde la vida. Nadie culpaba al chico, pero era su responsabilidad cuidarle y así seguiría a costa de su confianza. Ahora tomará más en serio lo de los herederos, y de ser eso cierto, Medusa, Steve y Markus estaban en riesgo y su deseo de cuidarles se volvió más ferviente.

-Ella… está pasando por algo delicado-confesó, pero no diría toda la verdad-… la investigación… lo que está haciendo, no es algo sencillo. Se le dio su espacio para que así se desenvolviera mejor y… agradezco tu preocupación hacia ella.

Joseph demostró no estar satisfecho con esa respuesta, pero se encogió de hombros y torció su sonrisa indicando que por el momento el tema quedaría zanjado ahí mismo… para el alivio de Gerard.

-Si eso dice…-el chico entrecerró los ojos y negó con la cabeza-… Solo espero que la profesora solucione lo que tiene. Varios le tenemos estima y no nos gustaría verle mal. Entonces, luego nos ponemos de acuerdo para que vea las pruebas. Cuídese mucho.

-Igual tú, Joseph. -y dicho esto, el Subdirector esperó a que el chico se alejara de la cabaña para cerrar la puerta y al hacerlo, pudo dejar caer los hombros y suspirar tan lastimosamente que hasta sus sentimientos le dolieron.

En menos de 20 minutos su estado de ánimo alegre y satisfecho cambió a la pesadumbre y al agobio, pues tenía que hablar con la Directora de todo lo que se había enterado… Y que lamentablemente algunos alumnos ya se involucraron a una pelea que no les debía competer. Recordó que Irise no estaba de acuerdo con ocultar las cosas, pero el resto consideró que lo mejor era guardar secretos… y ahora por ello, Aline sufría las consecuencias por su memoria y los estudiantes peligraban. ¿Hogwarts era seguro? Ya lo dudaba… y eso no era bueno.

Apenas iba a tomar su vaso de leche con chocolate para relejarse cuando tocaron a su puerta por tercera vez. El mago gruñó en voz baja y respiró hondo para calmarse. No quería visitas, necesitaba estar solo y la paciencia se le estaba acabando por recibir más invitados en ese tiempo que de lo que llevaba el año escolar. Sintiendo sus pies pesados, se acercó al umbral y al abrirla, miró a Dacitus portando una sonrisa serena y sus manos detrás de la espalda.

-Sé cómo podemos ayudarla-mostró una de sus manos y en la palma había un cubo de diamante cortado perfectamente con runas talladas-…. Esto ayudará a sanar su mente, pero tú eres quien debe hacerlo porque eres la única persona, viva, que estuvo ahí hace 10 años-sorprendido y cansado, Gerard apenas iba a hablar cuando lo interrumpió el erudito-. Tranquilo, ella ya se fue al Colegio; venía algo molesta, pero al preguntarle por qué estaba así lo había olvidado-el corazón del Subdirector aceleró, mas Dacitus no lo dejaba hablar-… No te preocupes, fue a descansar porque le dolía la cabeza y le di una poción relajadora-ni siquiera hizo el amago de abrir la boca, así que se limitó a verle-… ella quiere sentirse libre, fue un descuido y la cuidaremos mejor. Ahora, acompáñame en mi despacho para explicarte mejor, no quisiera hacerlo aquí porque hay orejas que pueden escucharnos.

-Dame un momento, ¿sí? -Dacitus asintió, y antes de cerrar la puerta miró que se había tapado los oídos, mas no le dio importancia. En cuanto se quedó a solas dentro de su cabaña, gritó con todas sus fuerzas con evidente frustración-
¡¡ACASO UN HOMBRE NO PUEDE REPOSAR Y DISFRUTAR DE UNA TARDE TRANQUILA CON UN VASO DE LECHE CON CHOCOLATE??-y dicho esto, con su garganta seca y adolorida, se encaminó a la mesa en pasos pesados para beber en dos sorbos grandes su bebida. Suspiró y de nuevo fue a la puerta para abrirla, topándose con que Dacitus estaba dejando en el suelo unas runas de piedra.

-Oh… ¿Solo gritaste? Qué bueno… pensaba que ocuparía un escudo de protección implosiónica para…. Olvídalo-le hizo señas con la cabeza mientras recogía sus rocas-. Vayamos de una vez.


bonus 2:
BONUS 2
El frío en el Bosque Prohibido era muy fuerte, los vientos de invierno se estaban presentando con antelación y si no se llevaba un buen abrigo sería casi seguro contraer la “gripe del gato negro”, enfermedad que en vez de producir flemas como los muggles estarían expulsando bolas de pelo como si fuesen de un gato negro con el resto de la sintomología del resfrío común. Sin embargo, en aquella noche gélida, una sombra estaba frente a una fogata en lo profundo del bosque para seguir informando a su lideresa de los acontecimientos en el colegio.

-¿Seguro que ya la tienes bajo nuestro poder?-cuestionó el rostro femenino en las llamas con un tono vacío y carente de emociones.

-Sí… aunque no lo parecía su fuerza de voluntad es fuerte-reconoció el hombre con cierta ansiedad-. Sin embargo, ella ya es suya, milady, y la obedecerá.

-Muy bien… ¿Y el matrimonio arreglado entre los Black? Recuerda, debemos engañarlas.

-Sí. Todo marcha según el plan. La madre estuvo de acuerdo y logró convencer al resto… y estamos conscientes que debemos manipularlos para que no vean nuestros planes en alguna de sus visiones.

-¿Y la profesora McGrowell? Me enteré de que le quitaron su puesto como profesora. Cierta persona está muy contenta con esa decisión.

-Sí… está haciendo un trabajo especial… sé que hay algo más, pero lo averiguaré en su momento... y no se preocupe, mi señora, ella sigue siendo una pieza importante para que… el heredero de la espada de fuego…-ante la mención del título, su voz casi parecía escupir veneno-… para que él…

-Por favor… ¿Tanto tiempo y aún no lo superas? -después de hablar con color vacío, la mujer flameante parecía reflejar prepotencia y desagrado-. Eso pasó hace tiempo y todo fue descuido del chico, lo hundió su inaptitud y estupidez. Déjate de tonterías y sigue el plan, no quiero que tengas en la cabeza un pensamiento de venganza.

-Está bien…-el hombre suspiró y se esforzó en relajarse-… respecto a Irise, ya la tenemos entre la espada y la pared con la situación de su esposo; de Theodore, recibirá un mensaje especial cuando vea a su familia; según me enteré, “ella” se hará cargo de Alexander para obtener la Reliquia… y de Abdiel, ese malnacido sangre sucia solo es un estorbo. Dacitus resultó ser alguien muy habilidoso... Imperio no funcionaría en él. Lo mejor es eliminarlo… Gabriel puede darnos problemas si sigue aquí... y no dejarán que July regrese al Ministerio, pero cumplió con su objetivo.

-Todo a su tiempo… ¿Qué me dices de los alumnos?

-Markus se está entrometiendo mucho, cree que todo esto es un juego en el que puede meterse; Joseph sigue donde lo queremos; Steve sigue teniendo en su alma ese sentimiento que puede sernos útil… los demás no son relevantes… pero seguiré observando. Lilith Lucis; Maya Tzintzimitl, Aeiris D’Arc-en-Ciel, Mary Pashenko… nos resultarán útiles cuando llegue ese día, mi señora.

-Bien… espero que puedas hacerlo bien, no quiero fallas cuando la profecía se haga realidad.

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Spin-off. Episodio 4: La Línea del Destino

Mensaje por Ghostyaya el Lun Oct 02, 2017 1:25 pm

Spin-off. Episodio 4: La Línea del Destino

MEDUSA

A pesar del intento de sus compañeros de apoyarla después de recibir de golpe la noticia de su ''compromiso'', ésta aun seguía sin creer lo que le estaba pasando. Aprovechando que sus compañeros iban a clase ella optó por faltar aun si eso refería aguantar un regaño del profesor. En su cabeza solo rondaba una pregunta: ¿por qué sus padres, su propia familia la habían traicionado de esa forma?

Bajando con apuro a las cocinas para llegar a la Sala Común de Hufflepuff, casa asignada a aquella chica de roja cabellera desde hace ya 6 años, llegó directo a sacar una pluma, un pergamino, un bote de tinta de su mochila y antes de que saliera decidida de nuevo por la puerta para buscar un lugar tranquilo y solo, su mirada se posó en un mazo de cartas que había caído con ruido sordo al suelo después de sacar las cosas. Dudándolo un poco tomo el mazo de cartas y salió con el mismo apuro con el que entró metiendo todo aquello dentro de los bolsos de su túnica.

Tenía unas ganas muy grandes de irse al Bosque Prohibido para tener algo de paz y poder pensar con tranquilidad, ya que para ella a pesar de ser algo temerosa siempre le pareció muy interesante aquella zona; pero optó por ir a la Sala de Menesteres el cual al entrar la esperaba con una mesa y una silla delante de una chimenea. Al sentarse depositó los objetos sobre la mesa haciendo a un lado el mazo de cartas y tomando con fuerza la pluma para escribir en el pedazo de pergamino. Quería escribirles una carta a sus padres, quería respuestas de por qué le habían hecho aquello; sin embargo, no sabía cómo hacerlo. Soltando un suspiro frustrado se levantó de la mesa de golpe, aquellos que la conocían podrían pensar que estaba molesta ya que su compromiso era por alguien que ella no quería, pero realmente lo que más la frustraba era que, a su parecer, estaban quitándole la libertad de decidir que hacer con su propia vida.

La chica miró de reojo el mazo de cartas y lo tomó revelando que eran cartas del Tarot. Las intentó poner sobre la mesa, sus manos temblaban, trató de calmarse y respirar profundo, pero con todo lo que tenía en la cabeza sabía que las cartas no le mostrarían nada de su interés, pues antes ya le había pasado. Volvió a juntarlas y las apretó contra su pecho, una pequeña lágrima rodó por su mejilla mientras cerraba los ojos con fuerza, por una extraña razón la cara de Steve sonriéndole se le vino a la mente, pero rápidamente recordó esa misma tarde a éste mismo haciendo el Bombarda e ignorándola totalmente saliendo del Gran Comedor. La chica, sin saber por qué, lanzó el mazo de cartas contra el fuego de la chimenea la cual ardió con más fuerza… volvió a tomar la pluma y solo pudo escribir unas cuantas palabras.

''¿Hace cuánto que no hablamos? Necesito verte, tengo que contarte muchas cosas, Blaze.
PD: Perdí mis cartas del Tarot, ¿podrías conseguirme unas nuevas?''


Al terminar de escribir volvió a meter todo a su tónica y antes de salir sintió que su pie resbalaba al pisar algo y al voltear la mirada hacia abajo pudo ver una carta que de forma curiosa logró salvarse de las llamas de la chimenea, al agacharse para recogerla pudo ver de cual carta se trataba.

-La rueda de la fortuna...-dentro del hito de las cartas del Tarot, el elemento central es una rueda donde un hombre con cabeza de lobo sube y una serpiente baja, representando los estados de la suerte del Progreso y la Decadencia (respectivamente); en la cima de la rueda una esfinge con una espada recargada sobre el hombro apunta al cielo y es la Riqueza; la Rueda descansa sobre tierra y tiene una manivela con símbolos alquímicos. La posición de la carta, a su punto de vista, era invertida, indicando que por parte de su mente existirá un desfase de la realidad; de sus emociones indicaba cambios en contra de sus propios deseos; en la familia que algo grave ocurriría; de amistad indicaba que habría rupturas y pérdidas; y respecto a su estadía en Hogwarts que habrían circunstancias adversas con decisiones equivocadas.

¿Así que vienen sorpresas? ... Qué irónico.

Apretando la carta con su mano un sentimiento la hizo entender que muy seguramente no serían sorpresas buenas pues, aunque analizó rápidamente la posición de la carta y su significado, no siempre ocurría así debido a los caprichos del destino. Trató de no darle importancia y saliendo de la sala de menesteres se dirigió a la Lechucería.

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Capítulo XIX-A: Vientos de Cambio y Vigilia.

Mensaje por Ghostyaya el Lun Oct 02, 2017 5:38 pm

Capítulo XIX-A:
Vientos de Cambio y Vigilia.


Bonus:
-¿Te vas hoy a América, Abdiel?

En la sala de profesores, todos los docentes estaban reunidos para despedirse de aquellos que se iban a ir a pasar las vacaciones fuera de Hogwarts, pues una minoría había optado por quedarse en la escuela. Theodore, amigo íntimo del profesor Núñez, fue quien había hecho la pregunta a su amigo para abrazarle y despedirse.

-Sí-sonrió el sudamericano emocionado-. Viajaré en un avión muggle… es aterrador y emocionante. ¿También te irás, Theodore?

-Por supuesto, hay cosas que debo hacer fuera-guiñó el ojo y aprovechó para dar un golpe amistoso a Defunct, quien tosió al quedarse sin aire-. Ups, lo siento.

-No… te… preocupes-sonrió Defunct y suspiró-. Yo también me iré. Me preocupa dejar la escuela…

-Yo me quedaré-expresó Irise sonriendo-. Cuidaré la escuela por ti, amigo mío-el Jefe de Slytherin sonrió complacido y se encaminó a la salida para preparar maletas.

-Igual estaré en la escuela, como siempre-reveló Gerard quien estaba sentado comiendo una barra de chocolate-. Yo ya tuve mis pequeñas vacaciones, así que no me cuesta nada ser quien arrastrará el árbol para Navidad.

-Yo quería ver a mis padres-reveló algo resignada Aline mientras escribía algo con su pluma y tintero portando sus lentes-, pero deberé quedarme para ayudarle a Gabriel desde aquí mientras él se va de viaje… Lástima, será mi primera Navidad sin mi familia.

-¿Y nosotros qué somos?-cuestionó Irise sonriendo mientras se acercaba darle ánimos a su amiga-. Tranquila, cuidaremos bien de ti. Igual lamento que Dacitus se haya ido, le llegó un trabajo de último minuto y no pudo quedarse.

-¿Y tú, Alexander?-Aline miró a su colega mientras dejaba de escribir, el susodicho se había quedado recargado en una pared conversando con otros profesores-. ¿Te vas a quedar?-el aludido dejó su plática y observó con seriedad a la Jefa de Gryffindor.

-Sí… debo cuidar de mis alumnos-sentenció con frialdad, se despidió y se retiró a paso apresurado dejando a los demás solos en el cuarto.

-¿Qué tiene?-Aline empezó a guardar sus cosas para irse a descansar-. Se ha estado comportando raro desde hace unos meses.

-Problemas familiares, supongo-contestó Abdiel desanimado-. Bueno, me voy. Nos vemos el próximo año y felices vísperas.

-Te acompaño-sugirió Theodore sonriendo de oreja a oreja-. ¡Les encargo la escuela! Y échenle un ojo a July, estará con el Bibliotecario.

Gerard, Irise y Aline asintieron y ya solo ellos tres se habían quedado en la sala de profesores. Irise tomó sus cosas y avisó que iría a despedirse de su hija, por lo que el Subdrector y la Jefa de Gryffindor se quedaron solos antes de que Aline empezara a caminar a la salida, pero se quedó de pie pensando y miró a Gerard extrañada.

-¿Y los demás?-preguntó curiosa aun portando sus lentes-… ¿No nos íbamos a reunir para despedirnos?

-Luego vendrán-explicó Gerard un poco condescendiente-. Toma, es un chocolate con almendras, tu favorito. Te acompaño a tu cuarto para que descanses. Luego nos despedimos de los demás.
Bonus:
Al igual que con los profesores, el alumnado se despedía porque no verían a sus amistades hasta pasadas las vacaciones y de una vez se daban abrazos, se deseaban lo mejor o dándose ánimos por las situaciones personales de cada uno. En la Sala de Menesteres, el grupo también cumplía con esa tradición e igual los consejos y cuidados eran algo que escuchaban bastante.

-… y si se aburren, solo busquen mis tesoros que dejé por la escuela-dijo Joseph sonriendo y sintiéndose como el salvador de las hermanas Black que buscaban la forma de no pasarla mal.

-Quería ver a papá-expresó Euríale en tono de berrinche y cruzándose de brazos-. Mamá estará en Rusia y papá solo. ¿Le vamos hacer esto?

-Euríale, ya lo sabes...-murmuró Medusa con un poco de vergüenza-. No quiero verlos y podrías haber ido tu sola.

-Ño, me quedaré contigo-Euríale la abrazó y sonrió-. Solo espero que papá esté bien.

-Les traeré recuerditos-avisó Lancelot de buena gana-. Estas vacaciones me servirán para relajarme mucho.

-Al menos uno sí puede descansar-vociferó Markus desganado-. Estoy preocupado por mi hermano, también estará en Rusia y no quiero que le pase nada.

-¿Y por qué decidiste quedarte?-preguntó Judas mientras leía-. Yo me voy a quedar porque mis papás se irán de viaje, pero los tuyos no.

-Pues no, pero me quedaré a seguir investigando-respondió Markus cansado-. Ni modo, alguien deberá hacer el trabajo mientras los demás descansan.

-Oye, párale-se quejó Steve alzando una ceja-. Yo aprovecharé para ir al Ministerio, si averiguo algo les diré en una carta codificada.

-Sí, y yo veré algo mientras estoy con mis padres-aportó Lloyd torciendo el gesto-. Y Markus, no uses la diadema sin que alguien te cuide, no queremos que te pongas mal. En fin, veré si en alguna Biblioteca muggle hay información de libros en runas antiguos… y, Nicolas, ¿dónde pasarás las vacaciones?

-Estaré en casa de mi novia-contestó con aire distraído el peliverde, de pronto la sala quedó en silencio profundo y el chico se dio cuenta de lo que dijo, abriendo los ojos que de tono lila pasaban a rojos-… Esto…

-¿Tienes una novia?-Linus, quien seguía callado porque su humor era pesado, fue el que realizó la pregunta con genuina sorpresa, reflejando lo que la mayoría pensaba de esa respuesta.

-Este… yo… no…-Nicolas se puso nervioso y tragó saliva, arrepintiéndose de revelar algo privado de su vida personal.

-Vaya…-Judas incluso cerró el libro que estaba leyendo-. ¿Por qué no nos dijiste? ¿La conocemos?

-Oigan, oigan-Joseph empezó a llamar la atención y se encogió de hombros-… no se pongan así, si él no quería decirlo estaba en su derecho y ya.

-¿Ya lo sabías, Joseph?-insinuó Medusa un poco emocionada.

-Este… yo…-balbuceó el joven Pachenko sin saber qué decir.

-Sí, tengo novia-contestó Nicolas para evitar que regañaran a su amigo-, y si me permiten, procederé a arreglar mis cosas para pasar Navidad con ella.


Intervención de Eros

Luego de un viaje en avión muggle de 10 horas, más otra hora en lo que llegaba a casa de su madre Margared, Abdiel dejó caer las maletas en el marco de su hogar cuando fue abrazado por su progenitora quien lo recibía con mucho amor y alivio pues, aunque el profesor siempre usaba ese transporte debido a su condición, la idea de estar sobre el Atlántico por mucho tiempo no era algo que agradase a los dos. Inmediatamente su madre lo sentó a la mesa y le llegó el olor del platillo niño envuelto, haciéndose agua su boca por comer por fin algo de su tierra natal y con esa comida relató a Margared sus aventuras en tierras londinenses omitiendo los tópicos peligrosos para no alertarla ni preocuparle de más.

Sintiéndose cómodo, a los pocos días decidió ir a visitar a su padre luego de no verle por un par de años, pues aquél decidió tomarse unas vacaciones de Castelobruxo y no iba directamente al colegio a visitarle porque implicaban más viajes y fatiga física, circunstancia que no quería sobrellevar. Su papá vivía en una comunidad mágica pequeña de habla hispana enfocada en aquellos que iban a Ilvelmorny o Castelobruxo, pues ambas escuelas recibían a los magos que su lengua materna fuese español. En cuanto llegó a la zona fue saludado por varios magos y brujas debido a que su padre, Gabriel Núñez, era considerado importante y de gran referente para la magia sudamericana, de ahí que Abdiel decidiera formar su propio camino trabajando en otro continente. Al arribar a la casa de su papá la puerta se abrió sola invitándolo a pasar, llegándole un hedor extraño que reconoció como un experimento de Pociones y se cubrió de inmediato su nariz porque el aroma era muy detestable.

-Pasa, rápido-la voz grave de su padre le alertó que se encontraba al fondo de la casa-. No quiero que vengan del Ministerio a regañarme por “trabajar” sin su permiso-al adentrarse más la puerta cerró y Abdiel esperó a su padre en la sala, quien apareció de un costado de la pared acomodándose sus anteojos y suspirando-… No confío en el Ministerio, esos burócratas solo nos hacen perder el…-miró a su hijo y se interrumpió con un semblante serio-. ¿Qué te ha pasado? Y no, no hablo de que no te he visto en años. Hijo… ¿por qué no me avisaste nada? Habría viajado a Inglaterra.

-Papá… yo…-Abdiel inmediatamente se sintió como uno de sus alumnos siendo regañado. Su padre no solo era experto en Pociones, también en la Medimagia y alguien como él notaría con facilidad que su enfermedad del corazón había empeorado y que hasta hace poco había bailado con la muerte-… No quería preocuparlos a ti ni a mamá… es... una larga historia.

Ambos fueron a sentarse a la sala mientras una tetera flotante iba a la mesita a servir té en unas tacitas que ya esperaban allí. Le relató el ataque de hombre lobo, la liberación del boggart, las cosas que ocurrían en Inglaterra omitiendo su participación en combatir e investigar a un enemigo invisible y sus sospechas de que algo malo se avecinaba para la comunidad mágica en general… siempre mencionando a la enfermera.

-Acá también hay movimientos-sentenció su padre Gabriel luego de dar un sorbo a su té-. Están mandando a Aurores a otras partes del mundo y en los noticieros muggles abundan videos que humanos que captan actividad mágica. Obviamente hay muchos falsos, pero entre algunos hay verdaderos… magos que roban en tiendas, que asaltan… -frunció el ceño y suspiró-… por eso no confío en el Ministerio. Con lo que me cuentas no sé qué tan grave o profundo sea todo esto, pero todas estas faltas al Estatuto Mágico me parecen una reverenda estupidez. Aunque no creo que sea tan grave como en tu caso, incluso el MACUSA está expandiéndose en el continente.

-Me preocupan mis alumnos y mis amistades, sobre todo tu y mamá-reveló Abdiel recargándose y mirando al techo-. Si no fuese tan débil podría hacer algo…

-¿Sabes por qué me especialicé en la Medimagia, Abdiel? Quería encontrar una cura para tu condición, pero ni la magia más poderosa ni la poción más efectiva podrían sanarte… estaba preocupado, pero viéndote cómo has crecido más que una desventaja mira como una virtud lo que tienes-sonrió y luego dio un sorbo a su té-. Pasados los años me di cuenta que al distanciarme de tu madre no hice más que cavar mi propia soledad y me metí tanto en el trabajo que prácticamente los abandoné. No fue justo para ustedes dos.

-Tranquilo…-Abdiel ya sabía todo esto. Cuando era joven tenía el pensamiento de chico rebelde que veía a su padre como alguien que solo estaba ahí a su conveniencia, pero sus viajes y estancia en Hogwarts le habían abierto los ojos y comprendía demasiado a su papá, incluso notando que tenía ciertas similitudes con él-… Mamá siempre piensa en ti, un día puedes ir a visitarla. Podríamos pasar Navidad juntos.

-¿Y por qué no la invitaste?-aquella pregunta sorprendió a Abdiel que miraba a su papá sin entenderlo-… A Sandra, Alessandra… la enfermera pues.

-¿Por qué debería invitarla? Es mi colega y ella tiene a su familia en Noruega…-sin saber por qué, el corazón de Abdiel aceleró y se puso un poco nervioso-... no vendría hasta acá solo por mí.

-Hijo... no seas como yo-Gabriel río un poco y la tetera levitó hasta rellenar su taza-…. Esa mujer te quiere, se le nota por todo lo que ha hecho por ti... y por como hablas de ella.

-¿Que Sandra me quiere? Por favor-Abdiel se levantó y su tacita comenzó a seguirle mientras caminaba por la sala-, ella solo hace su trabajo… Siempre está al pendiente de mi por mi enfermedad, se desveló cuidándome cuando Joseph me atacó sin querer y ahora los dos lo cuidamos para que no haya ningún incidente, cuando nos encontramos en los pasillos suele sonreírme o darme alguna poción cuando me encuentra nervioso, a veces he visto que se me queda viendo y me guiña el ojo… tampoco le importa mostrarse ruda cuando un alumno va a pedirle ayuda, pero conmigo es más delicada… Oh por Dios-la tacita chocó a su espalda y derramó el poco té que había-.. ¿Le gusto?

-¡Jajajaja! Vamos, Abdiel-su padre ahora se levantó y le puso una mano en el hombro-. Para la próxima vez la invitas, espero que sea bonita como tu madre… y no cometas el mismo error que yo. Disfruta tu vida, tu más tienes el derecho de hacerlo. Ahora-un saco se acercó a él volando y se lo puso como si nada-, vayamos a ver a Margared. ¿Me veo bien?

-Deberías tomar una ducha-Abdiel sonrió, pero el gesto era brillante y genuino. Ahora que entendía toda su motivación de ayudar era más decidido, pero se cohibía ante la idea de decirle a la pelirroja de sus sentimientos, decidiendo que luego se armaría de valor-. Apestas a esa poción horrible y no quiero que mamá te huela así.


Una Nueva Luz


Cansado y somnoliento, Markus salía de la biblioteca muy tarde con una mala cara y con un leve mal humor. Desde que iniciaron las vacaciones ha estado investigando acerca de los Lightshield y las evidencias acerca de su masacre y, efectivamente, su hermano Aaron le había confirmado que nadie había sobrevivido y todo indicaba que dicha premisa era verdad.  En parte le molestaba ver que parte de sus compañeros preferían pasarla bien que indagar de los problemas de la sociedad mágica, tanto que por unos días los estuvo evitando y optaba por concentrarse en indagar la verdad.

Esa noche tenía bastante hambre, se le había olvidado cenar en el Gran Comedor y aprovechando que todos sus compañeros de cuarto se habían ido, el joven Eltnam fue a las cocinas (siendo el único mago del colegio que sabía su ubicación) para hornear un poco de pan al estilo muggle, sin magia de por medio y por querer sentir el esfuerzo en sus manos de preparar la masa y darle forma. A pesar de la renuencia de Lloyd acerca de la Diadema, Markus siempre la portaba en un bolsillo por si lo requería, pero no había querido usarlo porque la última vez le dolió tanto la cabeza que estuvo un día completo en cama… un día desperdiciado por completo.

Como los duendes descansaban Markus comenzó a preparar con calma la harina que iba a requerir cuando escuchó que alguien entraba, mas por el cansancio no reaccionó a tiempo y solo sintió una especie de bofetada que golpeaba su mejilla con una tela suave que ubicó como la del uniforme.

-¿Qué haces a estas horas?-se trataba de la alumna extranjera Be, quien se había escabullido de su Sala Común y al ver a Markus decidió seguirlo.

-Más bien qué haces tú-cuestionó Markus sin dejar sus cosas-. No debiste seguirme así, no me habría molestado que me acompañaras.

-¡Ugh! Me agrada mi espacio, gracias-Be comenzó a rondar la cocina reconociendo varios objetos y otros no tanto porque no era de las que supiese cocinar-. ¿Entonces por qué evitas a tus amigos? No te molesta mi compañía, pero la de ellos sí.

-No es algo de lo que quiera hablar-expresó en tono seco el chico sin dejar de trabajar en su cena improvisada-. ¿Vas a querer pan o qué?

-¿Hecha con tus manos? Primero preferiría dormirme en clases…

-Pero si eso haces…

Pasado un poco de tiempo, Markus colocó en una charola el pan dándole la forma de los animales que representaban las casas y las colocó en un horno de piedra que ya había preparado con anterioridad. Buscó una silla y la puso cerca para observar cómo la masa adquiría consistencia, de cierta manera le relajaba ver que algo hecho por sí mismo rendía frutos.

-Por cierto-Be le tendió una carta que Markus no reconoció-. Hoy vino la lechuza a entregar la correspondencia, una no te ubicó y la arrojó en mi plato de cereal. Me debes cereal.

Markus reconoció que se trataba de una carta vociferadora, una carta mágica en un sobre rojo que tiene grabado un mensaje con un volumen de voz alto usualmente lleno de contenido de regaño o ira, pero le pareció extraño que no hubiese explotado porque al contener energía negativa no suelen contener tal cantidad de magia invertida. Así que al tocarlo el sobre se desenvolvió solo y una voz masculina que reconoció empezó a hablar.

¡Hola, Markus! Soy Aaron, perdona que no te haya escrito anda, pero es que estoy muy emocionado. ¿Recuerdas a Nira? Acaba de dar a luz… ¡Soy papá! -el tono de su hermano comenzó a quebrarse un poco-... Fue una niña, una hermosa niña, la llamaremos Astrid… Markus, quisiera estar ahí, pero mi trabajo como Auror me lo impide y debo estar en Rusia. Sé que este mensaje llegará a ti, por lo que no temo que sea interceptado. Vive, no dejes que eso que haces te consuma o te aleje de tus seres queridos, disfruta y sé fuerte... cuando puedas ve a mi familia, quiero que conozcas a tu sobrina. Cuídate mucho, hermano. Te quiero.

Y el sobre, en vez de romperse en pedazos, se deshizo en pequeñas volutas blancas que se elevaron al aire hasta perderse. Sin darse cuenta, Markus estaba llorando y no se había percatado hasta que Be le había puesto una mano en el hombro y le sonreía, como nunca antes lo había hecho.

-Eres afortunado, Markus-se alejó para irse de la cocina y dejarle solo-… no sé lo que estás haciendo que te aleja de tus amigos, pero deberías hacerlo a un lado. Ellos te quieren.

Y diciendo esto, la francesa lo dejó solo. Markus, por su parte, sentía la emoción de irse del colegio y ver a su sobrina, hacerle ver a su hermano que ella estaba bien y que no le pasaría nada… Pero… ¿cómo lo conseguiría? Si con esto se ha estado desvelando y evitando a sus amistades…. ¿qué podría hacer para garantizar que el futuro de Astrid fue agradable? Decidido, el chico se levantó de la silla y se limpió las mejillas sonriendo. No dejaría que aquellos que buscan perturbar la paz se salgan con la suya, pero tampoco debe descuidar a sus amistades. El mago Eltnam miró el horno y pensó en darles a sus amigos el pan en ofrenda de disculpa, pues ahora una nueva luz apareció y sería su guía para afrontar sus temores.


Pruebas de Voluntad


Hacía mucho frío. Al principio le pareció buena idea caminar por el bosque para que no fuese interceptado con su novia, pero ahora estaba arrepentido más que nada porque Rachel estaba implicada y envidiaba a su hermana menor que seguramente en este instante estaba bebiendo chocolate caliente con su mamá en la cómoda sala de su casa. Claro, Joseph sabía a qué se atenía, pero se había dejado llevar y por su orgullo y pereza no volvería atrás. Ya llevaban bastante tiempo en la nieve y aunque él podría rastrear un pueblo, su terquedad le decía que no debía distraerse.

-Rachel… ¿por qué no regresas? No quiero que te pase algo…-confesó Joseph bastante preocupado.

-Estoy contigo en esto-le tomó la mano y la chica sonrió-. Encontrémosla y le compras un recuerdo a Nicolas.

Jamás había creído que Noruega tuviese tal clima a esa magnitud, pero no se rendiría tan fácilmente y mucho menos porque el propósito iba más allá de lo que él quería alcanzar. No solo se trataba de lidiar con su maldición el resto de su vida, quería controlarlo y superarle, que su lado salvaje no imperara en su vida y usarlo a beneficio. Ya había empezado un entrenamiento en el Colegio, pero estaba restringido para que el resto de los alumnos no lo descubrieran o se repitiese un incidente que pudiese afectarle su vida o peor… manchar sus manos con sangre inocente. Al menos sabía que su mascota, Werewolf, estaba en buenas manos en el colegio y no quería traerlo para que no saliese lastimado si algo malo pasaba.

-Eres demasiado terco-una voz femenina lo sacó de sus pensamientos y al voltear, notando todo alrededor de nueve y troncos del bosque maltratados por el frío, miró a la enfermera Alessandra con un abrigo de piel mágico que la protegía de las bajas temperaturas-. ¿Creías que no iba a saber que me seguían? Aun eres muy niño, Joseph… ¿Y por qué no se fueron por el tren?

-Quiero seguir entrenando-fue lo que expresó Joseph con premura. Estaba nervioso porque no había percibido su presencia ni con su instinto lupino, aunque debía reconocer que estaba frente a una mujer que le superaba en experiencia ya que ella fue mordida cuando apenas era una bebé-. Pensé que lo mejor era seguirte y así probarme que…

-Que eres imprudente y mal cazador-interrumpió Sandra severamente-. Irte por un bosque que no conoces de un país al que nunca has visitado fue una decisión muy tonta. Además, trajiste a tu novia… ¿Te estás tomando esto en serio?

-¡No le reclame nada!-salió a defenderlo Rachel interponiéndose entre ambos-. Él no quiere que algo similar cuando se convirtió pase otra vez. Usted es quien mejor debe comprenderlo, señorita Abbatucci, el no querer hacer sufrir a sus seres queridos.

-Tranquila, amor-Joseph sonrió y miró a Sandra con una sonrisa-. Mira, Sandra, yo no busco molestarte, pero tú y el profesor Núñez se ofrecieron a ayudarme y solo vengo a reclamar tal favor-el gesto de su rostro se endureció y empezó a apretar el puño-, quiero ver a mi madre con la seguridad de que en luna llena no le pasará nada o a alguno de mis amigos. Así que, por favor…

-Joseph…-Rachel se acercó a él y le tomó la mano, pero entonces Sandra suspiró y les sonrió.

-De verdad que eres terco. Estas vacaciones son para que descanses y no entrenamiento duro-sacó de los bolsillos un ticket de tren y se lo tendió a Rachel-. Te acompañaremos al pueblo más cercano para que tomes el tren y éste te dejará en la estación que conecta a mi hogar. Ya te estarán esperando. Pero tú y yo, Joseph…-con cuidado se quitó el saco mostrando una figura femenina muy curvilínea y cicatrices plateadas en ambos brazos-, nos iremos caminando a dicha estación. Si de verdad quieres soportarlo primero debes probar tu fuerza de voluntad y esta prueba es bastante sencilla. Dale tu varita.

Sorprendido, Joseph le entregó su objeto mágico a Rachel y se quitó su chamarra aun cuando Sandra no se lo había pedido. Verla así le había motivado a iniciar su prueba antes y el frío le heló los músculos, abrazándose a sí mismo para retener calor. Su novia iba a devolverle la ropa, pero el mago se negó y así los tres caminaron al pueblo para que la chica abordara al tren. Obviamente eran objetos de miradas porque cómo era posible que dos personas en su sano juicio anduvieran así con riesgo de enfermar y morir, pero la constitución física de los magos era distinta a la del humano, por lo que son más resistentes a ciertas cosas. Despidiéndose con un beso en los labios, Joseph observó tranquilo que su novia ya no sufría las penurias del invierno en Noruega y sonrió aliviado.

-¿Hay una tienda de recuerdos? Quiero comprarle algo a Nicolas-expresó el joven Pashenko tiritando de frío.

-Primero vayamos a la estación que te dije, el camino es largo y peligroso-con su cabello rojo alborotado por la brisa invernal, Sandra sonreía y su nariz se coloreaba indicando que su cuerpo buscaba calentarse-. ¿Tienes alguna idea de quién te convirtió?

-No… solo recuerdo que antes de desmayarme una voz femenina dijo algo de…  castigo, no recuerdo bien-se encogió de hombros y miró a la enfermera-. ¿Tu sí sabes quién te mordió?

-Estudié en Durmstrang-si recordaba bien, el Instituto Durmstrang es famoso porque enseña con total libertad las Artes Oscuras y no admiten a los nacidos de muggles. Eso significaba que Sandra se había educado en un régimen algo fuerte y no tan liberal como Hogwarts-. Me preparé física y mentalmente porque para ellos el cuerpo es esencial en la educación y no solo agitar la mano… Mi padre usó sus recursos para investigar, así que cuando supimos el paradero de la licantrópa… le envié mis saludos-la sonrisa de la pelirroja recordó a una loba acechando a su presa-. Puedo garantizarte que ella no volvió a convertir a nadie más…

-La… Sandra… ¿la mataste? -la pregunta no solo revelaba incredulidad, también cierta admiración y deseos de superar los obstáculos.

- ¡Claro que no! -La enfermera rio y negó con la cabeza-… aunque me hubiese gustado. Le demostré que mi maldición era lo mejor de mí y la mandamos a la prisión Nurmengard, tenía acusaciones de matar a muggles al morderlos-volteó a ver al chico y lo notó ensimismado-. Tranquilo, si llegas a enterarte de quién fue el culpable en tu caso sabrás qué hacer. Vamos, nos quedan horas de caminar. Espero que estés en buena condición.

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Capítulo XIX-B: Vientos de Cambio y Vigilia.

Mensaje por Ghostyaya el Vie Oct 06, 2017 5:15 pm

Capítulo XIX-B:
Vientos de Cambio y Vigilia.





Exploración Indeseada


Ya había hecho toda la tarea de vacaciones y prefería pasar sus ratos libres afuera del Colegio a pesar de la nieve, pero Judas ya se encontraba un poco aburrido por no saber qué hacer. Lo único entretenido en sí era cuidar que no descubrieran a Invi y le obligaran a sacarla, pues una serpiente no era una mascota autorizada para Hogwarts. Se ponía nervioso de infringir las reglas y lo severo que sería el juzgamiento que le harían, pero sentía que valía la pena porque había creado una amistad con la criatura.

Desde que supo que hablaba Pársel se la pasó investigando en la Biblioteca sobre ese don y las habilidades que podría tener, descubriendo que podría domar a cualquier reptil que tuviese parentesco con las serpientes y entender a otros humanos que hablaran dicho idioma. Además, rastreó el árbol genealógico de los Arden y llegó hasta la Edad Media, descubriendo que, efectivamente, descendía de Salazar Slytherin. Aquello lo había tomado por sorpresa, pues esperaba que fuesen familiares cercanos de dicho mago u otra familia que desarrollara el don, no que fuese de línea directa de parentesco. Pensándolo un poco, su madre debería poder hablar pársel y no sería raro que en la comunidad mágica desconocieran que los Arden tuviesen dicha habilidad por el paso del tiempo, además que él se enteró de esa información rebuscando en libros muy viejos de historia que casi de deshacían con solo tocarles. ¿Algún profesor sabría? Si acaso Abdiel y Aline, quienes son los más experimentados en historia antigua; al primero no podía preguntarle porque estaba de viaje y a la segunda era muy difícil encontrarla a pesar de que estaban en el castillo y tenía el presentimiento de que no sería idóneo buscarla.

-¿Por qué no les has contado a tus otros amigos que puedes  hablar conmigo?- le había preguntado Invi en un pasillo sabiendo que estaban solos, además que se ocultaba en la espalda de Judas  y su cabeza salía de un lado del cuello del chico.

-Solo Steve lo sabe… y ambos estuvimos de acuerdo en guardar discreción-le contestó Judas en pársel tranquilo porque sabía que nadie lo descubriría-, todos andan investigando y sabemos que cosas malas se vienen como para preocuparles con que se hablar este idioma.

-¿Tiene algo de malo?-cuestionó Invi curiosa.

-Pues...-las repercusiones eran más que nada sociales, temía ser juzgado por sus compañeros o considerarlo del enemigo por poseer una cualidad propia de un mago oscuro-… solo quiero tomarme mi tiempo, es una noticia inesperada.

-Me alegra no estar allá afuera-agradeció la reptil contenta-… hace mucho frío y fue gracioso ver como ese humano cargaba el pino enorme al Comedor. No creía que ustedes los magos tuviesen tanta fuerza... los veo muy escuálidos y a otros que se cansan rápido con solo reptar.

-Correr, Invi, nosotros no reptamos como ustedes-aclaró Judas de bien humor, pero se calló al notar que de manera inconsciente había entrado a los baños de las mujeres del segundo piso. Se sonrojó mucho, aunque se alegró al ver que no había nadie y pudo relajar su respiración-… Cierto, nadie usa estos baños por Peeves.

-¿Qué es Peeves?-Invi salió de su escondite y comenzó a inspeccionar el sitio bastante curiosa.

-Es un poltergeist… no te acerques a él. De hecho, no deberíamos estar aquí, podría hacernos una jugarreta-Judas miraba nervioso el sitio, bastante maltratado por su falta de mantenimiento y que, además, nadie más intervenía porque Peeves aseguraba que ese era su territorio y nadie más debía meterse-… Invi, vámonos.

-Oh… no sabía que a Peeves le gustaran las serpientes-en cuanto dijo eso, Judas volteó a verla y notó que estaba enroscada a un grifo observando con atención. Tragó saliva, se acercó para ver bien y notó que en el cuello del grifo estaba tallado una serpiente en discreción y , de hecho, para las prisas sería muy obvio que pasaría desapercibido-. ¿Qué es esto?

-No.… no se… -Judas giró las perillas y no salió líquido, el lavabo no parecía servir-… no sale agua a pesar de que abrí las manijas…

Y de pronto, el fregadero empezó a moverse y temblar, removiendo el polvo que había acumulado por años. El piso vibraba mientras el lavabo se hundía con mucho ruido, dejando a la vista una gran tubería expuesta lo suficientemente amplia para que una persona lograra entrar sin problemas. El fondo era totalmente oscuro y aunque la dirección indicaba una bajada, era imposible verle un final. Invi sacó su lengua para saber si podía rastrear algo, pero no lo pudo y empezó a sisear asustada; Judas se encontraba curioso y quería inspeccionar ese camino inhóspito, rememorando que nunca había escuchado ni leído de un túnel secreto en el colegio y cuando apenas iba a dar un paso escuchó que alguien se acercaba. Nervioso, intentó averiguar cómo tapar aquél hoyo sin mucho éxito, pero al decir en voz alta que “debía encontrar la manera de cerrarla”, el piso nuevamente vibró y el lavabo reaparecía acomodándose al final justamente como estaba cuando entró el Bibliotecario, quien se distinguía por una cicatriz en su nariz.

-Joven Arden… usted no debe estar aquí-regañó en tono bajo-. ¿Sabe lo que haría Peeves si lo descubre?

-Lo…-Judas se interrumpió temiendo por Invi, pero su miedo fue calmado cuando la sintió de nuevo en su espalda y escondida, sin poder evitarlo soltó un suspiro-… lo sé, venía distraído y pensé que era el de hombres-el chico pasó a su lado para irse y sonrió nervioso-. Lo siento.

Y se fue a paso apresurado. No volteó a ver al Bibliotecario, por lo que Judas no se dio cuenta que ese hombre mostró una mirada como si hubiese visto muchos últimos suspiros y una sonrisa perturbadora que deformaba su rostro de una manera viperina. “He descubierto al heredero de la Cámara de los Secretos… esto le encantará”.


Noticias con sabor amargo


En una gran sala muggle frente a una cálida chimenea ardiendo, Theodore se encontraba sentado cómodamente mientras por el rabillo del ojo notaba que la nieve caía fuerte afuera de su casa. En parte le agradaba saber que tras esas paredes se refugiaba del mal tiempo y sentía cierto placer culposo por disfrutar de las vacaciones en la casa principal de su familia adoptiva, los Triggr, junto a sus tías gemelas Luan y Loan.

-Theodore, cariño, ¿solo con eso tienes? Te la pasas viajando por el mundo y estás muy delgado-habló la mayor, Luan, bastante preocupada.

-No te preocupes, tía, estoy bien-a los ojos de las dos mujeres, Theodore era un trotamundos que buscaba la aventura y nutrirse de conocimientos para el circo familiar, pues desconocían que era un mago debido al Estatuto del Secreto Mágico y era algo que el profesor quería mantener así-. Prefiero quedarme así y descansar. Mañana iré a ver a mi tío Joseph.

-Pero el circo está al otro lado del país-explicó la otra gemela, Loan con evidente desconcierto-. ¿Cómo vas a llegar? Igual las carreteras para salir de la ciudad están cerradas por la tormenta.

-Ya les dije que no se preocuparan por mí-Theodore se levantó para ir a su habitación despidiéndose con un beso en la mejilla de sus tías-. Descansen, me voy muy temprano en la mañana y volveré para Navidad, les traeré lindos obsequios.

Theodore fue a su habitación a preparar una maleta pequeña y sacó su varita encantando un retrato de sus padres que tenía en el buró, sonrió y sabiendo que sus tías no entrarían a molestarlo, tocó el objeto que había convertido en un traslador y sintió que una especie de un gancho parecía tomarle por la espalda y era arrastrado para aparecer luego de una pequeña implosión a la parte trasera de un circo que reconoció al instante y, de buen humor, guardó el retrato para buscar el camarote de su tío Joseph. Payasos, domadores de animales, trapecistas y otros tantos más miembros del circo lo saludaban con naturalidad y amabilidad, algunos con más confianza que otros, pero todos dando la bienvenida al hijo de Michael Edmond Triggr y Ellie Trengove, los antiguos líderes de “Magic Word”.

-¡Llegaste!-un hombre de mediana edad le sonreía y extendió los brazos para que al final Theodore se le uniera un abrazo afectuoso mientras se daban palmas en la espalda-. Pensé que te retrasarías con la tormenta en esa ciudad, pero recordé que a ti no te afectan esas cosas. ¿Cómo están Luan y Loan?

-Como siempre-contestó el mago y le hizo señas para entrar al camarote de su tío-. Me quedaré un par de días si no te molesta, y te aviso que te secuestraré para Navidad.

-No esperaba menos de mi sobrino… un mago excelente-diciendo esto, arribaron a su sitio personal y cerró la puerta para que no fuesen escuchados por nadie más-… ¿cómo están las cosas por allá? Se te nota que andas muy preocupado, y ni se te ocurra mentirme, jovencito.

El joven mago sonrió y estiró sus brazos antes de sentarse en un banco de madera y relatarle a su tío parte de lo que pasaba. Cuando su padre falleció su mamá optó por compartir la custodia con su cuñado, de esta manera Joseph se enteró que el hijo adoptivo de su hermano resultó ser un mago que estudiaba en un colegio privado de alto renombre y debía guardar el secreto porque las leyes así lo establecían. Cuando terminó de contarte, le había servido un vaso con agua para que refrescara su garganta.

-La vida de ustedes los magos es emocionante… y peligrosa-sentenció el tío suspirando-. Quiero que te cuides mucho, Theodore… y hablando de eso-se acercó a un cajón del cual sacó una carta con un sello que el profesor reconoció: el Ministerio. Ansioso, empezó a leerlo mientras su tutor hablaba-… Según esto me piden que el próximo año vaya a su sede para ser… ¿desmemorizado? Creo que así decía, que porque tú ya eres mayor y no es necesario que yo sepa que existe el mundo mágico.

-Partrañas-Theodore hizo bola el papel y lo arrojó a un cesto de basura con evidente molestia-. No les hagas caso, simplemente andan con sus rollos burocráticos.

-Supongo que por eso no me cuentas más cosas-astuto, el tío alzó una ceja y Theodore le miró con respeto-. En fin, no se le puede hacer mucho. Si no te molesta dormir en el sillón que sea tu cama por estos días, y déjame avisarle a los demás que me ausentaré para el 25, así todos toman el día libre antes de que les ocurra abrir función.

Cuando su tío lo dejó solo en el camarote, Theodore preparó una fogata encima de la mesa y las llamas no parecían consumir de manera normal, pues se trataba de fuego mágico especial para la comunicación. El mago tomó aire, se hundió en el fuego y su visión cambió a de la mesa a una mujer de su misma edad que lo recibía con una mirada de compañerismo puro.

-Supongo que nadie está contigo-le dijo la mujer en un tono melodioso y ácido a la vez-. ¿Qué tienes para decirme?

-Por favor-la voz de Theodore sonaba como si la madera crujiese, pero solo era el efecto de la magia-… Sabes que ese no es mi área. Te llamo porque me enviaste una carta a mi propia casa. No tuve problemas en ocultarla, pero pensé que era urgente.

-Algún día, Theodore-la mujer usó un tono de voz un poco seductor, pero se limitó a sonreír-… en fin… Me he enterado que su Ministerio Mágico ha estado en contacto con personalidades políticas por Europa... claro, solo aquellos que saben de la existencia de la magia.

-¿Sabes para qué?-aquello no le gustaba para nada a Theodore, quien lo revelaba sin chistar.

-Pasaportes, entrada de personas de otras partes del país… Me atrevería a decir que algunos están bajo Imperio, pero no tengo pruebas de ello. Se viene algo grande con ustedes los magos, ¿verdad? -entonces, Theodore miró que la mujer observaba a un lado y negaba con la cabeza-. Tengo que irme, el Primer Ministro viene. Cuídate.

Y la comunicación cortó. Theodore se retiró de las llamas y éstas se apagaron rápidamente sin dejar rastro de quemaduras. Respiró hondo, deduciendo que ahora estaban involucrando muggles… ¿pero por qué? Sabía que eran extremistas radicales que detestaban a los mestizos o a los nacidos de muggles, no entendía por qué los requerían ahora. Sin embargo, el profesor se estiró y se forzó a sonreírse... debía estar relajado y reponer fuerzas en vacaciones para después decidir su siguiente acción. Luego contactaría con los demás para relatarles lo que ella le reveló, pues parece ser que el enemigo se adelantaba sin poder evitarlo.

Regaños oportunos


Gracias a su permiso por el profesor Defunct antes de que éste se fuera de vacaciones, Linus podía acceder a la Sección Prohibida siempre y cuando no sacara algún libro de ahí. Para su desafortuna, tampoco podía llevar pergaminos ni plumas para escribir y únicamente podía depender de su buena memoria, situación que, aunque no le afectaba mucho, le dificultaba aprehender todo lo que deseaba memorizar y más porque siempre tenía un pensamiento en su cabeza: librarse del compromiso. Todavía le costaba entender por qué sus padres habían querido tal decisión y a pesar de no afectarle de tratarse de su prima, sí le turbaba el hecho de no poder decidir por sí mismo. En parte por ello envidiaba a Medusa y su determinación, pero como heredero de los Black sabía que públicamente no podía mostrarse mal ante el evento.

Rechazó pasar las vacaciones con su familia para evitar toda la parafernalia del compromiso, además que estaba seguro que este sería el último año de Medusa como alumna para que cuando él se graduara se casaran y tuvieran hijos lo más pronto posible. Sin poder evitarlo, Linus se mareó ante la idea y tuvo que dejar de leer para descansar. Una cosa es que solo él tuviese que lidiar con sus responsabilidades y otra era arrastrar a alguien que no tenía la culpa como su prima y el daño colateral con Steve, pues a pesar de que frente a todos se mostrada asqueado con Dunham en el fondo le respetaba por todos sus avances y siempre había querido llevarse bien con Medusa, pero el honor familiar siempre le había impedido mostrarse tal y como era. Suspiró una vez más y cuando iba a retomar la lectura miró por el rabillo del ojo que la profesora Irise entraba a un pasillo contiguo buscando algo para leer. Se saludaron con cordialidad y luego se ofuscó en su tema de investigación: la poción multijugos. Sin embargo, sus ojos se sobresaltaron cuando en el libro Moste Potente Potions leyó que “si una persona muere bajo los efectos de la poción, se quedarán en la forma de la persona en la que se habían transformado en vez de volver a su forma original” … entonces existía la posibilidad de que…

-Black-la voz de Irise retumbaba a pesar de hacerlo en voz baja por encontrarse en la biblioteca. Cuando alzó Linus su vista para verla no pudo evitar sentirse intimidado por la mirada que emanaba la docente-. A mi oficina, ahora mismo.

Cuando se levantó para acompañarla, recordó que él era más alto por unos 20 centímetros y quiso regresarle el sentimiento de intimidación observándola con desdén, pero ella no se inmutó en absoluto y vio que la docente ondeaba su capa al dar vuelta caminando a paso sereno afuera del sitio. Sin hacer lo contrario, Linus la siguió hasta que llegaron a las mazmorras con sus pasillos iluminados solo con antorchas tenues. Entró al despacho de la Jefa de Casa de Ravenclaw y cuando cerró la puerta tras de sí, la voz de Irise resonó de nuevo con frustración y decepción.

-Dime una razón para no abofetearte en este instante o expulsarte del Colegio, Black-la profesora frunció el ceño y sus labios formaron una línea fina-. Sé lo que estabas investigando en ese y libro y el para qué.

-Entonces si lo sabe para qué quiere escucharlo de mí-ya lo sospechaba, pero esto lo acabó de confirmar: Irise era una legremántica, alguien con la habilidad de leer la mente y pensamientos de otras personas por medio de la magia ya sea de manera activa con el hechizo o una habilidad inherente. Pero el hecho de que ella le pidiese razón le indicaba que su habilidad era limitada-. Vamos, lea mi mente-expresó con rabia, pero Irise podría detectar que más allá del enojo había súplica y lamento por su situación. Linus se descargaba, pero ya era demasiado tarde para pedir perdón y su orgullo lo impediría.

-La legeremancia no es un juego-recalcó Irise caminando hacia su escritorio sin buscar sentarse-. Sí, poseo la habilidad, pero no me la paso leyendo mentes a diestra y siniestra. Si lo hice hace unos momentos fue porque el libro Moste Potente Potions es solo para alumnos de séptimo, y hasta donde sé Abdiel no ha enseñado nada de ese tomo. Debo reconocer que me pareció sospechoso y, como ya sabía ciertas cosas tuyas, decidí prudente ahondar en ti… hasta que supe el verdadero motivo. Linus… no había intercedido antes porque sé que se trata de algo importante, pero el hecho de que consideres seriamente atentar contra tu vida me parece algo tonto e innecesario.

-Usted no comprende nada…- expresó luego de varios segundos en silencio, Linus apretó sus puños y bajó la vista, por lo que sus ojos se ocultaron tras una sombra-… No sabe lo que es aparentar algo que uno no es, sacrificarse por el bien común y que por ello nadie pueda ver más allá de las apariencias, que alguien más decida por ti y aunque se tiene el coraje para enfrentarlo no se pueda hacer nada-manteniendo distancia, el joven alzó la mirada y vio a su profesora con cólera contenida-. Usted no puede entender nada. ¡Usted no sabe nada! ¡No sabe lo que es el dolor y el odio hacia lo que se ama! ¡NO LO ENTIENDE! -al darse cuenta que había gritado, se quedó callado queriendo disculparse y mirando arrepentido a la profesora, pero ésta lejos de asustarse se acercó y le soltó una fuerte bofetada a pesar de la estatura.

-No eres el único con problemas, Linus-expresó la docente como si su voz fuese una tormenta en aumento-. Lo que sí requieres es saber enfrentarlos, sobrellevarlos y solucionarlos… y aprender a vivir con el peso de tus decisiones-esto lo último lo dijo con cierta mescolanza, evidenciando que ella ha tenido sus propias penurias.

Linus quería irse, pero había quedado paralizado no solo por la bofetada que había recibido y que aquella bruja tuviese la mano pesada, también porque probablemente ella tenía razón y su plan tenía altas posibilidades de fracasar. Aún tenía desesperación sobre cómo escapar de dicha situación, pero al no saber qué hacer en ese preciso instante optó por sobarse la mejilla herida y desviar un poco a mirada. Irise le sonrió y suspiró.

-Vengo de una familia muggle, Linus-ante la confesión, el joven Black le observó con los ojos grandes y se quedó callado para escucharla-. Soy una... “sangre sucia”, como le dirías. Cuando mis padres biológicos se dieron cuenta que yo era usuaria de la magia, me abandonaron-se encogió de hombros y le restó importancia-. Estuve vagando por las calles quien sabe por cuánto tiempo, meses… años. Pero un día una mujer elegante y un hombre muy serio me llevaron con ellos... y me aceptaron como parte de los D’Arc-en-Ciel. Me tuve que ganar su apellido, y hoy en día ellos dos son mis padres y sé que puedo contar con ellos como éstos en mí-su experiencia no lo decía con dolor ni melancolía, pero sí con una sombra en sus ojos que se desvaneció rápidamente-. Mi destino era… morir en la calle, pero no lo acepté y con ayuda logré sobrellevarlo. Tú puedes afrontar tu problema... no debes acabar con tu vida como intento de solución.

-Profesora... yo no quiero… pero debo…-sintiendo un nudo en la garganta, el chico calló y percibió cierta ira que volvía a aparecer, mas evitaba explotar de nuevo.

-No tienes por qué guardarlo-Irise fue a su escritorio e invitó al chico a sentarse en una de las sillas-. ¿No te estabas juntando con Verdugo, Puppeter, Pashenko? Te aseguro que si les hablas te ayudarán a aliviar tu presión. Entiendo que juegues con el honor Black, pero eso no debe impedirte a ser feliz, Linus. Tampoco estaría mal que hablaras con Theodore o incluso con la Directora… puede que no lo parezca, pero nosotros los profesores también nos preocupamos por ti. Lamentablemente tienes una coraza tan fuerte que es imposible penetrarla… Aline en su momento quiso acercarse a ti, pero la rechazaste y decidió ceder tu espacio; Gerard y Abdiel igual, pero ellos eran conscientes que no podían a menos de que tu quisieras. Sé que si hablas con Medusa ella querrá auxiliarte.

-Si usted debió ganar su apellido, entonces debe comprenderme-aun con una voz sombría, Linus se sentó y dejó caer sus hombros-… debo continuar con el peso de la familia, soy el heredero.

-¿Y qué es lo que tú quieres?-la pregunta sacó a Linus de su zona y tragó saliva meditando.

-Quisiera… quisiera… ser yo mismo-esto último lo dijo con tanta tristeza que el corazón de Irise dio un vuelco. Sintió que ella le puso una mano en el hombro y respiró hondo-… no quisiera fingir más, quiero huir…

-Al menos reconoces qué deseas-Irise sonrió y se dirigió a recoger unos libros-. Anda, mañana es Nochebuena y debemos preparar cuentos navideños. ¿Qué historia te gustaría leer?-sabiendo que no podría sacarle su idea por completo, Irise no ocupaba leer su ente para saber que seguía desesperado, pero al menos la idea de la muerte la había dejado de lado. <<No dejaré que tu madre te siga envenenando>>.

-Me agrada El Cuento de los Tres Hermanos… No es de Navidad, pero me gusta-con su mirada vacua, observó que Irise le tendía una copia de Los Cuentos de Beedle el Bardo. Lo tomó y se limitó a ver la portada. Tal vez ella tenía razón, aun no era tarde para entablar alguna amistad o acercarse a un profesor.

Un regalo inesperado



Los ojos de Nicolas cambiaban de un tono lila a un rojo suave a cada paso que daba mirando la espalda del señor Maximo Eden, el padre de Reveca, un hombre que desde que lo vio por primera vez entendió lo que era el respeto y al mismo tiempo la intimidación. A pesar de llevar una relación por casi 4 años con la menor de los Eden, Nicolas estimaba a toda la familia por haber sido aceptado y porque en general todos le cayeron bien. En la cena de Nochebuena él se había sentado al lado de Reveca mientras frente suyo los dos hermanos mayores de la chica se la pasaron retándose entre sí sobre quién comería más y de los ausentes presenciales era la madre, quien comió en silencio ignorando a casi todo el mundo debido a su superioridad de provenir de una familia mágica sumamente antigua. Nicolas estaba acostumbrado a tales tratos, de ahí que estuviese tranquilo hasta que Maximo pidió verle en Navidad a los terrenos exteriores de la mansión Eden… ahí sí el peliverde sintió lo que era la turbación.

-Nicolas-la voz profunda de Maximo lo sacó de sus pensamientos y se percató que estaba en el bosque. Mirando hacia atrás la mansión se perdía a través de los árboles y tragó saliva-. En estos años has demostrado ser una buena persona dejando a un lado tus capacidades mágicas. Reveca te quiere y es obvio que al estar a tu lado ella es más feliz.

-Agradezco sus palabras, señor Eden-la voz de Nicolas era resuelta, pero se evidenciaba el nervio que le carcomía. Sabía que no pasaría nada malo, pero ese mago siempre le había intimidado-. Si no es mucha imprudencia… ¿por qué estamos aquí?

-Como quiero que seas un hombre de bien-se pausó, pues se notó que Nicolas empezó a toser fuerte y a respirar profundo; cuando se recuperó, Maximo continuó-… y que te muestras temple a tu enfermedad, quiero que estés preparado para cuidar a mi hija cuando yo ya no esté. Tu bien sabes que cosas preocupantes están pasando aquí en Inglaterra y en otros países. Quiero que estés preparado ante cualquier eventualidad… y es mi regalo de cumpleaños para ti, sé que hoy en Navidad eres mayor de edad.

-Gracias por el detalle…-sintiendo picazón en su garganta, el chico se contenía en no convertirse en un zorro para estar bien. En cuanto terminara la reunión lo haría para componerse-… ¿De qué se trata?

-Sabes que todos los jóvenes magos tienen una especie de… “detector mágico” impuesto por los Ministerios cuando ingresan a cualquier colegio y así los monitorean-de un bolsillo de su pantalón elegante sacó un pañuelo que al desenvolverlo mostraba un gusarajo de 10 centímetros aproximadamente y lo dejó en el suelo. Se trataba de una criatura mágica pequeña que tiene la peculiaridad de ser una de las pocas en ser convocada por Accio-. Hoy que cumples 17 años dicho encantamiento se elimina. Nicolas, quiero que aprendas las Imperdonables… no importa si las ejecutas aquí, no podrán detectarte… si lo haces en Hogwarts eso es ya otra situación.

- ¿Es… en serio?-la voz del chico denotaba emoción pura. Sabía que aprendería tales maldiciones hasta séptimo año y estaba prohibido aprenderlas sin vigilancia, pero un adulto responsable se ofreció a enseñarle las artes oscuras más peligrosas. Era su oportunidad de ponerse a prueba, ver sus límites y saber si su condición afectaría el aprendizaje. Una parte de él pensaba si su varita lo soportaría, pero ambos (mago y varita) estaban conscientes que él no se inclinaría hacia un bando que él mismo no aceptaría-… No sé qué decir… yo...-los ojos del chico adoptaron su tono rojo y el cabello cayó hasta los hombros. El aspecto de Nicolas era el que ahuyentaba a sus compañeros de colegio, el causante de que su lado veela alterado repudiara y no atrajera. Si alguien ajeno lo mirase quedaría muy asustado-… Estoy es muy... muy...

-Nicolas-el tono de Maximo indicaba un regaño próximo-… quita esa imagen tuya, por favor. Quiero que estés calmado y así no quiero que las aprendas-por efecto intimidatorio, Nicolas regresó poco a poco a su forma normal y como el cambio fue brusco tosió tan ferozmente que escupió sangre-. Límpiate, hay una lección que debes aprender. Cuando estés listo comenzaremos y tu víctima será este gusarajo.

-Entendido-se limpió con las mangas de su suéter y sacó su varita con cuidado, mientras le pedía perdón y el favor de que resistiera al mismo tiempo para que su cometido se lograra.
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-¿Mi papá no fue rudo, verdad?-la voz de Reveca, tranquila y elegante, indicaba su inquietud hacia el bienestar del chico, quien caminaba a su lado mientras paseaban por un pueblo muggle. Ambos resaltaban por sus peculiaridades: él por su cabello llamativo y semblante cansado, ella por sus ropas finas y el contoneo firme al caminar, además de que ambos chocaban para la vista de los curiosos que pensaban eran amigos nada más por caminar muy cerca del otro-. Quiere que te cuides… y estés bien.

-No te preocupes-dijo Nicolas sonriendo con afabilidad, gesto que casi no se le veía en Hogwarts-. Logré aprenderlas y eso es lo que importa. Además, ya casi termino el regalo para él y estoy contigo, ha sido una buena Navidad después de todo… y también hay que ir al callejón Diagon luego de aquí, debemos comprarnos los espejos para seguir hablando… Esto de las cartas es tardado y pueden interceptarlas.

--Reveca sonrió de manera extraña, recordándole a la obra de la Mona Lisa y se sintió más cómodo al respecto-. Traigo galeones suficientes para comprarlos. Cuando regrese a Estados Unidos romperé el mío para que no nos descubran-de reojo, la bruja miró en un aparador un vestido blanco hermoso en un maniquí que cautivó su atención-… Wow… es… muy lindo…

-¿Quieres probártelo?-Nicolas torció su sonrisa y antes de que Reveca dijera algo, él continuó hablando-. La óptica puede esperar, no pasa nada si nos atrasamos un poco... además, sirve que le mando una postal a una amiga para animarla... ya sabes, la que le obligan a casarse.

-¿Estás seguro?-al asentir, los ojos de Reveca se iluminaron y sacó de su saco un móvil muggle para marcarla a alguien, se colocó el aparato a la oreja y sonrió cuando se contestó al otro lado-. Papi, ¿puedo pedirte un favor?

Mirando así a Reveca, Nicolas era capaz de olvidar por momentos sus propios demonios, los planes a futuro que tenía, la preocupación de averiguar cosas por el mundo mágico, su investigación de su enfermedad… en ese momento ella importaba, y por ese motivo se esforzaría en continuar con lo suyo compartiendo los éxitos y fracasos con la bruja que adoraba. Definitivamente una buena Navidad y, dejándose llevar por un impulso, el peliverde besó la mejilla de Reveca y ésta se puso un poco roja justo cuando acababa de colgarle a su padre, y para rematar le abrazó con tal fuerza que la chica parecía acoplarse a él.

-Feliz Navidad, Reveca.

-Feliz cumpleaños, Nicolas.

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Capítulo XIX-C: Vientos de Cambio y Vigilia.

Mensaje por Ghostyaya el Mar Oct 10, 2017 5:22 pm

Capítulo XIX-C:
Vientos de Cambio y Vigilia.




BONUS 1

Spoiler:
En la noche del 25 de diciembre, los alumnos cenaban de manera amena y tranquila junto a los profesores que se habían quedado en el colegio y, como eran pocos, el cuerpo estudiantil estaba reunido en una sola mesa junto a los maestros en un ambiente lleno de camadería y libre de tensiones. Markus se había contentado con los demás y repartía su trozo de pan al resto, siendo Medusa la primera en agarrar y darle un buen bocado; Judas tomó un trozo pequeño y pareció guardarlo para después; Euríale no se dio cuenta del ofrecimiento, así que cuando fue el turno de Linus y éste sí agarró, la menor de los Black comenzó a reclamar que ella tenía derecho a un trozo.

Gerard río un poco y simplemente le instó a que tomara un pedazo; Irise cenaba en silencio pero disfrutando del ambiente, aunque era evidente que extrañaba a su hija; Alexander era el más alejado de todos, quien comía en profunda seriedad sin mirar al resto de sus compañeros; y Aline no estaba, pues se sintió mal de la cabeza y avisó que estaría descansando para esa noche en su dormitorio.

Justo cuando la cena estaba por terminar, las lechuzas llegaron con cartas debido a un servicio especial para aquellos que quisieron la correspondencia hasta la noche y fueron dejando paquetes solo para aquellos destinatarios. Medusa recibió dos cartas y se alegró un poco de ver que una de ellas era de Nicolas, así que cuando la abrió su gesto de emoción desapareció por ingerir mal un pedazo de pan y toser fuerte. Dejó el contenido abierto y así todos sus amigos miraron al peliverde con un traje de novio acompañado de una hermosa chica con un vestido elegante blanco.

-¡No!-vociferó Euríale enojada-. Y no nos invitó a su boda, que malo.

-¿Esto es real?-curioso, Linus tomó la postal y la examinó, mirando que se trataba de una fotografía muggle y no mágica-… ¿se casaron en una iglesia muggle? ¿El raro tiene esposa?

-Pero… es muy joven-atinó a decir Judas intranquilo-. Ni siquiera nos la ha presentado.

-Miren-señaló Markus al otro lado de la imagen-. Tiene algo escrito.

-Veamos...-Medusa volteó y su rostro se tornó rojo, suspiró y resignada dijo en voz alta-. “Vimos estos trajes y me acordé de ti, así que te enviamos esta postal en felicitación a tu compromiso con Linus y pues mis bendiciones”. Este malvado…

-Owww, te quiere-señaló Euríale-, pero, ¿ese quién es?-señaló otro extremo de la fotografía y al lado de la novia estaba un hombre alto con un porte demasiado elegante.

-Se me hace conocido...-agregó Linus curioso.

-¿No lo recuerdan?-interrumpió Irise, indicando que había escuchado todo-. Es Maximo Eden, un importante arquitecto mágico, ha venido un par de veces al colegio a examinar la estructura.

-Cierto…-recordó Judas-. Ahora que lo pienso, la última vez que vino Nicolas sostuvo una conversación con él, lo había olvidado porque no le di importancia.

-Primero una novia desconocida, ahora que conoce a un mago famoso-puntualizó Markus-. No sabemos mucho de su vida ahora que lo pienso.

Todos empezaron a discutir de su desconocimiento hacia el ámbito personal de Nicolas, pero Medusa siguió observando la otra carta con las letras “SD” escritas, resignada a que no recibió nada de Blaze. Torciendo el gesto, abrió el sobre y su sonrisa se iluminó por reconocer la letra y ahora sabiendo quién le había mandado dicho mensaje: “Sí lo recibí, pero lo dejaré en casa con mis padres. Feliz Navidad, Medusa. Steve”.



Cabeza de puerco


Ya había pasado la cena de Navidad y los adornos aún no eran retirados, pero el espíritu fiestero ahora se centraba en recibir el año nuevo con energías renovadas y ánimo favorable. Como la mayoría de los alumnos estaban fuera, la ausencia era notoria y el eco de los pasillos resonaba bastante, situación que a Medusa le gustaba porque tenía su tiempo en soledad para meditar sobre qué hacer ante su peculiar situación. Se divirtió bastante en la cena junto a su hermana, Markus, Judas y un Linus serio que a pesar de mostrarse como siempre ante sus amigos, para ella era obvio que su mirada reflejaba tristeza. Le había dejado un regalo sorpresa a Steve antes de que éste se fuera, y le carcomía desconocer si le había gustado o no, pues no podía preguntarle a otro Slytherin porque quería mantenerlo en secreto.

Queriendo escribir una carta a su amigo Blaze porque no hubo respuesta de la anterior, se dirigió a la Sala de Menesteres a paso tranquilo portando sus cosas y se encontró a su hermana cruzando las puertas para ella también entrar.

-Justo a tiempo-dijo Euríale resuelta y sonriendo-. Litten y yo vamos a jugar. ¿Quieres?

-No, gracias-Medusa entró al mismo tiempo que la menor y el umbral se cerró para que nadie externo se diese cuenta-. Voy a escribir un poco. ¿Quieres que le diga algo a Blaze?

-Hum…-Litten empezó a correr por la sala husmeando y apenas iba a perseguirle cuando se quedó meditando-. Que para la próxima vez quiero verlo con pelitos de gato en la cara-Medusa rió y negó con la cabeza, pero sí quiso escribirle eso a su amigo-. ¿Leíste la carta que mandó mamá?

-No…-la pelirroja se sentó y comenzó a prepararse para escribir-. No quiero leerla… no ahorita.

-Pero es mamá…-Euríale torció el gesto y empezó a buscar a su mascota-… nunca sabes cuándo será la última vez que hablaras con alguna persona que amas… me gustaría haberle dado el abrazo de Navidad a ella y a papá.

-Euríale…-la mayor suspiró y reflejó que estaba un poco arrepentida por haberle restringido a la chiquilla pasar tiempo con la familia, pero había sudo decisión suya y no la había obligado-… Por favor... ya habíamos hablado de esto. Además, ella sigue en Rusia y…-incorporó la vista y se extrañó de no ver por ningún lado a su hermana menor. Tampoco la escuchaba ni a Litten, y aunque sabía que ambos estaban bien, le inquietaba no ubicarla-. ¿Euríale? Deja de esconderte…

Pero no hubo respuesta. Estaba segura de que ella estaba sola en la Sala de Menesteres y no pudo evitar en preocuparse. Se levantó de un escritorio en el que escribía y comenzó a buscarlos. La sala en realidad era pequeña, no había sitio en el que alguien lograra esconderse y estaba a disposición de que todos lograran verse entre sí, perfecto para las reuniones que hacían. Medusa tragó saliva y cuando se acercó a la chimenea percibió el calor, pero le extrañó que no fuese tan fuerte como creía. ¿Apenas venía notando eso? Y de pronto, de las llamas saltó Litten y como si el fuego la expulsara, Euríale llegó con una sonrisa de oreja a oreja; pero la pelirroja soltó un grito y retrocedió cayendo a un sillón con las piernas arriba.

-¡Hermana!-exclamó la pelinegra emocionada-. ¡Litten y yo encontramos un camino secreto! Lo estaba buscando cuando vi que atravesó la chimenea encendida. Lo seguí y llegamos a una cabaña rara, pero quise regresar para llevarte.

-Pero… pero…-aun faltándole el aire, Medusa se incorporó y se sacudió nerviosa. ¿No sería un cambio de la Sala? No lo creía, pues mientras hubiera alguien la sala solía mantenerse en las mismas condiciones. ¿Qué sería? -… está bien, vamos… pero si vemos algo sospechoso nos regresamos.

Sacando su varita, Medusa miró la chimenea y el fuego se reflejó en sus ojos. Los cerró y tras dar una bocanada profunda de aire se encarreró como si fuese el andén 9 ¾ y percibió cómo accedía a un pasillo libre del calor de las brasas. Abrió los párpados y notó que estaba en un espacio reducido donde solo cabrían 4 o 5 personas, miró de donde debió provenir y se percibía una pared traslúcida con vista a la sala. ¿Dónde estaba? Sin pensar mucho, Euríale atravesó lo que parecía una membrana con Litten en sus brazos y se notaba muy emocionada. La mayor de los Black suspiró y caminó a lo que creía era el nuevo destino. ¿Un cuarto secreto? Pero olía a comida y cerveza… era imposible, la sala no podía producir alimentos ni bebidas. ¿Qué rayos era?

Empujó con cuidado y una luz tenue de la tarde le indicó que estaba en un pasillo un tanto descuidado. Salió siendo seguida por su hermana y la “puerta” que empujó se trataba del retrato del matrimonio Cathalifaud, la Directora y el antiguo Subdirector sonriendo de jóvenes. Observando mejor Medusa no reconoció el sitio, pero al asomarse por una ventana desde su sitio se ubicó en su totalidad: se encontraban en Hogsmeade. ¿Cómo era es posible? Tomó de la mano a Euríale y Litten, como si supiese que debía ser cauteloso, se mantuvo sereno en los brazos de su dueña y caminaron hasta encontrar unas escaleras. El sonido de conversaciones apagadas y olor a alcohol se intensificó. Tragó saliva con fuerza y bajaron con cautela para no ser descubiertas, pero cuando su visión les permitió ver dónde estaban miraron un bar lúgubre y oscuro descuidado con madera en mal estado, magos y brujas con trajes de viajeros y en la barra al profesor Gerard bebiendo a grandes tragos con sus mejillas un poco sonrojadas. Éste se detuvo un momento y comenzó a inspeccionar la bebida como si le hubiesen echado algo.

-¿Estamos… en la Cabeza de Puerco?-susurró Medusa inquieta. ¿Un pasadizo de Hogwarts conectaba con el pueblo? Eso sería muy importante comentárselo a los demás si lo requerían a futuro, pero le asombraba que fuese en particular a este sitio y no a otro.

-Eso parece…-correspondió Euríale asombrada hablando en voz baja-… debemos regresar, que no nos descubran.

Dieron media vuelta para irse, pero mientras caminaban para regresar al Colegio y planear cómo decirles a los demás, escucharon a través del barullo a su profesor hablando en tono cantarín: - Las aventuras de estudiante pueden ser en ocasiones emocionantes y nunca se olvidan, pues de alguna manera te definen para el futuro… No, no bebí demasiado… ya, ya me voy de aquí, ten algunos galeones.


Sangre sucia


Él podía percibirlo con cada paso que daba en el Ministerio de Magia acompañado de sus padres, quienes se maravillaban ante la idea que bajo la tierra de Londres se haya un edificio de tal magnitud y por ello no se percataban que eran objeto de atenciones: “este sangre sucia acompañado de muggles”, “la magia solo debería ser para magos reales”, “hay que traer un equipo de limpieza”, pero claro, Steve sabía que dichas exclamaciones solo eran por parte de los radicales extremistas de la pureza de la sangre, pues de vez en cuando otros lo atendían de manera educada, cordial y afables a pesar de que sabían de su origen.

En la mañana había estado desayunando con sus padres, Markus y Susan, para su visita al Ministerio y registrar el hechizo que acaba de inventar. Él era mayor de edad, así que habría podido ir solo; pero también quería que sus progenitores se diesen una idea del mundo al que ahora el chico pertenecía, así que los había invitado para ir juntos los tres por las calles de Londres. Como eran visitantes, tuvo que ir a una cabina de teléfono abandonado, marcar ciertos números y fue atendido por una voz femenina que le dio instrucciones para otorgarle una placa de plata indicando sus datos y motivo de la visita, después la cabina empezó a hundirse hasta llegar al Atrio en el octavo nivel, un pasillo largo y espléndido con un suelo pulido de madera oscura, con su techo azul brillante con incrustaciones de gemas y oro en movimiento constante y paredes de madera oscura brillante con chimeneas en las que cada pocos segundos salían magos o brujas que trabajaban ahí y a mistad del camino miraron a la conocida “Fuente de la Hermandad Mágica”, estatuas de oro de un mago, una bruja, un centauro, un duende y un elfo doméstico, emanando agua de varios lugares en la piscina por debajo.

¿Hipocresía, dónde? -había pensado Steve antes de ser interrumpido por el Guardia que le indicaba el camino a seguir para registrar el hechizo que inventó y, como se trataba de una actividad peligrosa porque la invención no es cosa sencilla, se dirigió al Departamento de Seguridad Mágica en el segundo nivel del Ministerio y fue a partir de ahí que notó la tensión de algunos empleados por ser nacido de muggles. Según recordaba, los profesores decían que el ambiente ante eso no era tan fuerte y que la discriminación era de unos pocos años para acá; sin embargo, Steve siempre consideró exagerado ese grado de racismo y no le afectaba como cuando era un jovencito que recién ingresaba al mundo mágico. Su mayor alivio era que sus padres desconocían tal eventualidad y así ellos no se verían afectados.

-¿Todo esto debajo de Londres?-preguntó Gabriel Dunham cautivado y emocionado-… Solo era posible con la magia. Aunque la decoración es muy ostentosa y no le veo mucha utilidad.

-¡Cariño!-regañó Susan como si quisiera callarlo-… No seas irrespetuoso… aunque debo admitir que tienes razón… y ese centauro no se parece en nada a como lo dibujan los mitos.

-¿Ahora quién falta al respeto?- cuestionó el padre y Steve soltó una risa pequeña. Concordó con ellos en cuanto la ornamenta del Ministerio, pues hasta en Hogwarts los retratos y las estatuas tenían su función.

Cuando llegaron al Departamento apenas iba a entrar cuando reconoció en la entrada a un hombre que usaba lentes de sol- ¿Quién usa lentes así dentro de un edificio? -y una barba de candado con corte alineado que parecía observarlo a través del cristal oscuro. Era Fernando Sacramento.

-Bien, no entres al departamento-señaló el mago y saludó con cortesía a los padres de Steve-. Vamos, la Sala de Pruebas es por aquí-extendiendo la mano, Fernando se adelantó para guiarlos y Steve se preguntó cómo la profesora McGrowell conocía a un tipo así, recordando que ella estuvo trabajando en el Ministerio por unos años y que seguramente fue en ese lapso.

-Mamá, papá, no se separen, ¿sí?-puntualizó Steve en un tono de voz suave y atento, sonriendo tranquilo y con una faz calmada que no era usual en él cuando estudiaba en el Colegio-. Espero que estén cómodos.

A los pocos minutos llegaron a un pasillo con el mismo diseño del Atrio, pero con distintas cámaras y puertas selladas con una pequeña ventana en las que seguramente al otro lado se realizaban las pruebas de las magias de invención. Steve era consciente de que su invento era peligroso y si lo realizaban manos inexpertas el resultado sería fatal, por lo que dudaba si existía la seguridad pertinente en el sitio. Fernando le señaló una puerta abierta y cuando iban a pasar detuvo a sus padres diciendo que sería peligroso para ellos y era mejor que se quedaran afuera. Steve les sonrió para restarle preocupación y cuando pasó a la sala se sorprendió al ver que estaba vacío y el espacio era descomunal para la proporción que el umbral indicaba. El Inefable cerró tras de sí la entrada y le pidió al alumno mostrar el hechizo.

-Está bien-Steve suspiró y sacó su varita para concentrarse y apuntar a la nada. Haciendo acopio de sus memorias negativas, frunció el ceño junto a un movimiento decidido y agresivo de la mano-. ¡Ira Esse Armum!

El aire en la sala pareció arremolinarse en un trueno y de pronto una luz gris similar al patronus salió de su varita para convertirse frente a él en una poderosa llamarada negra que al terminar de ser conjurada se convirtió en un imponente fénix de fuego negro. Fernando, por su parte, sacó un cuaderno y pluma muggle para anotar todas las observaciones mientras Steev luchaba de nuevo con el control del ser y no hacer daño a alguien. Sabía que a través de la ventana era observado por sus padres y no quería asustarles, pero sabía que ellos no podrían evitar sentirse intimidados ante el poderío y gravedad de su hechizo. Pasados unos pocos segundos lo deshizo con su voluntad elevándolo al techo apuntando con su varita mientras esa cosa lanzaba un rugido al desvanecerse.

-Muy bien… Maleficio de rango alto, tres palabras de conjuración-expresó Fernando en voz alta con cierta intriga en su tono de voz-, lo contrario a un patronus y denota bastante fuerza. Dunham, quiero que lo hagas un par de veces más para recopilar información. ¿Puedes hacerlo?

-No hay problema-respondió con su voz seca y gruñona, dispuesto a ver sus propios límites de ejecución.

Pasado una hora, Steve salió de la sala muy cansado, respiraba con dificultad y sus padres lo miraban con una mescolanza de inquietud, preocupación e incertidumbre por ver a su hijo realizar algo que era “oscuro” y que su templanza no se viese menguada. Su madre lo recibió con un abrazo y su papá le puso una mano en la espalda mientras esperaba que el tipo de lentes de sol explicara: él se encargaría del registro y en unos días llegaría una placa a su casa muggle con la certificación del hechizo, además que las futuras aplicaciones ya se revelarían con el tiempo, además de advertirle a Steve que solo lo realizara en casos de emergencia y en cuanto regresara a clases pasara con la profesora D’Arc-en-Ciel y la Directora para que ellas analizaran si era bueno agregar el maleficio a las clases o hasta el siguiente año.

Los acompañó hasta el Atrio y cuando ya se iban a ir le tendió la mano a Steve y éste correspondió con un poco de debilidad; no obstante, sintió que Fernando le daba una especie de carta que guardó de inmediato debajo de la manga larga de su sudadera y asintió para indicarle que ya lo poseía. El Inefable sonrió y se retiró mientras el chico y sus padres entraban a una cabina telefónica para regresar al exterior y llegar pronto a su casa. En cuanto pisaron calles londinenses se apresuraron a subir a un autobús y buscaron dónde sentarse para el trayecto; mientras los papás planeaban la cena y ahorrar para la víspera de año nuevo, Steve sacó el papel que le había dado Sacramento y al leerlo, sus ojos se abrieron mucho y las manos comenzaron a temblar: El Ministerio ha caído. No confíes en nadie… Dile a Irise que la amo, que nunca lo olvide y que cuide a nuestra pequeña”.


Un saludo especia
l


Faltando un par de días para que acabara el año en curso, Alexander disfrutaba de una velada tranquila en Hogsmeade en el local de Madame Pudipié con una mujer que tenía un acento francés marcado. El sol se filtraba por las ventanas haciendo notar que el atardecer era inevitable, pero el profesor Black no le importaba en absoluto siempre y cuando estuviese al lado de ella, su novia desde hacía un par de años Gaia Dupont, profesora de la Academia de Magia Beauxbatons y que lo ocultaba para todos por decisión de ambos, incluso siendo ayudado por la propietaria del salón para que los dos disfrutaran de sus veladas en privado. Dos veces al mes se veían alternando entre Inglaterra y Francia para ver juntos el atardecer según el plan del día, y ahora tocó hacerlo mientras bebían té en tranquilidad.

Cuando la noche cayó salieron tomados de la mano y la luna llena se encontraba en su apogeo, por lo que Alexander recordó que seguramente Joseph debía estarla pasando difícil por su enfermedad y deseaba que no fuese así. Llegó la hora de despedirse y Gaia sacó de un bolsillo un listón rojo que sujetó con fuerza para después besar a Alexander e irse porque el objeto era un traslador. Solo, el profesor Black se acomodó su saco y comenzó a caminar rumbo al castillo pensando si pasaría año nuevo en el Colegio o en Hogsmeade. En el primer sitio se sentía incómodo con sus compañeros, pues las sospechas que tenía de ellos no se desvanecían; por otro lado, la Directora no tenía la culpa de nada y no quería dejarla sin compañía.

-Esa soledad tuya te vendrá matando, Alexander-la voz de un hombre a sus espaldas le tomó por sorpresa y al voltear a verlo no lo reconoció, pero aun así supo de inmediato a qué iba-. Parece ser que esta noche eso ocurrirá.

-Es una lástima que sea dos contra uno, pero la vida es injusta-al lado del desconocido llegó volando otro mago envuelto de humo negro que al tocar suelo reveló su presencia-. Ella te manda saludos.

-Sí… es una lástima-respondió Alexander primero en tono serio, pero a continuación su voz adquirió un hilo sarcástico-… que sean dos contra uno.

El primero que había llegado sacó un frasquito al que le quitó el tapón y bebió de su interior tan rápido que no parecía contener algo. Arrojó el objeto vacío y sonrió para desaparecer de la vista de Alexander. El profesor sacó su varita para apuntar al segundo cuando sintió a alguien detrás suyo y al voltear miró al que se desvaneció.

-Nunca des la espalda al enemigo, Alexander-advirtió el primero en tono burlón-. ¡Confringo!

Alexander se hizo a un lado para que la maldición no diera con él y sólo escuchó que el árbol detrás de él explotó haciendo un gran estruendo, pero el mago que se encontraba cerca de él lo pateó en las costillas arrojándolo al suelo y el frío de la nieve atravesó sus ropas. Entrecerró los ojos y le pareció ver una sombra rápida moverse que se dirigió al primer atacante y a su lado reapareció el que lo pateó.

-No... no, Alexander-se burló de nueva cuenta el que lanzó la maldición explosiva-. ¿Es todo lo que tienes? ¡Conjuntivitis!

-¡Protego Horriblis!-un escudo translúcido blanco rodeó a Alexander y la maldición de la vista rebotó, pero de nuevo escuchó un sonido detrás de él y sintió un puñetazo en el rostro. Se preguntó que como era posible que atravesaran dicho escudo, pues ya repelía el combate físico. Sintió un sabor metálico en su boca y al escupir una mancha escarlata entintó la blancura de la nieve.

-Creía que eras más listo-comentó de manera agresiva el que realizaba los golpes físicos mientras el escudo invocado por Alexander se desvanecía-. Esto será demasiado fá…

Se interrumpió porque Alexander había girado sobre sí y lo pateó provocando que cayera al suelo. Con el mismo impulso del giro el profesor se incorporó y sin dar tiempo al otro a reaccionar dijo: ¡Petrificus Totalus!-pero al que apuntaba ya no estaba en el suelo. Aun así, sonrió con una línea fina de sangre saliendo de una de sus comisuras.

-Nos estamos divirtiendo, pero es hora de que acabemos, hace frío y aún debemos buscar tu Reliquia-habló el que se había limitado a lanzar hechizos y apuntó al corazón. - Avada Keda…

-¡Ebublio!-interrumpió Alexander y a una increíble velocidad corrientes de agua cristalinas se formaron alrededor del ambiente y atraparon al conjurador en una esfera impidiendo que respirara, hablara e incluso sin que se moviese. El orbe empezó a elevarse mientras el profesor Black apuntaba con su varita dirigiendo el movimiento y, anticipándose, un látigo de agua salió de la burbuja rumbo a su espalda y con solo escuchar el grito del otro mago asesino supo que lo había atrapado. Concentrándose juntó a los dos en una sola esfera demasiado enorme y veía cómo la falta de aire provocaba espasmos que buscaban aire vital.

El docente se limitó a sonreír de lado y deshizo el hechizo haciendo que los dos individuos cayeran a más de tres metros de altura, desmayando por el impacto y la falta de aire al que se “desaparecía” y el otro en un estado de semiinconsciencia que buscaba su varita en la nieve. El mago Black se acercó y pisó el objeto mágico del enemigo mientras éste alzaba con lo que podía su cabeza con cara de dolor y confusión.

-¿Cómo?…. ¿Cómo le hiciste? Ese hechizo… solo es con una burbuja… y con cierto tamaño… te cansa…

-Hoy es una hermosa luna llena, ¿no es así? -dijo Alexander mientras se limpiaba los labios-… Tu amigo usó la poción Velsotit… y tu especializado en maldiciones… Lástima que solo eran dos contra uno.

Alexander escuchó que unos pasos se acercaban a gran velocidad y dedujo que se trataban de las dos aurores que se quedaban en Hogsmeade. Se acomodó su saco, relajó los hombros y cuando daba media vuelta para irse miró a su “asesino” sobre su hombro y sus ojos se mostraron tan vacíos que el susodicho se asustó.

-Y dile que la próxima venga ella misma si quiere un trabajo bien hecho-y diciendo esto, el profesor Black caminó rumbo al colegio decidiendo mejor pasar Año Nuevo dentro de la escuela. Había recibido daños y debía tratarse para que su novia no notase que se había metido en una pelea.

BONUS 2
Spoiler:
Pensaba llegar al colegio y descansar, pero conforme avanzaba Alexander se percató que las heridas infringidas eran más graves de lo que aparentaban y le costaba bastante caminar. No estaba en peligro de muerte, pero no era muy bueno en medimagia y un error podría empeorar su situación, además que requería concentrarse bastante y no podía. Finalmente se decidió por ir a la cabaña del Subdirector muy a su pesar y con las pocas fuerzas que tenía tocó la puerta. A los pocos segundos Gerard abrió y fue recibido por un olor de chocolate caliente y sin poder evitarlo tosió.

-¿Puedo entrar?-preguntó el profesor Black, pero rápidamente Gerard le brindó ayuda cargándolo por el hombro con su rostro evidenciando preocupación, además que antes de cerrar los dos observaron el panorama por si no había alguna mirada curiosa. Acto seguido se sintió observando cuando tomó asiento y bajó la vista-. El frío empeoró la situación.

-¿Qué fue lo que te pasó?-cuestionó Gerard en un tono de reproche e inquietud. Era evidente que estaba preocupado.

-¿Sabes que es irónico?-Alexander sonrió con sarcasmo y la sangre seca de sus comisuras se difuminó de manera terrible-. Ese día los acusé a cada uno de ustedes de traición y tu dijiste que esperabas que yo no requiriese tu ayuda… y mírame aquí-tosió y al hacerlo miró un manchón de sangre fresca-.. me esforcé de más y no me había percatado del daño por la adrenalina.

-Alex…-tenía años que no le decía así desde que eran estudiantes. Gerard miraba a través de las paredes a donde sabía que se ubicaba el colegio y luego a él-. Debemos ir a que te atiendan.

-… Vinieron por mí en Hogsmeade. Me iban a matar por la reliquia de la muerte que poseo-Alexander tosió más y sintió un calambre de dolor en su costilla donde recibió un golpe. Suspiró para relajarse y continuó-. Fueron dos, pero si te cuento esto es porque a pesar de todo lo anterior… eres la persona que más admiro-alzó la vista y sonrisa ácida cambió a una amable-. Es probable que vengan por ustedes para sacarles información de mí.

-Puedes tener razón, me he encontrado a gente así antes. Debemos alertas a los demás; pero con discreción y te insisto, vayamos al colegio para atender tus heridas-atinó a decir Gerard pero, aunque se mostraba con serenidad y preocupado, pensaba que esa fue una jugada muy arriesgada y que sus heridas eran más físicas que mágicas…. Como si alguien lo hiciera con cizaña y no con un objetivo impersonal.

-No. Nadie se debe enterar de esto, tampoco la Directora-Alexander se movió un poco y no pudo evitar gruñir de dolor-. Necesito indagar más de esto… -él sabía quién había dado la orden de matarle, mas no podía dar indicios de conocerlo para evitar movilización de los demás-… podríamos solo indicar que tú y yo sospechamos de que atacarán por mi posesión. No quiero que me traten en la Enfermería y la única profesora que podría ayudarme ya no recuerda nada.

-Demonios, Alex... pides algo muy arriesgado-Gerard suspiró mientras iba a una alacena enmohecida por el clima y sacó unos frascos antiguos con brebajes y plastas-. Tengo medicinas de sobra y podré tratarte algunas heridas. Las tengo por mis paseos… y puedo fingir otras visitas al bosque si lo requiero-Alexander sintió la fuerte mirada de su compañero y no le apartó la vista-… a veces creo que mi cabaña es un imán para los secretos.

-Gracias...-fue lo único que dijo el profesor Black cansado mientras se preparaba para ser atendido quitándose sus ropas elegantes. Independientemente de su ataque, sabía que las cosas se iban a poner peor y aunque no quisiera tendría que poner de su parte para ayudar.  

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Capítulo XIX-D: Vientos de Cambio y Vigilia.

Mensaje por Ghostyaya el Lun Oct 16, 2017 12:08 pm

Capítulo XIX-D:
Vientos de Cambio y Vigilia.



Muggles y su “magia”

¿Era miedo? No, algo peor: incertidumbre. Era víspera de Año Nuevo y antes de unirse a la festividad muggle de tal evento, Lloyd se había ido a investigar a una biblioteca pública acerca de las runas porque consideraba que a lo mejor alguna información desapercibida se encontraría bajo el poder de los humanos normales; en sus vacaciones había estado recorriendo este tipo de sitios y justamente antes de irse encontró un libro interesante cuando de pronto hombres trajeados y de aspecto de “guardaespaldas matón” solicitaron su cooperación voluntaria para escoltarlo a una limusina elegante; le arrebataron su teléfono, su cartera y, sorprendentemente, su varita, confiscándolos en un maletín pequeño siempre a su vista, pero imposible de obtenerlos de regreso.

A pesar de que los sillones eran cómodos, el joven Puppeter tamborileaba con sus dedos y se arrepentía de no haber aprendido magia sin varita, pues con solo extender su mano y pronunciar “Accio maletín” podría hacer algo. ¿A dónde lo llevarían? Pensó en que sus padres estarían preocupados por su ausencia prolongada y que no se comunicaba con ellos; rápidamente supo que se trataba de alguna organización muggle porque no había indicaciones de magia o el uso de ésta, mas sí tenían conocimiento porque la arrebataron la varita. ¿Enemigo? ¿Lo habían rastreado? ¿Y si sus padres estaban en peligro? Su papá, un muggle sin… Rápidamente el chico negó para sí y suspiró hondo para obligarse a evitar esos pensamientos y relajarse, pues sacar conclusiones apresuradas no lo llevarían a ninguna parte.

Conforme tomaba la ruta el chofer de la limusina, Lloyd supo que se dirigían al centro de Londres y cada vez más se retiraba de su hogar. Inquieto, comenzaba a planear cómo escapar de su “secuestro” y usar magia bruta. No le agrada algo que no controlaba, pero de no ser así… no era alguien atlético ni fuerte, por lo que no podía depender de su condición física. Mirando al suelo, de reojo notó un edificio que su memoria reconoció y al alzar la vista, su corazón aceleró cuando la ruta era obvia: estaban llegando a Downing Street, una calle famosa que contenía las residencias oficiales de los dos poderes más superiores de la entidad británica, el Primer Lord del Tesoro y el Ministro de Hacienda. La respiración de agitó más cuando fue viendo los números de las casas y el auto se detuvo frente al número 10, un edificio sobrio negro de ladrillo de dicho color y rejas oscuras a un metro de altura, con ventanas largas con cortinas blancas y una puerta de mármol negro pulido que brillaba con el sol de la tarde. Estaba en la casa del Primer Lord del Tesoro, el Primer Ministro del Reino Unido.

-¿Qué… hago… aquí?-se preguntó en voz alta, pero no obtuvo respuesta porque uno de los “agentes” abrió la puerta y le instó a que saliera. Cuando ya le dio el aire frío urbano, miró que el umbral de la residencia se abría y se mostraba una mujer de aspecto tan elegante y de belleza extraordinaria que el chico no pudo evitar tragar saliva y quedarse mudo.

-El Ministro te espera-dijo la mujer. Pero entonces Lloyd recuperó la compostura y se turbó. ¿El Primer Ministro Muggle?-. Anda, no vayas a pescar un resfriado-Lloyd hizo caso y fue seguido por el hombre que portaba el maletín con sus cosas-. Perdona la brusquedad, pero no podemos tomarnos medidas sencillas-la voz de la mujer, sedosa y ácida, era una mezcla seductora para cualquier hombre que ella quisiera. Lloyd reconocía que aunque no caería tan fácilmente tarde o temprano pasaría algo.

Caminando por pasillos iluminados con luces artificiales, alfombras aterciopeladas y retratos de distintos hombres con cargos altos de Gran Bretaña, el joven mago seguía cuestionando por qué estaba ahí. No recordaba que su padre siquiera tuviese contacto con las esferas políticas de tal magnitud, ni haber violado alguna regla muggle o siquiera haber pensado en la Reina. Pasados unos minutos llegaron a una sala sencilla con muebles de alto costo, hasta Lloyd sintió que si tocaba algo lo rompería… pero al fondo estaba un hombre de traje elegante que lo miraba con cierta curiosidad.

-Primer… Primer.. Mi… Mi…-Lloyd balbuceó emocionado e intrigado, pero el hombre le sonrió y negó con la cabeza.

-Dime Walpole, nada más-el joven sabía de Historia. Walpole era el apellido del Primer Ministro de Magia y el actual lo compartía a pesar de no ser parientes-. ¿Sabes por qué estás aquí, mago?

-No, señor Walpole. Yo solo estaba en una Biblioteca y… Un momento… ¿Me dijo mago?-Lloyd soltó un bufido fingido de sorpresa-. Señor, con todo respeto, yo no hago trucos de calle.

-Lo sé, señor Puppeter, usted es alumno de Hogwarts y de séptimo año. Ravenclaw si no me equivoco-el chico se asustó de que un muggle de ese calibre supiese tal información, pero el impacto fue reduciéndose mientras meditaba de todo eso-. No te preocupes, tengo autorización del Ministerio para…

-Como usted es el Primer Ministro, es lógico que usted sepa de la existencia de la magia-atinó a decir Lloyd más para sí mismo-… seguramente cada vez que haya un nuevo Ministro se entera, pues todos los movimientos sociales, políticos y económicos afectan al otro de alguna u otra manera, así el estatus quo se mantiene y…

-Chico listo, como se dice de los miembros de Ravenclaw-satisfecho con ello, Walpole fue a un escritorio del que sacó un libro-. Y si bien creo, tú debes saber lo que está pasando en el Mundo Mágico, ¿no es así?-en el tono expresado, Lloyd supo que ese hombre sabía mucho más que la gran mayoría de los muggles e incluso otros magos-. Cuando nosotros llegamos aquí, el Ministerio de Magia se contacta con uno para decir UNA SOLA VEZ que la magia es real y es todo, pues los lazos de comunicación no son tan… constantes. Desde hace unos 5 años aproximadamente, mi antecesor recibió muchos mensajes de parte de ustedes, cosa extraña… y yo cuando entré hace dos años me ocurrió lo mismo. Los dos sospechábamos que algo ocurría, pues las líneas de contacto son estrechas y recibí ofertas de que me pagarían con oro si les ayudaba con algunas cosas, obviamente me negué.

-¿Y usted me cuenta todo esto por qué?...-había personas más calificadas para saber de eso. Lloyd era consciente que solo era un estudiante y sus profesores eran magos y brujas con mejores aptitudes.

-Me llegó un reporte de que alguien investigaba de magia desde hacía semanas. No le tomamos importancia porque de vez en cuando uno de nosotros, los muggles como ustedes nos llaman, lee ese tipo de cosas; sin embargo, se dieron cuenta de que esa persona era alguien específica, con detalles de búsqueda poco habituales y supimos que eras un mago-Walpole tendió el libro que había sacado para dárselo al chico-. Mi antecesor y yo acordamos que si alguien hacía eso le otorgaríamos esto… Nosotros, los muggles, también tenemos nuestros secretos, joven Puppeter.

Lloyd lo tomó inquietó y supo que se trataba de un libro escrito en runas antiguas, no al nivel del que había encontrado Lancelot; pero sí con conocimientos mágicos que el propio título le dejaban con hambre de curiosidad: “Erised Stra Ehru Oyt Ube Cafru Oyt on Wohsi”. -¿Qué es esto? ¿Y cómo es que me puede confiar algo así?

-Si fueras uno de ellos… ya me habrías matado-sonrió Walpole y con un movimiento de su mano la joven que recibió a Lloyd se acercó-. Tú le darás mejor uso que yo, Puppeter. Espero que el conflicto que se gesta en tu mundo no llegue a los ojos muggles. Nosotros los humanos no estamos preparados para la existencia de la Magia. Y por cierto, tus padres saben que estás aquí, le llamé personalmente a tu padre y mi chofer te llevará a casa. Tranquilo, y cuídate.

La mujer encaminó a Lloyd quien sostenía el libro ansioso, pues aunque no entendió el título deseaba llegar al Colegio para comenzar a investigar de eso y contarle a los demás lo que le había pasado. No sabría si omitir algunas cosas, pero evidentemente los planes del enemigo eran mayores si es que se interesaban en relacionar a los muggles a pesar de su renuencia a la pureza de la sangre mágica. ¿Qué buscaban en realidad?

-Se te dará la varita cuando llegues a tu casa-dijo la mujer, evidenciando que ella sabía de la magia también-… y, dile a Theodore que no se olvide de mí, no quiero que se sienta solo-sin darle oportunidad de responder, cerró la puerta de la limusina y éste arrancó para llevarlo a casa. Lloyd volteó a ver a la mujer y notó que sonreía de manera extraña. De nuevo esa incertidumbre que lo carcomería hasta ver al profesor Triggr y preguntarle qué estaba pasando.
Lo que oculta el destino


Desde hacía tiempo lo sospechaba, pero solo eran pensamientos suyos hasta que, mientras se arreglaba para la fiesta de Año Nuevo, Aline McGrowell se percató que algo andaba mal con su mente. No solo era que olvidaba la ubicación de algunos salones, libros de los que estaba segura ya había leído o nombres de alumnos y compañeros; la Jefa de Gryffindor era consciente que algo malo ocurría y empeoraba cada vez más: mientras se peinaba ya lista para ir al Gran Comedor, en un parpadeo su vestido cambió de color de un tono rojo oscuro a uno azul cielo y en el espejo estaba escrito la frase “No lo olvides” bajo el encantamiento Flagrate con líneas finas de fuego. Al momento de leerlo se mareó y tuvo que sostenerse con fuerza apoyándose en el buró, recibiendo de golpe algunas de esas memorias perdidas como al olvidar su salón de Encantamientos, su plática con Steve en el bosque, que el nombre de la gatita que parecía cuidarla era Sion y que ya se había despedido de los profesores antes de las vacaciones.

-No... nadie debe enterarse…-susurró mientras se cambiaba de vestido tratando de mantenerse serena. No quería que la mandaran a San Mungo por su propio cuidado, pues sabía que la Directora daría la orden si supiera de sus problemas. Afortunadamente había llegado Gabriel a pedirle ayuda con una investigación y esa casualidad la salvó-… ¿De verdad fue casualidad o lo he olvidado?

-¡Se te hace tarde!-la voz de Gerard se hizo resonar al otro lado de la puerta de su habitación. Miró su reloj de pared y se dio cuenta que hace tres horas solo le faltaba peinarse… acababa de perder tres horas de su vida-. ¿Estás bien? No sueles ser impuntual.

-Dame… dame un momento-dijo la profesora con voz temblorosa terminando de arreglarse. Suspiró para verse en el espejo y relajar su semblante, aunque rápidamente sacó una poción relajante de su reserva para emergencias y al beberlo sintió rápidamente su efecto. Su reflejo evidenciaba que estaba más calmada y sonrió, lista para recibir el año nuevo. Caminó a la puerta y abrió la puerta para recibir a Gerard que vestía un traje negro con un moño del mismo color que resaltaba por su camisa blanca bajo el saco. Sin poder evitarlo, Aline se sonrojó y carraspeó-. Te ves bien, al menos decente como debe ser por parte del Subdirector. Disculpa la tardanza.

-Anda, vamos-Gerard extendió su brazo al otro lado de su compañera indicando que podía caminar-. Hace hambre y en unos minutos los duendes servirán la comida. Hay una fuente de chocolate que necesito ver.

Aline sonrió, pero cuando dio un paso al frente sintió un leve mareo y se detuvo en seco mirando el pasillo del colegio. Asustada, miró las decoraciones en el tejado y así se quedó por varios segundos. Gerard, por su parte, alzó la ceja extrañado y le puso una mano en el hombro mientras ella le daba la espalda.

-Oye, si no quieres ir a la fiesta quédate a descansar…-pero entonces Aline volteó a verlo y su corazón aceleró, pues la mirada de la profesora era completamente distinta. Uno más juvenil, sin menos preocupaciones…

-¿Gerard? ¡Gerard!-Aline puso sus manos en la cintura y negó con la cabeza-. ¿Quieren que los profesores te expulsen? ¿Te ayudó Evan verdad? Hablaré con ese niño cuando lo vea de frente… la poción envejecedora es solo para situaciones requeridas, no para bromas.

-Este…-el Subdirector se quedó pensativo, preocupado y sin saber qué hacer. ¿Dijo profesores? Entonces debe creer que eran estudiantes. Eso era malo-… tu… yo… ya… sí, ya sabes cómo soy-Gerard se señaló y sonrió guiñando un ojo-. No podemos recibir año nuevo sin una buena broma, tranquila, no me pasará nada.

-Pueden expulsarte del torneo de Quidditch… no podrás enfrentarte a otro colegio si sigues así-con esa información Gerard supo que específicamente creía estar en sexto año, cuando ambos tenían 16 años y el Torneo Internacional continuaba-… y debes cuidarte de ese hombro-cuando miró que Aline entrecruzaba los dedos de su mano con la suya sintió un calofrío que le recorría la espalda y río nervioso... ella creía aun que eran…

-¡Jajaja!-Gerard carcajeó y retrocedió con su corazón acelerado-. Nadie podrá detener al Dragón Cazador-cuando dijo esto último sintió una punzada melancólica. Nadie usaba ese apodo en años-... van a creer que soy invitado de la fiesta y no me descubrirán. Además, soy el capitán del equipo de Quidditch de Hogwarts, Beth y la Subdirectora abogarían por mí si es que lo requiriera. Sé cuidarme solo.

-No cambias, ¿verdad?-Aline sonrió y de nuevo Gerard se sentía nervioso. Ya la había visto con ese gesto infinidad de veces. ¿Por qué ahora? -. Ni modo, me quedaré contigo hasta que se pase el efecto de la poción, y si alguien viene tendremos que huir, soy tu cómplice ahora y me acataré al crimen-le dio un beso en la mejilla y de nuevo Gerard sintió ese enorme calosfrío recorrerle su cuerpo-. Qué extraño, con la poción debiste ser más alto. No debes crecer mucho entonces… quedarás muy bajito.

-¿Ah, sí?-Gerard se llevó una mano en la espalda y respiraba hondo para tranquilizarse-. Evan no me dijo nada… bueno, ¿qué hacemos entonces? -tenía hambre, pero estaba nervioso de que su amiga se encontrara en ese estado y no permitiría revelarle la verdad en este momento. Se pondría muy mal-. Podríamos ir… afuera, nadie nos vería ahí, todos están en el Gran Comedor.

Gerard estiró su mano para tomar la de Aline, pero se detuvo un segundo pensando por qué estuvo a punto de hacerlo. Ellos no eran nada, solo amigos… la Jefa de Gryffindor se adelantó para sujetar la suya y lo jaló para iniciar una carrera a los jardines exteriores. Por unos segundos olvidó que era el Subdirector, sus compromisos ante los alumnos, los secretos que debía guardar y se limitó a sonreír y a disfrutar la velada inesperada. Una parte suya no ignoraba que se trataba de una mala jugada de la mente de su compañera, pero no había peligros y podrían relajarse. Pasados unos minutos llegaron afuera y la nieve cubría todo el suelo, pero brillaba gracias a la luna que se asomaba como si quisiera recibir el año nuevo. No era luna llena, pero sí lo suficientemente grande para llamar la atención. Gerard se le había quedado viendo hasta que escuchó una risa divertida proviniendo de Aline y al voltear a verla la encontró haciendo magia sin varita y no verbal dándole forma a la nieve de mariposas que revoloteaban alrededor suyo.

¿Tanto ha afectado el tiempo a dos? Claro, 10 años no pasan en balde y no solo hay cambios en la actitud; pues solo tuvo que llevarse una mano en el hombro para que Gerard recordara la cicatriz que ocultaba a la vista de casi todos, una marca que lo hizo abrazar a la Muerte y del que por puro milagro había escapado. Su rostro le dolía, pero al tocarse se dio cuenta que sonreía demasiado. Siempre reía, pero esta era tanta que sus mejillas se entumecían y no era por el frío. ¿De qué se trataba?

-¿Te vas a quedar ahí?-cuestionó Aline negando la cabeza-. Tu deberías ser quien juegue en la nieve, yo no. Anda, descansemos para que tu poción termine, ya debe faltar poco.

Y ahí lo supo. Sus ojos brillaron y el corazón del docente aceleró más. ¿Tanto tiempo le tomó y tuvo que ser en ese preciso instante? Ahora entendía sus deseos de cuidarla, sus celos a Gabriel, su confianza hacia ella y sus ánimos altos cuando intercambiaban palabras. No era por el pasado ni por la amistad profunda que había entre los dos hoy en día: los sentimientos de hace 10 años no habían cambiado nada en absoluto. Gerard suspiró y caminó hacia la profesora, quien seguía de pie con su vestido rojo oscuro y le sonreía; sabía que era distraído, ¿pero tanto? No, no era eso; su mente quería engañarlo para protegerle de cierto sufrimiento que crecía a cada paso que daba para acercarse. ¿Podría tolerarlo?

-Gerard, ¿estás bien? -estaba tan cerca de ella que se ruborizó, pero sabía por qué caminaba así. Se relajó, se abrazaron y se besaron. Por un momento a Aline le pareció que habían pasado años desde algo así, pero solo fueron unas horas cuando se despidieron y celebrar Año Nuevo esperando a que Beth dijera el discurso. ¿Por qué su cuerpo reaccionaba con anhelo? No importaba. Disfrutó ese gesto pasional, maduro… melancólico; sin embargo, cuando ambos se alejaron para tomar aire, Aline se mareó y se dio la vuelta para recomponerse.

En un parpadeo, de estar en el pasillo en el colegio pasó a estar afuera en el frío. ¿De nuevo sufrió un lapsus de fallo de memoria? La exprofesora de Encantamientos se puso nerviosa, y más porque la poción relajadora había culminado su efecto. ¿Qué estaba haciendo ahí en vez del Gran Comedor? Agradeció que nadie la hubiese mirado en ese estado.

-Aline..-la voz de Gerard le resultó tan amable que se asustó y se giró para verle. El Subdirector la miraba extraña, y ahora sin contenerse todo su rostro se tornó rojo-. ¿Estás bien?

-Sí… sí… sí, claro, ¿por qué no lo estaría?-alzó la voz la profesora inquieta y con su cuerpo raro. Seguramente por pasar de calor a frío en poco tiempo-. Vamos, hay que festejar Año Nuevo y cuidar de nuestros alumnos.

-Oh..-como si se hubiese decepcionado, Gerard suspiró y volteó a ver la luna-. Deberíamos aprovechar el ahora…

-¿Perdón?-sin entenderlo, la Jefa de Gryffindor alzó su ceja contrariada, pero gracias a ello recordó algo y torció su gesto-. Olvidé mi varita en mi despacho. ¿Me acompañas?

Asintiendo, su colega aceptó y se fueron caminando al despacho de McGrowell. Usualmente se encontraba en la Sala de la Clase de Encantamientos, pero con los cambios su despacho se ubicó al lado de la habitación para que así no fuese interrumpida por los alumnos en su investigación. Llegaron muy rápido y Gerard decidió esperarle afuera, así que cuando ella entró desde su posición miró la mesita donde colocaba sus retratos: recibiendo un reconocimiento a la edad de 17 años por parte del ministerio debido a sus calificaciones perfectas del EXTASIS, el profesor Alexander y ella posando en uno de los jardines cuando tenían 16 años, una Aline quinceañera recibiendo un medio abrazo del actual periodista Gabriel Smiths, el erudito Dacitus dibujando una runa mientras que con su mano de piedra levantaba su pulgar, otros mostrando a su familia tanto mágica como muggle, y en el fondo de todos… El Subdirector abrió sus ojos de par en par y guardó silencio mientras Aline salía guardando su varita y cerrando la puerta; no pudo decir nada más porque frente al retrato que ella tenía de los dos cuando estudiaban en sexto se hallaba la Espada de Gryffindor brillando por la luz de la luna como si quisiera decirle que ahí aguardaba.

Resonancia del pasado


La melodía proveniente de un piano se hacía escuchar en el anfiteatro del pueblo, en donde personas de distintas edades y profesiones se reunieron para escuchar a los futuros talentos que orquestaban un concierto gratuito por el inicio de un nuevo año próspero para todos. Al fondo del salón una mujer observaba con admiración al joven que tocaba dicho instrumento, pues hacía 9 años lo había adoptado sin saber que sería un mago al igual que su hija Lilith, pensando que la casualidad le había acercado a la magia sin que ella se diese cuenta. Cuando el chico terminó de tocar los aplausos no se hicieron esperar y Lancelot se levantó de su asiento dando reverencias portando una sonrisa educada y afable, la cual se ensanchó cuando fijó su vista al fondo y miró a las dos mujeres más importantes de su vida.

Bajó del escenario a paso tranquilo guardando sus manos en los bolsillos mientras el organizador presentaba a otro artista que tocaría con una flauta. Lancelot caminó hasta su madre y hermana para abrazarlas y agradecerles que estuvieran ahí dándole apoyo, pues a pesar de estar acostumbrado a tocar el piano era otra cosa ser observado por un público aunque fuese pequeño. Nadie en el pueblo sabía que Lancelot y Lilith eran magos, tan solo creían en la versión de que ellos dos estudiaban en un internado lejano y de ahí que cuando los dos se animaban a volver en vacaciones eran recibidos con calidez por parte de sus vecinos de toda la vida; además de que siempre recibieron ayuda cuando Eva Leblanc enviudó de su prometido Edén Lucius y sus recursos llegaban a escasear.

-Regresemos a casa, madre-dijo Lancelot aun de buen humor-. Mañana Lilith y yo regresamos al Colegio, debemos prepararnos.

-¡Sí!-respondió en un tono dulce la menor-. Quiero contarles a mis amigas mis vacaciones y aprender nuevas cosas. El profesor Smiths nos enseñará Férula para entablillar una parte fracturada. Me hubiera gustado que fuese la profesora McGrowell que lo enseñara, pero ni modo.

-Vamos entonces. Les daré una gran cena de despedida-notificó Eva y Lilith se entusiasmó tanto que brincó, movimiento que puso en alerta a Lancelot pensando que se caería; pero la pequeña demostró firmeza y solo sacó un suspiro en ambos de alivio.

Los tres caminaron juntos hasta salir del pueblo, pues su hogar se encontraba cerca de los límites de la zona y nunca les molestó que fuese así. Siempre tuvieron su propio espacio sin temer que tendrían a alguien espiando, de ahí que Edén llegase al sitio ya hace poco más de 13 años y se refugiara, pues jamás sabrían que él era un mago y el pueblo lo tuvo en estima por su buen corazón y curiosidad hacia la vida (muggle) que la comunidad representaba. Ya cuando por fin llegaron a su hogar la tarde se hacía presente tiñendo el cielo con sus colores naranja y rosa con pequeñas nubes que contrastaban con el tono. Lilith entró primero yendo a su habitación para preparar su maleta; pero Lancelot fue a la cocina a ayudarle a su madre a preparar la cena. En silencio cómodo, ambos hacían lo suyo sin decirse nada porque cada quien intuía qué debía hacer a continuación, pero fue Lancelot quien acabó con ese silencio.

-Madre… ¿Sabes quienes fueron mis padres biológicos?-la pregunta no demostraba reclamo ni nada por el estilo, pero Eva agradeció estar de espaldas porque aquello le tomó por sorpresa.

-Lance… cuando te adopté las monjas no tenían mucha información de ti. Solo sé que hace 13 años tu madre te dejó ahí con tus cosas, tenías 4. ¿No recuerdas mucho, verdad?

-No…-esta vez sí reflejó melancolía, pero era solo porque a pesar de querer recordar no había nada. Posiblemente porque su memoria era un tiempo difícil en esos 5 años en el orfanato-. No me importa si fueron magos o muggles, puros o mestizos; tan solo darme una idea de dónde vengo.

-Pero eso no te define, Lance. Tú mismo construyes tu vida-su madre sonrió y dejó de hacer sus cosas pata abrazar al chico, quien era bastante más alto que ella-. Eres mi hijo, nadie te dirá lo contrario.

-Lo sé, mamá-y Lancelot correspondió con fuerza.

El chico temía por el bienestar de su madre porque trabajaba en Hogsmeade y regresaba mañana como ellos; no le podía decir nada porque seguramente pediría que él y Lilith se quedaran, pero no podría hacerle caso. Sus amigos, y en especial Euríale, eran de importancia a tal grado que arriesgaría su vida por ellos; incluso por Lloyd, pues aunque no le agradara mucho sí admiraba su potencial y su entrega a su pasión por querer crear una especie de unión entre los magos y los muggles mediante la tecnología; también los profesores, y más por el Subdirector y la Jefa de Gryffindor, a quienes más admiraba. Sin embargo, consideró que no aportaba nada a las investigaciones que el grupo hacía. ¿Qué tendría él de especial para ser de ayuda? No obstante, sus pensamientos fueron interrumpidos por la hermana menor que llegaba preguntando si la cena estaba lista y Lancelot junto a su madre retomaron la preparación siendo auxiliados por Lilith. Al poco tiempo los tres cenaban y conversaban de lo que harían mañana para ir a la estación King Cross.

El primero en levantarse de la mesa fue Lancelot, avisando que se tomaría un baño para relajarse y empezar a preparar sus cosas; Lilith se ofreció a recoger la mesa y Eva se quedaría en la sala para descansar un poco. Al llegar al sillón miró que había ropa del chico que debía guardar y decidió llevársela para que así él la colocara en la maleta; arribó a su habitación y como la puerta estaba semi abierta simplemente pasó justo cuando Lancelot de espaldas se quitaba la camisa y veía su pequeño lunar en forma de flecha sobre su clavícula derecha. El chico, sin pena, se volteó para saludarla y recoger la ropa que traía y recordarle que ella debía descansar.

Eva ahora se dirigió a su habitación y cuando cerró la puerta su sonrisa desapareció, sintiendo sus hombros pesados y cansados. Fue hasta su cama y se sentó a la orilla cerca de un buró del que abrió un cajón para sacar un libro escrito completamente en runas, el cual según en palabras de la Directora, pertenecía a Lancelot por derecho de sangre y sería ella quien decidiría cuándo dárselo al chico. Quien hubiera pensado que hace 9 años habría adoptado al único sobreviviente de los Lightshield y éste ignoraría su pasado, el cual lo perseguía y lo convertiría en un objetivo si era descubierto. Conocía bien a su hijo, no estaba listo aún para saber la verdad. Eva abrazó el libro con fuerza y deseó desde el fondo de su corazón que el mal presentimiento que albergaba nunca se hiciera realidad.

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Capítulo XX: Luz Tenue.

Mensaje por Ghostyaya el Lun Oct 23, 2017 9:44 pm

Capítulo XX:
Luz Tenue.


Las vacaciones trajeron consigo a la gran mayoría de los alumnos de buen humor y con energía suficiente para retomar el Torneo de Duelo y la rutina normal. Las clases se darían al día siguiente, así que muchos aprovecharon el día para reencontrarse con amigos o platicar de lo que cada quien hizo para enterarse de alguna novedad.

Algunos se conformaban de grupos numerosos y otros optaban por la discreción como Judas y Steve que buscaban sitios solitarios con sus rostros un tanto serios; Medusa portaba un buen color pero su mirada seguía triste; Linus sorprendió a muchos de sus amigos porque se le vio conversando con Nicolas y éste conmocionó a sus compañeros porque llevaba lentes; pero el que se llevó la sorpresa de todos fue Joseph porque en cuanto lo vieron varios se preguntaron qué le había pasado debido a una larga cicatriz que recorría desde su pómulo derecho hasta perderse en la clavícula, tan solo se limitaba a decir que tuvo un accidente y se veía a sí mismo “cool”; Lancelot se veía entusiasmado con Euríale platicando de lo que cada uno había hecho; y Markus cargaba libros junto a Lloyd llevándolos hacia rumbo desconocido para muchos. Por su parte, los profesores se veían más tranquilos con su típico aire serio: Irise mandaba a sus alumnos de Ravenclaw para retomar las actividades del club; Gerard acompañaba a Maya para que se preparara en sus clases y cada vez que pasaba cerca de un alumno le saludaba muy efusivo y contento; Alexander estuvo toda la tarde en la Biblioteca leyendo siendo evitado por otros alumnos por el aire serio que emanaba a excepción de July Lune, quien le ayudaba cuando quería algún libro nuevo; Abdiel y Theodore compartían animadamente sus experiencias con la familia; y Aline le comentaba a Gabriel y Dacitus sobre lo que hizo en vacaciones y lo bien que lo había pasado en la fiesta.

Cuando Irise terminó fue a su despacho a descansar un poco y reponer fuerzas. Debido a que era consciente de que el enemigo movía sus piezas ella no se quedaría de brazos cruzados, así que se la pasó en vacaciones inventando un artefacto que luego de casi un mes surtió efecto: se trataba de una aplicación avanzada de un encantamiento proteico, trabajando con copias de una moneda de sickle en la que si se modifica el original con magia, las copias mutarán para imitar a la verdadera; no obstante, ella lo modificó para que ciertas monedas si se cambiaban sin ser las originales también afectase al resto, de esta manera se podrían comunicar sin ser interceptados sin importar en qué parte del mundo estuviesen. Una parte iría para los miembros de la Orden del Duelista, alumnos destacados en su materia de Duelo, y para los profesores que pertenecían a la comitiva de Hogwarts.

La profesora se encontraba examinándolos cuando tocaron a su puerta. Algunos alumnos se quejaban de que su despacho se encontrara en la Torre de Ravenclaw y su dormitorio en las mazmorras; pero fue un acuerdo establecido dese que llegó por falta de habitaciones en la torre del águila, aunque al final se vino acostumbrando y ya no pidió cambios. Con su tono de voz tranquilo habló que la persona podía pasar y al abrir la puerta miró a Steve, un tanto extrañada porque él no era la clase de alumno que la buscaría solo porque sí.

-Joven Dunham, ¿vienes a contarme sobre el hechizo que inventaste? Ya lo he pensado y de momento no creo enseñarlo, desconocemos aun varias de sus aplicaciones-Irise hizo señas para que el chico se sentara, pero éste negó con la cabeza y metió su mano en un bolsillo de su pantalón.

-Fui al Ministerio y me dio esto Fernando Sacramento-tendió una nota, y a la mención del Inefable Irise volteó a verlo curiosa y usando sus habilidades lo sondeó para saber si era verdad. Efectivamente al comprobarlo alzó una ceja y tomó el papel. Se suponía que Fernando debía estar en la casa familiar de vacaciones y no trabajando-. No le he contado a nadie si le interesa saberlo.

Al ver el contenido, la puerta del despacho se cerró sola con un azote y la pelirroja se limitó a suspirar y mirar a Steve como si quisiera ver a través de él. No mentía, estaba segura de eso… Su corazón aceleró y se dejó caer en su silla detrás del escritorio.

-¿Sabes lo que esto implica?-cuestionó la docente, aunque Steve asintió serio y sin tomar asiento-… Quiero que estés alerta, Dunham. Yo sé que ustedes también quieren averiguar qué está pasando-ante la mención de “ustedes”, Steve se puso un tanto a la defensiva con su posición corporal, pero Irise sonrió de lado… un gesto muy forzado-. Tranquilo, no diré nada… pero ten esto-sacó una de sus monedas y se la dio-. Está bajo un encantamiento proteico, si Aline hizo bien su trabajo seguramente ya les enseñó ese encantamiento antes de dejar su puesto como profesora-Steve asintió y guardó la moneda-. Cualquier mensaje que escribas con magia lo recibiremos nosotros, los profesores y la Orden del Duelista, club que no quisiste pertenecer-Steve rememoró que, del grupo, Linus y Lancelot pertenecían a dicha Orden-. Debemos estar en contacto… y yo hablaré con la Directora al respecto.

Dicho esto, Steve se despidió y justo cuando iba a retirarse por completo Irise habló: -Tú decides si contarle al resto, lo dejo en tus manos-. El chico asintió y se fue dejándola sola, y esta vez siendo consumida por la frustración. ¿Fernando estaría bien? No podría saberlo, la comunicación al Ministerio estaba bloqueado y si llevaba las monedas serían detectadas; además, él no saldría hasta las próximas vacaciones a menos de que tuviese alguna misión, mas si el mensaje era real, aunque lo lograra ver serían espiados. Su hija… ¿debería decirle que su padre estaba en peligro? Conociéndola, escaparía del colegio junto a sus amigas para ella hacer algo por sí misma, pero era una niña de 11 años en aprendizaje. Debía asegurarse de que ella estaría a salvo, por lo que se decidió a crear varios tipos de escape: su grifo, trasladores… no muchos, pero sí lo suficientemente eficaces para que se salvaran los que más se pudiera si algo malo pasaba. Sin embargo, la mejor maga de Encantamientos que conoció no podría ayudarla, ya que ella…

-¿Irise?-la voz de Aline la sacó de sus pensamientos y ahora que aterrizaba en la realidad la Jefa de Ravenclaw se dio cuenta que estaba de pie con varios pergaminos y libros flotando alrededor de ella, y la nota con el terrible mensaje levitando frente suyo, el cual lo tomó con agresividad y el resto de los objetos cayó al suelo-. ¿Estás muy ocupada? Quiero hablar contigo.

-Pues…-estaba ocupada, le iba a decir que si podían hacerlo después; sin embargo, el semblante de la maga no era el de alguien feliz e Irise, por respeto, no la sondeó-… sí, pasa. Perdón, es que estoy muy ocupada con mi Orden del Duelista y…

-Irise-la voz de Aline indicaba mucha seriedad, y cuando cerró la puerta para no ser interrumpida la encantó con su varita y sin pronunciar palabra para que cualquiera que quisiera oír no pudiese. Por su parte, Irise dejó de hacer lo que estaba haciendo y la miró con atención-. Lo descubrí en la fiesta de Año Nuevo… mi memoria está fallando y no, no es por despiste. Algo muy grave me está pasando.

Sin poder evitarlo, la Jefa de Ravenclaw suspiró y sintió sus hombros pesados. Su amiga era lista, tarde o temprano se habría dado cuenta y ya no tenía caso ocultarlo. Además… ¿qué habría pasado para que se hubiese percatado? En la fiesta se la pasó bien y no hubo indicios de que fallara su memoria en lo que estuvo con todos los presentes. Le miró con preocupación y fue hacia un cajón de donde sacó una esfera traslúcida del tamaño de una bola de tenis, luego regresó con su amiga y se la dio.

-Intenta recordar las veces en que nos reuníamos en el Despacho de la Directora este año-sentenció Irise cruzándose de brazos.

-¿Reuniones?...-la recordadora, la bola transparente que le habían dado, se tiñó de rojo oscuro y Aline parpadeó varias veces-… No, eso no…

-Ahora piensa en las ocasiones que ayudaste a tus alumnos a traducir libros en runas antiguas-esto lo decía específicamente por Lancelot, así que Irise esperó paciente a ello.

-Irise, yo no...-de nuevo la recordadora se tornó escarlata y la Jefa de Gryffindor se asustó-. Espera, espera… si me estás diciendo esos recuerdos especiales, es que…

-Hagamos una reunión urgente con la Directora-Irise le puso una mano en el hombro para apoyarla-. Ya la había pedido, así que ya vayamos allá.

Haciendo caso, Aline tragó saliva y se levantó, pero en cuanto lo hizo ya estaba en el despacho con la Directora y ésta a su vez la zarandeaba preguntando si estaba bien. Mareada, McGrowell se llevó una mano a la frente y su corazón aceleró. ¿Qué había dicho o hecho en ese lapsus de memoria? Miró con atención y ahí estaban todos sus amigos: Theodore suspirando de alivio al verla en sí, Abdiel respirando intranquilo y sonriéndole, Dacitus sonriendo con ese aire apacible de siempre, Gabriel con el ceño fruncido y brazos cruzados, Gerard callado al lado del escritorio de la Directora mirándola con evidente preocupación, Alexander sentado en profundo silencio sin verle e incluso Defunct ahí parado muy nervioso siendo el primero en hablar.

-¿Qué está pasando?-cuestionó el Jefe de Slytherin-Ella no nos recordaba… no, no parecía saber dónde estaba.

-Por eso pedí la reunión-calmó Irise aun al lado de su amiga-. Ella ya lo sabe… Aline sabe que le falla la memoria...-la docente volteó a verla y por un breve momento pareció disculparse con su mirada-… y nosotros también lo sospechábamos. Defunct no lo sabía porque creíamos que era lo mejor no decir nada.

Aline sintió que un balde de agua fría caía sobre sus hombros, se estuvo preocupando tanto por meses que su pecho le dolía temiendo que la mandarían a San Mungo o concluyendo que ella sola caía en un pozo mental del que no podría salir sola y ahora resulta que todos sus amigos le ocultaron esa información. Se sentía muy traicionada.

-¿Por qué no me dijeron nada?-comenzó a reclamar la joven Aline con evidente frustración-. Creí que me estaba volviendo loca y que debía mantenerlo en secreto-su voz empezó a entrecortarse y sus ojos se nublaron, sin darse cuenta que Gerard le miraba con cierta culpa y se mordía los labios-. ¿Qué acaso ninguno de ustedes es mi amigo? -al decir esto miró con más recelo a Gabriel-. Por eso viniste, por eso me pediste “ayuda”. Solo era una fachada, ¿verdad? -el periodista evadió la mirada acusadora de su amiga y Aline se sintió peor-. Esto… no…-su voz se entrecortó y dejó de hablar limpiándose el rostro.

-Lo cierto, Aline... es que debes disculparnos-el primero en hablar fue Abdiel, quien respiraba para relajarse y su semblante era el de alguien que buscaba relajarse-. En lo personal no quería guardar este secreto para ti y me da coraje que lo hiciéramos… pero aprovechando… ¿Alguien tiene otro secreto qué revelar? Se supone que somos amigos, debemos tenernos confianza y no actuar a espaldas del otro. Me cansa y me agota todo esto.

-¡Abdiel!-habló Gerard en un tono fuerte sin llegar al grito-. Deja de actuar como un adolescente… esto no es un cuento de hadas en la que cualquiera puede indagar en los secretos de cada uno-el Subdirector suspiró sin moverse de su lugar-. Tú sabes que las cosas no andan bien en el mundo mágico y como desconocemos mucho de esto debemos protegernos el uno al otro. Y como decía un viejo instructor… a veces para cuidar lo que amamos se requiere el sacrificio de tu moral, tu estado mental y tu salud.

-Él tiene razón-dijo Alexander tranquilo, pero al moverse por un breve momento reflejó en su rostro un dolor que mitigó rápidamente-… a veces es mejor guardar secretos por el bien mayor…

-Lo dice el que nos acusó a todos hace relativamente poco de que éramos traidores por ocultar cosas…-sentenció Abdiel muy enojado.

-No estamos para lanzarnos piedras-interrumpió Irise cruzándose de brazos-. Si quieren juzgar adelante, si quieren acusarse háganlo; pero solo recuerden que ante todo movimiento hay un por qué-diciendo esto, miró a Alexander y éste a su vez hizo lo mismo, pareciendo retarse a un duelo de miradas en la que, el profesor Black parpadeó y asintió para ella, a lo cual Irise realizó el mismo gesto. Parecía que se habían comunicado mentalmente-. Aline, solo quiero que entiendas que… buscábamos protegerte.

-Lo se… lo se… -con su voz más tranquila, la docente tenía sus mejillas sonrojadas y sus ojos húmedos por estar llorando-… Sólo me dejé llevar un poco.

-El miedo hace que tomemos decisiones extrañas-habló Dacitus en su tono sereno, pareciendo controlarse para no decir o hacer algo incómodo-. No debemos recriminar a nadie, ante el miedo actuamos con precaución y aunque no estuvo bien lo que se hizo entiendo el por qué… yo habría hecho lo mismo si estuviese en las mismas condiciones que ustedes-se apuntó a su runa que le permitía ver y sonrió-… pero les recuerdo que debemos ser discretos, no quisiera ver a los a alumnos aglomerados y cometiendo tonterías ante esto.

-Aline…-llamó Gerard con un tono de voz lastimero, como si se sintiera culpable de algo-… No creo que valgan palabras, pero como te han dicho ya lo sabíamos. Yo entendía perfectamente lo que significaba no decirte la verdad y… me disculpo-el Subdirector tensó sus manos en forma de puño y se forzó a verla directamente-. No sé cómo deberás sentirte, pero lamento no decírtelo… me conoces, sabes que desde que dejé Hogwarts jamás quise volverte hacerte daño-ante estas palabras, sólo Abdiel y la Directora suspiraron por saber a qué se refería; en cambio, Gabriel le miró con bastante recelo-. Si ahora lo hice, porque alguna parte de mí lo creyó buena idea… perdón…-la Directora puso una mano en su espalda y le miró con comprensión.

-Aline… Defunct-luego de permanecer callada, la Directora habló en un tono tranquilizador-… creo que deberían irse, deben procesar mucha información-Defunct, quien estuvo nervioso todo el tiempo, asintió con vehemencia y le hizo señas a Aline para que la acompañara.

-Gracias…-Aline sonrió con su mirada triste, pero agradecía de corazón porque comprendió la decisión que habían tomado sus colegas. Sin despedirse de nadie, caminó a la puerta hasta que llegó Gabriel a su lado y le pidió hablar a solas con cierta urgencia. Ante eso la profesora asintió cansada y salieron los tres; sin embargo, antes de perderse por el pasillo Defunct habló.

-Siempre me caíste bien, Gabriel. Fuiste un buen alumno y ahora que veo tu preocupación a Aline simplemente me hace ver que eres un gran mago, no como otros egoístas que buscan lastimar a otros-su tono de voz era cantarín y nervioso, pues era obvio que se sentía incómodo con la conversación anterior y antes de que su voz se perdiera por cerrar la puerta del despacho, se le escuchó decir-. Siempre creí que entre ustedes dos había algo, me hubiese encantado verlos juntos…-la puerta se cerró y ahora solo quedaban Irise, Theodore, Abdiel, Gerard, Dacitus, Alexander y la Directora.

-¿Y bien?-cuestionó la líder del colegio dejando a un lado su voz amable.

-Antes que nada, ya que estamos contando secretos…-habló Theodore sonriendo y mirando a Irise-. Me pareces tan hermosa y sexy a tu manera-por el comentario, Gerard se llevó una mano a la frente y Dacitus sonrió; pero la aludida negó con la cabeza y sonrió abiertamente-. Bien, ahora que he declarado mis sentimientos prosigo: algunos contactos me han dicho que los magos están contactando a las autoridades muggles para solicitar visas, pasaportes, etc-se comportaba de manera simple, como si no fuese culpable de algo.

-¿Cómo lo sabes?-cuestionó Alexander curioso, mirándolo fijamente.

-Mi familia, los Triggr, saben bastante del mundo muggle y… conozco al Primer Ministro-expresó Theodore como si no fuese la gran cosa.

-Se supone que …-quiso decir algo Abdiel, pero suspiró enojado y movió la mano para restar importancia-. Olvídenlo… yo supe que el MACUSA está expandiendo su poder por América, y que los Ministerios de otros países toman medidas similares al británico, además que hay videos por el famoso Internet en el que se ve cómo hay magos lastimando gente. Vi uno de esos cortometrajes y es verdad, parecen vándalos buscando problemas.

-¿Contacto directo con los muggles?-Alexander se llevó una mano a su mentón y continuó hablando-… ¿Por qué se acercan con ellos si es que hay mucho racismo a ellos?... Tal vez… Oooh…-reflexionando más para sí, los demás esperaron una palabra suya con cierta ansiedad-… ¿Unificación forzada y demostración de superioridad?

-Sería lógico-declaró Dacitus escribiendo runas invisibles para entretenerse-… los magos siempre se han creído superiores a los no mágicos. Pedirles ayuda sería hacerles creer que pueden controlarles y después demostrar que la magia es más poderosa que ellos para intimidar con cosas pequeñas. Esto va a escalar.

-Déjenme investigar eso-se señaló Theodore sonriendo con confianza sin mostrarse orgulloso-. Tengo contactos en América que pueden ayudarme. En unos días o semanas les tendré algo.

-Entonces te ayudo-se ofreció Abdiel de buena gana-. También conozco un par de personas que nos pueden auxiliar, así como la fuente que me brindó tal información. Al menos ya tenemos una piedra angular en la cual apoyarnos.

-Y no solo debemos saber lo de América…--la voz de Irise reflejó ansiedad y se pudo ver que apretaba su antebrazo para controlarse, dejando en el olvido la sonrisa que Theodore le causó-… Ya no podemos contar con la ayuda del Ministerio-todos la miraron con incredulidad, pero sabían en el fondo que si ella declaraba eso era porque era verdad; el que parecía afectarse por la noticia fue Alexander porque su mirada se ensombreció bastante-… será mejor abstenernos de contactar con ellos por un tiempo.

-Hogwarts…-llamó Gerard de esta manera a los presentes, pues de alguna manera todos concebían al colegio como su hogar-. Tomen su voluntad, sus esperanzas y sus virtudes. Los alumnos necesitarán más de nosotros que nunca; necesitarán algo en qué creer y en qué confiar muy pronto. Para eso debemos prepararnos.

-Ya hice algo al respecto-Irise sacó unas monedas de plata y se las tendió a cada uno-. Están bajo el encantamiento proteico-con la sola mención del encantamiento, todos supieron de qué trataba su aportación-. Cualquier mensaje pueden enviar sin importar dónde están. Además, Directora, requiero su permiso para ser más severa en mis clases-ante la petición, Miishynn asintió con firmeza y la profesora de Artes Oscuras recobró un poco de su sonrisa-. Creo que todos deberemos hacer lo mismo, darles la seguridad y conocimientos que necesitan.

-Además…-Miishynn sonó muy cansada y se evidenció el estrés que cargaba-. El libro de Beedle el Bardo se lo entregué a su madre-apenas iba a reclamar Theodore cuando ésta lo interrumpió con un movimiento de su mano-. En estas vacaciones lo intenté, pero no pude activarla para buscar las Reliquias de la Muerte. El hechizo de sangre es muy poderoso, pero queramos o no, muy pronto necesitaremos que Lancelot nos ayude-su voz evidenció que aquello lo había meditado bastante y que no le quedaba de otra-… los niños están muy involucrados para nuestro pesar.

Se quedaron platicando más tiempo hasta que llegó la noche. Gerard se quedó con la Directora para acordar unos asuntos mientras el resto se fue a descansar o a prepararse para las clases del día siguiente. Sin embargo, cuando Wanderer se quedó solo con ella, se dejó caer en una silla con un semblante muy serio; por su parte, Miishynn lo abrazó como una madre a su hijo y éste suspiró.

-Se supone que yo debo apoyarte, no al revés… Pero gracias.




BONUS 1
Spoiler:
-¿Así que inventaste un hechizo?-Lloyd sonreía de oreja a oreja hacia Steve cuando se enteró de su motivo de visita al Ministerio-. Deberíamos sentarnos a hablar de cómo hacer que progrese el mundo mágico y su tecnología. Me encanta saber que tengo un compañero progresista.

-Esto… sí… luego-sentenció Steve luego de suspirar. Estaban reunidos todos en la Sala de Menesteres para contar qué habían averiguado que fuese importante para lo que investigaban-. Primero aclaremos algo. ¿El Primer Ministro muggle sabe de la magia?

-Exacto-concordó Lloyd aun de buena manera-. No es de sorprenderse, es una persona importante. Lo que me inquieta es el por qué lo buscaban los que creemos son los enemigos y que parece ser que su asistente tiene una estrecha relación con el profesor Triggr.

-Si le preguntamos no dirá nada-aseveró Medusa cruzándose de brazos-. Es algo renuente con su vida personal.

-Sí, pero al menos sabemos de una posible conexión entre los muggles y los magos-indicó Lancelot sonriendo un poco-. Y que tú y Euríale descubriesen un túnel a Hogsmeade me parece algo muy bueno por si algo pasa.

-Aunque… ¿habrá otros pasadizos? -se preguntó Nicolas bastante curioso acomodándose sus lentes. Con ellos incluso parecía que sus ojos lilas miraban el mundo de otra manera-. Veré si puedo indagar en eso. Por otro lado, ¿el libro que te dieron, Lloyd, averiguaste de qué va?

-No…-el aludido sacó el libro y empezó a hojearlo. Quienes se acercaban podían ver que estaba escrito en runas antiguas y con un orden algo complicado-. Son relatos de guerras por ambiciones, de magos que según cayeron en la desesperación o sueños alcanzados luego de años de lucha. Lo veo más como un compilatorio de Historia. Linus, tu que sabes leer runas, ¿me ayudas?

-Claro-Linus se encogió de hombros-. Si quieres más tarde pasamos a la Biblioteca. Cuando termine la reunión me ocuparé en algo, al terminar te mando un mensaje y comenzamos en averiguar qué hay detrás de ese libro. Que te lo hayan dado es por un motivo que debe valer la pena.

-Yo quiero saber una cosa-interrumpió Judas un poco nervioso-. ¿Qué rayos te pasó, Joseph? No me creo que hayas tenido un accidente con tu mamá. Eso es un rasguño, no una herida de que te lastimaras en un taller mecánico.

-Pues lo fue-sonrió Joseph y la marca plateada que cruzaba su rostro en una línea fina pero gruesa se acentuó-. Sé que pude haberme sanado con una poción, pero me agrada cómo me veo-Nicolas se le quedó viendo, pues éste notó cómo un brillo triste se mostró en los ojos “alegres” de Pashenko y el peliverde suspiró negando para sí mismo-. Lo que me decepciona es que las chicas no hayan encontrado mis tesoros: cupones para abrazos, dulces, sesión de estudios… lástima.

-¡Los escondiste bien!-reclamó Euríale frunciendo el ceño-. Ni Litten pudo rastrearlos.

-Euríale…-torció Lloyd su sonrisa y le miró con un deje de ironía-. Sabes que los gatos no rastrean, ¿verdad? No son como los perros.

-Litten sí puede-afirmó la menor delos Black-. Si no, Markus puede decirte cuando Litten y Sion encontraron chocolates del Subdirector… él nunca supo qué les pasó a esas delicias…

-¡Lo sabía!-gritó Markus alzando los brazos. El resto se le quedó viendo y el chico se acercó a ellos mostrando un libro para explicar qué había pasado-. ¡Existe la posibilidad de que algún Lightshield esté vivo!

-Markus…-Medusa retomó ese aire triste e incluso Euríale se desanimó un poco-. Ya dijimos que nadie vivió… por favor… fue algo doloroso para nosotros. Mis tíos y mi primo estarían vivos si no…

-No, no era mi intención-quiso remediarlo, por lo que tragó saliva y aclaró-. Los Lightshield poseían un hechizo de familia-Lloyd le miró curioso, así que pidió una explicación-. Es una magia que solo pueden aprenderla los miembros de una familia que sean de la misma línea sanguínea, como por ejemplo los Anticitera, magos artífices que crean gólems, tienen un hechizo de evocación de gólems personalizados. Los Lightshield poseían uno llamado “Polymorph” que…

-Espera, espera-habló Nicolas bastante incrédulo-. Conozco de palabras para saber que muchos de los hechizos usan raíces antiguas de latín y así la conjuración resulta ser parte de un reforzamiento verbal… ¿Me estás queriendo decir que existe una magia capaz de hacer ese nivel de transformación?

-Ahora que recuerdo-Euríale se acercó un poco más al grupo y de verdad se notaba el esfuerzo que hacía-. Mi tía nos decía que su esposo era un gran mago habilidoso en la magia de trasformación, incluso nos llegó a dar regalos a Medusa y a mí transformando piedras en peluches… pero siempre creí era muy bueno.

-Pues básicamente Polymorph se puede resumir a transformar todo a todo-explicó Markus emocionado-. Eso significa que existe la posibilidad de que hayan cambiado a alguien por…

-¿Por otra persona? No lo creo-cuestionó Lancelot un poco molesto sin saber muy bien por qué-. No creo que los Lightshield hubiesen agarrado a alguien al azar para sustituir. Además, la magia de cambiar seres vivos es muy peligrosa y difícil. De aquí por ejemplo solo Nicolas es animago, ninguno de nosotros ni ha podido transformarse en un animal y en las clases cuando queremos cambiar a un pato hasta el profesor nos pide relajar nuestra mente y concentrarnos. Imagina cambiar un humano a otro.

-Lo sé, Lancelot-sentenció Markus un poco irritado-. Incluso aquí dice que muy pocos lograron ese nivel de magia y si acaso fueron magos que se dedicaron por completo a la transformación por más de 50 años. Solo quería recalcar esa posibilidad.

-Te lo agradezco-dijo Medusa sonriendo triste-. Pero no quisiera creer que alguno de mis tíos o mi primo estuviese vivo, no quiero una esperanza que luego se arruine por pensar en esa posibilidad.



BONUS 2
Spoiler:
Aunque el viento ya no era de diciembre, el frío no se menguaba ni parecía interesarle ceder su presencia a otra temperatura. Las criaturas del bosque buscaban refugio, incluso los centauros tuvieron que acobijarse con más medidas porque las estrellas les avisaron que esa noche en particular las bajas temperaturas serían mortales. Por poco una pequeña ardilla moría de frío si no fuera porque se escondió con las criaturas mitad humano mitad equino y se escabullera cerca de una fogata improvisada.

Sin embargo, en lo profundo del bosque prohibido, tres siluetas con capas especiales se aglomeraron dentro de un escudo mágico que inhibía las inclemencias del tiempo y ahí, aunque no hacía calor, el aire frío no les afectaba en absoluto y podían proseguir con lo que estaban haciendo. En medio de ellos, casi oculto la nieve, brillaba un cubo de diamante grabado con runas extrañas que ni ellos podían leer con precisión. Habían lanzado de todo para romperlo, pero la magia que rodeaba el objeto lo hacía más resistente incluso que la lonsdaleíta. Frustrados, decidieron sincronizarse lanzando un Avada Kedavra en conjunto y luego de varios fallos, por fin los rayos verdes mortales dieron con el diamante y lograron explotarlo.

-¿Apenas lo lograron?-una voz femenina interrumpió justo cuando pequeñísimos trozos caían en la nieve y parecían consumirse por un destello verdoso dejando nada-… tardaron demasiado.

Las tres figuras voltearon al origen de la voz y se dieron cuenta que provenía de su interior. Cada uno miró a sus brazos que descubrieron remangando parte del traje y su tatuaje, con la forma de una calavera en donde su boca brotaba una serpiente en vez de una lengua y ésta a su vez formaba un nudo, se movía como su tuviera vida propia, sabiendo que quien hablaba era del mismo rango que ellos y no alguien superior, pues para una comunicación más especial y directa optaban por el fuego mágico.

-No es nuestra culpa-un hombre con un tono de voz rasposo contestó enojado y evidentemente altanero-. Ese bastardo ciego reforzó el diamante para que no se rompiera con facilidad. Si tanto querías hacerlo deberías venir, no mandarnos como si fuéramos tus peones.

-Ella me dio permiso-se defendió aquella mujer de voz seductora y astuta. Aunque no estaba con ellos, gracias a ese método de comunicación telepático y único el diálogo era aceptable-. Y no, no puedo ir, ustedes lo saben perfectamente.

-Tu cabello blanco habría sido un buen camuflaje… y nos habrías dado el calor que requerimos-escupió otro hombre en sorna, pero sin ocultar que estaba cansado-. Esto parecía más un capricho tuyo que otra cosa. No afectaba en nada si esa mestiza podrida recuperaba la memoria.

-¡Cállense!-el tercer hombre suspiró y negó para sí. Los rostros del trío se ocultaban por las sombras, así que no podían verse bien entre sí-. ¿Cómo que no afectaba? Por eso ustedes no están dentro del colegio, ya habrían cometido alguna tontería.

-Cierto… Falta uno. ¿Dónde está? -la mujer habló con suma curiosidad, pues era raro que para una tarea de este calibre no estuviese ese mago precisamente… pero los demás no detectaron que la paciencia de la fémina parecía irse acabando.

-Tuvo que quedarse… cosas de la escuela. No puede escabullirse con facilidad-contestó el tercero restando importancia-. Ya ejecutamos tu tarea, de nada.

-Tengan cuidado al hablarme de esa manera-expresó la mujer, y entonces, los tres hombres sintieron un dolor punzante proveniente del tatuaje que les hizo gemir de dolor; pero rápidamente se esfumó y quedaron más exhaustos que antes-. Los tres procuren referirse a mí con propiedad… yo inventé esto, y por ello ustedes deben respetarme.

-Al menos la Jefa de Gryffindor da las gracias si le ayudan-y con esto, el tercer mago percibió tal tortura que se arrodilló y por el impulso de caer, la capucha que le cubría el rostro le reveló y aunque no había buena visibilidad, destacó su cicatriz en la nariz-. ¡Déjate… de… tonterías!

-No vuelvas a compararme con esa estúpida-vociferó la mujer con evidente repudio. Pasados los segundos “liberó” al hombre y éste comenzó a respirar fuerte a pesar de que le lastimaba el frío-. Regresen a sus posiciones antes de que sospechen su ausencia. Sigan vigilando a los herederos, la fecha de la profecía se acerca y debemos estar listos para ello.


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Capítulo XXI: Sonrisas de Sosiego

Mensaje por Ghostyaya el Jue Nov 09, 2017 10:52 pm

Capítulo XXI:
Sonrisas de Sosiego
.





El nuevo escenario que reiniciaría el Torneo de Duelo fue escogido por la propia Irise un tanto emocionada porque esperaba demostrar que cualquier sitio servía para peleas y más si se usaba el entorno para favorecer o entorpecer al semifinalista del águila o la alumna del león. De fondo se apreciaba la Torre del Reloj, la entrada principal al colegio, dando sombra en donde sería la “arena”: un patio enorme hecho de piedra y en un estado en ruinas que daba un toque más dramático (propio de Irise) con sus laterales de pasillos techados y adornados con plantas de color verde vivo; el claustro, las columnas y las paredes, reflejaba una antigüedad que se reforzaba por las ruinas y la flora le daba un toque más armónico; en su centro había una fuente enorme que era rodeada de estatuas en forma de águilas que devoran serpientes y un árbol de peras que parecía indicar con sus ramas la dirección del Puente Cubierto, una estructura de madera que ha soportado el paso del tiempo.

Varios alumnos observaban desde el puente, los pasillos, la entrada e incluso desde la Torre, pues el espacio no era tan grande y algunos se cuestionaban por qué una de las semifinales de sexto año debía ser ahí y más porque los dos alumnos que iban a pelear se habían caracterizado por usar un límite amplio; pero Irise parecía disfrutar el hecho de que la zona presentaba obstáculos que esperaba ver en acción. El grupo conformado por Judas, Lancelot, Linus, Steve, Nicolas, Joseph, Medusa y Euríale observaba desde la Torre para tener una mejor vista; mientras que los profesores Theodore, Abdiel y Gerard se quedaron en los pasillos cada quien interesado a su manera.

En medio de todo ello se encontraba Markus Eltnam respirando para tranquilizarse mientras veía a su contrincante, Be Victoria de Gryffindor con su uniforme dos tallas más grande que sujetaba su varita con su boca fruncida. Nadie esperaba que la alumna de intercambio llegara a ese nivel, menos que precisamente Be tuviese tales habilidades de combate; por otro lado, Markus enorgullecía a Ravenclaw porque no era habitual que alguien perteneciente a esa casa tuviera buenas habilidades de duelo y por haberle ganado a un Slytherin para posicionarse. Irise explicaba las reglas cuando Markus optó por hablarle a la chica mientras la miraba fijamente.

-Oye… Be…-la voz de Markus era baja para no interrumpir a la docente.

-¿Qué quieres ahora?-cuestionó Be en un tono más alto, pero no para que el resto lograra escucharla. Se cruzó de brazos y suspiró.

-Quiero que des lo mejor de ti… No quiero que sea aburrido-el chico sonrió, acercándose porque pronto iniciaría el duelo y debían seguir el protocolo-. Lo harás bien, te conozco un poco y sé de lo que eres capaz.

-Si te soy honesta-dejando a un lado la fachada de arrogancia, Be también se acercó hasta tener la distancia obligada del Duelo-… me aterra todo esto.

-Si me ganas te daré como premio lo que quieras la próxima vez que vayamos a Hogsmeade-sonrió Markus y pensó que esto era lo mejor.  No solo debía investigar y velar por sus amigos, igual por el resto de sus compañeros por si algo malo pasaba. Sospechaba de Irise por organizar el duelo de esa manera, pero también miró el lado benefactor y concordó con que esta vez la docente tenía razón.

-Está bien… pero lo haces-refunfuñó Be y sintió cómo Markus le daba palmadas en la espalda, gesto que le puso nerviosa y le inquietó-. Para, ya deja de hacerlo.

-Si ya están listos-indicó la profesora Irise al dúo y los dos asintieron-. Bien, que comience el duelo.

Y dicho esto, Markus y Be se saludaron con una reverencia, se dieron media vuelta e iniciaron su andar de 10 pasos para tomar distancia. Con su varita cerca de sus rostros, cada uno pensaba con qué hechizo iniciar para tener la ventaja. El silencio se hizo presente para no interrumpir el combate y cuando llegaron al décimo paso, el joven Eltnam fue más rápido volteando primero mientras conjuraba con fuerza.

-¡Aqua eructo!-de la punta de su varita brotó un chorro de agua que se dirigía a gran velocidad a Be, quien al escuchar el conjuro rápidamente comenzó a mover su mano.

-¡Glacius!-el agua que se dirigía a ella comenzó a congelarse y aprovechando esto, el chico agitó su mano.

-Depulso- a diferencia de Locomotor y que ésta da movimiento auto-alimentado, el hechizo que realizó es más ofensivo por su velocidad, así que en realidad Markus logró tomar por sorpresa a varis por su elección de conjuro. Be se pasmó, pero logró conjurar un Protego y así el trozo de hielo impactó hasta reducirse a una fina brisa. Rápidamente, Markus comenzó a moverse por el campo buscando un ángulo, pero Be perdió tiempo desactivando su escudo-. ¡Aquamendi!-el agua que brotaba de la fuente fue acumulándose junto a la que salía de la varita de Markus y se formó una gran ola de 3 metros que se dirigía a la bruja.

-¡Glacius!-la ola que parecía querer comer a Be se congeló desde la punta a la base y por el pesó cayó haciendo cimbrar el suelo y dejando trozos sólidos esparcidos por el suelo empedrado.

-¡Ventus!-Markus lanzó una fuerte ráfaga de aire que se dirigía al torso de la alumna y justo antes de recibirlo, Be movió su mano en una línea recta de arriba-abajo.

-¡Desmaius!-al decirlo, un destello rojo salió disparado a Markus y al mismo tiempo la ráfaga de aire la golpeó lanzándola hacia una columna que recibió su espalda de manera no grave, pero sí lo suficiente para hacerle quejar de dolor.

-¡Protego Totalum!-una barrera mágica que no era posible de ver a ojos normales lo cubrió en una cúpula de rango a 3 metros de diámetro justo antes de que el hechizo aturdidor le diera y así esfumando el destello rojo en cuanto tocó su escudo. Markus deshizo el escudo y comenzó a caminar en dirección a su contrincante.

-Rayos…-se quejó Be por el dolor, pero a esa distancia apuntó al suelo y decidida a no perder prosiguió con su movimiento-Gla… Glacius-el suelo comenzó a congelarse y, gracias a los trozos de hielo por la ola anterior, el reforzamiento de la heladura fue mayor, Sin poder evitarlo, Markus resbaló y se cayó de espaldas sintiendo que, al no moverse, su parte trasera del cuerpo comenzaba a “unirse” al suelo-. ¡Expulso!-como el chico no podía moverse y no estaba “pegado” al suelo, salió expulsado en giro a una distancia menor que ella por el Ventus y Eltnam se golpeó una pierna en la fuente de las águilas. Aprovechando la ocasión, haciendo acopio de su voluntad, los ojos de Be parecieron brillar y una sonrisa imaginaria se surcó en sus labios-. Fiendfyre.

En cuanto fue pronunciado, Irise se colocó en posición de intervenir por si algo salía mal con el hechizo y colocó su mano cerca de donde guardaba su varita; además, la docente ordenó al público resguardarse y a una increíble velocidad, Theodore invocó Protego Maxima y Gerard Fianto Duri, creando una barrera mágica que se notaba de materia sólida que no extinguiría del hechizo del fuego maldito, pero sí evitaría que por un error llegase a los alumnos. En pocos segundos de tales acciones, el Fiendfyre de Be mostró en llamas grandes y poderosas a un gato rojo con naranja de dos metros que miraba a Markus como si quisiera jugar con él; por su parte, el chico empezó a balbucear groserías y al no poder levantarse, conjuró Ventus en forma de chorro de aire para deslizarse por el hielo que poco a poco se derretía por el poder del fuego demoníaco.

Aprovechando la distracción, la alumna francesa usó un hechizo desilusionador frente a una columna y poco a poco adquirió el color y la textura haciéndose casi invisible; pero debido a la forma del claustro estaba prácticamente oculta siempre y cuando no se moviera. Sin que Markus usará el contrahechizo Fiendlocked, el minino de fuego se desvaneció y el hielo del suelo ya se había evaporado. Markus se incorporó cansado y comenzó a buscar a su contrincante sin localizarla. Los profesores desvanecieron los hechizos e Irise tomó aire para alzar su voz sin efecto de magia.

-¡Les recuerdo que está prohibido matar o herir con alevosía de gravedad a su oponente!-la voz de la docente resonó por el patio del reloj con un deje de decepción-. Si veo que alguno lanza Bombarda o Confringo finalizaré el duelo. Les queda poco tiempo.

El chico no la encontraba a pesar de sabía que no podía esconderse entre los alumnos y aunque el sitio estaba rodeado de piedras grandes, éstas no la cubrirían por completo. A gran velocidad, el chico de Ravenclaw dedujo que debía estar camuflada, por lo que al no poder ubicarla optó por cubrir gran parte de sus puntos ciegos.

-Fumos-con un movimiento en espiral, una nube blanquecina cubrió a Markus para defender su posición y no ser ubicado con facilidad por si Be le apuntaba.

-¡Ventus!-una ráfaga de aire sin intención de atacar removió la pantalla de humo en la que estaba Markus, pero por hacerlo el hechizo desilusionador que la hacía “invisible” se revertió indicando su posición; sin embargo, cuando el humo desapareció Markus ya no estaba ahí, pues el chico aprovechó que ella lanzaba el hechizo para salir del escondite y acercarse a ella por otro ángulo.

-¡Avis!-una bandada de pájaros fueron conjurados arriba de la francesa y, debido al humo y el sonido de un trueno pequeño que golpea algo y nunca había escuchado (disparo de arma de fuego) porque a ella le enseñaron en su colegio cómo hacer dicho hechizo sin estos efectos secundarios, comenzó a voltear a todos lados asustada y con su corazón latiendo por el susto, miró que unas palomas inofensivas revoloteaban sobre sí; sin embargo, no alcanzó a reaccionar a tiempo porque Markus gritó- ¡Expelliarmus!-la varita de Be salió disparada por los aires y justo antes de ir por ella para continuar con la pelea, Irise interrumpió.

-¡La pelea ha terminado! -la pelirroja ondeó su capa y una brisa ligera revolvió su cabello-. Debido a la aplicación de hechizos y usos de entorno, Markus Eltnam Sokaris gana el encuentro.

Sin esperar, el grupo de estudiantes testigo comenzó a aplaudir y a felicitar al chico, pues era el primero finalista del Torneo de Duelo de Sexto año. El chico se sonrojó y miró hasta la Torre del Reloj, onde pudo ver por la ventana a sus amigos aplaudiendo y felicitándolo con gestos exagerados por la victoria del combate. Markus suspiró y al dirigir su atención a la chica, ésta tenía una mirada de decepción con la cabeza gacha por buscar su varita.

-Jo… Perdí...-balbuceaba con un acento fuertemente francés.

-Por un momento creí que perdería-indicó el chico guardando su varita y acercándose a ella-. Casi me atrapaste hace rato cuando te camuflaste, eres buena en eso-le sonrió de manera tranquila y el dolor en la pierna por golpearse en la fuente hizo acto de presencia.

-Debí ser más rápida-sentenció la chica tragando saliva, sintiéndose incómoda porque los alumnos seguían observando el escenario del duelo y pensando cómo es que la profesora Irise sabía que ella pensaba lanzar Confringo. Resignada, extendió su mano para felicitar al ganador.

-Pero lo hiciste muy bien… ¿Quieres que te invite a comer algo por tu esfuerzo?-aquella pregunta tomó por sorpresa a Be y se quedó callada mirándolo fijamente mientras él correspondía al apretón de manos. Por el reojo observó que los amigos de Markus iban llegando para felicitarlo.

-¿Por qué eres amable conmigo? No te trato bien-sentenció la francesa esperando que en cualquier momento el chico le hiciera algo contrario a la actitud afable que él mostraba.

-Me caes bien a pesar de todo-Markus miró al cielo y sonrió otra vez-… y aprendí que a veces debemos relajarnos si queremos continuar con nuestros propósitos. Es difícil, pero se debe hacer.

-Ok…-Be se ruborizó un poco y carraspeó-… pero ayúdame a recuperar mi varita. Por tu culpa no la encuentro-Markus indicó a la distancia al grupo que lo esperara y junto a la alumna de Gryffindor, empezó a inspeccionar el patio para que así los dos lograran irse de ahí y descansar, pues aún debía continuar con sus investigaciones porque si el enemigo avanzaba más que ellos, el haber ganado no iba a solucionarle los problemas que llegarían.

**********************
Desde que regresaron a clases, los alumnos estaban resentidos con la mayoría del profesorado porque parecía que se habían puesto de acuerdo para dejar más tareas, exigir calidad en su desempeño y básicamente no dejarles tiempos libres: la profesora Irise se volvió más estricta en Duelo y Artes Oscuras, pidiendo más habilidad y teniendo clases extras con quienes no poseían buenos dones; el Jefe de Hufflepuff, Theodore, tenía reuniones constantes con sus estudiantes de casa de quinto, sexto y séptimo año, además de que en Alquimia demandaba más investigaciones y en Defensa Contra las Artes Oscuras presionaba con una ejecución excelente de los hechizos defensivos; Abdiel contaba el tiempo en preparación de Pociones, explicando que debían hacerse rápido y de buena calidad, además de que empezó a enseñar en los primeros años la poción Matalobos; y por otro lado, Alexander y Gerard eran los más relajados junto a Gabriel y Dacitus, teniendo sus clases como un respiro contra la presión de los demás aunado al Torneo. Muchos se cuestionaban del porqué de ese cambio de rutina, al fin y al cabo solo eran estudiantes…

Por ello, cuando los alumnos de Cuidado de Criaturas Mágicas de Sexto año supieron que la clase sería en el Bosque Prohibido, se emocionaron bastante por respirar aire fresco y porque confiaban en que el Subdirector tendría su carisma de siempre para así “descansar” y aprender al mismo tiempo. Incluso otros niños que no asistían la materia sentían un poco de envidia, pero no podían hacer nada. El grupo, cerca del mediodía, esperaban afuera de la cabaña de Gerard con sus pergaminos y tintas para escribir, además de portar la varita por si algo pasaba porque el profesor tenía la fama de dejarse llevar como si fuera un estudiante más y alguien debía retomar el control. Judas estaba un tanto nervioso por tomar las clases en dicho sitio, pero confiaba en que no pasaría nada e Invi estaba a salvo en su habitación descansando; Joseph seguía acaparando miradas por la cicatriz, y su novia simplemente trataba de disuadir a los curiosos porque le resultaba incómodo; Medusa comía un pedazo de pan dado por Markus y se preguntaba qué animal conocerían; y Euríale miraba la madera de la cabaña cuestionándose si podría albergar algún semigigante si por azares del destino llegara ahí.

-¿Listos?-preguntó Gerard bastante animado cuando abrió la puerta de su hogar. No llevaba las típicas ropas de un profesor de Hogwarts; sino prendas que reconocieron de ser muggles que les recordaba a las historias de cazadores de tesoros, eso sí, de buena calidad y resistentes, además de estar encantados para protecciones básicas-. Quítense las túnicas y déjenlas dentro, van a estorbar. Cuando terminen iremos todos en grupo y recuerden no separarse, mantenerse tranquilos y cualquier cosa lanzar Pericullum.

Medusa empezó a recoger el de sus amigos para no ir de uno en uno y estorbar, así que cuando tomó la de su hermana ésta se acercó y le susurró.

-Oye… ¿No notas raro al profesor Gerard? Desde un tiempo para acá lo veo… triste…

-¿Sí?-la pelirroja lo miró con atención y solo se topó con una gran sonrisa y bromeando con otros chicos de que nunca apostaran con huevos de Doxys -… Yo lo veo bien, como siempre.

-No lo sé…-Euríale suspiró y se encogió de hombros-… tal vez tengas razón.

En unos cuantos minutos la brigada estudiantil entró al Bosque resintiendo que, a pesar de que el Sol estaba en su zénit, parecía que de un momento a otro caería el anochecer. A pesar del aire distraído de Gerard, éste caminaba a paso firme observando alrededor para evitar algún accidente o que se asustaran por creer escuchar algo, pues el bosque podía engañar a cualquiera que se tomara por desprevenido. La más inquieta era Medusa, pues desde el incidente que tuvo con Markus y Steve no había vuelto a entrar al sitio y de cierta manera ansiaba reencontrarse con el centauro pata preguntarle más cosas; pero sabiendo que estos seres son renuentes a la convivencia con magos era poco probable que apareciera y menos a la luz del día. Como si supiera lo que pensaba, el Subdirector se le acercó dándole un trozo de chocolate para relajarse y animándola a que no tuviese tanto miedo.

Luego de un rato, llegaron a un pequeño prado vacío con una pequeña elevación en su centro y el profesor se adelantó pidiendo que tomaran distancia.

-Traten de recordar lo que siempre les digo: las criaturas son fantásticas-su tono jovial contagiaba al resto, entusiasmado por conocer al animal nuevo-. Debemos tenerles respeto y saber el conocimiento adecuado, pues no es lo mismo tener un kneazle de mascota a un moke. Podemos convivir en armonía con todos ellos, dejando de lado las leyendas e historias falsas que puedan rodearles-al llegar a la cima del montículo, se agachó dando la espalda y al voltear, sujetaba entre sus brazos a una serpiente de tres cabezas midiendo un metro de largo; sus escamas eran naranjas con rayas negras y no se veían nerviosas-. ¿Alguien sabe qué criatura es?

-¡Yo! ¡Yo!-Euríale alzaba el brazo emocionada y cuando se le dio la oportunidad de hablar, respiró hondo-. Es un Runespoor, originaria de Burkina Farso, en África.

-10 puntos para Hufflepuff-asintió Gerard bastante animado. La cabeza de la izquierda empezó a inquietarse mucho y ante ello, el profesor acarició parte de su cuello-. Recuerden lo que les dije: no se dejen llevar por mitos. A pesar de que en el pasado eran conocidos por ser mascotas de magos tenebrosos porque muchos lo conciben extraño y aterrador, en realidad no es de entidad maligna ni con afinidad a las magias oscuras. ¿Alguno sabe más de esta criatura?

-Si me permite-Joseph quiso ser el siguiente en hablar y sonrió de lado cuando se le dio la oportunidad-. Sus huevos son ingredientes necesarios para las pociones dedicadas a la mente y, como dato curioso, pone sus huevos por las bocas.

-Bien, Joseph. 10 puntos para Ravenclaw-la cabeza de la derecha parecía moverse y las otras dos miraban a la misma dirección a la que la mencionada apuntaba-. Es por ello que sus huevos son cotizados en el marcado negro y el Ministerio de Magia de Burkina Faso designó bosques especiales para los Runespoor en la que ningún mago o muggle debe acceder. Claro, yo tuve permiso por la clase y hoy mismo la devolveré a su hogar.

-Disculpe…-la voz de Medusa resonó entre el sonido de la pluma rasgando el pergamino y preguntó curiosa-. ¿Cada cabeza tiene pensamiento propio?

-Buena pregunta, Medusa-Gerard se fue acercando al grupo y al estar a pocos metros retomó la explicación-. Sí, cada cabeza tiene una función específica: la de la derecha es la planificadora, la que toma decisiones y las demás le siguen; la del centro es la soñadora, distraída y la más calmada; en cambio, la de la tercera es la más agresiva como pueden notar, es irritable y es la más venenosa de las tres cabezas.

En cuanto dijo eso, la cabeza de la izquierda siseó y quiso morder a Euríale alargando su cuello al brazo de la chica; pero Gerard la contuvo con bastante agilidad y las otras dos cabezas la retenían enredándola para que no se dejara llevar por su instinto. Las tres siseaban intimidando al resto, mas Judas, dejando de escribir, prestó atención a lo que estaban diciendo y así saber por qué se comportaba de esa manera, descubriendo que la de la izquierda no podía controlar su mal temperamento y quería atacar para “entrar en calor”, la del medio le pedía tranquilizarse y la de la derecha le amenazaba que si continuaba así la matarían, pues los humanos no les estaban haciendo daño y sabían que no estaban en peligro. Aprovechando el tumulto por el ataque anterior, Judas habló en pársel bajo ordenando que se tranquilizaran y se llevasen bien; no obstante, el de la izquierda le miró directamente y abrió la boca amenazándolo a la distancia.

-A lo mejor solo tiene frío-indicó Euríale tranquila. Sacó su varita y movió su mano con sutileza apuntando a la cabeza agresiva-Incendio-una pequeña llama del tamaño de una vela apareció flotando sobre la susodicha y a los segundos se relajó y se acomodó en el regazo de Gerard como el resto de sus “hermanos”-. Listo… si pudiera darle un suéter se lo haría.

Judas se sorprendió de la afinidad de la menor de los Black al animal, y no era la primera vez que lo hacía. Cuando estaban en tercer año ella sola logró tranquilizar a una bandada de pixies que se habían salido de control prometiéndoles que les daría terrones de azúcar si volvían a la jaula, además que ella y Gerard habían sido los únicos en no sufrir estragos con esas pequeñas criaturas. El chico se dio cuenta que aún le faltaba habilidad para dominar el pársel, así que suspiró y al mirar al profesor notó que éste se le quedó viendo con una sonrisa extraña; pero él rápidamente suspiró y retomó su gesto carismático de siempre.

-El clima de Inglaterra es diferente al de África, así que es lógico que tuviese frío. Bien hecho Euríale, 20 puntos más para tu casa-entusiasmado, Gerard acariciaba con afabilidad al runespoor y las tres cabezas se notaban apacibles a su tacto- Tomen nota de todo y les invito que aprovechen para acercarse a mirarlo, solo muestren respeto. Es obvio que se sienta intimidado de ver a tanta gente, les pido su paciencia y enfatizo en que no deben tener miedo. Ella nos tiene más pavor que nosotros a esta criatura.

A partir de ese momento, la clase fue más llevadera para los alumnos y tal como lo querían, fue una especie de descanso para otra jornada pesada cuando regresaran al Colegio. Cada quien anotaba lo más relevante, otros hacían dibujos de la serpiente y uno que otro optaba por memorizarlo sin recurrir a los apuntes. Cuando la hora había finalizado, todos se encaminaron a la cabaña del guardabosques y Gerard pasó a su lecho para resguardar al runespoor en un terrario mágico y salir esa misma tarde para entregarla a quien se le había prestado. El alumnado se estaba despidiendo y tanto como Joseph como Medusa le dijeron a Judas y Euríale que luego los alcanzarían, pues solicitaron hablar a solas con el Subdirector quien les ofreció asiento en uno de sus sillones mientras se preparaba un vaso con chocolate frío y refrescante.

-¿Ya pensó en lo que le dije antes de las vacaciones?-preguntó Joseph recibiendo un vaso de aquella bebida y dando un sorbo grande-. Gracias.

-Sí… pero eso que dices implica un gran peso y responsabilidad-contestó Gerard dándole a la pelirroja otro recipiente con la misma bebida-. Les creo, respeto tus habilidades proféticas, Medu..-le dijo con su apodo y la chiquilla se ruborizó un poco-, pero espero que tomen esto con la seriedad que implica.

-Sí lo hacemos-objetó Medusa haciendo un poco de puchero-… pero solo nos consta la diadema. Faltan los demás objetos-al decir eso, Gerard rememoró ver la espada en el despacho de Aline y carraspeó un poco para dar otro sorbo enorme-. Según sé, aparecen cuando alguien digno las requiere.

-Siguiendo esa premisa-continuó Joseph-, la espada debe aparecerse a usted profesor cuando demuestre valor, el guardapelo a Steve cuando posea ambiciones claras y a Medusa cuando pruebe su lealtad. No estoy diciendo que todos ustedes no posean tales virtudes, pero deben merecerlas según las aptitudes de quienes vivieron hace más de 1000 años...

-¿Quiénes saben más de esto?-Gerard estaba preocupado por saber cuántos más estaban involucrados, pero al saber el nombre de todos no pudo evitar mostrar cierta reticencia y cautela porque varios de sus queridos alumnos podrían estar en peligro-… No le cuenten a nadie más. Ni a tu novia, Joseph. Entre menos involucrados mejor-el docente suspiró y les sonrió-. Traten de llevar una rutina normal de estudiantes, no se preocupen por cosas que no les competen.

-¿Profesor?-Medusa frunció la boca y Gerard le animó con un gesto de su cabeza a que continuara hablando-. Euríale me dijo que usted está triste… ¿Es verdad? ¿Podemos ayudarle en algo?-ante la pregunta, Joseph le miró inquisitivo y el Subdirector torció su sonrisa.

-Les agradezco que se preocupen-de verdad estaba aliviado que sus alumnos se interesaran en él, pero eran sus asuntos y no les competían. Además, ¿cómo sabría Euríale lo que trataba de ocultar?-. Pero no estoy mal, solo cosas administrativas aburridas que no pueden saber-guiñó el ojo y dio un último sorbo a su bebida-. Ya se les hace tarde. Vayan a clases y de ahí al Gran Comedor, supe que los duendes harían una comida extranjera… Medusa, dile a tu hermana que esta vez escondí bien mis chocolates, no podrá encontrarlos tan fácilmente.

Diciendo esto, Gerard despidió a los dos chicos observando desde la puerta cómo se iban al colegio. Estiró sus hombros y cerró la puerta con cautela; el silencio invadió la cabaña y pasados unos segundos, escuchó al runespoor sisear.

-¿Y?-preguntó Gerard en un parsel entendible, pero con un acento levemente torpe por no practicarlo tanto.

-N@ lo enc@n/-@m@s-dijo la cabeza de la derecha, y aunque a Gerard le costaba entender un poco lo que decía lograba discernir el mensaje, al final lograba entender lo que querían expresar-. Según /u desc-ipci@n, ese @bjet@ en f@-m@ de cub@ @ des@pa-ecid@ de /u m@-@d@. Alguien debi@ ent-@- @ /u cuev@.

-Dem@ni@s…-Gerard se fue a sentar en una silla de madera y miró a la serpiente-. G-aci@s por busc@-.

-N@ h@y p-@blem@-contestó la del medio en un tono risueño-. Es b@ni/o ayuda-te, señ@r dr@gón, disculp@ que no encont-@-amos la c@sa de diam@n/e.

-Fue /u culp@-rezongó la más agresiva-. Esa c@bez@ hueca /uya te mete-á en p-@blem@s si sigues @sí-aunque hablaba un tanto molesta, no emitía la misma belicosidad de cuando estaban en clase-. ¿@ qué ho-a -eg-es@remos a nuest-@ hogar? Es/e clim@ es ins@p@-t@ble… y p@r cie-to, no s@bí@ que ot-@ humano habl@ba nuest-o idi@m@ c@mo /ú.

-Es@ /ambién me s@rprendi@-confesó Gerard soltando aire y sonriendo un poco-. Bien, v@y@n @l te-r@ri@ en lo que termin@ de c@mbiarme. L@s saca-é de @quí.


BONUS 1
Spoiler:
Después de tantos contratiempos, un pequeño zorro verde olfateaba al aire mientras un mago hacia lo mismo a su lado usando esa habilidad otorgada por su maldición licántropa mientras parecían esconderse detrás de una pared de un local en Hogsmeade. Los dos acordaron seguir, sin decirle a nadie más, a Steve que seguía reuniéndose con la tal Ceto a pesar de que el chico antes de sus encuentros se mostraba ferviente a que no lo haría. Todo apuntaba a que aquella chica era una veela y usaba sus poderes para manejar al chico de Slytherin a su antojo, temiendo que fuese den enemigo para sacarle información. En un principio Markus quería tomar la medida de sacarlo de las reuniones, pero Lloyd lo defendió diciendo que sin pruebas no podrían proceder; de ahí Joseph se había ofrecido a indagar de la chica, pero hasta ahorita pudo verla porque antes de salir de vacaciones Ceto había desaparecido y al volver, sus encuentros eran breves y Steve no podía aportar mucho porque no recordaba bien de qué habían conversado.

Aún era invierno, así que el frío calaba al dúo dinámico de Nicolas y Joseph a las afueras del pueblo, pero era lo mejor que podían hacer. Ambos querían mantener distancia para no caer en la magia de la veela y el peliverde la había declarado su rival acérrima porque él tenía un antepasado veela y le disgustaba que alguien más como él estuviese por ahí libre haciendo de las suyas… y le interesaba conocerla para saber más de esa herencia mágica para sus propios propósitos. Por su parte, Joseph era curioso y un tanto molesto porque se suponía que Steve quería a Medusa y se seguía viendo con ella a sabiendas de la situación de la pelirroja con Linus.

No tuvieron que esperar mucho, Steve caminaba a paso relajado con una capucha de su sudadera que le cubría el rostro dirigiéndose a las Tres Escobas un aire taciturno, reflejando que ya estaba bajo el efecto mágico de Ceto. A la distancia lo observaron entrar y a los pocos segundos a una chica tan hermosa de cabello negro y reflejos rojos que los dos no pudieron evitar sentir un calosfrío; si ella los hubiese detectado seguramente ya estarían influenciados por su embrujo. Nicolas, aun en su forma de zorro, y Joseph, caminaron hasta las Tres Escobas sin entrar y desde una ventana observaron a ese par sentados mientras bebían una cerveza de mantequilla. Steve poseía un porte distraído y confuso, con sus ojos carentes de objetivo y perdidos… totalmente ajeno y diferente a su aire habitual gruñón e impaciente.

-Qué bueno que Medusa no está…-se dijo Joseph mirando al zorro, y éste solo movía la cola frunciendo el ceño.- Sí, sí, ya voy-de su sacó muggle sacó una poción y la abrió-. Si no vuelves a tu forma humana no funcionará-diciendo esto, Nicolas se transformó a su forma original para después toser y cubriéndose para no ser escuchado-… ¿Tú quieres que nos descubran?

-Hace frío, tengo una enfermedad que no puedo controlar y… ¡Oh! Se me olvidaba-Nicolas tomó el brebaje con decisión y firmeza-. Tu eres un mendigo hombre lobo que solo ocupa agudizar su oído y ya está-al quejarse, Joseph le sonrió y la cicatriz de su rostro se acentuó más-. Muy bien, aquí vamos-bebió la poción y comenzó a sentir sus efectos de inmediato percibiendo el sonido a una calidad que podría lastimarle.

Se trataba de la poción Sonorus, la cual otorga al que la bebe la capacidad de oír a una distancia grande y a la vez con tal sensibilidad que cualquier ruido fuerte podría lastimarle con severidad. Mientras Nicolas se adecuaba, Joseph sacó su varita y pronunció el hechizo “Muffliato” con un espacio específico: “encerró” las mesas que mantenían una conversación fluida y solo dejó “afuera” el sitio en el que estaban Ceto y Steve, de esta manera los dos Ravenclaw sólo escucharían un leve (no molesto) zumbido y el resto de los comensales no se darían cuenta del campo que les rodeaba. No tenían mucho tiempo, así que el dúo se puso a escuchar la plática desde afuera esperando algo relevante.

-¿Por qué quieres huir?-alcanzaron a escuchar que Steve preguntaba eso con cierta ansiedad a la chica, quien tragó saliva y al hablar, les pareció que su voz era muy familiar sin saber muy bien porqué.

-Se vienen tiempos oscuros-la tal Ceto se expresó intranquila y nerviosa-… Ven conmigo, huyamos juntos. Quiero que estés conmigo.

-Yo…-Steve parecía dudar. Aquello le molestó bastante a Joseph que tuvo que suspirar hondo para relajarse-… ¿De verdad me quieres a tu lado?

-Sí.. por favor-el ruego de Ceto desesperó a Nicolas. ¿Tan dependiente era esa chica?-… ahorita mismo hay que irnos. Tengo mis cosas listas. Estemos juntos.

-Yo no…-el alumno de Slytherin reflejaba en su timbre de voz que quería aceptar, pero de pronto pareció serenarse y respiró hondo-… No puedo, no iré contigo-el tono y el color de repente fue el mismo de siempre, y Nicolas supo que Steve se había librado del hechizo-… hay una persona especial que requiere el apoyo de todos sus amigos… y no la abandonaré.

-¿Cómo?-Ceto pareció alterarse y aumentar su nerviosismo-… No.. hace un momento ibas a aceptar… no… no puedes… debes venir conmigo Steve Dunham-en cuanto dijo eso, Nicolas y Joseph percibieron una gran cantidad de magia en ese mando que, aunque no les alteró, sintieron cómo esa frase quería penetrarles en la psique y se marearon un poco. Tuvieron que dejar de escuchar por unos segundos.

-Es muy fuerte…-dijo Joseph cansado y en volumen muy bajo para no lastimar los oídos de su amigo-... No creí que su magia veela fuese tan poderosa.

-Me sorprende que ninguno de los dos hubiese caído en sus efectos… debíamos seguir esa orden aunque no mencionara nuestros nombres-confesó Nicolas respirando hondo y aguantando sus ganas de toser, las cuales había podido controlar hasta ese preciso momento-. No creo que sea peligrosa, solo encaprichada con Steve…-se interrumpió porque aún estaba bajo el efecto de la poción y pareció escuchar algo que dijeron dentro-… Oooh… Jo…-el chico sonrió y negó con la cabeza-… Este Steve tiene pantalones…-miró a Joseph y al transformarse en zorro nuevamente, su amigo supo lo que debía hacer.

Con un movimiento de mano, Joseph apuntó al bar y dijo “Finite Incantatem” justo antes de echarse a correr siendo seguido por el zorro verde a gran velocidad. Para fortuna de Nicolas, como esa poción solo servía en humanos, perdió su efecto al transformarse a su forma animal y no tendría que lidiar con el resto de los ruidos de Hogsmeade. Los dos se ocultaron atrás de un local y desde una esquina observaron que Steve salía con su porte de siempre colocándose la capucha y Ceto detrás de él con mucha ansiedad. El alumno de Slytherin pareció decirle algo y pocos segundos después irse rumbo al colegio mientras Ceto parecía querer llorar mientras sonreía de manera triste. A paso lento la chica entró a la dulcería Honeydukes y Nicolas fue tras ella, pero no tuvo que pasar mucho tiempo cuando Joseph miró que su amigo regresaba y al arribar a su lado negó con su cabeza.

-¿En serio desapareció así sin más?-Joseph escudriñó la dulcería, pero no tenía caso ir si su amigo corroboró que la chica se esfumó-… bueno, al menos sabemos que ella no era del enemigo, pero aun así no hay que confiarnos y si vuelve a aparecer tratar de confrontarla. Pero se debe evitar caer en su magia…-bajó la vista para ver al zorro y supo qué intentaba preguntarle-… Je… le dijo algo curioso. “Ceto, debes aprender a no depender de otros. Sé fuerte y afronta tus miedos antes de que ellos te consuman. Adiós” … ¿Por qué tu dijiste que él tenía pantalones antes de que salieran? -Pashenko sólo recibió de respuesta una sonrisa canina que le indicaba que luego le contaría-… En fin, no se le puede hacer mucho. Oye… ¿no te pareció que la tal Ceto olía a plumas de azúcar?


BONUS 2
Spoiler:
-¿Encontraste algo?- fue lo primero que preguntó Abdiel a Theodore cuando entraron al despacho del profesor de pociones luego de que el Jefe de Hufflepuff encantara toda la habitación con el objetivo de que nadie externo escuchara-. ¿Por qué no fuiste con la Directora o con Gerard primero?

-Es algo delicado y quise venir contigo antes-dijo Theodore en perfecto español y Abdiel se asustó más. Para que hablaran en otro idioma indicaba que la información era muy seria-. Mis contactos en América me confirmaron algunas sospechas: el Ministerio de Magia de Brasil no ha desmemorizado a los muggles que han sido testigos del uso delictivo de la magia.

-Espera… ¿Qué?-esto tomó por sorpresa al docente, pues pensaba que el gobierno mágico de esos países ya habían tomado cartas en el asunto de las grabaciones a usuarios de la magia-. ¿Y el Consejo Argentino de Magia?

-Ellos sí lo hacen, pero lo preocupante es que los casos han ido en aumento-los dos continuaron hablando en ese idioma, llegando a la conclusión que si alguien más los escuchaba no les entenderían fácilmente-. Hay secciones en los noticieros muggles… como con el fenómeno de los payasos en Estados Unidos. ¿Supiste de eso?

-Sí, pero lo que acabas de decir no me explica por qué quisiste decirme primero-Abdiel se ponía más nervioso. Seguramente venía algo más turbio-… entre mis contactos no supe porque no me han contestado.

-De ahí que quisiera hablar contigo antes-el tono usado por Theodore fue bastante sombrío-. Tus conocidos son por parte de tu padre, Gabriel Núñez, profesor importante de Castelobruxo. ¿Te contó que él es el único que ha dado clases con periodo de más de 2 años?

-¿Dos años? Eso significa que todo el profesorado es nuevo…-Abdiel se quedó meditando con esa información. ¿Por qué su padre no le diría nada?

-Todo el personal es nuevo… excepto tu padre-reiteró Triggr más serio-… Dime. ¿Por qué crees que tus contactos no te respondieron?

-Pues.. a pesar de que nos divide el Atlántico, la diferencia horaria y…-de pronto, la mente de Abdiel barajeó una idea y su corazón empezó a acelerarse. Sin poder evitarlo, se mareó y tuvo que sentarse en una silla que estaba cerca de su despacho; alzó la vista para ver a su amigo y tragó saliva-… Por favor, no me digas que…

-Sí-sabiendo a lo que se refería, Theodore suspiró y fue por una poción relajadora para su amigo-. Uno fue encontrado en su casa según por la edad avanzada, pero las pruebas no encontraron nada de evidencia; otro en un bosque con rasguños de licántropos-tendió la bebida y Abdiel la tomó con mano temblorosa-; una bruja supuestamente falleció en un accidente de incendio en una tienda mágica con todos los del local… ¿y me dicen que ninguno pudo usar un hechizo de agua, un traslador o pedir ayuda?; y la cereza del pastel, el Director anterior está desaparecido.

-No sabía nada… mi papá no me dijo nada… ¿por qué?-no quiso tomar la poción, pero empezó a notar que le faltaba aire conforme pasaban los segundos.

-No quería preocuparte-sabiendo que derramaría la poción, Theodore la tomó para dejarla en el escritorio y después levantó a Abdiel para cargarlo agarrando un brazo de él y que le rodeada el cuello-. Anda, vayamos a que te revisen.

-Pero, Theodore… entiende… mi papá está en peligro…-quedándose sin fuerzas, Abdiel empezó a percibir que podría quedarse dormido de un momento a otro. No le importó-. Tengo que ir a América…

-¿Y levantar sospechas? No-Theodore desencantó el despacho y la puerta se abrió sola. En cuanto pasaron el umbral el profesor sonrió y retomó su tono cantarín-. Pero mira nada más, tú no puedes andar solo sin que alguien te venga a rescatar, ¿eh?

-Pero… pero…

-Tsch. Nada de peros, tú no puedes ir nada más como así a ese viaje. No ganarás nada-el Jefe de Hufflepuff manejaba todo con humor, y cuando pasaron a su lado un par de alumnos de Gryffindor les saludó con afabilidad-. Manda una carta y ya, no puedes dejarnos a mitad de curso solo porque quieres un ingrediente de pociones.

-¿De qué… estás…?-ni siquiera pudo terminar de hablar cuando sintió su garganta seca.

-No vuelvas a experimentar, Abdiel... Se me hace que solo querías ir a la Enfermería-Theodore le guiñó el ojo y negó con la cabeza-. Pues ahí te me quedas hasta que estés mejor. ¿Oíste? Yo le diré a los demás los resultados de tu experimento y...-por unos breves segundos, la mirada de Theodore se opacó y se tornó seria, pero rápidamente recuperó su picardía habitual- terminando te iremos a ver. Tranquilo, todo estará bien.


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Capítulo XXII: Oportunismo con Desazón.

Mensaje por Ghostyaya el Mar Nov 21, 2017 6:45 pm

Capítulo XXII:
Oportunismo con Desazón.



Abdiel Núñez terminó de preparar el aula para recibir a sus alumnos de séptimo año con una poción bastante interesante y sin exigirles tanto, pues el día anterior Theodore Triggr creó una especie de “prueba física” para los alumnos de 5to, 6to y 7mo para probar sus resistencias y capacidades hasta el límite en un campo abierto con obstáculos, presiones y demás como un entrenamiento militar juvenil muggle. Él, junto a la enfermera Alessandra, auxiliaron al Jefe de Hufflepuff para cualquier estudiante que requiriese atención médica y obviamente todos acabaron exhaustos. Theodore al final dio una especie de discurso que intentaba motivar a los chicos con que no debían depender de la magia y que en ocasiones recurrirían a sus límites con tal de alcanzar su objetivo, pero de nuevo varios niños se quejaron de que solo eran estudiantes y no entendían el nivel de exigencia del profesorado…

Desde que enteró de la situación de su padre, Abdiel estuvo mandando bastantes cartas a Castelobruxo y a su madre pidiéndoles que una vez a la semana mandaran correspondencia bajo el pretexto de extrañarles. Para su fortuna, los dos hicieron caso y cuando recibió la primera correspondencia pudo recobrar parte de su sonrisa y buen humor. Cuando la Directora y el resto de sus colegas que se enteraron de lo sucedido, brindaron su apoyo y le instaron a ser fuerte por si de verdad requería viajar a premura: tanto Irise como Theodore le dijeron que podían ayudarle con un traslador y trazarle un camino de la Red Flu para llegar a América rápidamente tomando sus descansos para que el viaje no le fatigara; incluso Alexander le dio breves palabras de aliento. Abdiel quedó muy agradecido por la preocupación y se sentía en confianza de saber que en alguna emergencia ellos estarían ahí para él. Por otro lado, tuvo una plática curiosa con Aline al comentarle que le gustaba la enfermera y, con suma sorpresa, su exestudiante le instó a que se abriera a sus sentimientos porque ella creía que sería correspondido; pero en medio de la conversación el fallo de memoria de McGrowell le hizo una mala jugada y dejaron la plática para después.

Abdiel regresó a la realidad cuando escuchó el murmullo de la última generación con sus rostros cansados y desganados por el ejercicio del profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Tragó saliva un poco nervioso mientras tomaban asiento porque esperaba animarles un poco y hacer que saliesen contentos o aligerados por la carga que conllevaba todas las actividades anteriores. Él mismo les pedía acabar las pociones rápido, pero esta vez sería más tolerante.

-Buenas tardes, chicos-como estaban en las mazmorras, la luz del sol no llegaba hacia dicho sitio, por lo que Abdiel recurría a un reloj de pared para saber la hora y así supo que era el mediodía-. Espero que se encuentren de ánimos, hoy trataremos un tema interesante… una poción que el propio Ministerio de Magia tiene prohibido para su circulación en los mercados y su elaboración se limita solo a Hogwarts por su poder y repercusiones para que sepan cómo lidiar con ello si llegan a sufrirlo.

Usando un tono de voz que indicaba una presentación emocionante, logró captar la atención de los alumnos y en especial a Lloyd, Linus y Lancelot; mas Steve era de los menos interesados aunque la fatiga no tenía nada que ver, pues Dunham nunca fue bueno en Pociones y era obvio que por más que presentara la mejor poción del mundo no lograría cautivarlo. Suspiró y sonrió ligeramente para continuar con su clase.

-Ya vimos una variante en cuarto año… Se trata de la poción Amortentia-al decir el nombre de lo que aprenderían, varios de los rostros que se mostraban curiosos perdieron parte de su interés… reacción que el docente ya esperaba-. Sé que no es tan emocionante como aprender defensas, cuidar criaturas o cosas más “osadas”; pero puedo asegurarles que Amortentia puede ser incluso, en las manos indicadas, más peligrosa que la maldición imperdonable Imperio.

-¿En serio?-la voz de Sofía Sophitia resonó en el aula interrumpiendo al profesor. Linus, a su lado, le miraba curioso porque sabía que se vendría un debate interesante-. Sé que los Filtros de Amor pueden hacer que la persona se… encapriche con el objetivo en cuestión, pero solo es enamoramiento artificial. ¿Amortentia qué tiene de especial? No es muy amenazador tener a mi disposición a un par de enamorados.

-La Poción de Amor básica sí es similar a Amortentia-Lloyd había alzado la mano para pedir la voz, y cuando Abdiel se la cedió decidió aclarar la situación de las pociones-, pero tienen sus diferencias… empezando con los ingredientes. La poción lleva espinas de rosas (éstas en el folclor se relacionan con el amor), la menta proviene por sus mitos de Grecia donde una ninfa llamada Menta fue la amante de Hades, el polvo de roca lunar por la misma situación que la menta porque se relaciona a la Luna con historias de amor, y el huevo de Ashwinder para manipular su fuego mágico y “hacer nacer la pasión”-el joven Puppeter sacó una libreta donde tenía varias cosas anotadas y cuando encontró lo que buscaba soltó una exclamación de satisfación-. ¡Ajá! Y Amortentia usa Asfódelo, Tisana, Semillas de Anís…

-Sí, entiendo que son diferentes ingredientes-interrumpió Sofía suspirando-. Pero eso no responde por qué Amortentia es más peligrosa que Imperio.

-Señorita Sophitia-habló Abdiel en tono tranquilo, pues había disfrutado el intercambio de palabras por parte de ellos dos-. Lo que el joven Puppeter quiso decir es que los ingredientes es una de sus tantas diferencias. Los usados en Amortentia, en esencia, todas son plantas y flores… lo que le proporciona una propiedad bastante poderosa que absorbe el cuerpo con mayor rapidez y, al igual que un té de valeriana, provee a la víctima de cierto sopor dulzón que lo obsesiona a niveles más poderoso que cualquier otro filtro con el objeto de su deseo implantado.

Abdiel hizo una seña con su cabeza a los pupitres y rápidamente todos entendieron que se trataría de preguntas para el EXTASIS, por lo que empezaron a anotar en su pergamino lo que cada quien encontrara importante o relevante. El profesor sonrió contento y comenzó a caminar por el aula para continuar con su explicación.

-También, es una de las pociones con la particularidad de que puede ser creada por squibs… incluso muggles-dijo esto en un tono más serio, pues a esto se refería como factos importante de su peligrosidad a comparación de Imperio, maldición que de por sí no cualquier mago puede realizar-, ya que sus componentes carecen de elemento mágico como remover con varita o un caldero encantado; de igual manera, a comparación, de Imperio que al tener a alguien bajo el poder de dicho hechizo es como tener a una persona en trance que sí podría revelarse, Amortentia permite que dicha víctima aun siga consciente.

-¿No cree que es un arma de doble filo?-interrumpió Steve alzando la mano para hacerse notar, acto seguido carraspeó y continuó-. La víctima que sufre del amor o la obsesión podría suponer, si seguimos bajo la línea de que sigue consciente, que su objeto de “cariño” estará a salvo si muere y sería capaz asesinarle con esa lógica retorcida… O considerar interferir en sus planes por el bien de su “amor”.

-No negaré dicha afirmación, pues es bien sabido que su inventora, Laverne de Montmorency, era una persona con rasgos físicos poco agraciados y usó sus invenciones de pociones de amor para cautivar a los hombres… además que se desconoce cómo murió en el año de 1893 y se rumorea que uno de sus tantos amantes acabó con su vida para estar a su lado luego de la muerte-reveló el docente manteniendo su seriedad y sin esconder la emoción de que por fin la clase motivaba al estudiantado-. Si le das una orden a alguien bajo Imperio, se dotará de habilidades requeridas para su ejecución y si llegara a toparse con una barrera imposible de superar no podrá ejecutarlo sin más; en cambio, con Amortentia, la víctima intentará cruzar cielo, mar y tierra con tal de satisfacer a su obsesión. Sí, es un arma de doble filo, pero muchos son capaces de sobrellevarlo.

-También hay que tomar en cuenta algo-habló Lancelot en tono afable y educado para continuar con el intercambio de diálogos-… Imperio puede ser resistido. Según la profesora Irise, no solo es por tener una gran voluntad el hecho de superar una orden mágica; si la persona ha sido víctima en reiteradas y prolongadas ocasiones a Imperio, éste empieza a perder efecto.

-Porque genera cierta inmunidad como con las enfermedades-agregó Linus cruzado de brazos y con su típico aire de que dicho dato ya se lo sabía-. El cuerpo se acostumbra, pero no es cosa de una semana o un mes; deben ser incluso años… por eso, aunque Imperio está catalogado como imperdonable, es la única de los tres que posee varias defensas.

-Exacto-expresó Abdiel de buen humor, pero perdió su toque al retomar la clase porque iba a decir algo serio-… Amortentia, en cambio, no importan tu voluntad… o las veces que lo bebas, siempre tendrá ese efecto poderoso. Sin embargo, existen dos antídotos que podrían contrarrestar sus efectos: una poción que puede prepararse rápido con los ingredientes adecuados… y el amor verdadero. No puedes hacer que alguien se enamore falsamente si éste ya reconoce y comprende sus sentimientos hacia otra persona.

Con más tranquilidad que otras clases, Abdiel pasó a dar las instrucciones de cómo preparar Amortentia indicando que tuviesen cuidado porque un pequeño error podría provocar alguna explosión y obviamente prohibió beber la poción una vez terminada. Había pasado una hora cuando Lloyd fue el primero en terminar el filtro y el docente pasó a examinarlo.

-Su color nacarado es algo opaco, le falta ser más brillante; el vapor sí asciende en forma de espirales…. Y ahora…-el profesor olió la poción y no pudo evitar sonreír-… Rosas salvajes… un poco de pescado y…-por el contraste de olores, su nariz picó y sonrió aún más-. Metal. Muy bien, joven Puppeter, 10 puntos a tu casa y habrían sido 20 solo por la ausencia de brillo.

-¿En serio huele a pescado?-cuestionó Lloyd, olvidando un detalle del aroma (que ya sabía) que Abdiel obvió para este momento de la clase. El chico se acercó al caldero y frunció el ceño curioso-… Yo huelo a un poco de menta y … fresas… ¡Cierto! -alzó la voz indicando que lo había recordado-. Amortentia huele diferente según la persona, pues cada quien se siente atraído a algo.

-Vaya, Lloyd, parece que alguien te gusta-expresó Abdiel sonriendo, por lo que Lloyd tragó saliva y se quedó pensando en ello porque estaba 100% seguro que no sentía atracción hacia una compañera o conocida-. Vamos, el resto acérquense para que vean como ejemplo la poción hecha por Puppeter.

Lancelot fue curioso a ver, pues él no había terminado y le serviría aprender de su compañero; no pudo evitar sentirse inquieto porque precisamente Lloyd era quien debía ser su guía y carraspeó un poco por la incomodidad embargada. No obstante, al oler el Amortentia se sintió relajado y su tensión se esfumó.

-También huelo a menta… pero es muy tenue-el joven Leblanc aspiró otra vez y sus músculos se debilitaron un poco-… y chocolate…

-Pare ahora-dijo Abdiel alejándolo de la poción y Lancelot pareció recuperarse-. Exponerse al aroma también resulta peligroso. Solo no tengan miedo y no inhalen de más. ¿Quién sigue?

Ahora fue Linus quien dio un paso al frente y dio un respiro grande. La mezcla de aromas le mareó y, por primera vez en semanas, se le vio sonreír.

-Durazno… y madera… -mencionó el joven Black un tanto cautivado, pero llegó Sofía a jalonearlo para que evitar su exposición a dicha poción. De inmediato, su círculo de amigos empezó a murmurar que seguramente esos debían ser los olores de Medusa porque a ojos de ellos los comprometidos “debían quererse”; mas Sofía los calló con solo verlos y el cabello le flotó un poco recordando a las gorgonas de Grecia.

-¿No quieres venir, Steve?-preguntó Abdiel  a su alumno que seguía en su mesa verificando la poción, pero el caldero comenzó a agitarse y a borbotar una sustancia verde y el corazón del profesor se volcó-. ¡CÚBRANSE TODOS!

Acto seguido, una explosión provino del sitio de Dunham y, por instinto, los alumnos se agacharon para refugiarse de la viscosidad verdosa que llovía y al tocar cualquier cosa, emanaba un olor nauseabundo que recordaba al vómito de un troll. Sin poder evitarlo, varios salieron corriendo con arcadas pronunciadas y solo pocos se quedaron cubriéndose la boca y su nariz observando el triste panorama.

-Les dije… que tuvieran cuidado… Ay no..-Abdiel sacó su varita y agitó la mano tratando de controlar su impulso de salir-Tergeo-y luego de un brillo oscuro, la suciedad provocada por la explosión se desvanecieron y el olor hediondo también se esfumó-. La clase terminó, continuaremos su preparación para la siguiente.

Sin esperar, los que aun permanecían salieron dedicando miradas de recelo al que llamaban “sangre sucia” debido a que por su “ineptitud” mágica el momento de aprendizaje se había arruinado. Lancelot y Lloyd solo se encogieron de hombros al pasar a su lado, y Linus le miró con desdén y con cierta sonrisa que podría pasarse de maliciosa. Dunham suspiró y se cruzó de brazos mientras el profesor Abdiel le pedía que la próxima vez tuviese más cuidado con las pociones. Sin embargo, a Steve no le importó mucho el regaño no solo porque de por sí no le interesaba, también porque le llegó el aroma del Amortentia de Lloyd e identificó los olores de rosas, chocolate y hojas de libros, evocándole una sonrisa sincera y un leve remordimiento por haberse aprovechado del embrollo ocasionado por él para molestar a Linus Black.

**********************
La hora era a las 3 de la tarde. La conglomeración de alumnos no se hizo esperar y varios ya estaban reunidos cerca de las Puertas de Entrada a Hogwarts, las cuales estaban cerradas mientras eran flanqueadas por dos columnas corondas con estatuas de jabalíes alados; su reja de hierro forjado estaba encantado para que nadie lograra salir o entrar; y los muros de ladrillo eran en apariencia vetustos y frágiles, pero con más fortaleza que la piedra común. Los árboles alrededor dotaban de un aire fresco y el pasto descuidado indicaba que ni e Guardabosques o el Guardian de las Llaves hacían su trabajo del mantenimiento de la zona. “Lo podaré después”, sentenció Gerard con aire distraído mientras se preparaba, junto a Theodore, para supervisar el encuentro de la segunda semifinal del Torneo de Duelo.

Medusa estaba esperando que Nicolas se presentara, pero ya había tardado poco más de 10 minutos. El resto del grupo igual estaba preguntándose por su retraso, excepto Joseph porque se imaginaba que algo había pasado sin llegar a la gravedad, pues el peliverde ya les habría avisado; y por su parte, Euríale se mantenía a su lado sujetándole la mano en silencio mirando a una dirección invisible al colegio. Sin embargo, el cuchicheo del fondo indicó que el susodicho ya llegaba y cuando Pashenko quiso verle y animarle, se quedó en su lugar sintiendo cómo se tensaba su espalda: Nicolas ya llegaba con su cabello caído, ojos rojos y una sonrisa de oreja a oreja un tanto perturbadora que alejaba al alumnado que se encontraba cerca de él.

La profesora Irise negaba con la cabeza pidiéndole que tomara más en serio el encuentro y que si no estaba en condiciones de pelear declararía ganadora a Medusa. Al decir esto, el joven Verdugo sonrió con una fina línea y negó suavemente con la cabeza. Medusa quiso ir a abrazarle para desear suerte, pero su hermana menor le detuvo y le susurró que “sea fuerte”. La mayor le miró extrañada, mas no hizo nada cuando Euríale regresó al grupo con sus amigos; acto seguido, dedicó su atención al recién llegado y esa expresión de su amigo le inquietó, así que por razones que no pudo entender se quedó en su lugar percibiendo que el nervio iba creciendo en su interior aunado a las palabras de su melliza.  

-Hola… Medu…-saludó Nicolas sin perder su sonrisa… y sin dejar a un lado su aire taciturno-. ¿Estás lista?

-S-Sí-titubeó la pelirroja y se aclaró la garganta para disimular lo inquieta que estaba. Irise indicó que iniciaran y ambos caminaron para dar la típica reverencia.

-Si te gano… ¿crees que a Steve le importe? -ambos dieron media vuelta y Nicolas continuó hablando mientras daban los 10 pasos de distancia-… ¿O le importará más a Linus?

-¿Qué?-la pregunta de la mayor de las Black resonó y se pudo ver que Irise fruncía su ceño algo molesta. Por su parte, los mencionados por Nicolas también observaban chasqueando sus bocas y Joseph respiraba hondo porque tenía un mal presentimiento. Medusa percibió sus mejillas sonrojadas procurando seguir caminando para girar y ver quién lanzaba el hechizo primero.

-Vamos, no te hagas la tonta...-aunque no se viera, Nicolas sonreía más y su cara parecía deformarse-. Tú y yo… y todo mundo aquí presente saben de lo que hablo.

-Aunque lo sepas, no es algo de tu incumbencia-llegado a los 10 pasos, quien giró primero fue Medusa y apuntó a la mano de Nicolas mientras floreteaba-. ¡Expelliarmus!

A gran velocidad, el peliverde adoptó la forma de zorro para esquivar el hechizo; acto seguido sujetó con el hocico su varita y corrió hasta ponerse detrás de un árbol. Estaando oculto regresó a su forma humana tosiendo y respirando hondo: -Claro que no me incumbe, a nadie de hecho… Pero a tus padres… pues hasta decidieron anunciarlo en El Profeta.

El grupo de amigos no daba crédito a lo que escuchaban. Algunos se mostraban con el ceño fruncido o con los brazos cruzados; pero, de momento, solo Markus le dedicaba una mirada desentrañadora. ¿Por qué se comportaba de esa manera? Algo debió pasar antes del encuentro… muy pocas veces recordaba a Nicolas comportarse de esa manera… ¿Por qué precisamente con Medusa si ella nunca le había hecho nada?

-¡Avis!-gritó la pelirroja y una bandada de pájaros, tras una explosión, aparecieron de la nada directo hacia el árbol donde el chico se escondía. Los ojos de la chica desprendían un deje leve de enojo y era notorio que se aguantaba las ganas de llorar, además que su respiración aceleraba de poco a poco.

Si alguien se atrevía a ver al prometido de la chica, notarían que Linus reflejaba un aire sumamente serio sin despegar su mirada de su prima. Seguía con detenimiento los movimientos de ella y cuando notó que Nicolas iba a hacer una floritura con su mano, le gritó: -¡Mantén la compostura, Medusa!-. Y aunque su tono era frío, Euríale le miró porque reconoció en el color de su voz cierto leve de preocupación.

-¡Avifors!- vociferó Nicolas al apuntar a las hojas del suelo y se transformaron una bandada de aves de presa que chocaron contra los pájaros conjurados y al hacerlo, una mini explosión de colores como si fuesen estallidos de luces iluminaron tenuemente el ambiente.- No eres la única que conoce las aves, pero supondré yo que sí eres la única aquí que se va a casar dentro de poco.

-No me pienso casar... -decía para sí la chica apretando los dientes y, sin dudarlo por dejarse llevar por la frustración, lanzó el siguiente hechizo contra el árbol que mantenía oculto a su… ¿amigo? - ¡Bombarda!

En cuanto Nicolas volvía a su forma de zorro para evadir la explosión, ésta nunca ocurrió. Cuando el resto prestó atención a Medusa, notaron que no se movía e Irise le apuntaba con su varita mientras negaba con la cabeza-. ¿Cuántas veces tengo que repetir que Bombarda está prohibido? Entiendo tu enojo, Black, pero no es pretexto. Y tú, Verdugo, más te vale que dejes esa actitud antideportiva. Esto no es un concurso para ver quién hace llorar al otro primero-. Y al dejar de apuntar a la chica, ella volvió a moverse y estuvo a punto de tropezarse porque su cuerpo seguía en movimiento.

-¿Por qué tan agresiva?-cuestionó el peliverde al volver a ser humano y se veía que buscaba algo entre las ramas tiradas en el suelo-. Creí que éramos amigos-por fin divisó una rama que le agradó, la cual levantó y la rompió en dos desde la mitad-. Te creería tanta agresión si fuese tu padre… ¡Ya se! Dime “papi” y así somos cuatro…

Theodore, desde sus filas, dio solo un paso al frente con claras intenciones de detener al chico; mas se detuvo apretando sus puños bastante molesto. Miró a Irise, quien había advertido al alumno de su comportamiento infantil y se topó con un semblante extraño. La docente tenía esa mirada que daba la sensación de ver más allá que los demás y una idea cruzó por su mente. ¿Ella tenía esa habilidad? Aún estaba turbado, pero si nadie lo detenía era por algo importante… ¿no? Entonces, el Jefe de Hufflepuff volteó para ver al Subdirector y éste también reflejaba enojo en su mirada, mas no se veía que fuese a acercarse al campo de batalla. “A veces tenemos que lidiar con situaciones fuera de nuestro control… debemos ser fuertes ante ello”, fue lo que susurró Gerard para el profesor y éste suspiró largamente. El Torneo de Duelo no solo se hizo para motivar a los alumnos en las defensas, algo muy grave se avecinaba y, aunque Theodore seguía preguntándose por qué Irise tenía prohibido ciertos hechizos, supuso que era más que nada para mantener la integridad y que aprendieran a pelear con otros métodos además de la mágica.

<<Y si llegara un enemigo a atacarles… seguramente se comportaría como lo hace Nicolas… ofendiéndolos y lastimando su moral… No, no me agrada lo que veo… pero si Gerard dice eso e Irise no detiene el duelo...>>, pensó Theodore tragando saliva y reteniendo sus ganas de ir a darle una regañada a Nicolas en frente de todos a la vez que miraba por el rabillo del ojo cómo el mejor amigo del peliverde se iba de ahí.

-¡Ya cállate, Nicolas!-gritó Medusa con sus mejillas más rojas por la vergüenza y el enojo del comentario del chico. No se percató que sus amigos estaban sumidos en el silencio, que Euríale tenía sus ojos llorosos y Steve respiraba con cierta dificultad-. ¡Silencius!

-¡Protego!-Nicolas creó una barrera para evitar el hechizo de su compañera y éste no surtió efecto en él, pero al realizar un paso hacia atrás tropezó dando vuelta en la caída para caer sobre su pecho y no la espalda, desvaneciendo el conjuro protector. Medusa sintió un atisbo de preocupación e inquietud, por lo que no le lanzó algún hechizo mientras se levantaba sin dejar de apuntarle con su varita; cuando éste ya estaba incorporado, tosió una gran cantidad de sangre que manchó el pasto descuidado y al alzar su rostro miró a la chica desafiándola aun sosteniendo su varita coloreada de escarlata fresca.

-Ex…-la pelirroja tartamudeó un poco, pues trataba de no llorar y el cruce de miradas no fue agradable. Tomó aire y de nuevo trató de conjurar-. ¡Expelliarmus!

Verdugo ni se inmutó cuando su varita con la punta roja por su sangre fue arrebatada. Pero con un movimiento rápido sacó su verdadera varita de la manga de la otra mano y entonces, Medusa recordó que minutos antes el chico había roto una rama que encontró en el suelo.

-¡Expelliarmus!-dijo Nicolas serio y la varita de Medusa salió volando sin que ella pudiese evitarlo-. ¡Duro!-apuntó ahora a las ropas de Medusa y éstas se endurecieron de tal manera que la chica ya no pudo moverse. Ella comenzó a agitarse sin lograr zafarse y, enojada y frustrada, comenzó a gruñir y dar gritos de desahogo.

Respirando por la boca, Steve empezó a caminar al centro de la pelea para detener a Nicolas y evitar que Medusa siguiera sufriendo; sin embargo, sintió que alguien jaloneó su túnica de Slytherin con poca fuerza y cuando apenas iba a gritar que lo dejaran en paz notó que fue Euríale, quien negaba preocupada con la cabeza al mismo tiempo que lloraba. No podía verle a los ojos, por lo que Dunham recordó que él no era el único molesto, incluso Joseph se había ido muy enojado comentando que si se quedaba más tiempo cometería alguna estupidez. Por su parte, Euríale rememoró una visión que tuvo poco antes de despertar:

Ella era el reflejo de Nicolas en un espejo ovalado con marco escarlata dentro de una especie de baño verdoso con rosa, ella intentaba decirle “¿por qué me haces esto?” y el chico solo hablaba sin voz, veía cómo su rostro habitual adquiría ese desquiciado con los ojos rojos y su pelo caído que indicaba que alguna emoción fuerte le había embargado, y cuando le reclamaba de nuevo la chica del por qué se comportaba de esa manera, alcanzó a escuchar la voz del chico que comentaba “tu eres yo o creo que lo eres, puede que seas un reflejo o solo alguien que se parece, necesito saberlo porque si no lo pasas por alto yo tampoco…” y se escuchó de fondo el llanto de Medusa envuelto en humillación y frustración.

Euríale agitó su cabeza para regresar a la realidad, percatándose que la pelea de su hermana contra Nicolas aún continuaba. Asió a Steve para que regresara al grupo y éste rezongó haciéndole caso. Para fortuna de todos, la pelea ya acabaría.

-Demonios, Medu. No sé a quién estás imitando con tus gritos y gruñidos, si a tu no-novio o a tu futuro esposo-el chico sonrió y con su sangre en la boca, dotó un aire más tenebroso a sus intenciones-. ¡Incarcerous!- cuerdas aparecen de la punta de su varita y ataron a Medusa con tanta fuerza que, junto al peso de su ropa endurecida, cayó al suelo sin poder evitarlo. La pelirroja se mordía los labios para no llorar, por lo que éstos comenzaron a sangrar un poco y Nicolas sonrió bastante-. No te lastimes sola, mejor grita y desahógate-por un breve momento, su tono de voz reflejó preocupación y distrajo a la chica por unos segundos-. Descendo- y, sin poder hacer nada, la bruja se hundió en la tierra a la vista de todos los presentes.

Pasados los segundos, los ojos de Nicolas retomaron su color lila natural y el cabello regresó a su peinado habitual; el rostro del chico perdió color y se mareó tanto que tosió y se dio de bruces con las rodillas apoyándose con sus brazos temblorosos, además de que sus ojos lagrimeaban por el esfuerzo de toser con dolor en su garganta. Irise caminó al hoyo donde yacía Medusa a un metro de profundidad, quien seguía sollozando y la docente no pudo evitar suspirar.

-El ganador del encuentro es Nicolas Verdugo-sin sacar su varita, solo se limitó a un movimiento de la mano para que la pelirroja levitara a la superficie, las cuerdas que la ataban se desvanecieron y la ropa dejó de estar endurecida-. Los dos, vayan a la Enfermería. Ahora-ondeó su capa y se alejó del escenario pasando al lado de los profesores mientras los dos le cuestionaban por qué no había detenido a Nicolas. Ella sonrió con amargura y reveló-. No quería que ella se debilitara con el paso del tiempo debido al compromiso… ésta fue su prueba para que no se hundiera y fuese fuerte ante cualquier cosa. Si no avanzaba, se estancaría-cerró sus ojos por un momento e hizo un movimiento con su cabeza señalando al dúo-. Ha hecho mucho por ella, la quiere bastante.

**********************
Lo último que Nicolas recordaba, justo cuando su conciencia regresaba a él, fue que el grupo se acercó a él con semblante serio y esta vez no hubo vitoreos por parte del público; sino el silencio tenso que lo abrazó al desmayarse. Sus ojos le ardían bastante, por lo que no hizo el esfuerzo de abrirlos y se sentía tan agotado que tampoco podía transformarse en zorro. El peliverde sintió suavidad en la espalda y supo que no estaba en el pasto, el olor le indicaba que estaba en Enfermería y un sonido a su lado le hizo ver que no estaba solo.

-Si serás…-murmuró Joseph en un tono molesto y decepcionado-… Todos están muy enojados contigo, estúpido.

-¿Y Medu?-Nicolas hizo el esfuerzo de abrir sus párpados, pero no podía. Estaba muy cansado y todo su cuerpo se lo reclamaba.

-No vino. Cuando te desmayaste ella se fue caminando junto a Euríale y Linus… Pero no me vengas con tonterías-Pashenko chasqueó su boca y suspiró pesado-. Los demás me contaron todo, no soporté estar ahí mirándote sin hacer nada al respecto. Euríale reveló una visión que tuvo y la profesora Irise explicó por qué te comportaste así. ¿Por qué no me dijiste lo que tenías planeado?

-Debía ser todo genuino… si Medu miraba que al menos una persona no se mostraba indignada…-tosió tan fuerte que la garganta le dolió como si estuviese cortada con vidrio. Ni siquiera en la pelea que tuvo contra Jospeh se puso así, pero tampoco había usado su lado veela en exceso ni combinado con lanzar hechizos-… ¿Cuánto… tiempo…?

-Solo la tarde. Ya es de noche-por fin Nicolas abrió los ojos pensando que a lo mejor había más personas con su amigo y, efectivamente, Steve y Linus le miraban con bastante resentimiento.

-Idiota-vociferó Steve con su voz ronca e irritado-. Nunca más vuelvas a humillarla de ese modo, estúpido imbécil.

-¿Sólo “estúpido imbécil”?-Nicolas suspiró y le lastimó un poco hacerlo. Sonrió y negó con la cabeza-. Sí que se te pasó el coraje.

-Necesitamos hablar luego, Verdugo-el tono de voz de Linus era más sombrío y sus brazos cruzados no ayudaban a mejorar su imagen.

-Sí… también yo quiero … hablar contigo- a Nicolas le costaba bastante hablar, su color era cansado y su rostro estaba pálido. Sabía que de un momento a otro ya no podría dialogar por hoy-. Será luego, pero sí… platicaremos.

En eso, se miró que Medusa y Markus entraban al cuarto, pero Eltnam llevaba los brazos detrás de su espalda. Los ojos de la pelirroja estaban hinchados de tanto llorar y las heridas del duelo no habían sido tratadas, por lo que se mostraban infectadas y aunque pareció tomar un baño, mostraba un semblante deplorable y triste. Eso sí, sus ojos ya no irradiaban la melancolía desalentadora cuando se anunció su compromiso; sino una más fuerte y capaz de afrontar cualquier cosa.

-¿Ya… me puedes decir.. papi?-preguntó el chico tratando de bromear, pero Medusa se acercó y lo abofeteó tan duro que Sandra, sentada  en su escritorio escuchando todo, gruñó regañándola pero sin detenerla. Parecía que ella igual sabía lo que pasó-… Sí, lo merezco…

-¡Tonto! ¿Por qué no me dijiste solo unas palabras de aliento? -reclamó la chica aun con su voz temblorosa, y en eso Markus sacó un baguette de su espalda y le dio otro golpe rompiendo el alimento en dos-… ¿Un pan, en serio?

-También estaba enojado-reclamó Markus respirando profundamente-. Este tipo se lo merecía, y más cosas.

-Pero… ¿un pan? -Nicolas se removió migajas y dio un bocado a algunas-… Gracias por la cena…

-Entiendo por qué lo hiciste, pero no puedo perdonarte-Medusa relajó los hombros y miró a los ojos color lila de su amigo-… al menos no ahora.

-Me alegro que no… me perdones…-Nicolas sonrió, pero esta vez no era desagradable ni retorcida: sino un gesto sincero y atento-... y si no lo haces tampoco importa, es tu... decisión.… ¿me dejan descansar? …

-Los demás váyanse-apareció Sandra corriendo a todos, en especial a Steve con unos empujones de espalda y a Joseph con una sonrisa confidente-. Excepto tú, niña. La Directora me mataría si no te trato-Medusa apenas iba a replicar, pero la enfermera la calló con una simple mirada de advertencia-. Eso me gusta. Anda, ve a una camilla y ahorita voy.

Linus recordó que debía platicar con Nicolas después, por lo que solo puso una mano en el hombro de Medusa y asintió para irse de ahí; Joseph le guiñó el ojo y prometió cuidar de Euríale junto a Lancelot para que no se sintiera sola; Markus le sonrió para darle ánimos y le deseó descansar; y Steve sonrió levemente, pero no dijo nada más y se retiro en su característico silencio. Medusa miró a Nicolas antes de que éste se quedara dormido y una mezcla extraña de emociones rodearon su corazón: estaba aliviada de que se hubiese comportado de esa manera para ayudarle, pero sabía que no podría perdonarle el dolor que le hizo sufrir. Tal vez algún día, pero no hoy.


BONUS 1
Spoiler:
-Espero que ya no estés enojada con todos nosotros-Gabriel Smiths tendió una taza de té a Aline y ésta lo tomó con cuidado para no quemarse-… lo hicimos para protegerte.

-No, no estoy enojada-Aline sonrió y dio un pequeño sorbo, ella soportaba las temperaturas fuertes sin quemarle-… en su momento sí, pero ahora estoy mejor.

Los dos profesores estaban platicando en el despacho del ahora encargado de Encantamientos. Era de noche y las clases habían terminado luego de varios días agitados. Se acercaban los EXTASIS y Gabriel fue a pedirle consejo sobre cómo realizarlos, cuando acabaron de tocar dicho tema decidieron seguir con la plática, pero de otras cosas más personales.

-Me hubiera gustado que no supieras lo de tu condición-Gabriel suspiró y miró su propia taza-… me alivia no tener que mentirte, pero…

-¿Pero?-Aline sonrió a quien consideraba su mejor amigo y suspiró para saber expresar mejor lo que quería decir-… ¿Temes que algún recuerdo que haya olvidado me afecte?-Gabriel alzó la vista asombrado y la  chica rio un poco-. Créeme, es un temor que he tenido también… si acaso… solo me afectaría rememorar bien lo que ocurrió hace 10 años… con Gerard y el antiguo profesor de Historia. No sé qué pasó ese día… quiero saberlo y a la vez no.

-Siendo reportero de El Profeta he lidiado con numerosos magos oscuros, redadas contra los que violan la ley y… -Gabriel rio con amargura y se llevó una mano libre a su sien-… y aquí me tienes, asustado por un recuerdo del pasado.

-¿Tu sabes algo?-Gabriel tragó saliva y suspiró hondo aun en esa posición sin mirarle. Aline intuyó algo y torció su sonrisa-… Gabriel… ¿qué sabes de ese día?- en ese momento, sintió un mareo que provocó que su taza cayera al suelo y parpadeó varias veces para recuperarse. No obstante, de estar mirando a Gabriel sentado frente a ella ahora sintió que algo la rodeaba con fuerza y se asustó, dedujendo que tuvo otro lapsus de memoria; también percibió sus ojos húmedos y pasados unos segundos su estómago le dolía al igual que su boca; para al final se dio cuenta que Gabriel la abrazaba-. Esto…. ¿Gabriel? ¿Qué me pasó esta vez?

-Ay…. Lo siento-el periodista se alejó y estaba riendo bastante animado, igual sus ojos estaban húmedos de, al parecer, reír bastante-. Creíste que estábamos en séptimo, en el EXTASIS de Runas Antiguas, y nos comenzamos a burlar de Alexa. En ese entonces tenías un humor muy mordaz… no me había reído tanto-volvió a sonreír abiertamente y Aline solo ladeo la cabeza-. Oye… ¿qué supiste de ella cuando nos graduamos?

-Pues… digamos que cuando yo quedé para trabajar en el Ministerio ella… se molestó bastante-Aline se encogió de hombros y miró en el suelo que la mancha de té seguía fresca. Eso era perfecto, no había pasado tanto tiempo y se sintió mucho mejor, aunque tal vez ayudó que había reído antes cuando creía ser estudiante y su cuerpo se había relajado-. Espero que le vaya bien... la verdad no le deseo ningún mal.

-¿A pesar de que en séptimo básicamente se le arrastró a tu ex?-Gabriel sonrió pícaro y como respuesta, Aline le lanzó una almohada de unos de los sillones del despacho con un movimiento grácil de su mano al usar magia sin varita y no verbal. Los dos empezaron a reír y Aline olvidó que estaba interrogando a Smiths antes de su lapsus, pero agradecida por la preocupación que él manifestaba.

BONUS 2
Spoiler:
Todos en el colegio deberían de estar durmiendo, pero Alexander Black no podía conciliar el sueño. El hecho de saber que irían tras de él le carcomía la poca paz que podía tener y debía recurrir a pociones para mantenerse activo, pues en las madrugadas de desvelo activaba la Sala de Menesteres que descubrió años atrás cuando estaba en tercer año buscando un sitio tranquilo en el cual estudiar y ahora le servía como campo de entrenamiento. No quería acabar herido como en la pelea que tuvo días antes de Año Nuevo y, si la situación lo requiriera, ayudar a quienes quería. Además, no había averiguado nada de su padre que trabajaba en el Ministerio y, sin tener pruebas, sabía que esa mujer era la culpable de todo lo que le estaba pasando; también, que por ella su madre había…

<<No dejes que el veneno de esa mujer te carcoma>>, la voz de Irise hizo eco en su mente y por distracción, falló un hechizo que rebotó por las paredes hasta que una mano de piedra llena de runas la detuvo y fue absorbida por una runa especializada en retener hechizos que luego liberaría en un encantamiento inofensivo de Pericullum. Agotado, Alexander miró a Dacitus a través de la poca iluminación del cuarto y frunció el ceño.

-¿Cómo entraste?-cuestionó el docente caminando a tomar una toalla y secarse el rostro.

-La Sala se abrió sola. ¿No la escuchaste? -Dacitus sonrió y comenzó a caminar por el sitio “mirando” con atención-. Estaba justamente pensando en ti… y una puerta apareció. Supongo que “ella” quería que nos encontráramos.

-¿No deberías estar durmiendo?-con un movimiento de su varita, un chorro de agua limpia emergía de la punta del objeto de madera y Alexander bebía de ella para saciar su sed; al terminar solo agitó un poco y el hechizo culminó-. ¿Qué quieres de mí?

-Tengo insomnio… algo irónico, claro-respondió el erudito encogiendo sus hombros y sin perder su sonrisa-. Quería tratar de disuadirte en que colaboraras con nosotros porque posees la Capa de Invisibilidad, una de las Tres Reliquias de la Muerte.

-¿Cómo sabes que tengo ese precisamente?-Alexander alzó una ceja y dejó de hacer lo que estaba haciendo para mirar a Dacitus con desconfianza.

-Pues...-se apuntó a la venda que ocultaba sus ojos sin vida y Alexander recordó la runa de probabilidades-. No puedo ver las reliquias en sí ni su ubicación hasta que no aparecen en alguna probabilidad directa a mí persona, poseen una magia muy poderosa que no se detectar, pero sé que tu posees esa porque en otra línea de probabilidad el ataque que sufriste habría acabado con tu… muerte, y esos dos hubiesen encontrado la capa en tus pertenencias una vez que terminaran de hurgar en el colegio y la primera víctima habría sido yo.

-¿Eres capaz de ver tan a futuro?

-No siempre, pero esta vez se me dio esa línea… supongo que mi poder buscaba protegerme… aún desconozco los límites de esta runa-en todo el tiempo de la plática, Dacitus no había dejado su enigmática sonrisa-. Ahora, puedo saber que: o me atacarás por desconfianza, me darás la capa para ayudarte a custodiarla o te negarás. De ahí en fuera no se qué consecuencias habrá de cada decisión.

-Ya tomé mi decisión, Dacitus-sentenció Alexander un tanto molesto y comenzó a recoger sus cosas para retirarse de ahí.

-Bueno, no podré convencerte de lo contrario-el erudito se encogió de hombros y las puertas de la Sala se abrieron para que los dos salieran de ahí-… solo espero que no sea grave… Mi poder no llega tampoco hasta el enemigo… deben usar un hechizo protector muy poderoso para no lograr anticipar sus movimientos.

-Solo nos queda poder defendernos si llegara a pasar algo-Alexander suspiró y salió junto a Dacitus, acto seguido la Sala se desvaneció y ahora solo estaban las luces tenues de las antorchas ubicadas en los pasillos-… Ya sabías que iba a negarme, ¿verdad?

-Sí, pero valía la pena intentarlo-Dacitus suspiró y su semblante se tornó serio-... tengo un terrible presentimiento, Alexander. Y temo que todo lo que hacemos sea en vano.

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Capítulo XXIII: Desafíos Impulsivos.

Mensaje por Ghostyaya el Dom Nov 26, 2017 1:45 pm

Capítulo XXIII:
Desafíos Impulsivos.



Las costillas aún le dolían luego de su encuentro en la semifinal del Torneo de Duelo contra Linus, pero Lancelot no quiso tratarse en Enfermería a pesar de que Irise mandó a ambos y el joven Black sí hizo caso porque él igual quedó con heridas. Había perdido, pero no se sentía mal por ello porque era consciente que se había esforzado e incluso su pertenencia a la Orden del Duelista no le afectaba en lo más mínimo; tan solo que Lilith sí se había preocupado de más y si no fuera porque sus amigas se la habían llevado, ella se habría encargado de obligarle a ir con la enfermera Alessandra. No es que no quisiera ser tratado, pero el orgullo le picaba al joven Leblanc y, debido a que Sofía insistía demasiado, su duelo con Steve se adelantó y no estaría presente en dicho combate porque quería solucionar algo antes; igual el chico Dunham no presenció su combate por estar en jornada extra con Abdiel para mejorar Amortentia.

Pocos minutos de iniciar su combate contra Linus, Irise le había dicho que por fin terminó el pedido que él había hecho tiempo atrás (y a regañadientes) de mejorar su florete con cualidades mágicas, la cual le entregaría al final del día. Impaciente y emocionado, empezó a caminar en dirección a las mazmorras donde se ubicaba su Sala Común para darse un baño, cambiarse y distraerse para cuando Irise le llamara. ¿Qué le habría dotado? No sería tan poderosa como la Espada de Gryffindor, pero con que tuviera una pequeña ventaja mágica bastaría. Se puso ropa informal porque era fin de semana y el dolor en el costado no se iba, por lo que tragaba saliva con fuerza ante las punzadas y trataba de que no le afectara tanto. Se aclaró la garganta y tomó su varita para caminar un rato por el Colegio.

No había reunión con los chicos hoy, además que el resto estaría mirando el duelo; así que simplemente quiso caminar en dirección al Gran Comedor para alguna merienda rápida. Sin embargo, antes de llegar se topó con Litten y Sion, las mascotas de Euríale y Markus respectivamente, que le miraban meneando la cola. Litten se acercó para ronronearle las piernas y Sion empezó a alejarse sin dejar de verlo. Lancelot sintió que los gatos querían guiarle y como no tenía otra cosa que hacer se limitó a caminar tras ellos sonriendo con ironía. Hogwarts se sentía vacío porque algunos estaban en Hogsmeade, otros descansando en sus salas comunes y el resto mirando cómo peleaban Steve y Sofía. En realidad, no le interesaba mucho quien ganara, Linus tendría un combatiente fuerte entre ellos dos: su mejor amiga o su peor enemigo: el poema se escribía solo. Lamentablemente, la soledad se acurrucaba en él para recordarle que, de todo el grupo, él era el único que en sí no aportaba mucho: Lloyd y Markus se dedicaban a la investigación, Linus y Judas apoyaban en lo que fuera posible, las mellizas tenían el don del futuro y Nicolas y Joseph realizaban buenas conclusiones y análisis de los hechos, hasta Steve resultó ser un heredero de los cuatro fundadores; pero Lancelot no encontraba cabida en esa comitiva fundada en la Sala de Menesteres.

-Hola, Sion-la voz de una mujer hizo que el chico regresara a la realidad y al alzar la vista, no pudo evitar sonreír aliviado de que se tratara de la profesora Aline-… siempre me andas rondando y tú, Litten-ambos gatos acariciaron las piernas de la docente y se fueron juntos hasta perderse de la vista de ambos-. Cuánto tiempo sin verte, Lancelot. ¿Gabriel enseña bien por mí?

-Este… sí, sí…-Lancelot asintió y ya prestando más atención al entorno supo que estaba cerca de la Biblioteca. ¿Tanto había caminado sin darse cuenta? – Pero se le extraña bastante. ¿Cuándo terminará sus investigaciones?

-No le veo fin, si te soy sincera-Aline se encogió de hombros y su mirada se tornó triste, pero rápidamente se desvaneció y fue sustituido por su habitual mirada afable-. Pero eso no es importante, me enteré que Irise terminó lo de tu espada. La tengo yo para darle unos toques finales… ¿Quieres que te la muestre?-Aline pensó que no habría problema con su condición si era rápida la intervención, pues no permitiría que sus lapsus arruinaran su forma de ser y actuar.

Lancelot asintió animado y siguió a la docente hacia su despacho personal. La última vez que estuvo ahí fue con Euríale para preguntar de un libro que había encontrado con escritura rúnica antigua y del cual nunca le fue devuelto bajo la idea de que no tenía contenido adecuado para un estudiante. Sin embargo, la casualidad de que al día siguiente la profesora Aline fuese destituida de sus cargos le provocaba cierta culpa que no lo abandonaba con facilidad.

-Llegamos-de nuevo, la voz de la profesora le hizo aterrizar los pies en la tierra y, sin darse cuenta, ya estaba entrando al despacho cabizbajo y serio-… ¿estás bien? Sueles ser callado, pero esta vez das la impresión de que traes algo fuerte.

-Oh... esto… no, no. Estoy bien-Lancelot sonrió y escuchó que Aline cerraba la puerta tras de sí mientras miraba de nuevo los retratos de la mesa mientras le llamaba la atención una espada que estaba ahí y se le hacía familiar-. Eso no es mi florete, ¿verdad?-McGrowell se acercó a dicha mesita y sujetó el arma con el mango y, sin evitarlo, Leblanc le pareció que a ella le sentaba bien y era diestra en dicho objeto-… ¿Es suyo?

-No sé-se encogió de hombros la docente y lo colocó a un lado de su escritorio-. Un día simplemente apareció y lo he dejado ahí. Muchos objetos tienen mente propia, debe ser de alguna armadura o reliquia que la Directora guarda-se agachó al otro lado del escritorio y sacó un florete reluciente que emocionó al chico-. Permíteme tantito-sacó su varita y empezó a floritearlo en un movimiento que el chico no reconoció, Aline susurraba algo que no podía entender y al finalizar la hoja delgada brilló por un momento en azul cielo para después desvanecerse y dar la apariencia de ser una cosa normal-. Listo. Tenía que hacer eso un par de veces, pero ya está-le tendió el florete y al asirlo, Lancelot sintió una vibra mágica que recorrió su cuerpo dándole la sensación de que hubo una conexión en ese instante-. Deja te muestro su primer efecto. Accio florete-y aunque la varita de la docente brilló por la conjuración, el florete no fue hacia ella.

-¡Oh! ¡Accio no funciona! Genial-sonrió admiró más su arma. No se lo arrebatarían tan fácil y técnicamente él sería el único dueño-. ¿Y si yo uso Accio?

-El florete irá a ti sin problemas-Aline sonrió satisfecha y tomó la espada de origen desconocido empuñándolo con ambas manos-. Colócate en posición de defensa.

-Pero… esa espada puede romper mi…-en cuanto vio que Aline se dirigía a él, abrió sus piernas para tener base y colocó su florete en posición horizontal a su rostro para recibir el golpe. Cuando ella se acercó para asestar el ataque, por un momento le pareció ver que los ojos de la profesora irradiaban fuego puro, pero dicho pensamiento se esfumó cuando el florete resistió sin problema alguno el choque de metal-…. ¿Está endurecido?

-Sí. Es una versión avanzada de Duro, por lo que puede resistir mucho más que una espada normal... claro que no vayas a abusar de eso, si se sobresfuerza sí se destrozará-Aline dejó la espada sobre el escritorio y sonrió complacida-. Ahora, sostén tu florete y mentaliza agua-Lancelot le miró extrañado e hizo caso no muy convincente. Se concentró y a los pocos segundos un torrente de agua pura apareció del mango y rodeó por completo la hoja dando una apariencia etérea-. Da más filo… y míralo como un pequeño Aguamenti, puedes beber de ella… y como condición es que debe haber agua en el ambiente. Si por X o Y razón vas al desierto olvídate de que funcione.

-¡Muchas gracias!-Lancelot sonrió genuinamente y de un movimiento de tajo el agua desapareció y admiró su florete. Tal vez no ayudaba mucho al grupo en investigar o colaborar, pero si se requería podría usar su florete en combate para sorprender o defender mejor a los suyos-… de verdad se lo agradezco. Disculpe, aprovechando que hablo con usted, hay algo que quiero comentarle-Aline sonrió cansada y se fue en dirección a sentarse al escritorio, pero no llegó y sus piernas dejaron de reaccionarle, por lo que cayó de rodillas a la vez que temblaba sin control-. ¡Profesora McGrowell!

Lancelot dejó su florete para auxiliar rápidamente a Aline, quien tenía sus dos manos en la cabeza y hacía gruñidos de dolor. ¿Debía llamar a un profesor? ¿A quién? Irise, Theodore y Gerard supervisaban el duelo; Alexander había salido; y Abdiel estaba muy sumido en las mazmorras y no podría ir porque no corría rápido. ¡La Directora! Lancelot agradeció llevar su varita y empezó a mover su mano mientras decía: ¡Expecto Patronum!- y de la punta emergió un humo blanquecino que no pudo tomar forma de animal ya que estaba bastante preocupado y el dolor de sus costillas regresó muy fuerte. Apenas iba a mandar un mensaje cuando la profesora pasó de los gruñidos al susurro y escuchó que parecía sollozar.

-¡Profesora! Ya pediré ayuda, por favor-pero de nuevo no lo hizo, pues Alime lo sujetaba con fuerza y su corazón se volcó cuando le pareció escuchar “lo maté”, además que sus heridas resonaron en punzadas y se esforzó para no reflejar dolor. Nervioso, su patronus incorpóreo se desvaneció y se acercó más para saber qué decía.

-Yo no lo maté… no lo maté… no lo maté…-susurraba en tristeza y dolor Aline como si se tratara de una niña que había visto algo horrible-… Yo no fui… fue un accidente…-Lancelot se acercó más y miró en sus ojos un vacío profundo que le provocó calosfrío, aterrándose por lo que sucedía-... no quería… de verdad no quería…-su voz se quebró más y empezó a negar con la cabeza-… no lo maté… no lo maté…-y de improviso, Aline se desmayó sobre su pecho y Lancelot se desesperó más.

-¡PROFESORA! ¡PROFESORA!-la puerta del despacho se abrió de golpe y el chico miró que Gabriel y Dacitus entraban corriendo con un semblante serio y preocupado. Dacitus hizo a un lado a Lancelot mientras Gabriel tomaba a la Jefa de Gryffindor en sus brazos para llevarla a su recámara-…. ¿Cómo… cómo fue que…?

-¿Qué pasó, joven Leblanc?-la pregunta de Dacitus era serena, pero el tono develaba que quería averiguar más de lo que sus propias palabras pudieran expresar.

-Yo solo estaba conversando... con… con ella… y…-sintiendo el sudor en su cuerpo, Lancelot tragó saliva y ahora él temblaba sin parar-… y se puso mal, comenzó a susurrar. No entendí lo que decía, pero estaba llorando…-mintió, aunque no supo por qué exactamente. ¿Había sido testigo de algo grave? … ¿Y si por ese motivo la bruja había dejado la docencia-… y se desmayó…

-¿Estás diciendo todo?-aunque una venda se interponía, el chico se sentía observado y con la boca abierta no pudo decir nada más. En eso, Gabriel bajó con su rostro reflejando pesadez y carga emocional comentando que ya estaba bien y lo mejor era que descansara. Instó a que el chico se fuera y, sin poder hacer nada más, Lancelot se incorporó nervioso tomando su florete aun pensando en lo que acababa de suceder. Sin embargo, cuando ya estaba saliendo escuchó a Dacitus suspirar y decir en voz de queda-… ¿Qué hace aquí la Espada de Gryffindor?

**********************
A pesar de que el resto veía el combate de Steve contra Sofía, Lloyd había permanecido en la Sala de Menesteres tratando de averiguar el libro que el Ministro Muggle le había dado. Junto a Linus habían intentado descifrarlo y no querían ir con el profesor Dacitus por temer a que ocurriera algo similar como con McGrowell. Seguía tratando de averiguar de qué iba solo porque sabían que en el bajo mundo buscaban libros antiguos rúnicos y sospechaban que eran para los objetos de los Fundadores para localizarlos o algo por el estilo, de ahí que la Diadema de Ravenclaw siempre estuviera en dicha sala y siguieron el consejo del Subdirector de no contarle a nadie más de esos datos. Le dolía la cabeza por sobreexigirse, pero continuaba más que nada por la incertidumbre… hasta que se colmó la paciencia y se levantó bruscamente del sillón alborotándose el cabello en un intento fallido de pensar mejor.

-¡Vamos, Lloyd!-susurró para sí aun molesto ya con sus ojos irritados-… Tengo que ayudar en algo…

-¿Ayudar en qué?-la voz de Euríale le asustó y retrocedió un poco preguntándose cómo había entrado sin hacer ruido-… vengo de Hogsmeade por el túnel secreto-señaló la chimenea y reflexionó si ella podría leer la mente, pero rápidamente desechó la idea porque de ser así la chiquilla sabría el por qué de su estado de ánimo-… quise comprarle dulces a Lancelot y Linus para que se sintieran mejor… ¿Y tu estás mal porque no has podido descifrar el libro? Eres una de las personas más inteligentes que conozco, lo lograrás.

-¿Acaso eres legremántica?-cuestionó curioso, pero recibió un “no” por respuesta y solo suspiró-… ya intenté de todo. Diccionarios muggles, mágicos, enciclopedias… la Sección Prohibida…. Y no logro entender por qué hay historias de guerras, magos desesperados o sueños logrados. No es un libro de Historia, y ya me desesperé.

-Animo-Euríale le tendió un dulce de esos con sabor desconocido y Lloyd sonrió con ironía por la situación que representaba. Lo tomó y al saborearlo, era de menta dulce que embargó su paladar y le agradó bastante-… A ver… a lo mejor es ver el libro de otra perspectiva-tomó la obra y examinó el título-. ¿Qué decías que significaba su nombre?

-Erised Stra Ehru Oyt Ube Cafru Oyt on Wohsi- respondió Puppeter desganado y rendido ante averiguar también en qué idioma era-… mira, se escribe así-sacó su varita y apuntó al aire-Flagrate-y de la punta emergió fuego delgado para empezar a escribir como si el espacio fuese un lienzo el título del libro que no entendía.

-Oh… Oye… está al revés-la menor de los Black tomó la varita de Lloyd, empezó a ordenar las letras y al final ahora se podía leer “I show not your face but your hearts desire”-. Mira, ahora dice “Esto no es tu cara, sino de tu corazón el deseo” … Sigo igual sin entenderlo.

-No puede ser…-una sonrisa genuina y enorme apareció en el rostro de Lloyd, su mirada dio la sensación de que había descubierto algo muy importante y grandioso-. ¡Euríale! ¡Eres la mejor! – su emoción era grata y las letras de fuego se desvanecieron. Tomó el libro de nuevo y ahora lo leería con otros ojos-. ¡Todo tiene sentido! ¡Son relatos del Espejo de Oesed!

-¿Oesed? ¿Qué es? – Euríale también sonreía, aunque no entendía por qué.

-¡Sí! Oh, esto es…-de pronto, Lloyd cayó en un sopor que lo dejó serio y meditando en voz alta-… ¿Por qué el Ministro tenía este libro en su poder? ¿Acaso los bajos mundos quieren el espejo? ¿Para qué? Eso solo refleja tus deseos, no los vuelve realidad… ¿Habrá algo que faltará saber? … Nadie sabe dónde está el espejo… debemos hablarlo todos… -miró a Euríale para preguntarle algo y tragó saliva nervioso debido a que ella sonreía y… se le hizo bonita-… Ejem… ¿Sabes dónde podrían estar los demás?

-Supongo que en Enfermería… si Lancelot y mi primo terminaron heridos, no creo que Steve y Sofía tuviesen un destino diferente-Euríale se quedó pensando y frunció el ceño…- y el resto iría a visitarlos. Alessandra se enojará porque hay muchas visitas… Vamos-exclamó esto con premura y lo jaló sacándolo de la Sala-... Debemos llegar antes de que sea demasiado tarde.

-¿Tarde? ¿Para qué? ¿Para que la enfermera se enoje?

La chica no le respondió, así que ambos caminaron apresurados y en silencio a la Enfermería. Lloyd se sentía agradecido de que no fuese día de clases, si no habrían tardado más en llegar porque los alumnos estarían yendo a algún horario atiborrando los pasillos e impidiendo caminar bien. Sin embargo, cuando llegaron a las escaleras para subir al primer piso notaron que unos estudiantes corrían con rostros asombrados y con deje de morbo. Cuando miraron a Euríale se detuvieron y se acercaron a ella.

-¿Qué tanto sabías? Dinos…-uno dijo en tono lambiscón y ante el rostro lleno de dudas de la chica, suspiró exaltado-. No te hagas, todos supimos que en cuanto Steve tenía que ir a Enfermería empezó a preguntar dónde estaba Linus… seguramente habrá una pelea.

-Oh no…-dejó escapar Lloyd incrédulo y ahora él tomó de la mano a Euríale dejando atrás a los estudiantes para llegar rápido a la Enfermería. Obviamente la paciencia de Steve se habría acabado por el compromiso y su hechizo de índole oscuro habría desatado su instinto agresivo. ¿A eso se refería Euríale con llegar antes de que fuese tarde?

La respuesta no se hizo esperar. Rodeados de alumnos que formaban un círculo con espacio al interior, Linus y Steve se miraban desafiándose a pesar de que ambos estaban heridos y la enfermera llamaba la atención de los curiosos de que no estuvieran ahí sin tener éxito. Por ser alto, Lloyd podía ver a la perfección lo que sucedía, pero Euríale no y la chica solo negó con la cabeza.

-Llegamos tarde…-y al decir esto, dejó a Puppeter para correr en búsqueda de su hermana, pues Medusa debería estar ahí por estar de visita a Steve y de su primo, seguían siendo familia y lo estimaba a pesar de todo.

-¡Espera! ¡Euríale!-y ahora él corrió, pero por no estar en buena condición se cansó mucho más rápido y al acercarse a la muchedumbre , alcanzó a escuchar lo que decían.

-¡Un duelo ahora mismo, Linus!-gritó Steve emocionado y cansado, pero evidentemente no estaba de humor-. ¿Eres un cobarde? Si gano, anularás el compromiso con Medusa sin chistar… no puedes dejar el deshonor de que un sangre sucia te haya retado por la mano de una sangre pura.

-Si yo gano, te volverás mi sirviente personal el resto del año. Me seguirás a todos lados y estarás al tanto de todo lo que pida sin chistar -expresó lleno de rabia Linus con sus manos apretadas en puño, pero sonreía irónico y con soberbia-. Tu insolencia debe ser castigada… y creo que es lo más adecuado para alguien de tu calaña. Qué mejor que un sangre sucia sea como un elfo doméstico para mí, es lo mejor que podrás aspirar.

-Trato hecho…-dijo Steve muy seguro de sí mismo y en tono ronco. Lloyd alzó la vista y entre el alumnado deslumbró al resto, exceptuando a Lancelot, que miraban con emociones encontradas: Markus negaba con la cabeza y tratando de correr a los chismosos, Joseph hacía ojos blancos irritado y bastante decepcionado, Nicolas veía con sus ojos rojos (sin el cabello caído) con curiosidad mientras cuando él pedía que alguien se fuera le hacían caso, Judas se notaba intranquilo por toda la gente que había mientras le gritaba a Steve que dejara eso por la paz, Euríale abrazaba a Medusa y ésta tenía sus ojos brillosos pero con su respiración acelerada… todo teniendo de fondo a una Enfermera que le gritaba a Steve que dejara de comportarse como un niño berrinchudo-. ¡Peleemos ahora!-Steve se preparaba y, entonces, Lloyd percibió que detrás de él se acercaba algo que lo pasmó.

De súbito, el pasillo se tornó sombrío y oscuro, a pesar de que era de día daba la sensación de que la luz era engullida por esa tela negra que invadía como si fuese el atardecer. El murmullo fue apagándose y todos voltearon en dirección de la espalda de Puppeter, quien hizo lo mismo bastante nervioso y todos miraron a la profesora Irise caminando en silencio mientras su capa se ondeaba sin explicación; portaba una mirada severa y a cada paso que daba los corazones de todos se acongojaban, incluyendo a Linus y Steve, quienes se quedaron de piedra sin saber exactamente por qué se sentían de esa manera. Parecía que de un momento a otro una tormenta oscura caería sobre todos… Sin embargo, cuando la docente ya estaba a un paso de distancia de Lloyd, sonrió con satisfacción y el escenario sombrío se desvaneció a la brevedad como si nunca hubiera pasado.

-Pero qué tenemos aquí… dos niños haciendo rabietas-la voz de Irise era la misma, pero daba un toque enigmático y su sonrisa complementaba su porte-… Si de verdad quieren un duelo mejor esperen a la final, ustedes son los finalistas de Séptimo año.

-¡¿ÉL GANÓ?!-se señalaron al unísono Linus y Steve; pues el primero había estado en Enfermería cuando Dunham se batió a duelo y el segundo no presenció la pelea de Black por sus cursos de pociones. El tono de ambos evidenciaba sorpresa e ironía sincera.

-Y obviamente tienen prohibido tener un duelo fuera de las reglas y sin supervisión… Me aseguraré que sus castigos sean peor que sus apuestas si desobedecen-tendió la mano a Lloyd, quien aún no se había levantado y éste la tomó tragando saliva. ¿Qué había sido esa magia de intimidación? – Descansen, prepárense y den lo mejor de sí en el combate. El que no tenga nada que hacer aquí váyase ahora mismo.

Ya incorporado, Lloyd se acercó al grupo con premura para averiguar qué había pasado exactamente para que Steve y Linus llegaran a esa resolución tan impulsiva; pero solo se topó con Medusa reclamando a ambos sin ocultar sus nervios por meterla en una riña propia de los dos que podría haber tenido una conclusión más tranquila, pues ella estaba decidida a no casarse y aunque Linus no la apoyaba tampoco le negaba esa oportunidad, por lo que el chico de Ravenclaw dedujo que él tampoco buscaba el matrimonio (aunque era obvio para todos) y seguramente ya pensaría en solucionarlo a futuro. Cuando ya solo quedaban ellos, del otro lado del pasillo llegaba Lancelot con un semblante muy serio y un tanto turbado, en una mano llevaba su florete y en el otro apretaba sus costillas pues parecía no haberse tratado todavía. Apenas iba a ir con él cuando Irise se le adelantó y le preguntó algo.

-¿Estás bien? Te dije que te daría la espada luego y no has venido a Enfermería-cuestionó Irise bastante severa, pero su mirada cambió a uno más preocupada y Leblanc solo contestó que estaba bien a pesar de que era obvio que mentía.

La profesora solo asintió y se fue en silencio caminando a prisa sin decir a dónde iba. Debió recordar algo importante y por ello los dejó. Lloyd se encogió de hombros y, junto a Euríale, recibieron al herido. A pesar de que era consciente que el Slytherin se incomodaba con él, seguía siendo su compañero para averiguar qué estaba pasando en el Mundo Mágico.

-¡Lancelot!-reclamó Euríale jalando al chico para que entrara a Enfermería, y éste sonrió… o al menos la sombra de dicho gesto-… ¡Estás muy mal! Deben atenderte.

-Aprovechando que estamos todos aquí… Euríale y yo descubrimos algo importante-expresó Lloyd con menos ánimo sin dejar de restarle importancia. Todos fueron entrando a la sala y los primeros en irse a la camilla respectiva fueron Steve y Linus. Sofía estaba al fondo con sus amigas platicando mientras la enfermera le regañaba que debía quedarse a descansar sin interrupciones-. El libro que me dieron… trata del Espejo de Oesed-reveló en voz baja para que no escucharan las chicas al fondo-. El espejo que te revela tus deseos profundos.

-Pues yo supe…-habló Lancelot sombrío y seco sin mirar a nadie-… que la profesora Aline tiene la espada de Gryffindor.

-¿Ella?-preguntó Joseph confundido-… Lloyd, no te quito el crédito, tu información es relevante… ¿Pero Aline? ¿No que debía ser para el Subdirector?

-Sí-reafirmó Markus ansioso y evidentemente intranquilo. Habían pasado muchas cosas al mismo tiempo-… La Diadema me ayudó, así que el profesor Wanderer es el heredero de Gryffindor, no McGrowell.

-La Diadema solo potencia tu propia inteligencia-recordó Judas en tono prudente, pero aun inquieto y con su respiración agitada-, no te otorga más conocimiento. Podrías haberte equivocado.

-No… yo vi esa profecía-reclamó Medusa con sus mejillas sonrojadas por haber reclamado a Steve y a Linus previamente-… el profesor, Steve, Markus y yo somos los herederos.

-Las profecías no son 100% fiables-habló Linus desde su cama y su voz cansada, pero con energía luego de casi haber tenido que pelear contra su compañero de la casa de la serpiente-… podrías haberlo interpretado mal.

-Lamentablemente estoy de acuerdo con él-dijo Steve gruñendo y también debilitado-… pero aquí hay otro asunto a tratar. ¿Por qué un muggle tenía en su poder información de un espejo que te revela deseos profundos? ¿Eso querrían en los bajos mundos? ¿Para qué?

-Tengo hambre…-susurró Euríale sacando algo de sus bolsillos-… ¿Alguien quiere dulces?

-Y entonces… ¡Abracadabra!-interrumpió Nicolas apuntando a Lloyd con su dedo índice formando una “escuadra” (pistola) simulando haberle disparado. Los sangre pura del grupo no entendieron por qué hizo eso, pero el resto sí y debido a sus acontecimientos con Medusa, tomaron ese gesto como ofensivo. Lloyd, por su parte, se sintió nervioso y el peliverde mostró una postura seria manteniendo sus ojos color lila-… si fuera uno de los malos, no habrían podido evitar que matara a Lloyd. Entiendo que discutamos sobre descubrimientos, sí, no los hago menos... Pero, ¿de qué nos servirán si llegan a atacarnos? Lloyd, no pudiste defenderte cuando te secuestraron; Joseph, ¿y si le hacen algo a Rachel?; Judas, te intimidas fácilmente con la gente y aunque sabes defenderte no es suficiente; Medusa, tu no reaccionaste hasta que te “hice eso” frente a todos; Lancelot, estás en la Orden del Duelista, bien por ti, ¿por qué no nos has entrenado? -con cada palabra su tono de voz se revelaba impaciencia, pero su físico no cambiaba-; Markus, te enfrascas tanto investigando que tomas el duelo como hobby y no tienes condición; Steve, si no controlas tu ira alguien lo pagará caro y lo sabes; Linus, ese saco te queda también y no te has abierto con nosotros para que te tengamos confianza; y Euríale... es Euríale, no requiero explicarlo, eres buena peleando… pero te falta más.

Todos se le quedaron viendo y, muy a su pesar, Lloyd concordó con él. Se preparaban para algo grande, pero no habían considerado que les podría afectar de manera directa. Sospechaban que los profesores sabían algo, de ahí que todos les exigieran demasiado para que no les faltara algo. ¿Sería suficiente? Ante la perspectiva de Nicolas, el joven de Ravenclaw sentía que ya no.



BONUS 1

Spoiler:
Había llegado otra luna llena y con eso, el fatal recordatorio de su maldición. Joseph no había asistido a la cena en el Gran Comedor bajo el pretexto de ayudarle al docente Abdiel con unas pociones; pero en realidad estaba caminando al Sauce Boxeador acompañado de la enfermera Alessandra y el profesor Núñez luego de haber bebido el brebaje Matalobos para no atacarse a sí mismo o a la bruja cuando quedaran solos en el refugio. Alessandra había hablado con Dunham para que éste no le cuidara en las mazmorras y así ella podría estar con Pashenko para continuar con el entrenamiento. Era su primera transformación luego de su estancia en Noruega, sitio en la que se ganó esa cicatriz que no solo era un recordatorio de que debía controlarse, sino también de su imprudencia por casi lastimar a su novia, Rachel.

Aún lo recordaba. Esa fría noche la familia Abbatucci preparó una estancia espacial fuera de la mansión para los dos lupinos con el propósito de que pasaran la noche a petición de Sandra. Había mejorado sus habilidades de rastreo, sigilo e instinto; pero la peculiaridad de ese entrenamiento es que no bebería la poción que lo lograría tranquilizar para forzarse a sí mismo los límites de su voluntad; además, ordenaron a Rachel que no se acercara a los alrededores para su propia seguridad. Así que, cuando la luna se hizo presente con su luz plateada, Joseph percibió un calosfrío doloroso que le quemaba todo el cuerpo y sin poder evitarlo comenzó a gritar para liberar parte de su tormento percibiendo que sus ropas se rompían, los músculos y huesos adoptaban posiciones caninas que le atormentaban y su vello crecer hasta cubrir todo su cuerpo. Pasados unos segundos, Joseph ya era un lupino grande de tonalidad gris con su hocico un tanto corto, la cola pequeña y cabellera larga; no estaba en cuatro patas como un lobo ordinario, pues su pecho estaba más erguido y su espalda igual; y, al contrario de los mitos muggles, sus ojos aún conservaban aspecto humano que miraban fijamente a la licántropa pelirroja que estaba frente a él.

Joseph sintió el impulso de atacarla, pero el recuerdo fugaz de Rachel despidiéndose le permitió controlarse mejor y solo se limitó a gruñir caminando impaciente por el espacio encerrado. Los olores del bosque invernal eran más poderosos, sabiendo que pequeños animales presas se escondían del frío o dormían sin saber que un par de criaturas asesinas estaban ahí. Sandra se mostraba tranquila, sentada mientras lo observaba por si cometía alguna tontería. Si alguno los pudiera ver era obvio que Joseph quería salir al aire libre cazar y matar, correr perseguir y acorralar o aullar intimidar a las presas, cualquier cosa que le permitiera salir de ahí.

Por otro lado, Pashenko sí notaba que el entrenamiento no había sido en vano; sus pensamientos como humano no desaparecieron del todo y la moral que lo regía estaba intacto. Se sentía satisfecho y contento con lo que podía lograr si continuaba así, pero de pronto el olor de Rachel llegó a él y quiso verla atacarla, su olor de bruja era muy apetitoso, pero Sandra gruñó amenazadoramente. El chico no quería hacerle caso, por lo que dio media vuelta podía olerla más su instinto le dictaba matarla y saborear su sangre y empezó a golpear la puerta que los separaba para estar junto a ella y demostrarle que había logrado mantener su voluntad para poder cuidarlarraz deseo salvaje de hundir sus fauces en su cuello y, si sobrevivía, compartir su maldición. Sandra mordió una de sus patas traseras, pero eso no impidió que la única salida se rindiera a su fuerza, por lo que el portón cayó de bruces a la nieve y Joseph miró a Rachel que se quedó pasmada y, con horror, dando media vuelta para alejarse de él.

Pashenko empezó a correr gruñendo y salivando como una bestia hambrienta fijando sus ojos en esa presa apetitosa que huía; no obstante, por concentrarse tanto en ella no se dio cuenta que Sandra llegó de un lateral y le dio un zarpazo en su rostro tan profundo que lo detuvo y le hizo gemir de dolor por el ardor y la sangre que borbotaba de su cara y cuello. Su conciencia regresó en ese preciso instante y escuchar a Rachel llorando le hizo sentir tanta culpa que se quedó en la nieve mientras familiares de la enfermera llegaban con varita en mano para obligarlo a regresar a su forma humana y desmayándose por el impacto de dicha magia de transformación.

-¿Joseph?-la voz de Alessandra le hizo regresar a la realidad luego de perderse en sus pensamientos y, sin darse cuenta, habían llegado a su destino: una casa abandonada y muy maltrecha, con sus paredes debilitadas y que parecía que de un momento a otro se derrumbaría. Desde sus ventanas era posible ver Hogsmeade y sus tenues luces que encendían porque el atardecer estaba terminando-. No te quites la ropa, puede repararse. Estaremos en la misma habitación toda la noche.

-Yo solo puedo acompañarlos hasta aquí... -dijo Abdiel bastante desanimado, pues su fuerza no era suficiente para poder cuidarlos-. Pero como a ustedes no les afectan los animales en este estado, Werewolf estará aquí-y detrás de él, el lobo blanco mascota de Joseph apareció y fue hacia su amo restregando su lomo-. Cualquier cosa él me avisará. Es una coincidencia que él sea descendiente de hombres lobo que se aparearon en luna llena… Gerard se fascinó con él y le habló a una ex compañera para que luego viniera a verlo… si no te molesta.

-No, claro que no. Le gusta la atención, ¿verdad?-Joseph acarició a Werwewolf y éste aulló amistosamente mientras agitaba su cola. Se despidieron de Abdiel y cuando ya estaban los tres, el chico se sentó sobre la madera podrida de un cuarto y suspiró. No solo estaba lo de su fallido control, también lo del contenido de la carta de su padre en el que revelaba que nunca quiso abandonarlos y que le perdonara por no contarle nada, prometiéndole que algún día lo haría-… en fin… ¿solo esperamos a que la luna se ponga?

-Pues sí, ¿qué más? -Sandra sonrió y se sentó también-… Esfuérzate más, ¿sí?

-No quiero repetir el mismo error-sonrió Joseph decidido, pero la sombra de la duda y los errores no se fue-… daré lo mejor de mí.


BONUS 2
Spoiler:
Y, sin saber por qué precisamente era testigo de aquello, Linus corroboró esa noche que el rumor de que Nicolas, en su forma de zorro verde, hacía competencia de miradas con una ardilla en el Bosque Prohibido era completamente cierto. Días antes habían acordado de hablar cuando el Ravenclaw estaba en Enfermería luego de su duelo contra su prima y cuando se recuperó bien de su encuentro con Lancelot, el animago se lo recordó pidiéndole verlo la noche después de luna llena a la entrada del bosque sin que nadie lo descubriera. Él joven Black pensaba aprovechar esa ocasión para tratar de intimidarlo, pero se sintió curioso del por qué lo había citado ahí y más cuando se adentraron al sitio a sabiendas que era una falta al reglamento de Hogwarts. No creía que lo fuese atacar ni mucho menos, pero saber que retaba a una ardilla que estaba sobre un árbol le decepcionó bastante.

Por su parte, Nicolas estaba contento porque había logrado dos objetivos ese día: llevar a Linus y hablar, a escondidas de todos, con la profesora Aline para acordar algo en privado. Por supuesto, fue difícil encontrarla porque hasta parecía que los demás docentes cuidaban de ella, pero aprovechó un breve tiempo para mostrarle su invento con la varita/espada de plata pidiéndole que le ayudara con su conocimiento de runas para aplicar magia de hielo; sabía que ella no le delataría por la confianza, incluso la Jefa de Gryffindor se mostraba agradecida por una visita. Pero lo que no esperaba era averiguar que ella sufría de la memoria debido a que tuvo una regresión de ser estudiante de primer año y comenzarle a preguntar del color de su cabello y sus ojos; ya cuando ella volvió a la normalidad decidió contarle al chico sabiendo que guardaría el secreto al resto de sus amigos para evitar que la mandaran a San Mungo. Nicolas lo prometió si le ayudaba con su espada, por lo que Aline aceptó sonriendo con malicia porque le gustaba que sus estudiantes fuesen desafiantes; además, ella le propuso enseñarle un hechizo de séptimo año para medir sus aptitudes como docente en el entorno teórico y el joven estuvo de acuerdo; no sonaba tan complicado aprender Aparición.

Pasados unos 10 minutos, Linus se mostraba impaciente ante el silencio en la noche dentro de un sitio prohibido y suspiró sonoramente. Apenas iba a reclamarle a Nicolas cuando éste volvió a su forma humana y la ardilla bajó por el tronco y al dar un salto para pisar el suelo, resultó ser una mujer de no más de 30 años que portaba una capa verde oscura con capucha que cubría su cabello negro sujetado en una coleta que sobresalía del hombro derecho; sus ropas ligeras pero resistentes indicaban que viajaba mucho y de su cadera portaba un cinturón que amarraba un bolso en el costado.

-¿Y éste quién es?-la voz de la desconocida era desafiante y que de un momento a otro podría pelear con los dos al mismo tiempo-. Solo habías traído al otro que tiene una gran cicatriz. ¿Crees que esto es un mercado o qué?

-Tranquila, Melia-por la forma en como dijo su nombre, Linus dedujo que era un apodo para mantener el secretismo. Por un momento le recordó a los espías muggles de los que a veces los profesores contaban-… es de confianza.

-Si tú lo dices…-Melia se encogió de hombros y sacó del bolsillo galeones que tendió al chico-. Tus ganancias, ya tomé mi parte. Espero que hayas traído más.

-Por supuesto-Nicolas sacó un bolso de moke y fue extrayendo sacos pequeños que, de uno a uno y de forma manual sin intervención mágica, le fue entregando a Melia hasta un total de 15 mientras de vez en cuando tosía-… y si ya tomaste parte del dinero requiero que me des información. Como dije, no pasa nada que él esté.

-Pues…-la animaga se acomodó la capa porque hacía bastante frío y miró por los alrededores mientras sacaba su varita para conjurar un hechizo que impidiese que orejas curiosas escucharan la conversación-. Me enteré que hay una organización clandestina… no pude saber su nombre, están haciendo búsquedas de libros antiguos en runas. Están buscando datos relacionados con las Reliquias de los fundadores-… Linus reafirmó con esas palabras lo que todos habían sospechado desde el principio-…. Y del Espejo de Oesed. No pude saber más.

-Eso ayuda bastante, gracias-Nicolas sacó dos galeones que la chica le había dado con anterioridad y se los arrojó, siendo tomados al aire con bastante destreza por parte de ella-. ¿Algo más?

-Pues… esa misma organización ha hecho contacto con autoridades poderosas del mundo muggle para… “relacionarse”, pero todo es una falacia-el joven Black ahí supo que entonces todos esos movimientos eran hechos por los mismos hilos. Debían ser muy poderosos y con buenos recursos para llevar a cabo esos planes-. De la noche a la mañana muchos fueron accesibles y algunos tuvieron cambios en su personalidad… Algo muy grande se está cociendo, niño. Y como has sido un buen cliente te diré algo extra: a veces, unos hombres vienen aquí a hacer cosas extrañas… he visto como se comunican con una mujer a través de una fogata mágica y lanzar avadas a un trozo de diamante.

-¿No puedes decirme algo más?-el tono serio de Nicolas se mostraba ansioso e inquieto. Aunque sus ojos no cambiaron de color, con lo último dicho su cabello cayó para su estado lacio y soltó una tos ruidosa que parecía lastimarle la garganta.

-¿Crees que con lo que me pagas es suficiente?-Melia chasqueó los dientes enojada y se cruzó de brazos-. Esos tipos son muy peligrosos y no quiero arriesgar mi vida solo por un miembro no oficial de esa familia, ni tienes el nivel para que tengas estatus. Y no, no los podía escuchar ni ver sus rostros, solo puedo decirte que rondan… no sé si en Hogwarts o Hogsmeade. No deberías entrometerte, no quiero perder una buena fuente de ingresos.

-Agradezco tu preocupación-expresó el peliverde irónicamente a pesar de su tono ronco por haber tosido y miró al cielo para después observarla-. Sería todo. Nos vemos el próximo mes como siempre.

Melia asintió, eliminó el hechizo de área que colocó y se transformó en ardilla para irse corriendo y perderse en la oscuridad del Bosque Prohibido. Nicolas fue guardando todo y con un movimiento de cabeza instó a Linus irse de ahí; pero él se quedó de pie con sus ojos curiosos y extraños.

-¿De esto querías “hablar”? ¿Qué es todo esto? ¿Tienes a una espía? ¿Y toda esta información cómo se la presentaremos a los demás? -el joven Black tomó aire y continuó con una última pregunta-. ¿Por qué yo?

-Sí, aunque más bien solo escuchaste; pues se trata de que de esta manera yo me entero de lo que pasa y fuentes oficiales no mencionan; no es mía, pero no diré más; sí se las diremos, pero seré yo quien lo haga-Nicolas fue respondiendo en el orden del interrogatorio, pero con la pregunta concluyente sonrió y se mostró sereno (para el asombro de Linus)-. Cuando discutimos en Enfermería luego de tu desplante con Steve, te dije que no demostrabas confianza y luego pensé que para que pudieras hacerlo nosotros debíamos abrirnos, así que te quise mostrar un secreto para que entiendas algo: quiero ser tu amigo.

Ante esa frase, Nicolas volvió a su forma de zorro y Linus se quedó pasmado porque no esperaba una respuesta así. Su corazón latió con cierta emoción a la vez que sus ojos brillaban de incredulidad. Sin poder evitarlo sonrió un poco agradecido por aquello y, siguiendo la petición, ambos caminaron de regreso a Hogwarts con otro aire, con otro sentimiento y otros pensamientos que tendrían consecuencias buenas o malas… según con el cristal con que se mire.

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Capítulo XXIV: La Caída, parte I. El Combate Predestinado.

Mensaje por Ghostyaya el Sáb Dic 30, 2017 11:37 am

Capítulo XXIV: La Caída, parte I.
El Combate Predestinado.



Ese día en el Callejón Diagon había más gente que de costumbre, pues muchas tiendas hacían su liquidación de invierno para dar paso a los artículos de primavera: magos y brujas de todas partes de Inglaterra se conglomeraban para obtener las mejores ofertas para beneficiar su vida de magia o pensando en sus familiares que asistían en Hogwarts para enviarles regalos atrasados de Navidad. El cielo estaba despejado y hacía bastante frío, por lo que las cafeterías estaban abiertas a tope y las heladerías cerradas avisando su regreso hasta mediados de febrero. Se podía respirar un ambiente típico y común, tranquilo y ataviado a la vez con todos pensando en cómo pasar la tarde.

Sin embargo, en las sombras del Callejón Knockturn, sitio de mala muerte y de dudosa reputación, un grupo numeroso de magos y brujas esperaban la orden para iniciar lo que denominaban “las bases para la nueva orden” que habían planeado por muchísimos años. Procuraban no ser vistos por ojos curiosos y con su varita en mano se limitaban a permanecer en el sigilo sin moverse como si de estatuas se trataran. Algunos estaban muy emocionados porque la espera había sido muy larga… de pronto, sus tatuajes de calavera rodeado de serpiente vibraron en sus antebrazos: había llegado el momento. Con un movimiento de su mano sobre su rostro, una máscara color marfil haciendo alusión a calaveras de distintos diseños aparecieron en cada uno de los que se resguardaban; además, fueron envueltos por un humo negro que se densó hasta adquirir la forma de una capa con capucha en las cuales guardaban pociones de distinta índole y objetos que les servirían para sus propósitos. Todos sonrieron y, al unísono, comenzaron a salir de ahí volando rodeados de neblina oscura mientras uno que otro dejaba escapar una carcajada de exaltación y diversión.

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Por fin había llegado la final del Torneo de Duelo. Debido a que Irise no quería que ciertos estudiantes se pelearan antes de tiempo, decidió que el primer enfrentamiento sería para Séptimo año, luego sería el de Sexto y así sucesivamente luego de un intervalo de cinco minutos entre cada encuentro. Para este evento especial se construyó un pequeño estadio que recordó al de Quidditch con una arena amplia en el centro, justo al lado del Lago Negro para dar una gran vista por las montañas y el sol en su cénit. Había unas gradas especiales para los profesores y la Directora, así que en el resto del espacio los alumnos podrían acomodarse como les gustara. Algunos, de mente precavida, llegaron casi con dos horas de anticipación para tener un buen lugar y, debido a que los que pelearían de séptimo y sexto año eran del mimo grupo de amigos, se lograron infiltrar a las orillas de la arena para observar mucho mejor.

Steve, Linus, Nicolas y Markus se despidieron del resto para prepararse, recibiendo suerte y buenas vibras por todos sin determinar un apoyo obvio… a pesar de la apuesta entre los Slytherin. Por esta ocasión especial, incluso Lloyd se había unido para motivarles y analizar los combates para mejorar en sus habilidades; Euríale les entregó un dulce a los combatientes animándolos a que diesen lo mejor de sí y que no se lastimaran mucho; Joseph abrazó a Nicolas deseando en silencio que él ganara y no se sobreexigiera debido a su condición, además de prometerle que sin importar el resultado él le invitaría una bebida en las Tres Escobas, pero Rachel le regañaba por ello; Judas estaba tranquilo y agradecido con que no estuviesen rodeados como en las gradas y, en secreto, Invi estaba en una de las mangas de su uniforme curiosa por la gran multitud presente; Lancelot se lamentaba de no haber podido traer a Lilith, pero igual ella había optado por estar con sus amigas y el dolor de sus costillas aún sanando no era comparable con el evento ocurrido con la profesora McGrowell, pues no quiso revelar nada y no supo más de ella desde ese entonces; Linus se mostraba apacible, maravillado por la cantidad de alumnos que estaban ahí y decidido a no dejarse perder contra su rival, luego miró a Nicolas y con un asentimiento de ambos se desearon suerte para luego ir con Irise a platicar de algo; Markus había pasado los días anteriores resolviendo una poción que quería terminar para ayudar al grupo, por lo que su rostro evidenciaba algo de cansancio y bostezaba constantemente, aun así prometió al peliverde que no permitiría que el agotamiento le ganase; Medusa era la más nerviosa de todos los presentes, inquieta por los resultados y a pesar de que esperaba que Steve ganara, sabía que eso sería un golpe duro para Linus y la familia, pero ella estaba dispuesta a enfrentarlos de la mejor manera posible; Nicolas sonreía taciturno y simplemente esperaba que no ocurriese algo, pues la única persona que había intentado algo era Markus al crear planes de contingencia que no lograron concretar por la falta de tiempo, aunque todos se prometieron mejorar en sus áreas fallantes al terminar el Torneo; y Steve sonreía con malicia, ganaría a toda costa para, por fin, declarársele a la chica que amaba una vez que todo terminara y disfrutar de humillar a un sangre pura frente a Hogwarts.

Por otro lado, los profesores igual entraban por la arena para acomodarse en su espacio personal hablando muy animados entre sí. Abdiel asistiría y se le podía ver nervioso y alegre a la vez, maravillado por ver a sus alumnos combatir y desearles un buen desenlace; Aline se mostraba callada pero afable, rodeada de Dacitus y Gabriel que conversaban con ella y muchos alumnos aprovecharon que la veían para saludarla, ella reflejaba un buen color en su rostro y sonreía abiertamente, pues se había decidido que asistiría para que no estuviera siempre encerrada esperando que aire fresco le ayudara; Irise se quedó en la arena porque sería la réferi, su capa se ondeaba sin explicación y su mirada brillaba con fuego alegre y retador porque esperaba que cada uno se esforzara hasta sus límites; Gerard estaba callado y un poco perdido en sus pensamientos, pero alzaba su vista para saludar a sus queridos estudiantes con aire distraído, pues cuando se enteró que Aline tenía la espada había ido a su despacho para recuperarla y ya no estaba, se desvaneció tal como apareció y no fue encontrada, por lo que esperó que eso no fuera alguna mala señal; y Theodore era quien más se acercaba a los estudiantes, más a los de su propia casa, y a escondidas apostaba con ellos sobre quien ganaría, mas su meta real era evaluar a todos los duelistas para ver sus puntos débiles y que sirvieran de ejemplo para el público en su búsqueda de volverse fuertes. Los ausentes eran algunos profesores que optaron por quedarse dentro del castillo y Alexander Black, quien nunca le interesó dicho evento y se encontraba en la Torre de Astronomía escribiendo unos datos sobre el Sol y reflexionando si ir a buscar a su padre personalmente o no. Otro ausente era Defunct, pero era un hombre tan nervioso que seguramente no aguantaría ver un duelo donde muchos jugarían su orgullo. Tan solo faltaba la llegada de la Directora y toda la comitiva estaría presente para el torneo.

Cuando ya todos se estaban instalando para ver el combate, Joseph le dio un beso a su novia indicando que volvería en unos minutos y ella correspondió colocando su mejilla. Acto seguido el joven de Ravenclaw se despidió del resto para dirigirse al podio de los profesores; tardó un poco porque los alumnos llegaban y no le cedían el paso como hubiese querido se limitaba a pedir “permiso” o incluso empujar, pues no tenía caso usar “Accio” en su escoba y no había aprendido a volar para llegar más rápido. Cuando por fin llegó, la pelea de Séptimo año estaba por empezar, hizo señas a la profesora Aline que se levantó para ir hasta él y, desde su posición con el resto del grupo, Lancelot sintió un calosfrío recorrerle su espalda y bajó la vista llevándose su mano al rostro y relajarse. Recordar lo vivido con ella le había afectado más de lo que hubiese querido, temeroso de haber cometido un error al verla y en parte sintiéndose culpable porque creía que era su culpa que la docente se hubiese puesto así.

-¿Todo bien?-la voz de Lloyd le asustó y no pudo evitar hacerse a un lado por instinto. Miró al resto que lo observaba con preocupación y se limitó a suspirar para relajarse-… Tranquilo, no te haremos nada. Desde hace varios días te encuentras serio y no nos has dicho nada.

-Pero… todo está bien-Lancelot forzó su sonrisa de lado y, sin atreverse a verles directamente, prefirió ver el campo donde Irise se dirigía para iniciar-… Todo debe estar bien.

-Sabes que somos tus amigos-habló Euríale tomando su mano, pues ella estaba en medio del chico y su hermana, y Lloyd al otro lado del Slytherin-… Puedes decirnos qué te pasa y te apoyaremos… siempre y cuando no se trate Litten, él es inocente de todo.

-Déjenlo-intervino Judas negando con el cabeza, situado al lado de Medusa-. Si no quiere hablar es su decisión y está en su derecho. No lo presionen.

-Pero…-dijo Medusa nerviosa, pues el duelo ya estaba por iniciar y básicamente su futuro dependía de ese combate-… bueno, Judas tiene razón. Pero si crees que podemos ayudarte nos dices.

-O una bebida te ayuda-llegó Joseph colocándose entre su novia y Lloyd, sonriendo con su habitual afabilidad y buen humor-. Vayamos a Hogsmeade cuando esto termine, mi garganta quiere cerveza de mantequilla.

-Gracias chicos-sonrió Lancelot cansado y se podía escuchar de fondo a la profesora Irise recordando las reglas y emocionando al público que aplaudía y chiflaba con exaltación-… Joseph, ¿cómo está la profesora McGrowell?

Ante la pregunta, los ojos de Joseph evidenciaron una mirada de cazador que tomó por sorpresa a Lancelot, pero al ponerle atención de nuevo notó que ese brillo ya no estaba… debió ser su imaginación:- Ella dice estar bien, pero si les soy sincero... creo que está sufriendo por algo que no podemos comprender.

Lancelot tragó saliva nervioso y cuando apenas había abierto la boca para comentar algo, el carraspeo de un hombre a sus espaldas interrumpió la conversación tensa que se establecía. Todos voltearon y les extrañó que se tratara del Bibliotecario, el cual a pesar de su cicatriz en la nariz no intimidaba a nadie. El hombre sonrió con educación y movió sus manos un poco inquieto.

-Hola, no quise molestarlos-el tipo detuvo su mirada en Judas e hizo un ademán con su cabeza pidiendo disculpas-… joven Arden, ¿puede venir tantito? Le recuerdo que usted ha estado yendo mucho a la Sección Prohibida y debo ver sus visitas a la zona.

-¿Ahorita?-cuestionó Judas impaciente. Irise ya estaba diciendo que debían mantenerse en sus asientos y preparaba un escudo para que los hechizos del Torneo no llegaran al resto del público-… pero quiero ver el duelo…

-Y lo siento, señor Arden. Pero usted no ha ido a verificar sus entradas-reprendió el Bibliotecario y se cruzó de brazos-. Antes de venir para acá, la Directora revisará los registros y no quiero tener problemas. Solo te tomará un par de minutos y obviamente no lo traje hasta acá porque está encantado.

-Rayos…-era cierto. Judas no había hecho bien sus registros por las ansias de investigar y para que Invi no fuera descubierta, por lo que había retrasado dicha actividad sin querer. Escondida, Invi se acomodaba molesta porque quería ver la pelea… y porque sentía peligro-... Chicos, vuelvo en un ratito. Me cuentan de lo que me vaya perdiendo.

Judas se fue junto al Bibliotecario y el resto se acomodó para contemplar mejor la pelea. Justo en ese momento Irise presentaba a los combatientes, a lo cual Linus y Steve entraron mirándose con una sonrisa retadora y emocionados, a su manera, de pelear con lo mejor de sí mismos. Los alumnos espectadores gritaron emocionados porque este duelo era de los más esperados y, con el corazón en la mano, Medusa suspiró para exhalar al mismo tiempo que la profesora daba inicio al encuentro que definiría su destino.

Linus y Steve realizaron la reverencia, pero en ese instante Dunham dejó de sonreír por toda la tensión que cargaba por su deseo ferviente de liberar a Medusa de ese compromiso y el orgullo de no ser esclavo de ese purista; Linus continuaba sonriendo, confiado en que ganaría por sus habilidades sin dejar a un lado su nerviosismo de haber llegado hasta ese nivel, pues prácticamente ellos dos eran los mejores de su generación. Cuando los dos dieron los pasos pertinentes, se dieron media vuelta y en una fracción de segundo el heredero de los Black supo que Steve le había cedido que él hiciera el primer movimiento… cosa que le hizo sonreír triunfal.

-¡Aqua Eructo!-gritó Linus fervoroso y de la punta de su varita emergió un color azul cielo que dio pie a un disparo potente de agua que se dirigía gran velocidad a Steve, quien con su mirada seria floriteó frente a él.

-¡Incendio!-un muro de fuego surgió frente a Steve con la intención de evaporar el agua, pero el calor de su conjuro elemental no fue suficiente para el agua y ésta atravesó su escudo de llamas para impactar en su pecho y derribarlo al suelo. No obstante, del encuentro de los dos elementos se originó una pantalla de vapor que permeó alrededor de Steve y, con dicha distracción, aprovechó para levantarse percibiéndose pesado por el agua en sus ropas. Como no podía ser visto por Linus, ni él al joven Black, simplemente apuntó a donde debería estar y sonrió con malicia-. ¡Oppugno!

El agua que había en la zona por el encantamiento de Linus, fue levitándose hasta adquirir la forma de pequeñas agujas que se dirigieron a gran velocidad al chico Black y éste, sorprendido por la pantalla de vapor, no le dio tiempo de darse cuenta que Steve reutilizó Oppugno con piedras, por lo que ahora se vio rodeado de agujas de agua y piedras que impactarían.

-¡Protego Totalum!- un escudo transparente lo rodeó, pero no fue suficientemente rápido y un par de agujas líquidas impactaron en Linus haciéndole heridas en la mano donde portaba la varita y un par de rasguños en su rostro. Cuando el vapor se disipó miró una sonrisa extraña en Steve, por lo que una ira pequeña se acrecentó en él y desvaneció su escudo para hacer otro movimiento de varita-¡Glacius!-el agua que retenían las ropas de Steve se congelaron y le impidieron moverse como era debido. A su merced, Dunham sintió el frío quemarle su cuerpo y con el poco movimiento de mano que se le permitía pensó en usar aire caliente para descongelarse, pero Steve reconoció el encantamiento y alzó su voz-. ¡No te dejaré! ¡Deprimo!

Había caído en su engaño. Steve sonrió y cambió el movimiento de su muñeca para recibir el viento mágico del deprimo justo al vociferar: -¡Ascendio!-debido al aire previo y este nuevo conjuro, Steve se elevó varios metros en el aire impresionando a la mayoría de los presentes, incluyendo a Linus que no hizo otra cosa que observar y sin percatarse bien que, desde arriba, Steve ya conjuraba otra cosa-. ¡Fiendfyre!

El fuego maldito tomó la forma de una garza elegante que batía sus alas y abría su pico amenazadoramente. Los espectadores se emocionaron con esa proeza de parte de Steve e incluso los profesores reconocieron dicha habilidad, pero Theodore y Gerard detectaron un hueco que ellos hubiesen aprovechado para ganar en ese instante, e Irise sonreía enigmática disfrutando del encuentro. Por otra parte, Medusa parecía hiperventilar ante cada hechizo y era calmada por Euríale y Judas, Lancelot parecía recobrar su tranquilidad distrayéndose con el encuentro y Lloyd analizaba cada cosa para aprenderla al menos de forma teórica; por su parte, Joseph le platicaba a Rachel de lo que él hubiese hecho si estuviera combatiendo y, desde un cuarto especial, Markus y Nicolas miraban la pelea compartiendo sus puntos de vista sobre lo que podrían aprender y de los errores que detectaban.

Ya en el duelo, Linus se distrajo viendo caer a Steve que se golpeaba de costado y cuando apenas iba a reír, la garza de fuego lo iba a sujetar con sus garras ígneas y su instinto fue… desaparecer y reaparecer a un costado. De pronto, los alumnos comenzaron a cuestionarse cómo fue que hacía eso sin usar la varita y esperaban que de un momento a otro Irise detuviera la pelea para examinar ese movimiento, pero todo transcurría como si nada. En las gradas de los profesores, Aline sonrió y dedujo que Linus debió aprender Apparate y Dissapparate fuera del colegio, hechizos que ella habría enseñado si siguiese dando clases: básicamente Linus hizo Aparición de corto alcance y la plática que había tenido con Irise era para mostrar su certificado del Ministerio que le justificaba el permiso de usar ese hechizo de alto rango. Pasados los segundos, los estudiantes que ignoraban ese dato fueron alcanzados por los rumores y deducciones dejando a algunos con la idea de que fue una poción de velocidad y otros que sí supieron que el heredero de los Black usó dicha magia de transportación.

Steve, entre la confusión del golpe y pensando con rapidez cómo es que su contrincante se había “movido” a gran velocidad, apenas escuchó que Linus estaba conjurando el contrahechizo de su magia cuando carraspeó molesto desde el suelo: -¡Expelliarmus!

Para esquivar el hechizo, Linus hizo de nuevo Aparición para alejarse del rango de visión de Steve y conjurar de nuevo Fiendlocked; sin embargo, de nuevo escuchó que Steve conjuró Expelliarmus y por el otro lado llegaba la garza, así que recurrió otra vez a la Aparición utilizándolo varias veces buscando el momento oportuno de desvanecer el fuego oscuro. Mientras tanto, el grupo observaba maravillado las habilidades de Linus en esa magia de alto rango, pensando que sería bueno aprenderla porque serviría mucho si quisieran escapar o ganar tiempo. Pensaban proponerlo cuando el Torneo acabara… sin percatarse que Euríale iba perdiendo poco a poco su sonrisa mientras su mirada se perdía con un balbuceo inadvertido del que solo ella era consciente: “la lira negra y la corona de laurel dorada…

Cuando por fin encontró un punto ciego, Linus se detuvo su transportación para desvanecer la garza, pero fue recibido por una ráfaga de piedras por Oppugno que Steve conjuró sabiendo dónde aparecería. Agotado, usó una vez más Aparición para esquivar las rocas y al usar Fiendlocked para desvanecer la garza, no se percató que se apareció a menos de dos metros de él, situación que Steve aprovechó sonriendo con malicia y desenfreno. Irise observaba todo con detenimiento aunque de vez en cuando se acomodaba su bota izquierda con cierto recelo.

-¡Lumos Maxima!-la voz de Steve era desafiante, grave, ronca… iracunda y llena de fastidio. Una bola de luz emergió de su varita y cegó a Linus, quien tuvo que cerrar los ojos sintiendo el calor en sus retinas y cayó al suelo sin poder ver. Aprovechando esto, Steve se acercó sonriendo porque saboreaba su victoria. Le iba a ganar a un sangre pura frente a todo Hogwarts y dicho placer le enervaba, olvidando el propósito inicial del duelo y limitándose en una venganza por años de insultos por sus orígenes. Mejor hubiera apostado más cosas que humillaran a su compañero-. ¡Desma…!

-¡ALTO!-una voz femenina que le volcó su corazón emergió de la garganta de Linus, provocando que Steve se detuviera respirando agitadamente-… Para, detente-… esa voz era tan similar a la de Medusa que Dunham se mareó y se paralizó confundido sin saber qué hacer.

En ese instante, Irise se acercó a ellos para examinar lo sucedido mientras el público cuestionaba qué había sido eso. Las pociones estaban prohibidas y Linus nunca usó un hechizo de transformación, por lo que no entendían qué había pasado. La profesora Aline arrugó su ceño y se limitó a decir que nunca había visto a alguien como él para luego cuestionarle a Dacitus si él ya lo sabía; el erudito dijo que solo segundos antes se enteró, indicando que esa probabilidad era casi nula de suceder en medio del combate: Gabriel sonrió maravillado ante esa habilidad y cuando Theodore y Gerard supieron de qué iba, se sorprendieron bastante porque no lo esperaban de Linus y se emocionaron un poco más esperando que el combate se reanudara. Por su parte, Medusa quedó sorprendida al escucharse a sí misma por parte de Linus porque de inmediato supo por qué pasó eso y se inquietó porque seguramente era un secreto incluso para la familia.

-Es un metamorfomago-aclaró la mayor de los Black y el resto comprendió qué pasaba. La habilidad innata mágica de cambiar su apariencia física según su voluntad y sin necesidad de una poción Multijugos ni de un hechizo como el resto de la población mágica era una cualidad extremadamente rara que, según recordaba, el último Black con dicha capacidad era de hace cientos de años-… Linus… -en ese instante, Medusa comprendió más a su primo con sus responsabilidades de ser el heredero, una carga que nunca quiso y aceptar un compromiso que nunca quiso: era un ave atrapada en una jaula de oro con su puerta abierta, pero del que nunca podría salir-. De lo que se ha perdido Judas… Euríale, ¿lo sabías?-luego de bastante tiempo le prestó atención y se topó con un semblante pálido y perdido, la menor se abrazaba mientras temblaba ya sin mirar el duelo. En ese instante Medusa dejó a un lado la contienda-. ¿Euríale? ¿Qué tienes?

Luego de unos momentos, Irise determinó que la pelea se reanudaba y prohibió a Linus hacer “eso” para después alejarse con cierto cojeo por su pierna izquierda. Los alumnos se quedaron callados ante la decisión y, sin llegar a un acuerdo entre todos, se sumieron en el silencio total. Ya no sabían qué esperar del encuentro.

Steve no dejó de ver a Linus con su cólera en aumento. No importaba qué truco había usado, a fin de cuentas se basó en Medusa para interrumpirlo y lo había logrado. Adoptó una rara sonrisa de cansancio, hastío, burla y enojo y se quedó quieto mientras esperaba que Linus continuara, quien suspiró pesadamente por el cansancio y con su brazo tembloroso gritó “Incarcerous” para atraparlo con cuerdas mágicas.

-¿Euríale?-al notar la preocupación de Medusa, Lancelot revisó a la chica y su mirada le recordó a la de Aline, por lo que se puso más nervioso y su corazón se agitó al percatarse que ella también susurraba algo que no entendía-… ¿Qué tienes?-a la pregunta, Lloyd se giró para verlos y se acercó para ver de frente a la chiquilla.

Enfrascado en el combate, Steve quemó las cuerdas mientras sonreía como desquiciado. Linus sabía que no podría continuar más con la pelea, el usar Aparición sin descansar agotó por completo su cuerpo y mente a pesar de que sabía que no debería haberlo hecho por un tiempo prolongado. El final solo estaba a un conjuro de su parte y, haciendo acopio de sus pocas fuerzas, alzó su varita al mismo tiempo que Steve y los dos comenzaron a mover su muñeca con decisión y dejándose llevar por la emoción.

-….-las palabras de Euríale no eran audibles. Medusa, Lancelot y Lloyd se acercaron más para escuchar sin éxito. La menor de los Black era zarandeada con suavidad y Joseph se ofreció a avisarle a los profesores de lo que estaba pasando; pero en ese instante Euríale alzó su cabeza y miró sin el brillo de sus ojos el campo del duelo-… La lira torcida azabache y la corona de laurel maltrecha se están incendiando… árbol de roble va a morir…

-¿Euríale? ¿Qué te está pasando?-Medusa la abrazó con fuerza con un sentimiento en su corazón que le lastimaba. ¿La corona y la lira? ¿De qué hablaba?

-¡VERDIMILLOUS DUO!-gritaron al mismo tiempo Linus y Steve y de sus varitas emergieron chispas y descargas eléctricas de color verde que impactaron entre sí al mismo tiempo, haciendo un espectáculo mágico que iluminó el campo con ese color verduzco brillante sin que alguno cediera. Algunos rayos se salían de la dirección indicada para dar al escudo puesto por Irise al principio y los destellos escapaban para esfumarse en destellos más pequeños; los rostros de los contrincantes demostraban el esfuerzo que hacían y, cuando menos lo esperaban, los hilos de energía de ambas varitas se entrelazaron y se unieron en uno solo donde en medio fue surgiendo una cúpula brillante que los rodeó por completo para atraparlos en esa liberación mágica sin control. Poco a poco se vieron rodeados de cuerdas, llamas, agujas de agua y piedras de misiles, colores rojo, amarillo y azul que se iban a la orilla de la cúpula mágica y todos los espectadores se vieron maravillados.

-Priori Incantatem-dijo Aline acercándose dentro de su podio y sonrió-. Jamás creí ver uno por mí misma en mi vida…

-Eso significa que las varitas de Linus y Steve son hermanas-acompañó Gerard fascinado con el fenómeno peligroso y maravilloso que se suscitaba frente a ellos. El resto de los docentes, incluyendo a un Abdiel asombrado y emocionado, se acercaron mientras veían que Irise les gritaba a los demás que cancelaran sus hechizos-. Es una casualidad muy irónica-dejándose llevar, el Subdirector se acercó a la Jefa de Gryffindor y colocó su mano sobre los hombros de la docente, quien se relajó y terminó por recargarse en él.

-¡Deténganse!-vociferó Irise desde el campo no solo con premura, en su voz se revelaba dolor y cuando quiso dar un paso la pierna izquierda dejó de responderle y cayó de bruces percibiendo que “eso” le sangraba porque sentía que un líquido espeso y cálido manchaba su bota-… ¿Qué está pasando?-miró al grupo de amigos porque desde hacía un momento percibía ajetreo y cuando se topó con la mirada de Euríale, sintió un terror que nunca había experimentado-. ¡DETÉNGANSE!

Y en ese momento, una explosión proveniente de la escuela cimbró los campos de la escuela y a lo lejos se miró que una de las torres de Hogwarts caía luego de mil años de erigirse; los gritos de los alumnos que seguían en las instalaciones llegaron a los oídos de todos y el cielo comenzó a cubrirse de líneas de humo negro espesos que al aterrizar develaban a magos y brujas de trajes negros con máscaras similares a calaveras. El cielo pareció nublarse para dar paso a una tormenta eléctrica y a lo lejos resonaban las risas burlescas y maltrechas de los recién llegados.

**********************
Justo cuando se acercaba a la salida del estadio provisional mientras dejaba atrás a la multitud, Judas escuchó la presentación de los duelistas por parte de Irise y no pudo evitar sentirse molesto. Había ansiado presenciar el combate de su amigo y por cumplir las normativas de la Biblioteca se perdería del principio y, si a la mala suerte se le antojaba, tampoco alcanzaría la pelea de Nicolas y Markus, pues deseaba que Eltnam pusiera en su lugar al peliverde por lo que le hizo a Medusa hace poco tiempo. Tan solo se limitó a suspirar y caminar detrás del Bibliotecario pensando apurarse para llegar aunque fuera al final del enfrentamiento de su generación. Debido a lo sumido que estaba en su plan, no percibió a Invi un poco alterada en su manga ni que Hogwarts estaba prácticamente vacío a excepción del Comedor y uno que otro pasillo con alumnos que no se interesaron por el Torneo.

Llegaron a la Biblioteca con rapidez y el hombre esperó a que él entrara primero para dirigirse al mostrador y hacer las firmas pertinentes. En susurro y que solo le escuchara él, Invi se acercó a su nuca y el chico percibió en su voz un gran recelo.

-Debemos irnos…-siseó la serpiente intranquila. Aunque no la podía ver, Judas continuaba revisando los papeles y sabía que su compañera estaba nerviosa. No podía responderle, así que se las ingeniaba para moverse y acariciarla fugazmente con su antebrazo-… Por favor, Judas… hay que…

-Espero no se haya molestado por sacarlo del Torneo, señor Arden-la voz del Bibliotecario llegó desde lejos y Judas, sin voltear, supo que le hablaba desde la puerta-. Será rápido.

-No se preocupe-desde su sitio, el Slytherin se encogió de hombros y prosiguió firmando-. La pelea ya inició, pero la Directora no ha llegado. ¿Seguro que sí vendrá acá antes?

-Le ruego que me perdone, señor Arden-Judas escuchó al mago nervioso y un calosfrío le recorrió la espalda, pues el tono de voz del individuo cambió y por un momento pensó que ese hombre le haría algo por ser mestizo o cualquier cosa para incordiarle-. La Directora no vendrá, tuve que mentirle para que viniera con su humilde servidor.

-¿Por qué me está hablando…?-Judas se giró y arqueó su ceja extrañado porque el tipo estaba flexionando una pierna mientras se apoyaba y con la otra arrodillada dando una reverencia elegante-¿... de esta manera? … ¿Qué…? ¿Está bien?

-Por supuesto. Había esperado mucho para este momento, joven Heredero-el Bibliotecario se incorporó y sonrió… Judas no pudo evitar sentirse intimidado ante el gesto-… Tuve el honor de ser yo quien lo invitara a ser parte de la Nueva Orden…Nos ayudaría bastante si se uniera y usáramos sus habilidades y poderes únicos para nuestra causa.

Judas se quedó completamente callado sin lograr entender bien qué rayos estaba pasando. ¿Por qué le decía heredero? En el remoto caso de que hubiese sabido de las reliquias de los fundadores, él no era el merecedor del guardapelo de Salazar; además… ¿Nueva Orden? ¿Qué era ese disparate? Sin embargo, sus pensamientos se vieron interrumpidos por Invi que seguía inquieta y podía escuchar con claridad que siseaba amenazadoramente.

-Perdone, pero no sé a qué se refiere… y tengo que irme-comenzó a caminar a la salida, pero se dio cuenta que la Biblioteca estaba completamente sola y su cuerpo dejó de responderle. Se quedó de pie inmóvil mirando al hombre que seguía sonriendo.

-Debí ser más específico, no quisiera ser objeto de su tempestad señor Arden, o debería decir… el Heredero de la Cámara de los Secretos-Judas no pudo evitar sentir que sus piernas temblaban y dejarse recargar en la recepción para apoyarse en la mesa del mueble. No sabía a qué se refería de esa dichosa Cámara ni recordaba haber leído algo al respecto-… ¿No ha averiguado eso? Vaya, no creí ser más privilegiado… Joven Arden, usted es hablante del Pársel y ya abrió el acceso a la Cámara en vacaciones navideñas…-Judas recordó como si hubiese recibido un golpe mental aquél día que fue a los baños para niñas y sin querer un grifo se hundió para mostrarle un acceso completamente abandonado. ¿A eso se refería? … y… ¿Cómo supo que hablaba Pársel?-… Tranquilo, no le he dicho a nadie salvo a mis superiores, y ellos estarían encantados de recibirlo como lo merece: un descendiente de Salazar Slytherin, alguien digno de la Magia y el poder.

-¿Digno… alguien como yo?-las inseguridades que siempre acompañaban a Judas florecieron desde su corazón y ese lado suyo comenzó a dominarlo ignorando el temor previo a que ese hombre sabía más cosas que él-… ¿Tengo ese poder?

-Por supuesto, señor Arden-el Bibliotecario miró por la ventana, frunció el ceño y comenzó a cerrar la puerta-… Usted merece más respeto que cualquiera de aquí y el Colegio no le enseñaría lo que es mejor para su persona-acto seguido, el hombre usó un encantamiento al que Judas no le prestó atención, dejándolos completamente aislados del resto para no ser interrumpido-. Los que se metieron con usted en el pasado recibirían su castigo, tendría a su lado magos y brujas que lo admiran y podrá ser capaz de lograr grandes hazañas que lo colocarían en la Historia para ser recordado por los siguientes años.

En ese preciso momento, una explosión provino de un costado del castillo y Judas cayó al suelo sintiendo todo cimbrar, incluso percibir cómo por el techo y las paredes se agrietaban y los vidrios de las ventanas se resquebrajaban sin llegar a estallar, y de entre todo ese ruido los gritos de alumnos hicieron eco detrás de la puerta y cuando miró al Bibliotecario, los ojos de ese hombre le aceleraron su corazón y su respiración se inquietó: era la mirada de alguien que fácilmente podría matarle ahí mismo… y se horrorizó más al darse cuenta del tal hecho.

-Entonces... ¿Qué dice?-el Bibliotecario tendió su mano sonriendo y ahora la cicatriz de su rostro pareció dotarle de un aire más siniestro, y sin querer, por breves momentos rememoró que él mismo poseía una cicatriz más pequeña y se preguntó que si aceptaba sería como ese hombre- ¿Se une a nosotros?

-Yo… yo…-Judas estaba completamente tentado en aceptar la oferta, recibir al respeto que creía merecer y alcanzar un poder soñado; pero la previa comparación que se hizo evocó en su interior un gran vacío porque su instinto le dictó que si alguna vez manchaba sus manos de sangre, no habría vuelta atrás. Entonces, las voces de sus amigos de conversaciones pasadas, chistes y consejos de sus padres, incluso las lecciones de sus profesores y el día en que conoció a Invi… tantas imágenes de una buena le devolvieron sus pies a la tierra y su determinación a una sola respuesta-… No, no acepto tu propuesta.

-Es una lástima…-el Bibliotecario dejó de sonreír y Judas percibió que el suelo aún temblaba. A la lejanía se escuchaban todavía gritos de dolor y el lanzamiento de conjuros que reconoció de índole oscuro. Volteó a la ventana y estelas de humo negro sobrevolaban el espacio del Colegio, reconociendo que eran magos volando-… si hubieras venido por tu propia voluntad, no tendría que haber hecho esto… y le ruego me perdone-el mago sacó una varita torcida de color vino y le apuntó sin titubeos y directo-. Crucio.


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Capítulo XXIV: La Caída, parte II. Resoluciones sin Segunda Oportunidad.

Mensaje por Ghostyaya el Sáb Dic 30, 2017 11:59 am

Capítulo XXIV: La Caída, parte II.
Resoluciones sin Segunda Oportunidad.


A cada paso que daba por las escaleras de piedra, Alexander sentía que la estructura se volvía frágil y perdía la fortaleza característica que fungía como un refugio mágico para aquellos asiduos a la magia que requerían de un sitio donde ser ellos mismos. Las paredes dejaban caer trozos de roca y polvo, y los gritos de sus alumnos evocaban un sentimiento tal de frustración que era equiparable a cuando tenía 6 años y tuvo que acudir al funeral de su madre.

El profesor Black estaba en su despacho de la Torre de Astronomía redactando unos documentos cuando el ruido de explosiones pisos abajo y la inestabilidad del suelo le hizo ver que algo muy grave estaba pasando y no era consecuencia del Torneo de Duelo; sin perder tiempo se había levantado de su escritorio tomando su varita y corriendo a lo que la velocidad de sus piernas le permitía siendo recibido por gritos de auxilio de estudiantes que no sabían cómo actuar o qué hacer ante esa circunstancia: no era una broma pesada, un hechizo fallido ni un accidente. Hogwarts estaba bajo ataque y sus temores se materializaban a cada escalera que bajaba, pues las conversaciones que tuvo con sus colegas ya no solo eran sospechas ni teorías, mucho menos enfrentamientos personales como los padecidos en Hogsmeade en poco antes de Año Nuevo… aquello que para algunos era lejano o impensable ya estaba ahí en su hogar y en su lecho de estudios, maltratando e hiriendo lo que más amaba.

-¡Rápido! ¡Llamen a los Aurores!-gritaba una alumna de quinto año que no había asistido al Torneo y llevaba sobre su hombro a un pequeño de primero.

-¡Busquen escobas! ¡Salgamos de aquí!-vociferaba otro alumno corriendo por un pasillo a la lejanía.

-¡No respira! ¡¡NO RESPIRA!!-exclamó una chiquilla que estaba al lado de un compañero suyo de Gryffindor que lo sujetaba del pecho-. ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE!-zarandeaba la niña, pero el cuerpo que sujetaba tenía una herida enorme en su cabeza y la sangre ya cubría su rostro infantil.

Llamas devorando retratos y mesitas en los pasillos, vidrios rotos en el suelo que reflejaban polvo y las luces que entraban con libertad a través de las ventanas rotas, fantasmas agitándose de un lado a otro buscando quién ayudara, trozos de pared derrumbadas y piedras que obstaculizaban el paso, polvo que sofocaba a cualquiera que respirara, gritos y más gritos que se mezclaban de pedir ayuda o desahogar dolor… Alexander se quedó pasmado y en shock al toparse con dicha escena, su cuerpo no le respondía y la respiración se le agitó notoriamente. Aquellos que tanto odiaba, aquello que quiso prevenir… ya era demasiado tarde.

-¡Profesor! ¿Qué hacemos?-la chica que suplicaba por Aurores se le acercó, y el profesor notó que sus manos estaban ensangrentadas y todo su cuerpo cubierto de polvo y tierra.

-Yo… yo…-Alexander tragó saliva y se llevó una mano a la frente. Gerard, Theodore e Irise debían estar en el Torneo. Dacitus y Gabriel debían ser de ayuda ahí-… Todos los mayores de 15 años… ¡Escuchen!-a su voz, unos cinco estudiantes que correspondían a su edad lo miraron esperando que diese alguna orden-. Manden un patronus incorpóreo a los dormitorios de las cuatro casas en el que soliciten búsqueda de aquellos que se encuentren atrapados y si es afirmativo ayuden a evacuar, que los fantasmas ayuden a dicha brigada; Hufflepuff, preparen su sala común para recibir a los heridos de la zona; NO quiero que busquen la pelea, escóndanse y tengan sus escobas a la mano. ¿Alguien sabe crear trasladores?-todos negaron, por lo que el profesor Black maldijo para sus adentros. No tenía el tiempo de crear uno, y si no sabían ese hechizo mucho menos hacer Aparición-. Los más veloces busquen a la Enfermera o manden un mensaje avisando que prepare sus camillas-aunque sabía que Alessandra ya se estaría preparando, era pertinente que a ella misma le llegaran los mensajes de sus estudiantes-. Una vez que estén juntos preparen escudos, los que se hayan aprendido… y no se hagan los héroes. No vayan a otro piso, manden mensajes avisando de este plan o si se enteran de que otros ya están a salvo no los saquen de ahí… por favor, manténganse a salvo.

Una explosión proveniente de la entrada lo interrumpió y aunque los alumnos estaban mal y muy asustados, lograron seguir sus indicaciones y dejaron los cuerpos de quienes ya no respiraban. Alexander dedicó una última mirada a quienes ya carecían del brillo de la vida en sus ojos y corrió a las puertas principales del Colegio para averiguar qué estaba pasando. Un grupo de profesores ya debía de estar en los patios, por lo que ese sitio estaba asegurado, y el resto seguramente se encargaba del interior; entonces optó por dirigirse a toda prisa a la entrada porque si el enemigo llegaba de todas direcciones, esa seguramente era una importante. ¿Qué carajos había pasado con la seguridad de las instalaciones? ¿La Directora y Defunct estaban incapacitados para activarlos? El hecho de que el Ministerio no mandara ayuda era algo que él ya sabía: ya pertenecía al bando enemigo… Tantas cosas malas ocurriendo al mismo tiempo, no era una gran casualidad.

Cuando el profesor arribó a la entrada para inspeccionarla y cerciorarse del estado de la misma, lo primero que se topó fue que el marco del umbral estaba a punto de caerse y las estatuas se mantenían inmóviles; los jardines descuidados mostraban quemaduras de hechizos lanzados a gran distancia; y a lo lejos un grupo de magos de ropas negras con sus rostros cubiertos caminaban a paso limpio a su dirección. Le alivió el hecho de que no había estudiantes y solo se limitaron a causar destrozos que atacar a los niños dentro de la escuela, por lo que se plantó con pies firmes esperando a los intrusos mientras sacaba su varita. No permitiría que esos asesinos lastimaran a más inocentes.

-8… No... 15…-contó el docente para saber su estrategia. Con dos o incluso cuatro no habría problema, pero 15 eran demasiados para su capacidad. Asimismo, recordó que no habría nada extraordinario en el calendario astronómico y no podría contar con alguna alineación especial planetaria; sin embargo, el sol estaba en su cenit y el cielo despejado, así que los hechizos de fuego y viento deberían ser un poco más poderosos de lo normal si los ejecutaba con sus influencias-… Defensa ofensiva elemental, encargarme de varios a la vez…

Teniendo de fondo los ruidos de explosiones en el colegio, Alexander supo que ya había más intrusos y esperaba que el resto de los docentes se encargaran de ellos. Si lograba evitar que ese grupo entrara los daños serían menos. Apuntó con su varita al centro y se concentró, pues debía hacer el primer movimiento antes de que sacaran ventaja: en su mente visualizó un león alado con proporciones mayores a los cinco metros y agitó. -¡FIENDFYRE!

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Conforme los segundos pasaban, el estadio provisional del Torneo de Duelo se iba desvaneciendo debido a que el efecto mágico que lo sostenía se extinguía; los alumnos corrían precipitándose entre sí para huir de aquellos magos con trajes oscuros que llegaban volando del cielo y lanzaban hechizos por todas partes con tal de lastimar o inmovilizar; y el escudo que protegía el campo como tal ya se había desvanecido dejando que Irise saliera corriendo de ahí mientras una escoba con toques rojos llegaba a ella volando, así que la montó con agilidad y se puso a inspeccionar en la multitud de estudiantes buscando a alguien con evidente miedo y terror, por lo que Gabriel, quien la observaba desde el balcón, dedujo que se trataba de su hija; no podía comprender el horror de una madre ante el peligro de sus hijos, pero no la juzgaba por no ayudarles a ellos a evacuar y prefería que ella se enfocase en eso.

Mientras tanto, el periodista utilizaba el hechizo Sonorus para llamar la atención de alumnos que se acercaran a él a la vez que invocaba hechizos múltiples de escudos que los protegían de encantamientos mortales ejecutados por los “mortífagos”, término que escuchó de los Aurores para referirse a la calaña mágica que atacaban a otros sin piedad. Debido al desorden, no podían realizar la combinación de los tres encantamientos protectores necesarios para crear una barrera poderosa porque se requerían magos adiestrados en la defensa dispersos por todo el terreno… y ahora poder moverse unos cuantos metros era toda una proeza.

En cuanto comenzó el ataque, Gabriel se dirigió a una parte de las gradas para socorrer a quienes no podían defenderse, pues él ha acompañado en el pasado a la seguridad mágica cuando hacían misiones de redadas o de reconocimiento; no obstante, nada se comparaba con lo que se desarrollaba frente a sus ojos: algunos hechizos llegaban a los jóvenes magos y veía sin poder hacer nada cómo eran lanzados por los aires u otros caían fulminados al suelo ya carentes de toda vitalidad. Sentía que su estómago se revolvía, pero eso no le impedía seguir lanzando escudos para proteger a los que estaban a su alcance.

Cuando se giró, con alivio notó que Theodore también se movilizaba atacando a los mortífagos que llegaban como ratas queriendo lastimar a los que les costaba defenderse:-¡Siguen llegando! ¡Debemos cuidar a los que podamos!-gritaba el Jefe de Hufflepuff preocupado y concentrándose en parar a los que estaban en su radar de visión. Por otra parte, Dacitus había provocado a unos cuatro magos enemigos y éstos lo estaban persiguiendo al castillo; Gabriel sonrió levemente de lado porque sabía que el erudito ya debía tener un plan y no lo detendría, aunque se cuestionaba si el invidente ya sabría de este ataque o no.

-Calma, Aline… Calma-escuchó a Abdiel a la lejanía y cuando Smiths vio qué estaba pasado, su corazón aceleró más de lo que esperaba porque veía a su amiga en el suelo agachada llorando mientras cuestionaba qué estaba pasando. No era la adulta en crisis, sino una niña que aclamaba por sus padres. Le dolió tanto ver esa escena que dio un paso hacia ellos, pero el jaloneo de un estudiante que le suplicaba sacarlos de ahí le hizo recordar lo que estaba haciendo-. No te haré daño... mi nombre es Abdiel…

Aline abrazó al profesor de Pociones y éste comenzó a perder un poco de color, seguramente por el mal que tiene en su corazón. Lamentablemente, Gabriel no podía auxiliarles porque estaba demasiado lejos ya y esperaba que Gerard lo hiciera… pero cuando lo buscó con la mirada, encontró al Subdirector corriendo a la sección de primer año y el periodista recordó que su rival tenía bajo su tutela a una alumna extranjera, Maya.

<<Debe estar buscándola>>, pensó mientras un par de alumnos se acercaban a él y conjuraba otro escudo para resistir los ataques. Cuando el estadio se esfumó por completo, el pasto verde que se encontraba al lado del Lago Negro se teñía de sangre y Gabriel se pasmó por breves segundos. Enojado, fulminó con la mirada a Gerard porque a Irise le entendía, pero no el cómo era posible que el Subdirector no activara las estatuas defensivas o que siguiera un plan de acción más concreto; sin embargo, cuando Wanderer lo vio por breves segundos entendió por qué tomaba esa decisión. Era confianza, confianza en que todos se esforzarían en hacer lo mejor que consideraban y también dolor por dejar atrás a quienes más quería. No actuaba como el Subdirector, sino como un humano que se arriesgaba a tomar decisiones.

Sabiendo eso, Gabriel suspiró y deseó que la gran mayoría estuviese a salvo o alcanzaran a sobrevivir:-¡Saldremos de aquí!-gritó el periodista con el hechizo Sonorus que aún tenía sobre sí mismo-. ¡Juntos!-y ante el grito, sin que él se diera cuenta, una chica de séptimo que se dirigía a él fue alcanzada por un hechizo mortal que impactó en su espalda.

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Cuando escuchó las explosiones y miró en el cielo a los magos volar, la mente de Nicolas liberó un sinfín de nuevas sensaciones alusivas a su constante paranoia: su idea de un ataque se estaba desarrollando en ese preciso momento y, como lo predijo, no se prepararon como era debido. A su lado, Markus se alteró tratando de correr hacia el resto de sus amigos, pero el peliverde lo había detenido alzando su voz al recordar que debían trazar un plan de acción. Sin embargo, cuando el estadio comenzó a desvanecerse, la mejor opción sí fue ir con el resto del grupo y así lo hizo transformándose en zorro para seguir a Eltnam; miró cómo la profesora Irise se iba volando en una escoba con su rostro lleno de angustia y al resto de los docentes tomando acción para cuidar a los indefensos, mas sabía que eso no sería suficiente y le molestó demasiado que los estudiantes reaccionaran ante su pánico olvidando todo lo que habían aprendido… pero era lógico, nadie esperaba que atacaran a matar, excepto que él ya lo sospechaba.

-¡LILITH!-el grito de Lancelot buscando a su hermana lastimó un poco los oídos del zorro, además que no ayudaba en nada el hecho de que muchos estudiantes huían sin cuidarse bien y que se podían escuchar hechizos lanzados por el enemigo a diestra y siniestra por todas partes. No tuvo que pasar mucho tiempo cuando la pequeña Leblanc ubicó a su hermano y lo abrazaba mientras lloraba-. Estás bien, estás bien. Es todo lo que importa-consoló Lancelot y Nicolas pensaba que él también requería de un abrazo.

Por el costado miró que Steve y Linus corrían hacia ellos, pero era evidente que estaban cansados del duelo. Cuando comenzó el ataque, el escudo de colores raro que habían formado se desvaneció y como estaban encerrados en la protección creada por la profesora de Duelo les era imposible acercarse al grupo, así que cuando la magia se esfumó se acercaron prácticamente al mismo tiempo que él y Markus. Faltaba Judas… ¿Dónde estaba? No confiaba en sus capacidades de protección, pero tenía sus sorpresas como en la clase legendaria de la lluvia de serpientes.

-¡Euríale!-Medusa exclamó con terror y el zorro se acercó para examinar a la pelinegra. Sus ojos estaban perdidos y no reaccionaba a nada de lo que hicieran. Ni los hechizos de agua ni los de reanimación lanzados por Makus y Linus hicieron efecto-. Tenemos que salir de aquí, tenemos que salir de aquí. Mi hermana está mal…

Entonces recordó la condición mental de la profesora McGrowell y al buscarla, la miró a la lejanía llorando mientras el profesor Núñez la auxiliaba. El joven Verdugo supo que tuvo un lapsus de memoria y una parte de él se sintió mal porque no podía ayudarla.

-Vámonos-propuso Markus alterado y nervioso, fallando en su intento de mantenerse sereno-. En un lugar más seguro reanimamos a tu hermana, Medusa… hay que cargarla y…

-¡Cuidado!-la alerta de Joseph interrumpió al resto y Nicolas volvió a su forma humana. Se fue colocando al lado de su amigo mientras éste lanzaba un conjuro-. ¡Protego Totalum!

-¡Salvio Hexia!-gritó Nicolas luego de la invocación del escudo de Joseph para reforzarla y justo a tiempo evitaron lo que reconocieron un Bombarda, el cual se vio reflejado y regresó a su punto de origen de un mago con máscara que salió volando a lo lejos cuando el hechizo impactó en el suelo donde se encontraba. Debido a la premura de su hechizo, Nicolas tosió con dolor y se llevó una mano al pecho mientras tosía una gran cantidad de sangre. Sus piernas temblaron y Rachel fue a ayudarle-… Maldición…

-Este escudo no durará mucho
-recordó Lloyd, quien estaba al lado de Euríale cargándola con uno de sus hombros-... Debemos salir, ayudar a otros que no saben qué hacer…

-Steve-Linus, evidentemente cansado, miró a su rival y exhaló con fatiga-. Saca a mis primas de aquí…- Nicolas alzó la vista y reconoció en Linus la mirada de alguien que empezaba a confiar, la misma que hizo cuando estuvieron en el Bosque Prohibido-… estás muy cansado como para pelear.

-¿Y tú?-cuestionó Dunham irritado y jadeando-… No estás en buenas condiciones como yo.

-Dejen de pelear como si fueran un matrimonio-interrumpió Nicolas molesto y apoyándose en Rachel-. Steve, los que nos iremos requerimos a alguien experto en defensa ofensiva, Linus si quiere quedarse en su decisión…

-¡No!-reclamó Markus intranquilo-. Todos debemos estar juntos y salir de…-el chico se interrumpió al ver que un colega suyo de Ravenclaw, otro compañero de habitación, fue asesinado por el hechizo oscuro Sectumsempra y su rostro perdió el poco color que tenía. Las múltiples heridas deformaron su cuerpo y a escasos metros de ellos su sangre manchaba el pasto que se teñía de escarlata.

-¡Por eso debo quedarme!-recalcó Linus imponiendo su voluntad-. No es suficiente con los profesores y no contamos con ayuda del Ministerio-días antes, Nicolas les contó al grupo lo que había averiguado gracias a su contacto/espía y Steve lo confirmó revelando la nota que el esposo de Irise le había dado. La noticia fue fría, pero tampoco motivó a que el grupo se preparara para esta contingencia-… Steve, sal de aquí con ellas.

-Está bien-suspiró el aludido y se colocó al lado de Medusa-. Pero alguien debe quedarse contigo…

-Yo lo haré-se ofreció Lancelot y Lilith se aferró a él-… estarás bien con ellos-besó a su hermana en la frente y fue a dejarla al lado de Medusa, después acarició la mejilla de Euríale y cerró los ojos un momento-. Linus y yo sabemos más duelo que ustedes, excepto por Steve-abrió sus párpados y su mirada brillaba en una mezcla de miedo y determinación-. Nos quedaremos a ayudar a los profesores y ustedes a la evacuación.

Nicolas sonrió debido a que lograban organizarse un poco. Además, acordaron en mandar un mensaje en forma de Patronus a Judas para pedirle que se comunicara con ellos y que ese fuese el método para compartir información una vez separados todos. Con esto decidido, Joseph y Nicolas deshicieron los escudos creados por ellos para cada tomar distintos rumbos; no obstante, al hacerlo, tres magos oscuros llegaron volando hacia ellos y, sin poder hacer nada por lo débil que estaba, Nicolas sintió cómo unos brazos fríos lo rodeaban a él, a Joseph y Rachel para ser llevados a una increíble velocidad al Bosque Prohibido. Mareado, el peliverde alcanzó a escuchar el grito de impotencia de Medusa y Lloyd antes de adentrarse a una sección de la escuela que le agradaba, pero ahora sería una trampa para los tres.

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Aunque el cielo se encontraba despejado, las estelas negras de magos volando le hacían olvidar a la pequeña Aeiris que solo minutos antes disfrutaba de un duelo con sus amigas de toda la vida y animando a Maya a que aprendiera de la contienda. Pero con el caos venidero se había separado de la proveniente del continente americano y no podía encontrarla; además, sus compañeras habían formado una minibrigada para cuidarse entre sí y salir de ahí. Desde su posición observaba a los profesores haciendo lo que podían y a otros alumnos de años superiores organizarse para salir, mas cuando iniciaron los secuestros y aumentaba el número de estudiantes que caían al suelo y no se levantaban, la chiquilla pensaba en que debía ayudar a su madre que aunque le gritaba a la lejanía mientras la veía montar una escoba era obvio que no la escuchaba.

Nunca había recibido entrenamiento y, a pesar de que sus padres eran adiestrados en el arte del combate mágico y muggle, ellos consideraban que era muy joven para aprender esas cuestiones hasta que pasara a segundo año. Fue un error, pero no era momento de arrepentirse porque el enfoque principal era encontrar a Maya y salir con vida de ese lugar. Entonces, como si sus pensamientos se hicieran realidad, su instinto le dijo que alguien que amaba estaba ahí observándola y supo de quién se trataba, así que se giró saliendo de la formación creada con sus amigas y al asomarse entre toda la muchedumbre de alumnos que huían, se topó con un mago ataviado de negro con una máscara de calavera que se acercaba a ella corriendo a su dirección… la altura y complexión concordaban, aunque sus intenciones no tenían que ver con la protección.

-¡Aeiris!-gritaron sus amigas corriendo a sujetarla, pero el mago fue más rápido y la asió del brazo lastimándola para sujetarla de la cintura. La pequeña no reaccionó, pero en cuanto sintió que era alzada, una cabellera pelirroja embestía contra su secuestrador y era arrojada hacia su grupo que la incorporaba para salir corriendo. Al mirar con atención, reconoció a su madre que iba hacia ellas y al tocarlas, sintió una fuerte presión en todo su cuerpo que la mareó. La sensación de ser aplastada en un espacio estrecho le impedía respirar aunque todo acabó en un parpadeo: de estar al lado del Lago Negro ahora se encontraba en los establos donde el grifo de su madre se alteraba por su repentina aparición e Irise iba a calmarlo.

Desde esa distancia, Aeiris observó de nuevo el cielo y ahora le parecía oscuro y peligroso; los gritos de los que aún estaban sufriendo llegaban desgarradores y sin poder evitarlo sus ojos se humedecieron.

-¡Mamá! Debemos ayudar, hay que volver
-instó la pequeña dispuesta a pelear, pero su madre estaba concentrada en otra cosa que murmuraba.

-No puedo usar Aparición para salir… deben usarse los trasladores… ellos ya deben saber…

-¡Mamá!-gritó Aeiris de nuevo y ahora sí Irise le miró con sus ojos muy abiertos-. ¡Hay que ayudar! ¡Muchos se quedaron allá!

-Tú te irás de aquí. Todas se van-de un bolsillo de su capa roja, Irise sacó una pequeña copa que la tendió a su hija a la que miraba con severidad-. Es un traslador, si lo activas llegarás a la casa donde pasaste tus vacaciones, ahí estarán a salvo.

-¡Pero podemos llevar a más! ¡Maya sigue atrapada! ¡Están muriendo!-reclamaba la niña con su voz quebrada. Le costaba entender por qué su mamá se comportaba de esa manera-. Además, se que vi a…

-¡Aeiris!-interrumpió la profesora con su voz atronadora e indicando que no le llevarían la contraria-. Si voy por más las arriesgaría, yo me encargaré de proteger a los que más pueda, pero quiero que todas se vayan ya. Es una orden-se arrodilló para abrazarla y aunque le correspondió, Aeiris era consciente que estaba con su madre y no con la docente de Artes Oscuras, pues su prioridad era velar por su sangre y después fungir su rol como autoridad del colegio-. Te amo.

Y sin más, Irise fue a su grifo que al montarlo, éste comenzó a agitar sus alas para salir de ahí y dirigirse al Lago Negro a pelear. La niña miró cómo su madre sacaba unas pociones que las bebía una tras otra y las arrojaba vacías al suelo: -¡Váyanse!-instó Irise mientras partía con su montura a la batalla.

-¡Mamá! ¡Pero tengo que decirte que vi a mi pa…!-en cuanto fue tocada por una de sus amigas, percibió que una especie de gancho la jalaba del ombligo y justo antes de desaparecer, observó a su madre a la lejanía envolverse en una masa roja enorme dispuesta a volar y a atacar al enemigo desde el aire. Algo mágico las arrastraba para sacarlas de ahí y de esta manera, Aeiris no pudo advertir que quien quiso secuestrarla era su padre.

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-¿No puedes hacer Aparición para sacarnos de aquí?-la pregunta de Markus molestó un poco a Linus que aún no se recuperaba del secuestro de Nicolas, Joseph y la novia de éste.

Obviamente todo era parte del plan por parte de los que ellos consideraban el enemigo, pero también le inquietaba averiguar por qué un ataque de dicha magnitud y a Hogwarts en específico. ¿Cuáles eran sus objetivos? ¿Por qué precisamente Nicolas y Joseph? Rachel era buena con la magia de la muerte, ella era evidente. Sin embargo, él era un Black y sus primas y, por ende, objetivos más políticos…

-Deja lo intento-Linus realizó Aparición y todos miraron cómo se esfumaba, pero a la brevedad reapareció en su mismo sitio tambaleándose sin perder el equilibrio-. ¡Maldición! No puedo, algo me lo impide. Creo que puedo transportarme a otro sitio de la escuela, pero no salir.

-Entonces sácanos-indicó Markus todavía nervioso, pero Lloyd se interpuso y colocó una mano sobre el hombro del heredero.

-No sé si lo sepas, pero realizar Aparición muchas veces fatiga demasiado… Con lo debilitado que está puede ocurrir despartición-Linus recordó que la primera vez que usó el hechizo su brazo izquierdo se torció a 180 grados y tuvieron que llevarlo a San Mungo; Lloyd continuó a su lado y el Slytherin se sintió apoyado, aunque le dio empatía saber que Puppeter estaba tratando de controlar su pánico-. No cuenten con ese encantamiento… Salgamos de aquí… y primero debemos ponernos a salvo para buscar a los demás.

-Necesito que atiendan a Euríale-rememoró Medusa mientras Steve acomodaba a la menor de las mellizas sobre su espalda para cargarla-. Linus, Lance… cuídense mucho-la pelirroja abrazó a cada uno y después tomó de la mano a Lilith para guiarla.

-Steve, te las encargo mucho-pidió Linus mientras preparaba su varita. Aunque lo consideraba su rival e inferior, Steve era al único a quien le podría pedir que protegiese a las chicas porque conocía sus capacidades. No le gustaba admitirlo, pero a veces le admiraba-… y vive, tenemos pendiente el duelo.

-Hasta crees que me harán daño-Steve torció una sonrisa retadora y se posicionó para irse-. Markus, Lloyd, encárguense de los hechizos defensivos; Medusa, apóyame si intentan atacarnos en un punto ciego. Si vemos a alguien que pueda ser rescatado nos lo llevamos… y ustedes dos-Linus y Lancelot voltearon y sonrieron-. No pierdan.

Al decir esto, el grupo volvió a dividirse y Linus se posicionó al lado de Lancelot. En la semifinal ellos tuvieron un enfrentamiento en el que Leblanc resultó perdedor por muy poco; además, ambos pertenecían a la Orden del Duelista y eso le confiaba que ambos darían lo mejor de sí para defender esa zona. Los profesores Theodore y Gabriel se encargaban de cubrir las defensas por otra parte; la ausencia de la Directora no le preocupaba porque confiaba que ella se encargaría del interior; y, aunque no quisiera, se sentía inquieto por su tío Alexander, por lo que estaba a la expectativa que él no se dejara vencer por su entrenamiento Black.

Al fondo se seguían escuchando los hechizos lanzados por todas partes y el cielo que se nublaba no ofrecía un panorama positivo. Linus suspiró y sintió a Lancelot mover su mano:-¡Protego Maxima!-un escudo los protegió de un hechizo color morado que hizo retumbar el área-. ¿Te encargas de la ofensiva?

-Por supuesto-aceptó el joven Black y tragó saliva mientras salía del escudo apuntando a dos mortífagos que estaban cerca del lago-¡Deprimo!-luego de un destello tenue, una corriente de viento mágica se dirigió al suelo donde estaba el enemigo y provocó que estallara el pasto y tierra hasta hacerles caer al lago. A los pocos segundos salieron a la superficie nadando y, sin darse cuenta esos dos, el kraken hizo acto de aparición con uno de sus tentáculos para agarrarlos y sin que ellos lograran evitarlo, se hundieron al fondo del lago. Linus quedó boquiabierto temeroso del poder de ese animal mítico-… al menos está de nuestro lado.

-¡Cuidado!-Lancelot empujó a un lado a Linus que seguía distraído por ver el kraken desaparecer en esa masa de agua. Cuando por fin puso atención, se percató que unas cuerdas mágicas apresaban a Leblanc apretándole el cuello con fiereza… sus labios se empezaban a amoratar-Li… Li..nus…

Colérico, el joven Black inspeccionó rápido sabiendo que el ejecutor de ese hechizo debía estar cerca y lo encontró a unos 10 metros apuntando hacia Lancelot sin titubeos y con evidente motivo de matarle. Sin embargo, Linus hizo Aparición una vez más para colocarse al lado del mortífago y con gran rapidez tocó sus costillas con su varita: -Verdimillious Tria-al terminar de conjurar, rayos verdes luminiscentes rodearon el cuerpo del mago y le hicieron gritar de dolor y retorcerse, percibiéndose el olor a tela y carne quemada por la electricidad dañina. Ambos cayeron al suelo y Linus percibió tanto dolor en su cuerpo que se quedó inmóvil. Realizar Aparición le afectó más de lo que había considerado.

Los músculos le quemaban y los oídos zumbaban, por lo que la mente del chico comenzó a concentrarse en el cielo nublado mirando cómo una masa roja de humo enorme parecía comerse a otros de estela negro mientras un grifo llevaba en sus patas a un enemigo encajando sus garras provocando que éste gritara; si giraba su cabeza al otro lado podía ver a estudiantes volar en sus escobas intentando huir, pero eran alcanzados por mortífagos envueltos en humo oscuro y, luego de un destello verde que los rodeaban, caían inertes al suelo a una altura superior a la torre más alta de Hogwarts. En ese momento, Linus supo que no había manera posible de escapar.

**********************
A pesar de encontrarse en el Bosque Prohibido, muy lejos de lo que acontecía en Hogwarts, los oídos de Joseph seguían siendo sensibles y era capaz de seguir escuchando los gritos a la lejanía de sus compañeros que sufrían por la contienda. El chico no pudo defenderse cuando fue secuestrado junto a su novia y su mejor amigo Nicolas, aunado a que la velocidad a la que iban le fue complicado intentar hacer algo sin caer de una gran altura, por lo que esperó hasta saber a dónde irían. Cuando arribaron a un sitio rodeados de árboles viejos y mohosos, rápidamente había tomado la mano de Rachel y se colocó al lado del peliverde mientras tres mortífagos con máscara los observaban. Uno de ellos se quitó el antifaz con un movimiento de su mano haciéndolo desaparecer en el aire y lo reconoció como el hombre de los correos, quien sonreía de manera vacía y miraba directamente a Nicolas.

-Heredero de la Diadema de aire-hizo una reverencia, por lo que no miró a Joseph que arqueaba una ceja extrañado. ¿Diadema de aire? Definitivamente era la Diadema de Ravenclaw, el cual su heredero era Markus y no Nicolas. ¿Por qué creían que el chico era el elegido por la casa del águila? Volteó ver a su amigo y notó que su cabello ya estaba caído y sonreía de lado-… ¿O me equivoco, señor Verdugo?

-Pues… supongo que no, veo que descubriste uno de mis secretos-respondió Nicolas y Joseph supo que protegía a Markus. Era mejor entretenerlos para que el resto de sus amigos lograran escapar y llevarse consigo la reliquia. Pashenko se limitó a suspirar y regresar su atención al “cartero”-… ¿Y qué quiere de nosotros?

-Directo al grano, como siempre-contestó el hombre y se puso a caminar para acercarse al trío de estudiantes. Joseph colocó a Rachel detrás de él para cuidarla e igual aprovechó para detectar puntos de escape-… Verá, tenemos frente a nosotros a una mente brillante que fue seleccionada para usar un objeto poderoso, a una maga talentosa con los Inferis-sintió a su novia inquietarse y apretó más su mano para brindarle apoyo. No dejaría que le lastimaran-… y a… alguien con un talento especial-de nuevo, Joseph arqueó una ceja. ¿A qué talento se refería? En definitiva no a su capacidad de metalurgia muggle o al regalo que había preparado para Rachel a modo de disculpa… chasqueó frustrado porque no podría entregárselo pronto.

-O sea, van a pedir que nos unamos con ustedes, ¿verdad?-interrogó Pashenko con su habitual tono jovial, pero con una sombra de advertencia que crecía gracias a la maldición lupina-. Me parece que les falta ver más películas porque de buenas a primeras no deberían llegar con una oferta así luego de secuestrarnos. Vean Star Wars para que aprendan cómo seducirnos al lado oscuro.

-¿Referencia muggle? No me interesa algo tan asqueroso-refutó el cartero con un gesto en su rostro de desagrado y hostil. Aunque rápidamente retomó su sonrisa y acarició el cabello de Rachel-… Sus habilidades se desperdician… Hermosa, puedo enseñarte a que reanimes una gran cantidad de cuerpos a tu disposición…

-¡No te le acerques!-gruñó Joseph alejándose junto a su amada sintiendo su ira crecer-. Ustedes son unos idiotas que creen que nos convencerán con babosadas y palabrería sin sentido.

-Joseph…-dijeron Rachel y Nicolas al unísono para calmarlo. El chico era consciente que si se dejaba llevar por el enojo podría ocurrir un accidente y respiró hondo para relajarse. Luego, el peliverde continuó hablando-… No creo, y no me halagaría, que todo este ataque masivo solo fuese por nosotros.

-Claro que tenemos otros motivos… pero este no es el caso de que haga un discurso que puedan aprovechar para escapar o atacarnos-el cartero sacó su varita y comenzó a jugar con él-… Prefiero que acepten por las buenas.

-Oh… así que sí sabes de referencias muggles-escupió Joseph percibiendo su cólera crecer a cada respiro. Su mente arrojaba señales de peligro para detenerse, pero su instinto le ordenaba que no lo hiciera-… pues ya sabes nuestra respuesta, estúpido.

Joseph ya se estaba preparando para sacar su varita cuando de pronto su cuerpo pareció relajarse de golpe y se mareó, por lo que soltó a Rachel para llevarse sus manos a la sien para controlar el malestar que le invadía. De igual manera, agitaba su cabeza con rapidez para recuperarse, pero sus piernas ahora comenzaban a caminar hacia uno de los otros dos enmascarados. Escuchó a Rachel que le hablaba, mas su voz le parecía tan lejana que le restó importancia… No, debía hacerle caso, debía volver a su lado.

-¿Has estado trabajando con tu voluntad? Ternurita…-una voz femenina surgió de uno de los enmascarados y un calosfrío recorrió su espalda paralizándolo. Era ella, era la voz de quien lo transformó en licántropo esa maldita noche-… Pero no te servirá. Verás, en una manada de hombres lobo siempre hay un alfa…

¿Alfa? Según recordaba de los documentales muggle, en el reino animal era la figura líder de un grupo que con su alto rango social regía sobre los demás. Pero él no pertenecía un grupo para dejarse mandar:-… Tu… tú me diste esta maldición…-dijo Joseph con voz de ronca, aun mareado y percibiendo sus piernas débiles.

-Así es… y déjame decirte que la sangre mágica es muy sabrosa, deberías probarla-de nuevo, su instinto le hizo acercarse a esa desconocida a pesar de que muy en el fondo sabía que era una mala idea-… ¿Sabes? Buscábamos la manera de castigar a tu padre por su traición y nos pareció indicado convertir a Marie, pero esa noche estabas solo y no quisimos desaprovechar-… ¿Buscaban a su hermana? Eso debería enfurecerlo, pero simplemente no podía canalizar su enojo en ella… ¿Y qué tenía que ver su padre? ¿Tendría relación con la carta que le dejó en la Sala de Menesteres?-… y ahora tu nos ayudarás a encontrarla.

-Yo… no… sé dónde está ese hombre….-Joseph retrocedió un poco hasta sentir un tronco viejo en el cual apoyarse. Sus piernas ya no resistían mucho y no quería caerse, y para colmo de males, sentía que la temperatura de su cuerpo se elevaba-… y aunque lo supiera, yo no…

-Oh, no, Joseph Pashenko-la mujer se encaminó hasta ponerse frente de él e ignoró la diferencia de estatura para acariciar su rostro sudado. Otro calosfrío apareció en su espina dorsal y escuchó que ella reía-… Nos ayudarás a encontrar la Piedra Filosofal.

En cuanto dijo esas palabras, la voluntad de Joseph fue enterrada en lo más profundo de su ser y, en medio de gritos desgarradores por el dolor, comenzó a transformarse a plena luz de día en licántropo. Rachel rememoró aquella noche de Invierno y retrocedió unos pasos, mientras que los ojos de Nicolas adquirieron su tono rojo observando atónito lo que ocurría. Joseph, ahora mostrando su maldición, aulló con fuerza y olfateó la sangre de todas esas apetitosas presas, pero de nuevo la mortífaga le acarició y el chico se sentó a su lado gruñendo a sus seres queridos sin reconocerlos.

-Y bien… ¿Ahora se unos unen? No nos gustaría que Joseph los atacara…-amenazó el cartero sonriendo y al mismo tiempo llegaron otros cuatro mortífagos para rodearlos y no dejarles escapar.


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Capítulo XXIV: La Caída, parte III. Esperanzas Engañosas.

Mensaje por Ghostyaya el Sáb Dic 30, 2017 12:13 pm

Capítulo XXIV: La Caída, parte III.
Esperanzas Engañosas
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Sus escudos eran bastante fuertes, pero Theodore era consciente que éstos no podrían durar para siempre y si no sacaba a sus alumnos de ahí el número de víctimas aumentaría; además, la frustración quería embriagarlo porque la reacción de los jóvenes fue cundir al pánico y no recordar las medidas que él enseñó semanas antes de esta situación para querer prepararlos, pero todo indicaba que el plan creado por los docentes había fallado a lo grande.

-¡Vengan! ¡Los que puedan escucharme, acérquense!-gritó el Jefe de Hufflepuff teniendo a su resguardo a un grupo de 17 con heridos y otros pocos que lo ayudaban a reforzar los escudos. Sabía que en otro extremo Gabriel cuidaba a algunos y cuando se percató que Steve, Medusa, Lloyd y Markus también auxiliaban le pareció que sus hombros perdían peso, pero era consciente que no sería suficiente-¡Tengan cuidado!-una niña de su casa, de escasos 14, corría precipitadamente sin cuidar sus espaldas, por lo que de un momento a otro su cuerpo recibió un hechizo rojo que la tiró y Theodore se dejó llevar por la ira-. ¡SON NIÑOS! ¡SON INOCENTES!y

Tenía un plan, pero requería reunir a la mayor cantidad posible, pues muy a su pesar era consciente que le era imposible ayudar a todos. Otra explosión a la lejanía cimbró el suelo y al buscar el origen, el profesor observó con horror que la Torre de Astronomía se derrumbaba y recordó que Alexander se encontraba en ese sitio. Tragó saliva esperando que Black lograra salir de esa situación de la mejor manera y de nuevo maldijo en su interior porque trataba de mantener una buena imagen a pesar que le costaba controlarse, más cuando reclamó por la inocencia de los niños en este combate sin sentido. Pero, para su justicia, el grifo de Irise fue hacia el asesino de la joven de la casa del tejón y se lo llevó hacia su ama, quien estaba envuelta de humo escarlata volando a gran velocidad mientras devoraba los mortífagos que atacaban desde el aire. Aun no era suficiente.

Por otro lado, ya había intentado hacer Aparición fuera de los terrenos de Hogwarts y le resultó imposible; tampoco podía arriesgarse a realizarlo con un gran número de estudiantes o de uno en uno. Quería sacarlos juntos y de una sola vez… por eso requería solo un momento para tirar un hechizo que, si fallaba, el caos en el campo destruiría su único traslador. El hechizo de Portus era de los más complicados porque crear un traslador no es rápido, requiere de una concentración de aproximadamente 30 minutos y no tenía ese tiempo requerido. Hogwarts nunca necesitó de estos escapes de emergencia porque por mil años su sistema de seguridad jamás había fallado a esas escalas. ¿Por qué precisamente en este evento no funcionaron? La Directora y Defunt debían estar completamente incapacitados… o lo peor… muertos.

-¿Cuántos somos?-preguntó Theodore inquieto y a los pocos segundos escuchó la respuesta: 22-. Aun no es suficiente…

Buscó a Gabriel mientras reforzaba su escudo y lo topó a una distancia aproximada de 20 metros protegiendo a un grupo con una cantidad similar a la suya. No tuvo que esperar mucho para que se realizara un encuentro de miradas e indicarle con gestos que intentara acercarse. El periodista entendió y reunió a todos los alumnos en una especie de abrazo colectivo mientras Smiths suspiraba profundamente. En ese momento Theodore supo lo que haría y se asustó abriendo los ojos de par en par.

-¡NO LO HAGAS, GABRIEL!-y en eso, el aludido hizo Aparición para colocarse a un lado del escudo que Theodore había invocado al mismo tiempo que éste lo hacía más grande para que hubiese espacio. En menos de un segundo aparecieron varios estudiantes de distintas casas y años que sollozaban o estaban en shock por la masacre que acontecía frente a sus ojos… y pasó lo que temía: Gabriel sufrió despartición en su rodilla derecha, la cual se encontraba a un par de metros de él. El periodista gemía de dolor y se dejó caer al suelo porque la fuerza en dicha pierna se había esfumado-. ¡Gabriel! ¡Debiste pensar en otra manera!

-No… me… iba a…. arriesgar….-Gabriel hablaba entrecortadamente por el sufrimiento físico que experimentaba-… a hacerlo de uno a uno… tu… tienes un plan… aaagghh…

-No te muevas, los cuidaré a todos-sentenció Theodore, pero cuando regresó la vista al campo, observó a Linus en el suelo aturdido y a escasos metros a Lancelot atrapado en cuerdas mágicas mientras eran rodeados por varios mortífagos-.. No… No, no…-en pocos minutos había visto morir a estudiantes que eran completamente ajenos a esta guerra, rostros llenos de potencial que se vieron interrumpidos por un hechizo mortal solo porque se encontraban en el radar del enemigo que los superaba en número.

Pero, de improviso, un tigre y un unicornio de fuego aparecieron en el campo de batalla arrasando con cualquier mago trajeado de negro que estuviera en su camino conllevando a que ardieran en llamas malditas del Fiendfyre: la alumna francesa Be Victoria y la pertenecedora a Slytherin Sofía Sophitia eran las controladoras de la magia provocando un control masivo de área que tomó por sorpresa a varios de los mortífagos. Afortunadamente, Lancelot logró liberarse del encantamiento y fue tras Linus para reanimarle con Rennevarte y continuar trabajando en equipo. Por su parte, las salvadoras organizaban un contraataque esfumando sus invocaciones llameantes para pelear en conjunto a otros estudiantes.

-Aún no hay tiempo, pero ya casi-dijo para sí mismo Theodore mientras lanzaba reunía a los estudiantes y pedía que alguien cuidase a Gabriel-. Unos pocos más y podré traer mi traslador-en eso, un bolsillo de su interior vibró y al revisarlo, se percató que era la moneda bajo el encantamiento proteico que Irise les había dado semanas atrás con el siguiente mensaje: “tengo 6 trasladores listos para usarse que están bajo el cuidado de seis alumnos de mi confianza, en cuanto se tengan a la mayor cantidad posible de alumnos se activarán para ponerlos a salvo”. Theodore por fin pudo sonreír aliviado y maravillado porque esa mujer había tenido su misma idea-. Esperemos tantito más.

**********************
Luego de minutos que le parecieron horas, Abdiel por fin había llegado a una de las múltiples puertas del patio para entrar al Colegio junto a una Aline alterada y temerosa que creía ser una niña de 12 años. Era lógico que de estar en una clase pasara a una batalla campal donde veía a varios morir le causara un fuerte golpe; además, el profesor era consciente que de todos los presentes era el único que no podría estar defendiendo o siendo útil con la magia, pues a cada destello o vista de los mortífagos su corazón amenazaba con hacerle desmayar y no podía detenerse a beber alguna poción tranquilizante de los que llevaba consigo. También intentó llevarse a alumnos con él para resguardarlos en sitio cerrado y no en el campo donde se desató la pelea, pero cuando notó que había pequeñas cuadrillas lideradas por los propios estudiantes y los miembros de la Orden del Duelista, prefirió pasar desapercibido aunque algunos Bombardas estallaban muy cerca de ellos o por escasas distancias no fueron víctimas de alguna magia mortal. Tuvieron mucha suerte y el alivio casi lo ahogaba.

-Aline, busca refugio-ordenó Abdiel a su exalumna tratándola como una infante que le costaba escuchar-… Tengo que irme a ayudar…

-No, no me deje, por favor-suplicó la Jefa de Gryffindor lastimosamente-… no sé dónde están mis amigos… o los profesores… por favor…

-Mi querida Aline…-su corazón latía muy rápido. Tenía que irse y no podía llevarla por lo que iba a hacer. Si fuera su colega sí sería posible, pero no con una chiquilla que le fallaba la memoria y la alteraba más-… Eres muy valiente, recuerda que eres de Gryffindor-la abrazó con fuerza para darle ánimos tratando de no pensar en todos los jóvenes que miró perecer en lo que ambos se resguardaban-… solo recuerda, usa Protego y quédate dentro… aun no conoces el castillo muy bien, pero si ves a los fantasmas e incluso Peeves, pídeles ayuda y te la brindarán-esperaba que en ese tiempo su memoria regresara al presente y así ella lograra defenderse mejor-… estoy atrapado como tú, pero debemos ser fuertes. Recuerda, eres Aline McGrowell de la casa Gryffindor.

-Ok…-Aline se contuvo el llanto colocándose detrás de un muro de plantas que adornaban las paredes exteriores dejando un espacio reducido entre ambas partes-… Gracias, señor…

Abdiel sonrió fugazmente y se introdujo al castillo ya por fin sacando una poción relajadora mientras caminaba a prisa hacia las mazmorras. Sin embargo, el escenario era peor de lo que imaginaba con los pasillos destruidos y a otros alumnos heridos en el suelo siendo auxiliados por mayores que indicaron que seguían órdenes del profesor Black y los fantasmas. Para su alivio, eso le indicó que Alexander seguía vivo y colaboraba en la parte frontal de la escuela.

-Ustedes dos-llamó a dos chicos que ubicó como miembros de la Orden del Duelista y les hizo señas con la cabeza-. Acompáñenme, por favor-los alumnos obedecieron y los tres fueron caminando a la parte subterránea de las instalaciones.

Su pecho parecía una bomba que explotaría en cualquier momento, le carcomía averiguar el estado de Alessandra en la Enfermería y el paradero de la Directora, mas era consciente que tenía otras obligaciones como un plan de contingencia que preparó semanas atrás en su despacho y era el único capaz de realizarlo… De súbito, comenzó a faltarle el aire y sus acompañantes lo revisaron para abrirle sus vías respiratorias con un hechizo de sanación, por lo que se sintió mal por depender de otros gracias a su enfermedad; sin embargo, en medio del proceso un mortífago apareció frente a ellos corriendo mientras les apuntaba con la varita dispuesto a eliminarlos de un solo movimiento. Abdiel recordó que llevaba una poción especial consigo que no quiso usar en el Lago Negro por temor a lastimar a Aline, así que lo sacó de su bolsillo de su saco con bastante temblor y lo arrojó a escasos dos metros de distancia. Un alumno reaccionó rápido y convocó un escudo que los protegió de una explosión que hizo volar al mago enemigo hasta golpearse en una columna y desmayarlo por el impacto. Ellos también salieron volando, pero gracias a la protección mágica no fue tan potente como debería.

-¿Llevaba consigo una poción explosiva?-cuestionó uno de los estudiantes mientras le ayudaba a levantarlo-. Fue peligroso, profesor.

-Pero seguimos con vida-señaló Abdiel cansado y respirando mejor-. Sigamos, ya casi llegamos.

No podía siquiera iniciar un duelo, realizar consecutivamente varios encantamientos fuertes o correr a su máxima capacidad; pero Abdiel siempre fue bueno en Pociones. En el colegio de Ilvermorny destacó desde primer año en dicha asignatura gracias a su memoria eidética y la admiración a su padre como un gran pocionero de Castelobruxo. Era catalogado como un erudito en esa actividad superando a los docentes que le enseñaban en calidad y comprensión, llegando a corregir una que otra poción que tenía mal su instructivo o proporción de ingredientes. Su pasión lo llevó a ser profesor de Hogwarts iniciando primero como docente en Historia de la Magia y un año después con Pociones, ganándose un lugar de respeto por parte de los estudiantes y los otros colegas que compartían con él su amor al aprendizaje y el dejar una huella en el desarrollo de los futuros magos y brujas que veía crecer. Si ayudaba, debía ser a su modo sin que le afectara permanentemente.

Cuando por fin llegó a su despacho, fue recibido por el cimbrar de que algo se había derrumbado y se quedó un momento en el marco de la entrada pensando un plan que se ejecutara de buena manera. Pasados unos segundos, se dirigió a una puerta al fondo que, al abrirla, mostró cientos y cientos de frascos con distintos colores y brillos acomodados en estantes listos para ser llevados. Los alumnos se acercaron impresionados y Abdiel no pudo evitar sentirse orgulloso.

-Pociones reductoras, para dormir, del olvido, fluido explosivo, confección para la confusión, poción de bayas, veneno de Bloodroot, borborygmus estilo caxambu…-fue citando pociones de gran variedad que ofrecían una gama amplia de ofensiva que iba a daños físicos hasta de afectaciones en área-… todas tienen su nombre en el frasco, por lo que será fácil que los identifiquen.

-Hay pociones que no nos ha enseñado-mencionó uno que le dio miedo acercarse a ese cuarto.

-Y otros prohibidos por el Ministerio, pero era necesario-Abdiel volteó a verlos con severidad y respiró hondo-. Usarán Accio, el hechizo permutador para cambiar los vacíos por los que sí tengan contenido y el encantamiento recargador sólo lo usaré yo para rellenar. Reagrupen y divídanse en distintas zonas para que las usen contra el enemigo-con solo esas palabras, los dos estudiantes entendieron y asintieron solemnemente-. Vayan, ahora.

Con hechizos levitadores y de movimiento, los jóvenes partieron llevándose consigo como 40 recipientes listos para arrojarse y, como ya lo había predicho, Abdiel era consciente que requerirían más brebajes de los que él podría preparar; y de un momento a otro, todos los artefactos de su laboratorio cobraron “vida” y comenzaron a encenderse calderos, los ingredientes volar a distintos recipientes y llamas de todos los colores para el uso que fuese necesario. Tintineos, agua hirviendo, olores variados y humo de tonos coloridos y apagados fueron invadiendo su espacio de trabajo y Abdiel se permitió sonreír antes de iniciar a preparar más pociones para ayudar a la pelea.

**********************
Debían salir pronto de ahí e ir a la Sala de Menesteres a refugiarse, cerrarla y que el peligro pasara, pues Markus pensaba que era una mala idea pelear contra magos más experimentados en un campo abierto. Desde la lejanía observaba que algunos compañeros suyos lograban entrar al Castillo y a otros que no corrían con la misma suerte obligándose a pelear para hacer tiempo o suplicar por su vida para obtener misericordia, la cual no era otorgada y solo provocaban risas a esos magos ataviados de negro que atacaban sin piedad. La impotencia de Eltnam de no poder ir a ayudarles era enorme, tanta que respiraba hiperventilado mientras caminaba al lado de Medusa, la hermana menor de Lancelot, Lloyd y Steve que cargaba a una Euríale desvanecida que no reaccionaba a ningún estímulo; por un lado, veía al profesor Theodore y al periodista Smiths juntos encerrados en una cúpula con más de 50 estudiantes tratando de protegerlos, el docente Núñez se había llevado a la Jefa de Gryffindor, la profesora Irise peleaba volando por los aires y el Subdirector aun buscaba a alguien entre la multitud y se le notaba la desesperación; por otro lado, el paradero de Judas, Nicolas y Joseph le era desconocida y eso no le ayudaba en nada a serenarse. Si tan solo tuviera la Diadema para pensar con claridad…

-¡Markus!-bramó Steve regresándolo a esa cruenta realidad en la que luchaban por sobrevivir-. ¡El escudo se debilita!

-¡Lo sé!-Eltnam agitó su varita y pronunció nervioso-… Protego Totalum…

-¡Fianto Duri!-dijo Lloyd con voz temblorosa para reforzar el escudo invocado por Markus y ahora estaban bajo una cúpula sólida que rebotó, a lo que se pudo reconocer, un Cruciatus-… Si eso hubiese sido un Avada Kedavra, uno de nosotros habría muerto.

-No cualquiera puede usar esa Imperdonable-quiso explicar Markus luego de tragar saliva, pues quería controlar el leve temblor de su cuerpo-… hay mucho caos como para lanzarla a un objetivo en particular… Pero no importa, debemos seguir moviéndonos para llegar a la Sala.

-¿No podemos ir por mi hermano?-preguntó Lilith abrazando a Medusa, quien intentaba consolarla a pesar de que era un manojo de niervos que apenas lograba andar.

-Lance estará bien-la pelirroja contestó turbada para después acercarse a Steve y Euríale-… tenemos que irnos…

Markus asintió y luego de intercambiar mirada con Lloyd, deshicieron el escudo para comenzar a caminar en una especie de formación tortuga cubriendo cuatro puntos en caso de que les llegaran a atacar. Habían decidido no acercarse a los profesores que ya tenían sus propias peleas y aunque sí podrían ser de ayuda, no compartían la experiencia necesaria para realizar una buena colaboración y no querían arriesgarse a ser estorbo. El joven Eltnam seguía pensando en que las palabras de Nicolas el día en la Enfermería eran verdad y nunca se prepararon para esa magnitud… si tan solo tuviera la Diadema, podría hacer Accio y…

-Ni se te ocurra-Lloyd habló y cuando volteó a verlo, Markus se puso más nervioso-. La Diadema se queda y punto. ¿Te imaginas que la destruyan? O peor… ¿Y si te hacen algo por verte con ella?

-Pero podría ser de más ayuda-Markus alzó la vista y tuvo que cerrar sus ojos con fuerza cuando vio a un estudiante caer de una escoba al ser asesinado por un mortífago en el aire-… Podría hacer algo, tener un plan y…

-No requieres de la Diadema-señaló Medusa con su voz temblorosa y sus ojos húmedos sin derramar lágrimas. Era obvio que toda esta situación le estaba afectando más que a la mayoría por tener a su primo peleando para protegerlos y a Euríale en ese deplorable estado-… Nos estas ayudando mucho con tus escudos y con Lloyd, no debes de…-la mayor de los Black miró algo a la lejanía y lo hizo a un lado con premura-. ¡Everte Statum!

Una mortífaga que se acercaba volando hacia ellos salió empujada hacia atrás y, aunque eso no la desmayó, dio el tiempo suficiente para conjurar el doble escudo y evitar que entrara a su radio. Markus reflexionó que si no fueran tantos (a pesar de ser solo 5) ya habrían podido llegar a la sala… ¿Y si se iba él? No, requerían a dos para realizar la combinación de conjuros de protección y salvarse de un gran rango de hechizos o maleficios ofensivos. Era la guerra, y agradecía que ninguno de su familia tuviera que lidiar con algo así. Sin embargo, se preguntaba muy en el fondo qué haría su hermano Auror en esta situación y seguramente ya habría puesto a salvo a casi todos; incluso su hermana con la Aritmancia podría predecir ciertos movimientos del enemigo para prevenirse… ¿él qué podía hacer? Si tan solo tuviera la diadema…

-Muy bien, sigamos moviéndonos-indicó Markus inquieto y usando acopio de su temple para no desmoronarse. Podía sentir el pánico crecer en su interior, pero meditar en las habilidades de sus hermanos le daba cierta fortaleza para seguir y en una frase que le dijo su padre al despedirse de él para arribar al Expreso de Hogwarts: “si algún día te sientes nervioso o caes en desesperación, todo te saldrá mal y te irá peor, lo que debes hacer el calmarte, evitar ponerte nervioso y verás cómo todo saldrá bien al final”-… Aún falta para llegar, pero una vez que estemos ahí estaremos a salvo. Incluso podremos ir a Hogsmeade y ya establecidos venir a evacuar los que podamos-le dolía en el alma ver que alguien sufría o que había desaparecidos, mas no podía hacer otra cosa. Si tan solo tuviera la diadema…

**********************
A pesar de que ese desconocido de tez morena parecía conocerle, Aline no lograba entender exactamente qué estaba pasando. Simplemente se encontraba en la Biblioteca estudiando y en un parpadeo estaba al lado del Lago Negro con personas que no conocía mientras eran atacados. Dos hombres que estaban a su lado le resultaron familiares, pero ambos se fueron antes que lograra preguntarles algo y la imagen de ver a varios compañeros suyos morir la horrorizó al punto de paralizarse. Si no fuera por ese mago amable que la llevó a una entrada del Castillo quien sabe si hubiera sobrevivido. ¿Y sus papás sabrán lo que pasa? ¿Le habrían dicho a su hermana? ¿Por qué no llegaban del Ministerio a ayudar? Los ojos le dolían de tanto llorar y la sensación de ser más alta de lo que recordaba le daba vértigo, impidiendo estar de pie por completo. Esto no era un examen sorpresa y no podía sacar de su cabeza que todo eso tenía relación con la masacre a la familia de Lightshield ocurrida ese mismo año. ¿Alexander estaría bien? Era un chico tímido que estimaba. ¿Y Gabriel? Ese niño sabría defenderse bien. ¿Qué pasaba con Dante? Era reservado, pero el Hufflepuff debería estar resguardándose. ¿Y Gerard, el que apenas había aprendido a usar su escoba? Era capaz de estar peleando a escondidas. La profesora Belladona estaría muy angustiada por todos.

-¡Profesora McGrowell!-Aline escuchó que gritaban su apellido y, sin salirse de su Protego, caminó a gatas para asomarse por el muro de plantas y miró a una chica de Slytherin que corría hacia ella llorando y herida. ¿Por qué le llamaba profesora?-¡Ayúdeme, por favor!

-Este… yo…-titubeó sin entender bien qué sucedía. Era obvio que solo estaba ella y corría hacia su dirección, por lo que decidió seguir el consejo que le dio el hombre que la cuidó-… Claro, ven, juntas vamos a…

Y, de pronto, un destello veloz de color verde impactó con la perteneciente a la casa de la serpiente y el brillo de vida en sus ojos se esfumó para caer inerte al suelo a un par de metros de donde Aline se refugiaba, las lágrimas dejaron de emanar de quien no pudo salvar y el color rojo de sus mejillas desapareció para siempre sin que ella pudiese evitarlo. En ese preciso instante, su mente pareció quebrarse en miles de partes que caían en un espiral sin fondo en el que su psique se permeaba de oscuridad; el dolor comenzó a abrazarla con frialdad mientras su corazón parecía liberar una cicatriz mal sanada que sangraba en su alma y en una sucesión sofocante de ideas, pensamientos e imágenes que había olvidado se encajaron como agujas en su conciencia que le provocaba un terror inexplicable: el acuerdo de eliminar su memoria para proteger a Lancelot a costa de sus amistades, todas las veces que tuvo lapsus de memoria y la decisión de quitar su puesto en la docencia para cuidarla, su beso en Año Nuevo cuando creía ser una adolescente, su discusión con Steve en el bosque, el momento en que cuestionaba a Nicolas creyendo que era alumno de intercambio, el horror en la mirada de Lancelot cuando la vio en crisis en su despacho… y, como cereza en el pastel, cuando por accidente mató a un alumno autoproclamado como mago oscuro por haber asesinado a su antiguo profesor de Historia de la Magia y así evitar que Gerard muriera cuando cursaban quinto año, y su novio en ese entonces le eliminara esa parte de su memoria por querer protegerla.

-Mi… mi cabeza…-susurró la Jefa de Gryffindor aun llorando por el impacto de haber recobrado su memoria íntegra, la huella de asesina se acomodó en su ser y ahora entendía por qué Dacitus le cuidaba como si fuera su hermano mayor, el peso que el actual Subdirector cargaba al asumir una responsabilidad que no le competía y por qué las magias Oclumancia y Legremancia le eran imposibles de aprender aunque irónicamente sí supiera Obliviate-.. Tenía mi mente muy dañada para eso. Bien… Aline, haz algo bien por una vez en tu vida-se acercó al cuerpo de la Slytherin y la ocultó en su escondite con el Protego para preservarla y que sus padres no sufrieran al desconocer su paradero.

Una vez terminado, se levantó bien para observar el panorama mientras respiraba para no dejarse llevar por la tristeza: reconoció a Irise volando exageradamente con ese humo para atrapar a los mortífagos e incapacitarlos haciendo que cayeran de una gran altura; Dacitus debía estar adentro con sus trampas rúnicas haciéndole la vida imposible al enemigo; Alexander sostendría un duelo en alguna parte lejos de alumnos para que no saliesen heridos; Theodore reunía una gran cantidad de alumnos para ponerlos a salvo y Gabriel estaba convaleciente por una mala ejecución, obvia, de Aparición; Abdiel, quien la estuvo cuidando mientras estaba mal, debía tener un plan que involucraba pociones (idea que se reforzó al ver a varios alumnos arrojar frascos explosivos); y más a lo lejos Gerard se desesperaba por buscar a alguien mientras combatía contra magos enemigos que le entorpecieran su camino. Aline suspiró profundo y, sosteniendo su varita, usó Dissapparate dejando detrás de sí un chasquido.

Cuando apareció al lado de Gabriel, éste le miró sorprendido por haber entrado a un escudo reforzado y por su mera presencia ahí. Theodore también le dedicó una mirada inaudita y Aline sonrió con sarcasmo.

-¿Por qué a nadie se le ocurrió aprender magia sanadora avanzada?-cuestionó mientras dibujaba al aire una runa sobre el hueco sangrante donde debía estar su rodilla y, luego de un destello blanco, éste empezó a regenerarse de poco a poco-. El dolor no se irá por completo, pero podrás moverte en cuanto termine el proceso.

-Aline… acaso tu…-intentó hablar Gabriel, pero la regeneración completa de una parte del cuerpo era bastante doloroso. Esta vez, la bruja le miró con tristeza y el periodista entendió todo.

-Theodore, ¿ya podrás usar el traslador?-se acercó a su colega y él sonrió contento y aliviado.

-Sí, todo listo. ¿Puedes usar Accio por mí? Es un retrato que está en mi habitación. Cuando lo tengas que se active-confió Theodore suspirando-. Me alegra que volvieras.

-A mi igual... y, si me disculpan-de nuevo, usó Aparición para dirigirse a un mortífago que le iba a lanzar Crucio a un Gerard descuidado que seguía buscando a alguien. El Subdirector volteó distraído y en vez de toparse con la máscara de calavera, reconoció el cabello oscuro que arrojó un Petrificus Totalus para salvarlo-… En cuanto la encuentres dime y me la llevo con Theodore. Usará un traslador para sacar a casi 60 estudiantes de aquí.

-Aline...-murmuró Gerard preocupado. Pero la aludida volteó a verlo y sus ojos se encontraban húmedos sin llorar porque se estaba controlando para ser de ayuda. De los profesores libres era la única que podía usar con destreza el arte de la Aparición y, aunque le era imposible llevar a más de cinco sin sufrir despartición, podría ayudar si llevaba de uno a uno los que pudiera hacia Theodore-… Gracias. Te avisaré en cuanto la tenga conmigo.

-Un favor. Préstame tu escoba, Sky Dragon-la Jefa de Gryffindor recordó que estaba rota desde hacía años, pero no le sería imposible repararla-. Si uso mucho Aparición me vendré cansando, y es la única escoba que me es familiar.

-¿Lo recuerdas todo, verdad?-preguntó Gerard luego de asentir a la petición de la bruja, y empezó a alejarse-… Luego hablamos.

-Sí… será luego-Aline sonrió triste y le dio la vuelta para usar otra vez Aparición. No era buena peleando, por lo que estaría apoyando de esa manera para sacar a la mayor cantidad de estudiantes de ahí. Ya habría tiempo para llorar por el pasado.

**********************
En un pequeño momento que tuvo para descansar, Dacitus se detuvo a “observar” por una ventana rota y una sonrisa ligera se dibujó en su rostro cansado, pues ya supo que su amiga recobró su memoria íntegramente y aunque ya debía cargar con una culpa fuerte, era algo menos de lo cual preocuparse. El erudito respiró hondo y devolvió su atención al apilado grupo de mortífagos inconscientes que estaba frente suyo. Con cuidado comenzó a husmear en sus ropas y examinar el escenario para buscar sus varitas y romperlas para que nunca pudiesen ser reparadas.

Cuando llamó la atención del enemigo haciendo que lo persiguieran, Dacitus se había dirigido a un pasillo lejano y amplio para después sacar su libro de runas y arrancar varias hojas de ese objeto para crear un domo de efecto rúnico que lo rodeó a él y a sus “seguidores” como si hubiese una corriente de viento, y cuando éstos quisieron lanzar sus hechizos la magia fue anulada por completo como si fueran muggles o squibs. Dacitus había creado un espacio en el que la magia como tal no podía originarse por dentro, salir o entrar del exterior, por lo que algunos se asustaron por este tipo de habilidad con las runas; acto seguido, el mago arrojó piedras con símbolos grabados y al caer, todos dejaron de escuchar las hojas del domo moverse y al querer reclamarle, el silencio fue su única voz. El erudito aprovechó eso para acercarse rápido al grupo y dibujar una runa al aire que les provocó una ilusión visual de cómo “mira” un ciego… y sus gargantas vibraban de un grito callado que no tendría oportunidad de alertar a cualquiera que entrara al domo. De esta manera, otros tres mortífagos entraron a ayudar y cayeron en la trampa para después desmayarse de la impresión y así, Dacitus deshizo el domo recolectando las hojas y las piedras para inspeccionar bien y arrebatarles las varitas.

Cuando finalizó, el mago estiró sus brazos y se dispuso a buscar alumnos atrapados para llevarlos a la Sala de Menesteres y refugiarlos ahí. Recordaba que había un pasillo conectado a Hogsmeade, pero no sabía si la evacuación al pueblo sería lo adecuado porque era obvio que el enemigo hubiese cubierto los puntos de escape para evitar que el ataque se diese a conocer. El Ministerio ya formaba parte de ese complot y por eso la ayuda no llegaba, cuestión que molestaba más a Dacitus porque a pesar de haber previsto un conflicto en el colegio, las probabilidades nunca le indicaron que sería a tal escala. Estaba molesto consigo mismo como muy pocas veces, pero seguía sonriendo porque eso no lo desanimaría en absoluto.

-Si bien puedo adivinar-comenzó a hablar en voz alta a pesar de que nadie estaba con él mientras recorría el Castillo-… el ataque debió encerrar a…-y al llegar a las puertas del Gran Comedor, las encontró bloqueadas con grandes pedazos de piedra-… a varios que estaban comiendo y no pueden lanzar hechizos porque usaron Accio en sus varitas y se las quitaron-en medio de su análisis, el fantasma de la Dama Gris atravesó las paredes y se le acercó angustiada.

-Hemos logrado resguardar a varios-dio a conocer el espíritu de la casa de Ravenclaw con evidente miedo-… pero no podemos sacarlos. Creemos que si se lanza un Bombarda Maxima estabilice el área y cause más destrozos, un Defodio o Deprimo podrías causar derrumbe porque las paredes se encuentran débiles y no quiero pensar en un Reducto…

-Estese tranquila-intentó calmar Dactitus. Debido a su condición le era imposible aprender Aparición y el resto de los profesores debían encontrarse muy ocupados-. Lo solucionaré-y así, Dacitus buscó alguna pared que no tuviese bloqueos y de buena resistencia que conectara con el Comedor. Al encontrarla sonrió de lado y con la punta de su varita comenzó a “quemar” para trazar una runa que estuviese dibujada a un tamaño aproximado de su altura y anchura. Cuando terminó de ilustrar el muro emitió ondas como si fuera la superficie de un lago al que le arrojaron una piedra y de nueva cuenta sonrió-. No durará mucho. En cuanto saque al último alumno lo borraré, no quiero que lo usen los mortífagos… la probabilidad es muy alta.

Y al terminar de dialogar con la Dama Gris, Dacitus atravesó la pared sin problemas topándose con varios niños de las cuatro casas creando una fortificación con las mesas y sillas; al verlo se acercaron efusivos con sus rostros llenos de polvo y uno que otro herido sin llegar a la gravedad agradecidos con que por fin saldrían de ahí. El erudito explicó que sólo salieran por donde él atravesó y fue contando hasta saber que evacuó a 11, pero al mirar por última vez si alguien no se quedaba atrás se topó con el cadáver de una chica de séptimo de Gryffindor. La sonrisa que portaba se desapareció y suspiró tan profundo que casi le dolió aspirar el polvo. Debido a su poder de ver por las probabilidades sabía que era una mujer de esa edad y de dicha casa, pero le era imposible notar los detalles a algo que “ya no se movía”, lección que aprendió cuando fue al Museo del Louvre para ver con sus nuevos ojos la pintura de la Mona Lisa y al llegar a su sitio de exhibición descubrió con tristeza que simplemente “no miraba” la pintura: la probabilidad le indicaba dónde estaba, el tamaño y los rasgos generales… pero ya no era lo mismo. Y eso ocurrió con el cuerpo de esa estudiante.

Frustrado, se acercó para usar su varita y crear un Protego que mantuviese a salvo sus restos para que cuando finalizara todo se lograra identificar porque él en ese instante le era imposible saberlo. Dacitus negó con su cabeza y se encaminó a la salida provisional que creó cuando la moneda de Irise vibró y al tocarla sonrió otra vez esperanzado: la evacuación con los trasladores fue todo un éxito.


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Capítulo XXIV: La Caída, parte IV. Más Allá de lo que se Puede Ver.

Mensaje por Ghostyaya el Sáb Dic 30, 2017 12:33 pm

Capítulo XXIV: La Caída, parte IV.
Más Allá de lo que se Puede Ver.


No reconocía esa parte del Castillo. Ella simplemente estaba con sus compañeras de casa mirando a sus superiores pelear cuando de pronto un ruido fuerte la asustó y la reacción de los demás no fue muy agradable porque se asustó. Al percatarse que estaba sola y el pánico cundía, Maya se había quitado sus zapatos para correr más rápido hacia los profesores, divisando a su tutor que se acercaba a su posición, pero cuando esas cosas negras volaban al suelo llevándose a estudiantes la pequeña no pudo evitar ser sustraída y a pesar de que gritaba, su voz era opacada por el ruido de las explosiones y los lamentos de otros tantos más.

La pelinegra se había mareado, por lo que solo recordaba haber llegado a un árbol enorme que agitaba sus ramas como si fuera un luchador y de un momento a otro el campo abierto de la escuela fue sustituido por un cuarto de madera vieja, corroída y maltrecha, en donde las ventanas se encontraban tapadas con tablones igual o peor de desgastadas y el olor a moho era muy penetrante y aunado a que el piso parecía mecerse suavemente, su cabeza emitía una leve punzada que le dolía. Cuando fue sustraída reconoció que fue por una mujer, quien parecía mirarla fijamente a través de ese antifaz que le recordaba al maquillaje del Día de Muertos sin ese toque colorido y cálido. La bruja se retiró la máscara y Maya se sorprendió que fuese una mujer bastante joven y atractiva que dejaba entrever un cabello plateado bien cuidado y ojos café claro que la miraban con aires de superioridad a la vez que se acomodaba sus ropas oscuras, entonces ella se agachó para ponerse a su altura mientras le sujetaba la barbilla con firmeza sin lastimarla y con la otra le sujetaba la mano para evitar que se escapara. La mirada de la mujer era fría y le daba la sensación que podía ver a través de su alma

-¿Por qué tú?
-la voz de esa señorita era muy linda, pero había algo que no le permitía entrever si la quería cuidar o no, mas solo bastaba esa mirada para sentir mucho miedo-… bueno, es típico de él que le llamen la atención las que no tienen nada que aportar…-ese intento de insulto notó que no era para ella. ¿A quién se refería-Será mejor que no intentes nada… solo quédate aquí.

-¿Quién… eres?...-la vocecita de Maya temblaba, pero alzó la barbilla mientras sentía sus ojos humedecerse. Su tutor le había dicho cómo ser valiente si alguien quería molestarla.

-Eso no es relevante-la bruja entrecerró los ojos aun aferrando su barbilla y, sin poder evitarlo, Maya cerró los suyos fallando en lo que el Subdirector le había dicho-… Los sangre sucia como tú no deberían existir.

Era la primera vez que escuchaba esa frase de “sangre sucia”, pero algo en su corazón pareció lastimarse y la nariz de la pequeña comenzó a picarle. Mantuvo sus ojos cerrados con fuerza porque no quería llorar frente a esa señora y ser fuerte como debía serlo, pues fue seleccionada para la casa más valiente de todo Hogwarts y era hora de demostrarlo. Maya dio un paso atrás y sacó su varita, un sauce blanco con pelo de unicornio que, en clase de Encantamientos de la señorita McGrowell (antes de ser sustituida), descubrieron que si lanzaba un hechizo con objetivo a otra persona éste tenía un efecto sanador tanto físico como mental, sorprendiendo incluso a la Directora por tal habilidad y motivándola a practicar para mejorar dicha capacidad. Nunca le interesó aprender Duelo, pero saber que podía ayudar le alegró bastante… y solo quiso acariciar su varita para sentirse un poco segura.

-Te aconsejo que no hagas algo tonto o puede que te arrepientas- le advirtió la bruja de cabello blanco, pero Maya seguía con sus ojos cerrados aferrándose a su varita, su pequeño amuleto.

No supo cuánto tiempo pasó, no importaba si solo hubiesen sido un par de minutos o muchas horas; pero Maya confiaba en que alguien iría por ella. Aquella señora ya no volvió hablar, tan solo caminaba de un lado a otro como si esperara algo o alguien, además que de vez en cuando se paraba a mirar su brazo y chasqueaba la lengua murmurando “inútiles”. La pequeña pensó que muy probablemente tenía algo mal en su cabeza y por eso miraba su brazo izquierdo constantemente a pesar de que no parecía ser comezón o que estuviese herida. Entonces, la peliblanca le dio la espalda y comenzó a hablar en voz alta sola.

-¿Qué no quiere aceptar? Fácil, solo lanza Imperio-¿Imperio? No era un tipo de gobierno de lo que hablaba. Maya frunció su ceño y siguió escuchando-… Sé que la orden era que fuese por su voluntad, pero debemos irnos con al menos tres… -la niña se inquietó y retrocedió hasta toparse con pared-… El plan era que yo debía esperar hasta que tú lo hicieras para tener mejor control…

Entre todo eso, Maya notó que a su lado se acurrucaba un cisne fantasmal que parecía contento de estar con ella. Se le hizo bonito, mas al querer acariciarlo su mano atravesó ala y se esfumó en volutas plateadas que la rodearon hasta ir al techo y atravesar la madera. Su corazón se calmó a comparación de la mujer que evidentemente tenía problemas de control de ira. La pequeña Gryffindor se quedó callada y escuchó que alguien caminaba hacia ellas, ruido que la tipa percibió para después colocarse la máscara y ocultar su rostro.

-¿Maya?-la voz de Gerard que le buscaba le hizo sonreír. Sabía que irían por ella a salvarla… y cuando miró la figura del Subdrector entrar al mismo cuarto se dio cuenta que ya no debía tener miedo-… Me alegra tanto que estés bien…-el rostro del Subdirector denotaba cansancio y afabilidad, pero al mirar a su secuestradora sus ojos se endurecieron con bastante ira-. Te metiste con la persona equivocada.

-¿Estás seguro?-la voz de la mujer era diferente. ¿Se trataba de magia? De súbito, Maya se relajó bastante y percibió una picazón en la nuca… ya nada le preocupaba-… Niña, ven conmigo-se levantó dejando su varita en el suelo y Gerard entró más en cólera. ¿Por qué se enojaba? Bueno, no importaba-… Creo que ya sabes qué sucede-se colocó a su lado y sintió que ponían una mano sobre su cabeza… no era relevante-… si no vienes conmigo, heredero de la Espada de fuego, me encargaré de que esta niña sufra lo peor que le pueda pasar.

¿Sufrir? ¿De qué? Maya se relajaba bastante y a pesar de que observaba a Gerard como un hombre más mayor, no sentía que algo malo ocurriese:-Niña… ¿puedes ponerte esto en el cuello?-la bruja le tendió una pequeña daga, la tomó del mango y puso la punta del objeto sobre su piel. Era frío.

-¡Déjala!-bramó el Subdirector desesperado. ¿Por qué? -… ¡ELLA NO TIENE NADA QUE VER!

-¿Entonces? ¿Vienes conmigo?-el sopor que permeaba la mente de la chiquilla no le permitía comprender esa conversación. ¿Por qué el señor Wanderer no hacía caso? Era agradable seguir sus órdenes aunque poco antes tenía miedo-… Accio varita-el objeto de Maya levitó hasta la mano de la mujer y se lo dio para que lo tomara con su mano libre-… cuando te diga, apuntas a Gerard y le lanzas Desmaius, ¿sí?

Maya agarró su varita y en cuanto sintió la madera… el recuerdo de la señorita McGrowell elogiándola por su habilidad sanadora, la ocasión en que fue seleccionada para Gryffindor y Gerard aplaudió emocionado, la vez que su compañera Aeiris le habló para comer juntas, las aventuras en clase y su escapada a México florecieron en su mente nublada y la niña sintió que una especie de cadena mental se rompía y, al percatarse que había despertado de una especie de trance, arrojó la daga lo más lejos que pudo sin evitar llorar por el miedo que no pudo sentir por obedecer a esa mujer extraña. La niña se hizo a un lado para salir de la habitación y mientras lo hacía, la voz atronadora de Gerard y de la señora le indicó que estaban peleando acompañados a luces de distintos colores. Corrió sin parar hasta la parte baja de ese sitio y no duró mucho para que luego de un chasquido potente el silencio llegara desde la parte superior. ¿Le habría pasado algo a su tutor?

-Huyó… -la voz de Gerard le reconfortó y lo esperó hasta que él bajó. Notó que tenía varias heridas profundas en su cuerpo y que le dolía caminar-… Ven, Maya… vamos…

-¡Espere!-Maya se contuvo por un momento sus sollozos y apuntó a Gerard con su varita de sauce-… Calvorio…-luego de un destello breve, la cabellera del Subdirector se esfumó dejándolo calvo, pero parte de sus heridas sanaban de poco a poco…-la profesora Irise dijo que el efecto dura solo cinco minutos… ahorita tendrá su pelo…-el mago se acercó y la abrazó con tanta protección que Maya empezó a llorar de alivio-… Per…perdón…

-No hay nada qué perdonar-señaló el docente sonriendo cansado-… Deja te saco de aquí.

Gerard invocó un cisne plateado que agitó sus alas y luego atravesar sus paredes flotando como si fuera un fantasma como de los que había en el castillo. Ni siquiera había pasado un minuto cuando escuchó un chasquido similar al anterior y de pronto, la profesora McGrowell apareció con una escoba muy bonita. El rostro de la docente estaba lleno de heridas y sus manos sangraban, pero eso no impedía que se mostrara fuerte y decidida. Aline los abrazó a los dos y le explicó que iban a usar una magia que la podría marear, pero todo era para sacarla de ahí.

-¿Te veo allá?-preguntó Aline tomando a Maya de la mano.

-Ahorita iré…. Y Maya, cuídate- dijo Gerard tenso tratando de sonreír.

La profesora apretó más su mano y, de súbito, sintió una presión bastante fuerte en su cuerpo que se desvaneció en menos de un segundo. La pequeña parpadeó y ahora estaba de nuevo cerca del Lago Negro junto al profesor Theodore, el maestro Gabriel y varios estudiantes más agrupados para no separarse. Parecía ser que la contienda no acababa.

-¿Lograste salir de los terrenos de Hogwarts?-cuestionó Theodore muy cansado.

-No, la Casa de los Gritos sigue siendo terreno de la escuela-respondió Aline mientras estiraba su mano apuntando al edificio-… sentí que no podría entrar a Hogsmeade.

-El hechizo es muy poderoso entonces-respondió Gabriel débil, pero parecía que algo de una pierna le dolía-… No importa. Niños, ¿están listos?

Todos respondieron “sí” al unísono y Maya miró que un objeto volaba a gran velocidad hasta que Aline la tomó en el aire con su escoba: era un retrato con dos personas que nunca había visto en su vida.

-Solo falta este grupo y la mayoría ya habría sido evacuado-dijo Aline tendiendo el objeto al mayor de los estudiantes que estaban ahí-. ¡Todos juntos! A la cuenta de tres activa el traslador.

Cuando se llegó a “tres”, Maya sintió que su ombligo era jalado por detrás a una especie de torbellino que le agitó por solo unos segundos. Ahora, en vez de estar en Hogwarts, todos estaban al lado de un remolque con letreros grandes que decía “Magic Word” y la poca nieve del suelo que le enfriaba sus pies descalzos se derretía. De pronto, un hombre trajeado y elegante les observaba inaudito con su boca abierta y la pequeña pensó que iba a gritar y desmayarse; en cambio, sonrió e hizo una reverencia.

-Bienvenidos al Circo Internacional “Magic Word”. Deben ser alumnos de Theodore Triggr. Tranquilos, aquí estarán a salvo.

**********************
Su respuesta fue impulsiva y cuando se dio cuenta de lo que dijo ya no tuvo tiempo de corregirse. Si hubiese dicho que sí, estarían en el Valle de Godric a salvo lejos del peligro de Hogwarts; pero no, Lloyd tuvo que declinar, junto a los demás, la propuesta de la profesora McGrowell de usar un traslador creado por Irise para irse a ese pueblo semimágico porque consideró que llegar a la Sala de Menesteres era mejor. Ahora, arrepentido, negaba continuamente caminando junto a Markus que instaba a ir por la Diadema y llevar a Euríale a Enfermería, sitio que desconocían si aún estaba en pie.

-Conozco a Sandra-había dicho Steve muy seguro de ella, pero igual preocupado-, seguramente estará peleando para cuidar su área y recibir a los heridos.

En parte, Puppeter negó la propuesta porque quería ir por el libro que le había dado el Ministro Muggle y, como estaba en la Sala, era imposible sacarlo con Accio. De igual manera, era arriesgado viajar así con la hermana de Medusa porque el efecto mágico podría haberle empeorado; además… ¿Cómo se podía ir sabiendo que secuestraron a Nicolas, Joseh y Rachel, y que Judas estaba desaparecido? Conociéndolos ellos ya habrían mandado un mensaje indicando que estaban a salvo para que prosiguieran con algún escape. Sin embargo, ¿por qué ellos fueron puesto cautivos? Hasta donde sabía, los apellidos Pashenko, Verdugo y Vess no eran relevantes en lo poco que sabía de la comunidad mágica, y el único era Arden por parte de Judas porque era una familia antigua.

-Pero… ¿cómo fue que entraron?-se cuestionó Lloyd en voz baja mientras caminaba al colegio con el grupo-. Hogwarts tiene su propio sistema mágico.

-¿Y si los desactivaron?-aventuró Medusa al lado de Steve mientras se cercioraba que Euríale “estaba bien”-… A lo mejor los apagaron.

-Pero eso es responsabilidad de la Directora y el Guardián de las Llaves y Terrenos del colegio, poder que tiene el profesor Defunct. Siempre dije que era una mala idea cederle ese poder a él-reclamó Lloyd cansado. No tenía caso quejarse y lo hacía más para desahogarse-… pero se me hace raro que tampoco se active algo de emergencia-al fondo, en dirección al Sauce Boxeador, un par de alumnos de Gryffindor de séptimo año arrojaron una poción explosiva que hizo volar por los aires a un mortífago que recién llegaba-… porque los que nos atacan siguen y siguen. ¿Qué están buscando en realidad?

-¿Poder? Ya tienen el Ministerio-dijo Markus nervioso mientras tragaba saliva. Su esfuerzo por mantenerse sereno era admirable, pues en otro momento ya habría cedido al pánico-… el colegio posee libros invaluables y si esto tiene relación con lo que hemos investigado, es probable que estén tras las Reliquias de los Fundadores y los busquen.

-Con mayor razón para que no la uses-reprendió Puppeter cansado-. Pero esto no termina de convencerme. ¿Por qué un ataque a esta escala? Una infiltración sigilosa habría funcionado.

-¿Y si eso no era suficiente?-contestó Eltnam mirando a todas partes para ver si no los atacaban-… ¿Y si llevan años infiltrados y no llegaban a nada?

-¿Crees que uno de los profesores sea del enemigo?-la voz de Lloyd era sarcástica, pero reconoció que Markus tenía un punto. Rápidamente miró a los profesores que peleaban en toda esa zona: Theodore, Gabriel, Irise, Aline… ¿Y Dacitus, Gerard, Abdiel o Alexander? Había alcanzado a escuchar que las pociones arrojadas eran fabricadas por el profesor Núñez y que el docente Black peleaba en la parte de enfrente. ¿Y si el nuevo profesor de Runas o el Subdirector eran traidores?

-¡No!-gritó Lilith con fuerza, sostenía la mano de Medusa y se notaba que se aguantaba las ganas de llorar-. Ningún profesor es malo. Ellos nos cuidan, ellos nos protegen...-Medusa la abrazó para reconfortarla y Lilith miró a Lloyd molesta-… ellos son de los buenos.

Puppeter suspiró con una mescolanza de molestia ante la incredulidad de la hermana de Lancelot y a la vez de envidia por esa inocencia. ¿De verdad se podía confiar en alguien sin fundamentos? Para él era difícil a tal grado que a todos en el grupo no los consideraba amigos, solo compañeros de ideales porque no habían tratado de ganarse su amistad… a excepción de Euríale. Volteó a verla, y su corazón aceleró al percatarse que ella seguía en ese estado sin reaccionar a nada. ¿Por qué había entrado en shock segundos antes del ataque? ¿Estará teniendo visiones tan poderosas que no puede permanecer consciente u otra cosa?

-Hay que irnos de aquí… ya no alcanzamos por los trasladores, así que mejor…-y a una gran distancia, tanta que no alcanzaría a llegar corriendo, Lloyd notó que el grupo de alumnos que protegían Theodore y Gabriel se esfumaron luego de una leve implosión. Asustado, prestó más atención al ambiente y se percató que ya casi no había alumnos, y los pocos que quedaban peleaban contra los magos de traje negro. La evacuación a gran escala debió ser un éxito y de nuevo suspiró-… nos hubiéramos ido.

Alzó la vista de nuevo y, aunque no mirara bien, notó que la posición de Theodore cambió. ¿Su sospecha era real? Entonces, el Jefe de Hufflepuff se esfumó y en menos de un parpadeo se colocó al lado suyo apuntando su posición.

-¡Baubillious!-y de la punta de su varita, un rayo amarillo claro lo cegó por unos segundos y no alcanzó a hacer nada mientras escuchaba a la magia cortar el aire para cruzar a su lado e impactar en algo muy cerca de su espalda. Entonces, un grito de dolor que solo duró un par de segundos le lastimó los oídos y de inmediato a alguien cayó estrepitosamente al suelo. Turbado, el chico abrió los ojos y miró al profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras sonriendo de una manera oscura-. No puedo usar Aparición ya, así que váyanse al Colegio ahora mismo.

Lloyd volteó sobre su hombro izquierdo y abrió los ojos al notar que un mortífago estaba a sus pies muerto. Nadie del grupo se había dado cuenta que estuvieron a punto de ser atacados y si no fuera porque el profesor Triggr intervino, la probabilidad de que hubiese salido graves hubiese sido muy alta. Por instinto, el chico volteó al cielo y el humo que rodeaba a la profesora Irise era más grande, devorando a los que atacaban desde al aire e incluso su grifo ya desgarraba al enemigo, cosa que no hacía antes; ahora buscó al profesor Smiths y éste ya peleaba con gran destreza con varios a la vez a pesar de que minutos antes estaba en el suelo por lo que parecía una gran herida; y Aline se confrontaba a cuatro mortífagos mientras dibujaba algo sobre todos ellos y al final el símbolo de una runa ardió para culminar en cuatro columnas de fuego blanco que cayeron sobre cada enemigo y ardían sin control a pesar de que se lanzaban hechizos de agua y Fiendlocked. Asustado, Lloyd se percató que ahora los profesores peleaban en serio y que lo de antes era que se contenían para que los alumnos no salieran heridos; y ahora, mirando a otros compañeros como Linus y Lancelot que peleaban a su modo, era obvia la falta de experiencia y destreza para el combate.

-Nos hubiéramos ido…-dijo Lloyd una vez más mientras veía a Theodore dirigirse a la pelea y el resto del grupo reanudaba la marcha para llegar al castillo.

**********************
A pesar de que ya había visto de cerca la cara de su amigo cuando competían en el juego de Magic para saber si tendría alguna carta en mano que le arruinara su estrategia, Nicolas no imaginaba que solo unos centímetros de diferencia era lo que salvaba su vida de ese hocico que le gruñía esperando la orden de morderlo; el peliverde era consciente que no podría sobrevivir a la maldición de la licantropía si Joseph decidía desgarrar alguna parte de su cuerpo, aunque la duda de qué pasaría si alguien bebiese su sangre le calmó un poco luego de haber tosido por la preocupación de lo que sucedía. Si miraba por el rabillo del ojo, podía ver a Rachel atrapada por Incarcerous mientras el hombre de correos le decía que no tenía caso resistirse.

-Pues claro. Amenazados de muerte con un hombre lobo y asesinos creo que es obvio que no podamos resistirnos-el tono de Nicolas era muy mordaz con sus ojos rojos y cabello caído. Su lado veela emanaba un gran poder mágico que provocaba que nadie pudiese estar cerca de él salvo su amigo que ahora estaba siendo controlado como hombre lobo-… ¿Y ahora qué harán si no hemos aceptado?

-Podríamos lanzarles Imperio y todo se resolvería-la mujer que ordenaba a Joseph fue la que contestó encogiéndose los hombros-. Es lo que nos ordenaron contigo, pero no con la chica-Nicolas entendió a qué se referían. Sintió un gran enojo crecer en su interior y su sonrisa comenzó a retorcerse más-. Vaya, cualquiera que no te conociera diría que pareces disfrutarlo… Joseph-el lupino paró las orejas para escuchar-… Mata a Rachel.

-No… No, no, no, Joseph-la voz de Rachel se quebró y se topó con la mirada escarlata de Nicolas. Éste quiso incorporarse, pero sus piernas no le respondían bien y su sonrisa se esfumó.

-¿Por qué? ¿No que la querían por su talento con los Inferi?-el hombre de correos sujetó más a Rachel impidiendo que hablara.

-Cualquiera puede dominar ese arte-contestó el mago sin mirarle directamente, pues también era afectado por la sangre veela del chico-... Ser heredero de los fundadores es una cuestión tan rara que se han registrado solo siete merecedores de la Diadema de aire. Tú eres especial.

Si no hacía algo, Joseph acabaría con la vida de su propia novia. Si lograba herir al “alfa” que lo controlaba, tal vez tendrían una oportunidad. Tiempo antes les habían quitado las varitas, pero parecía ser que sus lecciones extras con la profesora McGrowell ya debían ser utilizadas. Cuando Joseph comenzó a corrar hacia Rachel, el peliverde estiró su mano en dirección al mago que guardaba su varita y gritó.

-¡Accio Varita!-sintió cómo su magia era descargada por la punta de sus dedos y a la vez, parte de su energía se esfumó provocando que su pecho le pesara para después comenzar a toser de manera descontrolada. El mago ataviado de negro no alcanzó a evitar que la varita de Nicolas fuese levitando a gran velocidad a su mano y al mismo tiempo, Joseph daba un brinco con sus patas traseras abriendo su hocico hacia Rachel-. ¡JOSEPH, NO!

Y en cuanto tomó su varita, Pashenko mordió el cuello del hombre de correos haciendo que los dos cayeran detrás de Rachel, quien fue liberada de las cuerdas mágicas ahora que su opresor fue interrumpido. Aprovechando la distracción y dejándose llevar por la ira, Nicolas apuntó a la bruja y movió su varita en forma de una S en diagonal, movimiento que la mujer reconoció haciendo que retrocediera un paso: -¡Avada Kedavra! – un destello color verde transparente salió disparado haciendo ver que sí ejecutó la maldición asesina sin problemas a pesar de que se encontraba en sexto año; sin embargo, la mujer invocó rápidamente a una ave que se interpuso en la dirección del hechizo y al final, la criatura estalló.

Con gran destreza, Joseph dio otro salto para posicionarse al lado de Nicolas y al toparse con las miradas, Verdugo entendió que ese era su amigo, el chico que conoció en su primer día de clases luego de que fuesen seleccionados para la casa de Ravenclaw y que al sentarse a su lado le dijo: “Te reto a una partida de Magic”:- Bienvenido, Joseph-dijo con su voz ronca y el lupino asintió para indicar que lo había escuchado. Por su parte, Rachel caminó hasta ellos dos y abrazó el lomo de su novio hundiendo su rostro en el pelaje salvaje del chico-. ¿Estás bien, Rachel?

-Dejando de lado que fuimos secuestrados y creí que iba a morir… no, no lo estoy, pero me alegra que Joseph siga con nosotros-contestó Rachel incorporándose con una mirada llena de odio y bastante oscura. Nicolas reconoció qué haría a continuación y sonrió-… ¿Y bien? ¿Qué nos harán ahora que seguimos sin querer unirnos?

-Joseph, regresa aquí-dijo la bruja que respiraba con dificultad. El peliverde notó que su amigo se movía inquieto, posiblemente porque su instinto le dictaba que obedeciera a su líder pero su lado humano luchaba para no hacerlo-… Joseph, te ordeno que vengas conmigo.

-El truco no funciona dos veces-contestó Nicolas sonriendo-… Debo ir al colegio. ¿Podrán hacerse cargo?-Joseph gruñó y se fue corriendo tras dos magos que le lanzaban hechizos que el lupino esquivaba con facilidad directo a tumbarlos con sus patas delanteras y abriendo su hocico para desgarrar. Rachel, por su parte, comenzó a mover sus manos y la atmósfera empezó a notarse muy pesada, el viento se arremolinaba y de súbito, sonidos de criaturas acercándose turbaron la concentración del joven Verdugo que, al prestar atención a su alrededor, supo que se avecinaba un ejército de inferis de animales-…. Creo que lo tienen todo controlado.

-Ve lo que tengas que hacer, Nicolas-dijo Rachel en tono lúgubre sonriendo de lado-. Vete.

Y en lo que Joseph mordía al enemigo y una bandada de aves muertas atacaban sin piedad a quien intentó controlar a su amigo, Nicolas se concentró recordando las clases de Aparición que tuvo en privado con Aline y, después de hacer acopio de su magia, sintió una presión que le rodeó su cuerpo y un chasquido le zumbó en el oído indicando que Dissapparate tuvo éxito. Luego de unos dos segundos se sintió mareado y al recobrar su concentración notó que estaba en una de las puertas de un jardín exterior al otro lado de donde estaba originalmente en el Lago Negro. Percibió sus piernas flaquearse y al apoyarse en una columna, notó que estaba completamente lleno de tierra y que debajo de él había un gran trozo de árbol viejo, ramas rotas, hojas secas y rocas del tamaño de una pelota muggle. No sufrió despartición, pero trajo consigo parte del bosque donde estaba.

-Espero no tener que hacer esto de nuevo…-Nicolas tosió y vomitó una gran cantidad de sangre que lo debilitó más. Se quedó un momento a descansar y escuchó gritos provenientes del interior de la escuela, además de explosiones lejanas y vibraciones que indicaban gran movimiento de pelea-… Allá vamos…

Haciendo acopio de su fuerza, Nicolas sujetó su varita y entró para buscar alumnos a los cuales ayudar para llevarlos a la Sala de Menesteres. Si la suerte estaba a su favor, seguramente el resto del grupo ya debía estar resguardándose ahí a salvo. No quería mandar su patronus pues a pesar de que no era posible detener su mensaje, sí podrían seguirlo y no quería que descubriesen el escondite. En el camino se encontró a algunos alumnos de grados superiores que le explicaron que hubo una gran evacuación sin lograr sacar a todos, pues los profesores no podían hacer Aparición dentro del edificio (lo cual explicaba por qué no había funcionado el Apparate a donde quería llegar originalmente) y los miembros de la Orden del Duelista se encargó de reunir a otros llevándolos a seis destinos diferentes para que estuviesen a salvo, incluyendo Hogsmeade y Callejon Diagon.

Sabiendo eso, Nicolas consideró el pasaje que había entre la Sala de Menesteres y Hogsmeade y pidió al alumno que lo ayudara a buscar más refugiados para llevarlos a la dirección donde estaba la Sala:-Estoy llevando a algunos ahí por órdenes del profesor Tanitus. ¿Tu sabías de la sala?-le preguntó el estudiante y Verdugo se extrañó de que ese profesor supiera del sitio. ¿Acaso los habían espiado? Con solo asintiendo, Nicolas se fue caminando rápido a la Sala cuestionando que si el profesor sabía entonces el enemigo también podría tener conocimiento de su existencia. En su mente rondaron ideas lúgubres de traiciones, engaños y la idea de que algo malo les hubiese pasado a sus amigos lo turbó aún más. Sin embargo, cuando llegó al sitio donde aparecía la Sala ésta surgió con un diseño distinto de las puertas que hacían alusión a una casa muggle con doble portón de madera clara y de un tamaño más pequeño. Judas les dijo en su momento que el sitio era adaptable, por lo que dedujo que no sería al mismo donde le gustaba descansar.

-Llegaste, qué bueno-la voz de Dacitus atrás de él lo tomó por sorpresa y al girar, miró que cargaba a una alumna desmayada y herida. Las puertas se abrieron solas para recibirlo y al observar en el interior, Nicolas miró a más de 40 estudiantes escondidos-… por un momento había pensado que estarías siendo perseguido por un hombre lobo con una herida en tu pecho… me alivia saber que no fue así.

-¿Usted sabía de la existencia de la Sala?-cuestionó Nicolas entrando con él. El cuarto era más sencillo con camillas para que reposaran y sofacamas donde otros descansaban-… Parece una improvisación de una sala de espera de hospital.

-Sí, pero como mi poder es algo limitado solo pudo aparecer esto-Dacitus tendió a la chica en una cama para evitar lastimarla-… Nicolas, ¿podrías activar el pasillo que conduce a Hogsmeade? Nadie de aquí sabe dónde está y yo no pude encontrarla, pero sé que está en alguno de los retratos colgados. Solo alguien que sepa de su existencia puede usarla.

Nicolas asintió para luego empezar a revisar cada retrato que era diferente a las del castillo: eran inmóviles y retrataban a distintas personas que no conocía aunque identificó que eran estudiantes de otras épocas por el peinado y las poses de algunos. Cuando llegó al cuadro de un joven Dacitus sonriendo y sin la venda en sus ojos, y al lado de éste a un jovencito Alexander Black sentado junto a Aline McGrowell, Gabriel Smiths, otro niño que no reconoció y a Gerard Wanderer como si se asomara de un lateral, emergió en él una gran emoción que le hizo sonreír cuando llegó a la última pintura: él estaba abrazando con un brazo a Joseph; en un sofá de cuatro estaban sentados Medusa, Steve, Euríale y Lloyd; detrás de ellos se encontraba Lancelot y Markus con sus brazos cruzados y sonriendo; y al otro extremo Judas recargado en una pared y a Linus sentado en un sillón individual.

-Retratan a todos los usuarios de la Sala de Menesteres-dijo Nicolas fascinado y al acercarse a ver el suyo, notó la misma sensación de cuando estaba cerca del portal cuando se ubicaba en la chimenea-. ¡Profesor, lo encontré!-Dacitus se acercó y al tocar el marco de la pintura, el peliverde escuchó algo parecido a un pestillo y una brisa fría le acarició su cara-. Profesor, iniciemos rápido la evacuación a Hogsmeade…

Pero Dacitus estaba mirando una moneda con su mano temblorosa y rostro desencajado, se dejó caer de rodillas y el pedazo de metal rodó a los pies de Nicolas que percibió una mala corazonada que le hizo temblar; el joven mago se agachó para tomarla mientras el retrato se habría como si fuera una puerta y gritos de horror del otro lado del pasadizo se hicieron presentes como si fuesen traídos por una fuerte corriente de viento. En cuanto leyó lo que estaba grabado entendió el porqué de los gritos y comenzó a temblar por primera vez de miedo total.

-No… Ilvermorny… Reveca… -dijo para sí olvidando por unos segundos que en Hogwarts se desataba una guerra.

**********************
“El Callejón Diagon está destruido”, “Valle de Godric se encuentra bajo ataque”, “Durmstrang y Beauxbatons fueron aniquilados, hay evacuaciones masivas fuera de Europa. Se sospecha que ocurre lo mismo en otras escuelas”, “MACUSA ha mandado toque de alerta y hay edificios en Nueva York derrumbándose, incluyendo Ilvermorny”, “Hogsmeade quedó hecho cenizas”… un mensaje tras otro llegando a la moneda que sujetaba Lancelot con su mano temblorosa le hicieron parar el combate que sostenía con Linus y se quedó paralizado. Sus ojos se concentraron tanto en ese objeto en el que escribían otros miembros de la Orden del Duelista que habían evacuado que se olvidó respirar. Su madre trabajaba en las Tres Escobas como cocinera, su madre trabajaba en Hogsmeade, su madre era una muggle…

-Mamá… ¡Mamá!-gritó Lancelot alterado con su corazón hecho puño. Su cuerpo temblaba de terror ante la idea de que la mujer que lo crió estuviese sufriendo o no lograra defenderse porque no poseía habilidad mágica. Era buena con la esgrima, pero no sería suficiente-… Tengo que ir, tengo que irme…

Se giró y se tropezó con Linus que también sostenía su propia moneda leyendo y su semblante era pálido por la noticia. Él también tenía familia que vivía en alguna comunidad mágica, pero ellos sabían defenderse:-… Hermana…-susurró Linus con voz de queda inmóvil y ofuscado ante eso, pero no le importaba. Así, Lancelot buscó a su hermana hasta que la vio cerca de la entrada al patio del colegio abrazada a Medusa y siendo protegida por sus amigos.

-Tengo que irme. Lilith, Lilith…-Leblanc quiso dar un paso, pero sus piernas no le reaccionaban. Estaba sumergido en gran shock por la noticia y dejó de concentrarse en que estaban rodeados por mortífagos-… Accio… Accio escoba-pero por no estar concentrado ninguna escoba acudió a él-… Aparición… debo usarlo… No, hay un pasadizo en la Sala de Menesteres, tengo que ir allá.

Completamente desubicado, Lancelot caminó a paso lento y perdido al castillo. Primero iría por Lilith y después a Hogsmeade para buscar a su madre. ¿Seguiría viva? Los ojos del chico se humedecieron sin derramar lágrima, pues estaba tan ensimismado que solo pensaba en irse de ahí. De pronto, algo lo empujó al suelo y su cara dio de lleno al pasto haciéndolo recuperarse en sí, se viró para saber qué pasaba y miró un rayo verde que reconoció al instante: era la maldición asesina. Se alzó para saber quién lo había empujado y fue Linus que respiraba con dificultad y le tendía la mano para levantarlo.

-Tenemos que seguir peleando-le dijo el joven Black muy nervioso. Lancelot se levantó sin su ayuda y continuó caminando a la escuela-. ¡Hey! ¿A dónde vas?

-Tengo que ir a Hogsmeade-contestó el chico más lúcido pero perdido en su terquedad. Nada importaba si no averiguaba el estado de su madre-… tengo que irme, te encargo Linus.

-Lancelot, la pelea es aquí-reclamó mientras se acercaba-. Tenemos que ayudar a los demás.

-Mi madre está en Hogsmeade. Tengo que irme-de nuevo se viró cuando sintió que Linus le tomaba de la muñeca con fuerza. Enojado, Lancelot lo miró por encima de su hombro y debajo de sus pies el pasto comenzó a congelarse por desbordar magia sin control-. Te dije que debo irme, no me importa…

Y fue interrumpido por un puñetazo en su pómulo izquierdo provocando que de nuevo se cayera al suelo. Debido a que el suelo estaba hecho hielo, la caída le dolió también y decidió quedarse ahí unos segundos mientras se llevaba una mano a la parte golpeada. Iba a gritarle, pero el rostro de Linus conteniendo ira y desesperación le hizo ver que él también estaba preocupado por su familia, pues segundos antes había mencionado “hermana” y nunca habían escuchado de ella… Sin embargo, Linus nunca fue una persona tan abierta y Medusa y Euríale respetaban su privacidad… Seguramente ella debía estar más lejos y el dolor en el chico era similar al suyo.

-Entiendo tu preocupación, Leblanc, pero debemos quedarnos. Aquí nos necesitan-señaló el joven Black mientras de fondo se seguía escuchando el combate por parte de los profesores que se volvió más encarnizada… seguramente ellos igual se enteraron de esa noticia-… no podemos salir volando y tampoco funciona Aparición. Deja que el resto llegue a la Sala y averigüen… ¿Cómo crees que se pondrá tu hermana si se entera?

-Yo no quiero que ella…-de nuevo, Lancelot la buscó con su mirada y estaba a salvo con el resto. La distancia a la escuela fue la misma porque estaban siendo atacados pero protegidos bajo el escudo que Markus y Lloyd mantenían-… Acabemos con esto de una vez.

El joven Leblanc se levantó de nuevo solo, pero esta vez decidido a quedarse a continuar peleando. El corazón le dolía ante la noticia y su instinto le suplicaba irse de ahí, mas lo correcto era permanecer porque el enemigo seguía llegando. ¿Quién tendría el poder de orquestar un ataque de esta magnitud?



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Capítulo XXIV: La Caída, parte V. La Traición.

Mensaje por Ghostyaya el Sáb Dic 30, 2017 3:24 pm

Capítulo XXIV: La Caída, parte V.
La Traición.


El enemigo seguía llegando, pero con su hija a salvo y la mayoría de los estudiantes evacuados, Irise dejó de controlarse para pelear sin restricciones mientras volaba a gran velocidad y fuerza gracias a las pociones que bebió antes de enfrascarse en el combate contra los mortífagos desde el aire junto a su grifo. Sin embargo, con la noticia de que otras partes del mundo mágico padecían lo mismo que Hogwarts, el sentimiento de acongojo le paró por unos breves momentos pensando si su familia adoptiva estaría bien: no dudaba del poder de sus dos hermanos mayores y sus padres, profesores de la academia francesa Beauxbatons, sabrían cuidarse a pesar de que eran mayores. Aquello acrecentó más su ira y provocó que el humo rojo que le rodeaba al volar aumentara de tamaño y diera la sensación de que se comía a sus presas cuando en realidad solo los encerraba para incapacitarlos y guardar las varitas de sus víctimas. La culpa de haber sacado a los alumnos de un campo de guerra para llevarlos a otro era su motivación para continuar con la contienda.

Sin embargo, la profesora de Artes Oscuras era consciente que el efecto de los brebajes se acababa y debía culminar sus acciones en el aire para continuar en tierra con el resto de sus compañeros. Al menos los mortífagos habían dejado de llegar y las peleas se centraban en suelo firme, así que aterrizó manteniéndose firme dispersando la pantalla de humo rojo que la envolvía. La docente sacó su varita mientras pronunciaba algo que no se alcanzaba a escuchar y el ambiente alrededor suyo se tensaba evocando un frío sobrenatural y no mágico. Aprovechando su concentración, un mortífago se abalanzó hacia ella para golpearla con un hechizo explosivo y un bulto extraño se interpuso en el golpe. El mago ataviado de negro miró horrorizado que el cuerpo de un camarada caído fue el escudo de dicho conjuro: un Inferi. Con evidente miedo, el mago quiso hacer a un lado el cuerpo, pero su brazo fue sostenido por otro Inferi y cuando se dio la vuelta, otros dos más se arrojaron sobre él con agilidad para acabar con su vida. Irise se limitó a suspirar cansada porque crear cuatro de esas criaturas era agotador y el dolor en su pierna izquierda aumentó por la nigromancia.

-Ustedes sean mi escudo-ordenó la Jefa de Ravenclaw en tono autoritario y ronco. Los músculos comenzaban a dolerle, por lo que sacó una poción de resistencia para soportar todo eso-. Acompáñenme.

Irise retomó el combate y lanzaba hechizos de impacto para eliminar a varios mortífagos a la vez a pesar de tener en contra la cantidad del enemigo. Simplemente eran demasiados para todos ellos y aunque pudiese llamar a sus conocidas en Hogsmeade, ellas debían tener sus propios problemas defendiendo el pueblo que también fue atacado y debía confiar en el resto del profesorado. Theodore lanzaba rayos dejándose llevar por la ira sin importar que el enemigo saliese muy herido, Gabriel usaba su agilidad enseñada por Aurores para pelear con varios a la vez, Aline era la que más problemas tenía sin requerir ayuda por combinar la magia con runas y un recién llegado Gerard azotaba con furia a varios de los asesinos de los alumnos con una varita de color blanco que no había visto antes; por otro lado, las pociones que otros estudiantes utilizaban se habían agotado y la pelirroja esperaba que Abdiel no hubiese sucumbido a su condición y que estuviese bien. Todos tenían sus motivos para pelear y salvaguardar la integridad de los indefensos, por lo que debía esperar en que todo se resolvería de la mejor manera.

-Pero, señora Irise… ¿quién garantiza que su hija esté bien?-una voz que no reconocía le hablaba como si estuviese cerca, pero al buscar por los alrededores mientras sostenía un combate con sus Inferis contra otros magos le hacía ver que ninguno de ellos era el que entablaba una conversación con ella-. Le garantizo que, si en este momento lanza un Avada Kedavra a algunos de sus compañeros, la pequeña Aeiris no sufrirá.

-¿Y esta clase de chantaje qué?-contestó la profesora blandiendo su varita como si de una espada se tratar para congelar a un mortífago desde dentro de su cuerpo con un Glacius avanzado-… Sé que mi hija está bien, gracias-los Inferi la rodearon para protegerla de algún ataque sorpresa-. Mejor pelea conmigo.

-Solo era mi deber invitarte. Hay alguien que le gustaría que colaborase con nosotros-en ese preciso instante, un mortífago atravesó el muro de los cadáveres y llegó a ella con un movimiento de mano que reconoció justo antes de que un Inferi interfiriera y de esta manera, el Confringo conjurado hizo explotar el costado de ese cuerpo que logró protegerla-, pero aunque le dijimos que no aceptarías, insistió-Irise notó que ese mortífago se movía con un balanceo forzado y cuadrado sin rastro de esa fluidez requerida en combate-. Pero le diré una vez más: si se une, su hija estará sana y salva.

-Y yo dije que no-Irise dio una patada al pecho de ese mago aprovechando su vaivén rígido y cayó de espaldas al suelo.

-Bueno… ya cumplí con mi papel-el mago que estaba en el suelo se levantó como si se tratara de un cuerpo mecánico y con un movimiento de mano se quitó la máscara que ocultaba su rostro dando a conocer su identidad. Por primera vez en esa batalla, Irise comenzó a temblar de miedo y la sensación de que perdería a alguien importante le permeó sus pensamientos-. Es una lástima, usted posee dones que podrían habernos ayudado.

-No…-Irise tomó su varita con fuerza sintiendo sus ojos humedecerse. El hombre que le había lanzado el Cofringo y peleaba contra ella le miraba perdido a la espera de alguna indicación-… Fernando, ¿qué te hicieron?

-Felicidades-Irise sintió una punzada en su pierna y por instinto volteó a su izquierda. Fue ahí que notó ser objeto de atención de un hombre desconocido que, con su máscara cubriendo la mitad del rostro, le sonreía lleno de gozo y diversión-. Espero que su hija no le afecte saber que su padre asesinó a su madre, pero aun así felicidades... Fernando. Mátala.

Y como una marioneta, Fernando lanzó un Bombarda Maxima a los pies de Irise que alcanzó a hacerse a un lado a pesar de que la onda expansiva le mandó a una distancia más larga de lo que esperaba. Los Inferi no corrieron con tanta suerte y sus piernas se destrozaron incapacitando que volvieran a levantarse. Irise sabía que no tenía caso dialogar con Fernando, era obvio que estaba bajo Imperio porque sus movimientos eran demasiado torpes. Su esposo era experto combatiente cuerpo a cuerpo con un bastón mágico, no su varita que casi nunca usaba porque no le veía tanta practicidad. En una pelea normal ella no podría ganarle, pero en ese estado tal vez y, conociendo al padre de su hija, debía hacerle recobrar la voluntad que le caracterizaba. La orden de matarla sí iba en contra de su naturaleza, pero cuando se conocieron hace ya varios años (eran estudiantes en sus respectivos colegios) una rivalidad sana se originó en ellos para demostrar quién era el mejor y la subjetividad de Fernando podía confundir la palabra “matar” con “ganar” aunado a esa sensación de obediencia absoluta que otorgaba esa Imperdonable, por eso dicho mandato era algo que él podría seguir sin problemas.

Decidida a regresarlo a la normalidad, Irise se enfrascó en un duelo contra Fernando mientras que los Inferis que se arrastraban con gran agilidad a pesar de la pérdida de sus piernas, la cuidaban para que otros mortífagos no interrumpieran sus acciones y así concentrarse en su objetivo. Le alegraba en demasía que su hija no estuviese ahí para ver esta pelea que seguramente le lastimaría, pero la profesora ya cargaba con tanto peso mental que la cabeza ya le dolía y, soportando otros sufrimientos, el cuerpo le reclamaba los estragos de llevar al límite sus capacidades por beber pociones que le beneficiaran en combate.

A lo lejos era observada por Theodore, quien luego de esquivar varios hechizos mortales se decidió a correr para ayudar a la mujer que le gustaba. No conocía al hombre que confrontaba con ella, pero tenía la sensación de que él le estaba dando más problemas que otros mortífagos con los que había peleado y no quería verla así de mal; mas cuando apenas había recorrido unos metros, Aline se interpuso con esa escoba y le negó con la cabeza.

-¡Alguien debe ayudarla!-reclamó el Jefe de Hufflepuff inquieto y desesperado.

-No, Theodore-Aline le habló con severidad y tragó saliva preocupada-. Ella se molestará si interrumpimos. Mejor no-con el rabillo de su ojo, la profesora volteó a una de las múltiples entradas que daban al interior del castillo y Theodore le imitó, descubriendo al profesor Requiem que llegaba con varita en mano caminando hacia el grupo de los estudiantes Steve, Medusa, Lloyd, Markus, Euríale y Lilith-… Qué bueno que Requiem está bien…

Pero Theodore frunció el ceño. Algo no andaba bien y sujetó la camisa de Aline para evitar que se acercara. La Jefa de la Casa del León no entendió por qué el mago Triggr le impedía volar, pero cuando se centró de nuevo en Requiem, había algo diferente en él que la asustó.

-¡Por fin!-gritó Requiem eufórico, tanto que incluso Irise dejó de pelear para voltear a verlo en la lejanía-. Ya puedo dejar de fingir-al decir esto, Euríale abrió más sus ojos y pateó a Steve lastimándolo de la espalda para poder bajarse y encaminarse hacia el Jefe de Slytherin. La menor de los Black atravesó el escudo que Markus y Lloyd habían creado ignorando los gritos de Medusa que le llamaban-. Ah, mi hermosa Euríale-Defunct abrió los brazos para recibirla y la menor de los mellizos se dejó abrazar impávida-… ¿Adivina? El profesor Núñez está muerto.

Ante esa declaración, Theodore sintió como si un balde de agua fría cayera en sus hombros y comprendió lo que pasaba. A su vez, Linus y Lancelot dejaron de pelear para correr hacia los demás con bastante terror en sus rostros, pero el joven Black tomó de los hombros a Lancelot para hacer Aparición y luego de un chasquido rápido ya se encontraban al lado de la cuadrilla que observaban sin poder creer lo que ocurría. Debido a esa magia, Linus sufrió despartición perdiendo unos dedos de su mano izquierda logrando contener un grito mientras rasgaba su uniforme para cubrirse la herida; y Lancelot corrió hasta su hermana para rodearla con sus brazos mientras miraba a Euríale sin saber qué pasaba exactamente.

-Muy bien. Que comience la verdadera fiesta-dijo Requiem como si disfrutara todo aquello y Euríale, a su lado, movía su varita para conjurar “Fiendfyre”.

**********************
Antes de que comenzara la final del Torneo de Duelo entre los alumnos de Séptimo, la Directora había sido llamada para ir a las mazmorras de Hogwarts, específicamente al despacho del profesor Requiem porque él quería tratar un asunto en solitario. Siendo uno de los colegas más antiguos y Jefe de la Casa de Slytherin, Miishynn Cathalifaud no creía que la cita fuese banal o de poca relevancia porque ese mago siempre había sido confiable a pesar de que hace años estuvo bajo Imperio siendo víctima de un alumno oportunista de su buena fe.

-¿Pasa algo? Debo ir al Torneo-dijo Miishynn cuando entró primero al despacho de su colega. Ese espacio era muy sencillo a comparación de los demás profesores: sin retratos, ningún artículo personal ni nada que indicara que alguien pasaba su tiempo ahí. Tampoco había retratos o armaduras desde que Defunct prácticamente entró a dar clases-. ¿Es algo grave?

-Oh, espero que no lo sea-respondió el profesor Requiem sonriendo apenado cerrado la puerta para luego hacer un movimiento con sus dedos para estirarlos-. Es solo que… me preocupa las reuniones que tiene con los demás. Igual entiendo que prefiera sus habilidades que a la de los demás, cada uno es muy bueno en lo suyo.

-No, no piensas mal, Defunct-el tono de la Directora era suave y maternal. Estimaba a cada uno de los profesores como si fuesen sus hermanos menores a pesar de que el Jefe de la casa de la Serpiente le era mayor por unos años-. Solo son reuniones normales que tengo por cuestiones que ya sabes: la condición de Joseph, justificar las clases de Artes Oscuras ante el Ministerio, los permisos para traer criaturas mágicas, la insistencia de hacer una obra de teatro a pesar de que están prohibidas…

-Y también que la señorita McGrowell se la pasa encerrada con el señor Smiths… no digo que sea malo. Ambos son amigos desde que estudiaban y es lógico que sean cercanos-Defunct sonrió nerviosamente y le dio la espalda a la Directora para ir a unos estantes-… y hablando de eso.. ¿Cómo le ha ido a su esposo en su viaje?

-Está bien-expresó Miishynn en tono afable luego de exhalar profundo-. No sabe cuándo volverá, pero al menos se mantiene en contacto.

-¿En serio?-el tono de Defunct reflejó un color de curiosidad irónica, pero la Directora no lo detectó por estar pensando en que desde hacía más de medio año que no sabía nada de su esposo-… Creía que no le mandaba mensajes, usted siempre sonreía cuando le llegaba una carta.

-Pero claro que nos comunicamos-intentó refutar la animaga agradeciendo que su colega le diese la espalda y no mirase su rostro preocupado, por lo que comenzó a concentrarse para quitarse tal gesto y mostrar el tranquilo de siempre-, solo que en ocasiones no lo comento al resto.

-Pero… ¿acaso usted puede hablar con fantasmas?-aquella pregunta la tomó por sorpresa. No entendía qué tenía que ver el mencionar esa habilidad que no poseía-. No sabía que fuese vidente, Directora.

-Defunct, ¿de qué hablas?-el profesor seguía en los estantes pareciendo buscar algo, pero soltó una leve risilla que provocó un calosfrío a la bruja.

-Es que… no entiendo cómo un hombre ahogado puede seguir mandando mensajes-el Jefe de Slytherin se volteó y todo rastro de amabilidad en su cara se había desvanecido por completo. Su mirada era gélida y su sonrisa tan falsa y sarcástica que Miishynn no lo reconoció-. Supongo que, o en verdad usted es vidente y no sabe que ha muerto o me está mintiendo.

Sin darle tiempo de reaccionar porque la Directora no daba cabida a esa información, Defunct le lanzó Crucio con tal cizaña que la animaga percibió un dolor insoportable que quemaba sus nervios y su capacidad de pensar. Al mismo tiempo que ella gritaba desgarrando su voz, el mago lanzó varios hechizos que impedirían que cualquiera escuchase los ruidos provenientes de su despacho. La Maldición Cruciatus la prolongó tanto que Miishynn ya no gesticulaba y solo se retorcía dando espasmos descontrolados hasta que perdió la conciencia. Siendo Guardián de las Llaves y Terrenos del Colegio, con un solo movimiento suyo desactivó las defensas e imposibilitó que las estatuas fuesen activadas por cualquiera que tuviese la autorización; además, modificó algunos hechizos para que nadie pudiese salir con Aparición, volando de cualquier modo o hiciese un llamado de auxilio; ni siquiera los personajes dibujados en las pinturas podían moverse de un cuadro a otro para advertir que algo extraño pasaba y habían perdido su capacidad del habla, por lo que si veían a un estudiante les era imposible dirigirles la palabra y eran confundidos con que estaban emocionados por el Torneo o jugando por seguir alguna indicación de Peeves.

Sintiendo las paredes cimbrar por una potente explosión y contento de por fin dejar la fachada de profesor ameno y condescendiente, Defunct remangó parte de su brazo izquierdo revelando un tatuaje de calavera con una serpiente que se movía siseando. Con la punta de su varita tocó la frente del cráneo y habló: -¿El plan sigue en marcha?-luego de un espacio de varios segundos, un hombre le respondió que tenían en su custodia al heredero de la Diadema y a la alumna Maya Tzintzimitl, iban tras Aeiris D’Arc-en-Ciel y los ataques en todo el mundo resultaron en éxito.

-Perfecto. Yo me encargo aquí-indicó Requiem para luego lanzar Cruciatus por última vez a la Directora despertándola con gran agonía mientras lloraba y de nuevo cayendo en ese sopor porque su cuerpo y mente no podían con esa maldición.

Cuando salió de su despacho cerró la puerta con varios encantamientos y conjuros para que nadie pudiese entrar, igual para que fuese indetectable y reforzó las paredes para que no se derrumbaran, pues la requerían viva para que las defensas de Hogwarts no se activaran de emergencia si ella llegara a morir… pero no importaba si el resto perecía. Los gritos de quienes fueron sus alumnos llegaron a sus oídos como si fuese una música agradable y sus deseos de venganza florecieron con naturalidad, a sabiendas que por fin haría justicia por lo ocurrido hace 10 años en el que un prominente mago que era su estudiante fue asesinado por “el Dragón Cazador” en ese entonces.

Caminando a paso tranquilo a la entrada del Colegio, Defunct escuchaba a varios alumnos suplicar por ayuda y las paredes derrumbarse al sucumbir por explosiones, los fantasmas deambulando de un lado a otro pidiendo ayuda y cuando llegaban a él, se limitaba a asentir diciendo que todo saldría bien y hacía creer que estaba en un estado de shock por el ataque que sufrían. Sabiendo que no debía revelar aún sus planes, de vez en cuando fingía miedo y ordenaba a alumnos a evacuar a la dirección donde sabía que mortífagos buscaban a más víctimas; pero, si se encontraba a un alumno en solitario, no dudaba en arrancarle la vida con algún hechizo que le hiciera sufrir hasta la muerte como Sectumsempra o Confringo, pues con cada magia lanzada sentía que se liberaba de las cadenas que lo contuvieron por años. Hubiera llegado más rápido a la entrada con Aparición, pero quería ver con sus propios ojos lo que le llevó construir por años para iniciar su plan junto a su señora.

Sin embargo, cuando ya estaba en el marco de las grandes puertas, Defunct se topó a Alexander Black peleando cansado contra 4 colegas suyos y a once heridos y desmayados dispersos por el área. Ya le había advertido “ella” que Alexander era prodigioso en Duelo, pero se sorprendió de que él solo acabara con varios magos muy poderosos poseedores de buenas habilidades de pelea. Chasqueó sus dientes molesto y apenas iba a dirigirse a pelear contra él cuando escuchó a alguien acercarse, por lo que decidió usar un hechizo desilusionador para camuflarse en las paredes y no ser descubierto. Ya estando invisible miró que se trataba de un alumno “duelista”, uno perteneciente a la orden esa creada por Irise, que corría a auxiliar a Black lanzando varios hechizos contra sus compañeros que, a pesar de todo, no se quitaban las máscaras que ocultaban sus identidades.

-¡Profesor! Logramos evacuar a varios alumnos a lugares seguros-sin poder evitarlo, Defunct sonrió complacido porque sabía que cayeron en esa trampa. Ningún lugar estaba a salvo-. Otros se refugian en los dormitorios como usted pidió, y el profesor Tanitus se está llevando a otros-ese Dacitus era un grave problema. Tenía que encargarse de él-. El profesor Abdiel está creando pociones para ayudar en vencer a los mortífagos, vamos ganando.

-No-le contestó Alexander con voz cansada cuando venció al último de ellos-… hasta que esto termine… no… es una… victoria…-agotado, el profesor Black se apoyó en un árbol maltrecho por la pelea y luego de dejó caer sentado-… Solo… dame… un… momento…

Alexander Black no importaba. Escuchar que Abdiel estaba sirviendo de ayuda evocó en él tanta rabia que, por impulso y dejándose guiar por la cólera, realizó Dissapparate para aparecer fuera del despacho del profesor de Pociones. Abrió la puerta con rudeza y lo primero que vio fue al docente preparando frascos con múltiples hechizos y una gran destreza digna de admirar.

-¡Defunct! Qué bueno que estás bien… ¿Te duele algo?-Requiem tenía su mandíbula tan tensa que ya no controlaba el enojo que cargaba consigo-… Perdona, ahorita te ayudo, debo preparar más pociones.

-Nunca debiste venir a Hogwarts-la voz de Defunct era ronca, pesada y llena de rencor. Abdiel tuvo que parar por unos segundos mientras le miraba extrañado y preocupado-… Por años quise ser profesor de Pociones, pero un sangre sucia como tú llega y de buenas a primeras me arrebata lo que había querido… como ese bastardo de Wanderer.

-Defunct, por favor-Abdiel no podía dejar de producir pociones y mandarlas al campo, pero al retomar su actividad disminuyó el ritmo para prestarle atención-… Si estas bajo Imperio otra vez podemos ayudarte. Por favor, cree en tu voluntad…

-¿Imperio? ¡Ja, ja, ja!-el Jefe de Slytherin soltó una gran carcajada que hasta casi parecía expulsar veneno-… Vaya, que estúpido eres-respiró profundo y, sonriendo como desquiciado, apuntó al cuello de Abdiel-Sectumsempra.

Y de pronto, el cuerpo de Abdiel pareció ser víctima de cuchilladas que perforaron todo su cuerpo manchando sus ropas de carmesí con heridas profundas en todas partes, pero la más grande fue en el cuello que provocó que comenzara a ahogarse con su propia sangre. Todos los objetos dejaron de levitar cayendo al mismo tiempo que Abdiel porque sus piernas no podían con su peso, los ruiditos de los calderos se apagaron y las flamas se desvanecieron dotando una atmósfera fría al despacho del profesor Núñez, quien quiso hablar sin conseguirlo porque de sus labios borbotaba el líquido vital que ahora sería su perdición.

-Hasta nunca, Abdiel-Defunct sonrió y cerró la puerta para no fuese descubierto el cuerpo de Abdiel. Como padecía del corazón su presión cedería en cualquier momento y nadie podría salvarlo-… Creo que ya es hora-y de nuevo, usó Aparición para situarse fuera de la escuela topándose con el resto de los profesores pelear, aunque solo le interesaba una sola persona que miró siendo cargada por el sangre sucia de Steve y caminó hacia ellos-¡Por fin! Ya puedo dejar de fingir-recibió a Euríale dándole un abrazo mientras sonreía-… ¿Adivina? El profesor Núñez está muerto.

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¿Estaba jugando al “Gato y el Ratón” siendo él un roedor que no tenía escapatoria pero el felino no se decidía? Eso parecía para Judas y aquello lo enojaba más y más, pues el Bibliotecario no parecía pelear en serio supuestamente porque “no podía herir de gravedad a alguien importante”. Debido a eso, todo el recinto de libros cuidados por cientos de años y un espacio para los jóvenes que buscaban aprender, estaba completamente destruido con quemaduras, pequeñas explosiones y estantes formando barricadas provisionales, incluyendo la Sección Prohibida al que tenían bastante cuidado para que los libros no sufriesen tanto temiendo liberar algo más poderoso que ellos dos. Por su parte, Invi continuaba escondida bajo reiteradas advertencias del chico porque la serpiente podría ser víctima de algún hechizo y Judas quería evitar tal desenlace.

-Nadie ha venido por usted-escondido debajo de un maltrecho escritorio, Judas respiraba agitado escuchando al asesino con su misma cicatriz que continuaba buscándolo-… Si lo nota, el ambiente es más tranquilo… seguramente ya evacuaron y lo dejaron solo.

No, eso no podría ser verdad. Sus amigos no lo abandonarían a su suerte sin mandarle algún mensaje… ¿Eran amigos? Solo podría considerarlo de Steve, pero el resto no eran tan cercanos a él como para confiar a ciegas... ¿Por qué nadie lo había buscado?

-Tampoco han venido los profesores, los que se supone velan por tus intereses y te cuidan-el tono usado por el hombre era sarcástico, mas Judas comenzó a plantear que tenía razón-. Por favor, salga y venga conmigo. Me disculpo por haberle lanzado Crucio, fue impulsivo y no volverá a pasar.

-No le hagas caso-Invi serpenteó hasta llegar a su cuello y verlo de cerca. De esa manera, ella pudo notar en la mirada del chico la gran inseguridad que cargaba siempre-. Tus amigos te quieren y los profesores igual. Con verlos a través de la manga y de lo que me has contado de ellos me doy cuenta. No lo escuches.

-Pero… ¿y si tiene razón?-como hablaba en Pársel mediante un tono muy bajo, esperaba que el Bibliotecario no lo escuchara-… Ya no hay tanto escándalo y no me han mandado nada…

-Deben estar ocupados, no es que te hayan olvidado...-aunque Invi no poseía rasgos humanos, Judas sabía que estaba muy preocupada-… ¿cómo te iban a dejar?

De súbito, el escritorio que fungía de refugio salió volando e Invi se volvió a esconder. Judas tembló y con esfuerzo levantó la vista para estar cara a cara con ese hombre que, sin poder evitarlo, le recordaba mucho a él. ¿Si seguía un camino similar acabaría con un destino igual?

-Si no viene por las buenas…-el Bibliotecario apuntó con su varita ya con su semblante enfadado y harto-… entonces simplemente puedo decir que usted se hirió de forma accidental-sonrió y movió su muñeca para conjurar-. ¡Expulso!

Un destello blanco se originó a poca distancia de Judas y, sabiendo que no podría esquivarlo, intentó protegerse con sus brazos cruzándolos sobre su rostro. Pero el deslizamiento de escamas saliendo de su cuello lo hizo reaccionar con miedo y con solo escuchar que algo frente a él recibió el golpe del hechizo y azotaba al suelo escuchando el crujir de huesos le heló la sangre: Invi yacía a su lado inconsciente y muy herida con múltiples fracturas, pues Expulso era “indefenso” contra un cuerpo humano, pero el de una serpiente…

-Vaya, no me esperaba que dominaras pársel tan rápido-admitió el mago encogiéndose los hombros-. ¡Expul…!

Pero Judas embistió al hombre en su tórax para interrumpirlo y arrojarlo lejos. Lleno de ira, el chico tomó a Invi con cuidado para acomodarla en su regazo y corrió mientras apuntaba con su varita a varios puntos y recitaba el primer hechizo que se le había ocurrido. Cuando llegó a la entrada que aún se mantenía cerrada, colocó sobre una repisa a su amiga que respiraba con dificultad y no despertaba. ¿Podría llevarla a Enfermería y que la trataran ahí? O mejor, buscaría al Subdirector para que le ayudara… ¿Sí querrían ayudar al heredero de la Cámara de los Secretos, el encargado de erradicar a los sangre sucia para continuar con el legado de Slytherin? Pero sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando escuchó que el hombre caminaba hacia él y le miró lleno de odio y coraje.

-No eras tan bueno después de todo-dijo Judas caminando hacia el asesino-… no has podido contra un chico de 16.

-Solo porque no te he tomado en serio-escuchar eso hirió un poco el ego de Judas, pero intentó dejar de lado ese sentimiento-, pero no importa. ¡Crucio!

-¡Oppugno!-vociferó Judas al mismo tiempo que el Bibliotecario y, sin poder esquivarlo, sintió cómo sus huesos parecían quemarlo desde su interior, su cabeza parecía que se iba a partir en miles de pedazos que se encajaban como metal caliente en su sien, sus ojos le daban vueltas sin parar y creyó que decenas de cuchillos le horadaban cada centímetro de su piel. El chico gritó de agonía, desesperado de que todo eso terminara para perder el conocimiento y… morir.

Sin embargo, esa horrible e inenarrable sensación terminó rápido y Judas se ubicó tirado en el suelo con todo su cuerpo adolorido por retorcerse, su corazón latía tal cual tambor y el sudor frío le empapaba. No sentía heridas, pero su mente le indicaba que no se moviera por su propia seguridad y, temblando, el chico se incorporó apoyándose sobre sus codos y miró a muchas serpientes mordiendo al Bibliotecario sabiendo que su idea tuvo éxito. Cuando lastimó a Invi recordó la clase del profesor Theodore e invocó serpientes con Serpensortia y darles la orden en Pársel que esperaran un hechizo, así que cuando lanzó Oppugno no solo fue un ataque potenciado con magia… todos esos reptiles ya iban con intenciones de matarlo.

En ese instante, Judas escuchó la puerta de la Biblioteca abrirse y la sensación de ser libre levantó un poco su ánimo nublado por el dolor provocado por Crucio. Esforzándose, se levantó con sus piernas temblorosas que apenas lograban mantenerlo en pie, tomó a Invi con el mayor cuidado posible para cargarla con sus dos brazos y, sin importarle si el mago vivía o no, se apoyó en las paredes para salir de ahí y dirigirse a Enfermería a dos pisos de donde él se encontraba.

Muy a su pesar, en el trayecto reconoció a varios alumnos muertos que, como él, tenían esperanza en un mejor mañana o sueños que ya nunca más se cumplirían; muchos pasillos se encontraban destruidos con evidentes rastros de pelea y a la lejanía era posible escuchar que la contienda no había acabado. El chico percibió sus ojos humedecerse, pero no era el momento de ponerse a llorar sin hacer nada al respecto; por lo que continuó caminando hasta llegar al primer piso que se encontraba en un terrible estado como si en un momento a otro fuera a desplomarse. Empezó a ver por todos lados para recordar dónde estaba el Ala del Hospital cuando miró al profesor Dacitus correr a gran velocidad rumbo a las mazmorras sin detenerse a ver cómo estaba él. ¿Acaso el Bibliotecario tenía razón?

-¡Judas!-la voz de Nicolas le asustó y sus piernas fallaron, mas no alcanzó a caer porque fue sostenido por el peliverde-. ¿Por qué cargas con una serpiente? … No importa, estás vivo y eso es mucho mejor-gracias al Ravenclaw, Judas se pudo mantener en pie y ahora pudo notar que el animago llevaba una escoba con la otra mano-. Habrá una evacuación aérea por la entrada, es la única vía para escapar.

-¿Por qué no usas el túnel de la Sala a Hogsmeade?-el rostro se Nicolas se tornó severo y Judas sintió su corazón acelerarse de nuevo-… ¿Qué pasó?

-Están atacando todo el mundo mágico. Hogsmeade ya no existe-la mente de Judas pensó rápidamente en la familia de su madre, pues sus padres vivían en el mundo muggle lejos de cualquier espacio mágico por petición de su papá porque el lado materno no lo aceptaba por completo. Pero si aquello era verdad, todos sus tíos y abuelos estaban en peligro… y se puso más nervioso-. No podrás siquiera volar una escoba, ve a Enfermería. Alessandra ya está atendiendo a los heridos.

-¿Y los demás? ¿Sabes algo?-la idea de que algo malo le pasara a Steve le carcomía, pues aunque era un buen duelista aquellos magos iban dispuesto a matarlos o conseguir sus propósitos-.. ¿Tú te irás?

-No sé dónde están, la última vez se encontraban en el Lago Negro… ¡Y por supuesto que no, idiota, no me iré!-la voz de Nicolas pareció indignarse, pero Judas supo que algo más fuerte lo tenía alterado. Ahora que recordaba, el peliverde tenía novia… ¿Y si ella estaba en peligro también?-. Ayudaré a otros irse, pero llevaba la escoba por si alguien no sabía usar Accio-por impulso, Nicolas abrazó con cuidado a Judas y éste se quedó sin aliento-. Ya vete con Sandra-y dicho esto, el perteneciente a la casa del águila corrió en dirección a la entrada para ayudar a la evacuación que había dicho.

Respirando hondo para retomar fuerzas, Judas retomó su andar para dirigirse a las escaleras que lo llevarían al sanatorio escolar. Cada paso que subía le dolía en exceso, pero nada impediría que llevara a Invi a que fuese tratada y lograr salvarle la vida, luego explicaría su interés de quien consideraba una amiga cercana. Cuando por fin divisó la puerta de la Enfermería, se topó con la maga Alessandra que portaba su uniforme rasgado mandado órdenes a voz fuerte a los alumnos que le ayudaban, pero lo que más le llamó la atención fue la alabarda con poco más de dos metros de largo que estaba recargado en una pared y su hoja estaba manchada de marrón seco.

-¡Señor Arden! ¿Qué está esperando?-cuestionó Alessandra que lo miraba desde lejos-. ¡Entre ya, ahora!-obedeciendo sin chistar, Judas entró y se topó con todas las camillas ocupadas con varios heridos que lloraban o gemían de dolor. Los menos graves auxiliaban en el tratado de las heridas o preparando brebajes que ayudaran con la sanación mágica-. Puedes quedarte en el suelo descansando, ahorita te dan una poción para que recuperes fuerzas luego de ese Crucio… ¡NO!-bramó a una estudiante que llevaba vendas. Judas se impresionó que con verlo en ese estado la bruja supiera de su condición-¡Usa el hechizo Férula para que no toques las heridas! ¿Qué en este Colegio no enseñan nada bien?

-Señorita Abatucci…-llamó Judas nervioso a la pelirroja que ya se alejaba para ayudar a otro, y ésta se devolvió bastante irritada pero preocupada por todo lo que ocurría-… ¿Puede… puede atenderla a ella?-abrazando a Invi, mostró que seguía inconsciente-… Por favor…

-¿Quién sabe de Criaturas Mágicas?-la voz de Alessandra resonó en toda el Ala y un par de estudiantes desocupados alzaron la mano-. Vengan, por favor-y en lo que se acercaban, la enfermera examinó a la serpiente-…. Está fracturada. Será atendida como todos-haciendo ojos de huevo con evidente molestia, refunfuñó debido a su poca paciencia-. ¡Rápido! ¡Esto no es un mercado!

-Gracias…-los dos voluntarios llegaron a su lado, tomaron a Invi con suavidad para examinarla y tratarla a la brevedad, Judas notó que su semblante se relajó porque por fin su amiga recibiría la ayuda que requería. Sin embargo, justo cuando iba a sentarse para descansar la llegada del profesor Dacitus detuvo toda actividad porque todos miraban con horror al docente que cargaba al encargado de pociones Abdiel Núñez que se desangraba por múltiples heridas en todo su cuerpo-…. ¡Profesor Abdiel!

-Alessandra, ha perdido mucha sangre-clamó el erudito y cuando Judas miró a la enfermera se impresionó que la templanza severa y cuidadosa de la chica se doblegara a uno de miedo y sufrimiento emocional sin dejar de ver a Abdiel-… Si no lo atiendes rápido va a morir… ya no queda mucho tiempo.

-Des… ¡Despejen una camilla!-Alessandra corrió a una cama donde un chico ya se incorporaba preocupado por el estado del profesor y le indicó a Dacitus que lo colocara ahí-. Traigan esencia de Díctamo, de Murtlap y todos los frascos de Reabastecedora de Sangre. ¿Sabe qué clase de heridas son, señor Tanitus?

-Sectumsempra-escuchar aquello evocó en Judas calosfrío, pues recordó que las heridas de ese hechizo oscuro eran muy difíciles de sanar y le pareció contradictorio que con él sí identificara el Crucio y con el profesor no, pero la preocupación latente de ella crecía y supo que su tono de voz no era de duda, era para reafirmar lo que sospechaba. Sabiendo que Invi estaba en buenas manos y no requería ser atendido, el chico caminó a la puerta mientras escuchaba que Alessandra conjuraba Vulnera Sanentur y otros chicos llevaban las pócimas que había requerido. En su mente solo estaba la idea de que la pelea en el Lago Negro ya hubiese finalizado.

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Capítulo XXIV: La Caída, parte VI. La Crueldad del Destino.

Mensaje por Ghostyaya el Sáb Dic 30, 2017 3:39 pm

Capítulo XXIV: La Caída, parte VI.
La Crueldad del Destino
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-Bombarda Maxima-la voz neutral y apacible de Euríale asustó más a sus amigos que el propio hechizo lanzado. Su habitual simpatía y rasgos alegres se habían esfumado por completo y no hacía caso si alguien le dirigía la palabra.

-¡Salvio Hexia!-intervino Markus colocándose frente al grupo y el escudo mágico logró proteger el área donde se encontraban, pero la zona alrededor sufrió una gran explosión que si les hubiese llegado de manera directa muchos de ellos habrían padecido heridas graves-. ¿Por qué haces esto, Euríale?

-Ella solo me escucha a mí-pronunció Defunct contento mientras se colocaba detrás de la melliza menor-. Nada de lo que hagan funcionará.

Carpe Retractum!-un lazo color dorado emergió de la varita de Theodore y éste rodeó al Jefe de la Casa de Slytherin a pesar de los más de 10 metros que los separaban. Haciendo acopio de su propia fuerza, el mago Triggr tiró de él atrayéndolo a gran velocidad mientras que con la otra mano floriteaba para ejecutar magia sin varita-¡Ebublio!

Pero Defunct usó Dissapparate antes de que la prisión acuática lo atrapara y reapareció al lado del docente apuntando su cabeza:-… Confrin…

-¡Orbis!-gritó Gerard aprovechando que Defunct aún no tocaba suelo para activar esta magia terrestre y de nuevo, el traidor se desvaneció de su punto de atención justo cuando el orbe azulado que lo iba a succionar se estaba formando. Maldiciendo, el Subdirector lo buscó con desprecio-… ¡No seas cobarde y enfréntanos!-pero un grupo numeroso de mortífagos rodeó al profesor y le lanzaron varios hechizos mientras conjuraba un escudo protector.

Theodore miraba enojado la escena y una mano tocó su hombro. Reconociendo de quién se trataba, soltó un puñetazo al aire que Defunct esquivó retrocediendo y continuaba sonriendo: -¿Quieres un duelo contra mí? Será un placer demostrar que un sangre sucia como tu jamás podrá contra alguien de mi estatus.

Por otro lado, el escudo que había creado Markus se rompió cuando Euríale lanzó de nuevo Fiendfyre en forma de un pantera alado y esta vez tuvieron que esquivarlo porque no lograron reaccionar con su contrahechizo: Lancelot se llevó a su hermana mientras que Steve jaló a Medusa, Linus fue tras Markus y Loyd y el dolor en la mano le impidió alejarlos más del sitio donde el fuego maldito llegaría, por lo que los tres recibieron quemaduras leves en sus espaldas respectivas.

-¡Fiendlocked!-la presencia de Aline resonó cerca del trío y el felino se esfumó como si se consumiera en sí mismo para dejar de lastimar-. No se muevan. Haré esto rápido-dibujó en sus espaldas una runa que de inmediato empezó a curar las quemaduras y luego se acercó a Linus tomando su mano suavemente-. Tranquilo, te regeneraré los dedos. ¿Recuerdas la runa?

-Por supuesto…-gimió el mago Black soportando el dolor de padecer dos dolencias desagradables-… ¿Lo haremos los dos juntos?

-Claro-Aline sonrió fugazmente mientras ambos comenzaron a dibujar la runa que le ayudaría en su despartición, pero de nuevo Euríale les lanzó un Bombarda Maxima y esta vez tanto Steve como Lancelot conjuraron un doble escudo reforzado-… Gracias, chicos. No pude reaccionar a tiempo.

-Tranquilícese- respondió Lancelot solemnemente- Ustedes encárguense de la sanación.

-Siento no ser de mucha ayuda-reclamó Lloyd soportando la regeneración de su piel por la propia energía que él brindaba a la runa-… ¿Qué le está pasando a Euríale?

-Imperio-contestó Linus con un semblante serio y preocupado-… El profesor Requiem… lo va a pagar caro…

-Primero hay que librarnos de esta-recordó Steve apuntando su varita junto a Lancelot para que el escudo soportara los hechizos lanzador por Euríale y otros mortífagos que se unieron a ella. La cúpula que los rodeaba vibraba ante cada conjuro y se percibía que tampoco duraría mucho-. Debemos irnos.

-Sin Euríale no-se acercó Medusa con su voz quebrada y triste. De todos, ella era la más afectada de la situación-… Sin ella no me iré.

-Pero, Medusa… ella es del enemigo-Markus tragó saliva agotado mentalmente de que su espalda ya se hubiese recuperado-… Manipulada o no, quiere hacernos daño.

-¡Mi hermana no haría eso!-gritó la pelirroja limpiándose los ojos-… Ella no es así….

-Listo. Tu mano ya está-avisó Aline apacible dejando a Linus revisando sus dedos y, efectivamente, ya no se encontraba desmembrado de esa parte de su cuerpo. Le dolía moverlos, pero era consciente que ya podría ayudar más-… Chicos, vayan a la Sala de Menesteres. Déjennos esto.

-Pero profesora…-intentó reclamar Medusa, pero la mirada severa de la Jefa de casa de Gryffindor la calló y le impidió continuar hablar. Todos lo notaron: eran los ojos de alguien que cargaba con un gran peso que le atormentaba. Lancelot no pudo evitar sentir calosfríos al recordar que la última vez que estuvo con ella le escuchó susurrar “yo no lo maté”.

-Váyanse-Aline sujetó con delicadeza la mano de Linus una vez más para darle apoyo y se incorporó colocándose en la escoba para salir volando del escudo sin problemas; tomó rumbo directo hacia otros mortífagos a lo lejos que peleaban contra Gabriel quien, a pesar de ya tener su rodilla, todavía le dolía moverse a mayor exigencia de lo que debía.

Más alejada del resto, Irise continuaba peleando contra su esposo que, bajo la Imperdonable Imperio, buscaba la manera de matarla. Sin embargo, el abuso de las pociones le causaba estragos como que empezara a reaccionar lento o que le costara mantener el equilibrio firme al lanzar patadas con sus botas reforzadas con el hechizo Duro o usara cualquier objeto tirado en el suelo como si fuese una espada. No quería dañarlo, por lo que sus estrategias eran reducidas a comparación de si se enfrentara a un mortífago.

-¡Fernando! Te… vas… a dejar… manipular… de esta… ¿manera?-la docente sabía que no era pertinente hablar mientras dirigía un golpe con su puño o codazos contra su pareja, pero veía la manera en ayudarle a salir de ese trance-… Entonces… no… eres… muy… bueno…

Fernando no reaccionaba a ninguna estimulación, su rostro anormalmente sereno le hacía ver que “no la escuchaba” y solo se limitaba a seguir órdenes. Irise estaba agradecida, pues de haber añadido algún Amortentia luego de someterlo a Crucio e Imperio no solo su esposo pelearía con más ahínco, también quedaría con daños mentales irreversibles que lo dejarían en San Mungo de manera indefinida.

-¿Recuerdas… a… Aeiris?-era la primera vez que mencionaba el nombre de su hija y Fernando paró por breves segundos como si fuese una estatua, mas rápidamente liberó una patada al ras del suelo que Irise esquivó saltando hacia atrás-. Tu hija… nuestra hija. ¿Recuerdas que quisiste que fuera mi apellido porque te sonaba mejor que el tuyo?

Aprovechando de nuevo que el mago parecía contenerse, la bruja movió su mano para conjurar “Locomotor Mortis” y las piernas de éste se unieron haciendo que cayera de lado:-¿Recuerdas sus primeros pasos? ¿Cuándo dijo papá y te emocionaste tanto que llamaste a toda tu familia para contarles?-. Fernando apretó su varita apuntando directamente el rostro de la pelirroja a la vez que ella se acercaba dejando que sus Inferis continuasen peleando contra los mortífagos que se situaban alrededor de los dos. –Cuando nos conocimos por una competencia entre colegios me retaste a que me ganarías en todo y desde ahí surgió algo-a pesar de que en cualquier momento el mago podría herirla, Irise se acercó más hasta acariciar su mejilla-… Te he ganado, Fernando Sacramento.

De repente, una mortífaga logró liberarse de un Inferi que la estaba ahorcando y corrió hacia la profesora de Artes Oscuras moviendo su mano para conjurar Incendio y una bola de fuego salió disparado hacia su objetivo, quien volteó por arriba de su hombro y cuando apenas iba a crear un hechizo, la voz de un hombre a su lado resonó con fuerza:-¡Partis Temporus!-una barrera de un brillante y pálido fuego naranja rodeó a ambos y la bola incandescente chocó contra el muro siendo absorbida por éste como si la luz fuese engullida por flamas cándidas. Irise de nuevo miró a su esposo y al notar que ya era él, sonrió de manera burlesca mientras negaba-… ¿Qué? Me gustan las entradas dramáticas-.Fernando se levantó un poco mareado por haberse liberado del Imperio, pero solo se sacudió la cabeza un par de veces para darle la espalda a Irise y ambos posicionarse a pelear juntos.

-¿Puedes con esa varita?-preguntó Irise mientras el Partis Temporus se desvanecía y ahora los dos se dieron cuenta que los Inferis ya no eran suficientes para mantener a raya al enemigo-… Aeiris está sana y salva.

-Me gustaría mi bastón, pero nada es posible en esta vida-Fernando movió su cuello de un lado a otro para tronárselo y suspirar-… Cúbreme, yo me encargo del resto-y guardó la varita para después tronarse los dedos.

-¿Luego de que yo hice todo el trabajo?-Irise comenzó a floretear la varita y de nuevo su cuerpo le reclamó que debía descansar. La bruja sonrió y gritó-. ¡Arresto Momentum!

Y mientras a la lejanía un grupo numeroso de mortífagos se congelaban por magia de tiempo para recibir golpes limpios en sus cuerpos, Steve y Lancelot les costaba mantener el escudo que habían creado para resistir los ataques de Euríale que, bajo el poder de la Imperdonable, demostró ser una poderosa combatiente que podría acabar con todos ellos si se descuidaban por algunos segundos. Al final, el hechizo de Levicorpus atravesó su defensa y dio a Lilith, quien comenzó a levitar de manera violenta a gran altura gritando por su hermano para que fuera ayudarla. Lancelot dejó de reforzar los escudos y éstos cayeron sin poder resistirlo.

-¡Desmaius!-pronunció Markus nervioso apuntando a Euríale, pero ésta simplemente lo esquivó y antes de que ella y los mortífagos hicieran algo, el chico velozmente conjuró otro hechizo-. ¡Fumos!-una nube de humo rodeó al grupo siendo complicado para el enemigo apuntarlos y Linus, Markus y Lloyd aprovecharon tal distracción para moverse y apuntar de distintas direcciones hacia la pelinegra que mantenía su expresión pétrea-¡Expelliarmus!

-¡Confundus!-exclamó Linus de manera severa y cortante.

-¡Petrificus Totalus!-gritó Lloyd apuntando a Euríale uniéndose a los dos anteriores que habían gritado al mismo tiempo para detenerla.

-¡Expelliarmus!-sin poder evitarlo, las varitas de los tres chicos salieron volando y el humo mágico se disipó revelando que Medusa fue quien los desarmó al mismo tiempo. La pelirroja aún les apuntaba con su respiración agitada-. ¡No permitiré que la lastimen!

-¡Medusa!-la frialdad de Linus fue sustituida por preocupación genuina que no podía creer lo que acababa de pasar-… ¿Por qué lo hiciste?

Euríale, con la mirada perdida, apuntó sin misericordia y con personalidad vacua a su hermana mayor, quien ante el impacto de lo que ocurría no podía reaccionar de manera adecuada. Ni siquiera la voz de Steve alertándola le hacía volver en sí, pues la pelirroja solo observaba a su melliza hacer un movimiento con su mano para declarar con una serenidad intranquila.

-Confringo-sin cerrar los ojos y demasiado tarde para Lloyd que conjuró un escudo para intentar evitar una tragedia, Medusa miró cómo Steve se interponía entre la varita y ella para recibir la maldición explosiva en su hombro provocando que esa parte del cuerpo explotara perdiéndolo por completo y, sin poder evitarlo, el chico gritaba de dolor mientras era impulsado hacia atrás por la onda explosiva, chocando contra la mayor de los Black y ambos cayendo al suelo heridos. Medusa percibió la sangre que estaba perdiendo el joven Dunham y entró en pánico que aumentó al verlo inconsciente.

-¡Steve! ¡STEVE! No, no… Por favor… no…-el ruego de Medusa hizo temblar a todos y, Linus, quien se quedó atónito con lo que acababa de pasar y con su expresión turbada fue a recoger su varita sin decir nada; Lancelot ya tenía a su hermana en brazos luego de liberarla del hechizo sabiendo que aquello no fue más que distracción para atacar de manera sucia a sus amigos; Lloyd se llevó una mano a la cara maldiciendo por dentro de no haberse ido de ahí antes y por tampoco haber creado el escudo a tiempo; y Markus se paralizó por completo con su boca abierta cayendo en cuenta que no importaba si tenía la Diadema, no hubiese hecho una gran diferencia-… Alguien que me ayude, por favor, Steve… Reacciona, Steve… ¡Steve!

La voz de Medusa suplicando por ayuda llegó a los oídos de Gerard y sintió hervir su sangre a tal grado que de manera violenta y grotesca conjuró Bombarda Maxima a un grupo de 13 mortífagos para luego conjurar Orbis y enterrarlos a varios metros para que se asfixiaran con toda la tierra encima de ellos. Había visto morir a tantos alumnos suyos que el día anterior les había prometido enseñarles a alimentar un hipogrifo para que pudiesen volar sobre la criatura, a otros tantos más escucharles reír por alguna aventura en las vacaciones navideñas y algunos de séptimo que acudieron a él para pedirle consejo sobre los EXTASIS.

Buscando a quien consideraba el verdadero culpable de toda esa tragedia, se topó a Defunct arrojando lejos a Theodore ya bastante herido y a Aline yendo a socorrer a Steve volando en su escoba; pero cuando se percató que el traidor apuntaba a la Jefa de Gryffindor, de nuevo esa cólera le cegó y apuntó con su varita blanca a quien fuera su profesor cuando estudió en Hogwarts con la intención de realizar la maldición popularmente conocida como “expulsor de entrañas”; sin embargo, el profesor Requiem desapareció de su vista tras un chasquido y lo escuchó detrás de él.

-Crucio-su cuerpo recordó el dolor que era estar bajo esa Imperdonable y Gerard sucumbió a la agonía que le hizo arrodillarse y apretar los dientes para no gritar-… Esto y más te mereces por haber matado a mi hijo, sangre sucia inmunda.

¿Su hijo? La mente del Subdirector no pensaba con claridad porque sus instintos le dictaban soportar porque ya había lidiado con cosas peores que la maldición Cruciatus. Cuando por fin dejó de sentir dolor, alzó su vista y miró que Defunct estaba al lado de Euríale otra vez colocando sus manos sobre los hombros de su alumna que amaba a los animales y soñaba con ser una cuidadora de ellos una vez graduada del Colegio. La ira creció y fue su impulso para levantarse y comenzar a correr hacia allá a pesar de todo el dolor que cargaba consigo.

-Tengo que protegerlos… tengo que cuidarlos…-se decía a sí mismo el Subdirector para alimentar ese impulso que le permitía mantenerse de pie.

Lejos de todos, Joseph peleaba salvajemente contra la mortífaga que quiso controlarlo ya transformada en hombre lobo dándose zarpazos y embestidas para matar mientras Rachel peleaba contra un par que eran mordidos por animales muertos; la profesora Aline ya estaba dentro del escudo tratando de socorrer la hemorragia de Steve, Lancelot abrazaba a su hermana para que no mirara nada de lo ocurriera y unos perturbados Lloyd y Markus sostenían el escudo que soportaba los ataques de los mortífagos mientras que Linus aún no parecía reaccionar; por su parte, Gabriel ya se mostraba agotado y lento por estar peleando sin descansar, Theodore estaba enfrascado en otra pelea a golpe limpio tratando de resistir e Irise ya le fallaba mantenerse de pie mientras era protegida por sus Inferis ya faltantes de sus extremidades y por su esposo que le instaba a seguir para no dejarse ganar. Dentro del castillo, Nicolas continuaba con la evacuación aérea perdiendo mucha sangre por su enfermedad y su rostro pálido, la Sala de Menesteres continuaba recibiendo a los heridos de Hogsmeade bajo la supervisión de dos auroras que ordenaban no salir de ahí, Dacitus continuaba en el Ala del Hospital ayudando a la enfermera Sandra para mantener vivo al profesor Abdiel porque su corazón se debilitaba más y más, y el docente Black caminaba a paso lento en dirección al Lago Negro a tratar de ayudar sabiendo que sería un estorbo porque ya no pelearía. Por su parte, Judas arribó justo cuando Defunct sonreía y hablaba con los demás.

-Ya tenemos que irnos… pero niña, ya cállate-apuntó el profesor Requiem con su varita a Medusa que continuaba llorando por Steve y sonrió-Avada Kedavra.

Escuchar esa frase no provocó que todos reaccionaran con la debida atención. Un destello verde en forma de flecha salió disparada a gran velocidad hacia la mayor de las hermanas Black quien solo alcanzó a alzar su rostro para ver ese rayo que iba a acabar con su vida… Sin embargo, una sombra se entrometió entre ella y su fatal destino para después escuchar que algo explotaba y llenaba de tierra y trozos de piedra alrededor de ella. De súbito, reconoció que eso era la espalda del Subdirector y lo último que él miró fue el destello verde que destrozó la roca que estaba frente a él.

El campo de batalla se enmudeció en un profundo silencio mientras todos veían que Gerard caía al suelo siendo golpeado por varios trozos de la piedra que había creado para defender a sus alumnos del mortal ataque. Su cuerpo rebotó en el suelo como si se tratase de un muñeco y para el terror de todos, no se movía ni daba señales de algún tipo. Su varita blanca rodó por su mano inerte hasta llegar a los pies de la Jefa de Gryffindor, con su rostro pálido y sus ojos abiertos como platos que desencajaban sus gestos en total horror y temblor en sus manos que no podía controlar.

Por varios momentos Aline parecía no respirar, impávida sin dejar de ver a su compañero que era rodeado por un Linus y Markus temblorosos como si no creyesen lo que estaban viendo en un estado de shock irreal, Medusa se quedó inmóvil teniendo a Steve desmayado en su regazo y no reaccionaba a nada, Lancelot abrazó más a su hermana y Lloyd se horrorizó siendo invadido por el pánico; a la distancia, Judas igual estaba tan sorprendido que se dejó caer de rodillas llevándose una mano a su boca mientras susurraba para sí que eso no era posible, Theodore se mantuvo con su brazo extendido sin importar que al mortífago que había golpeado se había desmayado ya segundos atrás y Gabriel usó de nuevo Aparición para estar cerca de quien consideró su mejor rival y desplomarse moralmente al ver que no respiraba. Desde la distancia, Irise acariciaba su pierna que le embargaba de dolor y sus ojos expresaban desconcierto con lo que se desarrollaba ese fatídico desenlace dejando de pelear junto a su esposo.

-No… esto no…-Aline comenzó a murmurar bajando su vista intercalándola entre Gerard y el suelo, perdiendo la compostura que había mantenido hasta ahora-… No… Gerard… por favor… no…

Por su parte, Euríale seguía al lado del traidor Defunct quien, como ya no tenía que fingir su buena fe, parecía regocijarse con su acto mientras abrazaba con un brazo a la menor de las Black que aun con el efecto Imperio no parecía reaccionar ante nada.

-¡Esto es justicia!- escupió al lado de la cabeza de Gerard y soltó una buena carcajada-. Una escoria menos, un impuro erradicado… ese será el destino de todos ustedes amantes de los sangre sucia. Asco dan a la sociedad mágica y este es su castigo.

Con un movimiento de su varita las nubes en el cielo empezaron a arremolinarse en tonalidades oscuras y grises y de pronto, la figura de una calavera tenebrosa surcó en los cielos. Con ello, los mortífagos usaron Dissapparate o volaban en una estela de humo negro para irse ahí, indicando que la pelea había acabado de momento y aunque varios podían dar batalla la mayoría de los profesores y alumnos estaban gravemente heridos, además que se aprovechó el estado de Gerard para realizar una retirada.

-Nos vemos, queridos amigos-una sonrisa torcida y despiadada se dibujó en el rostro de Defunct y acercó más a Euríale para ordenarle-. Vámonos de aquí, querida.

-¡NO TE IRÁS! ¡Baubillious!-gritó Aline de pronto con sus ojos sollozantes y voz quebrada apuntando a Defunct, quien distraído no pudo evitar el hechizo y éste dañó la mano donde sostenía su varita, hiriéndolo a base de un rayo amarillo que quemó parte de su piel provocando que exclamara un grito corto pero grave-. No te llevarás a mi alumna. ¡Glacius!-detrás de ella se formaron mágicamente varias lanzas de hielo que flotaban inertes y fríos a la espera de una orden.

-¡Oppugno!-exclamó Gabriel sabiendo lo que debía hacer para complementar la magia de Aline y las lanzas se lanzaron con gran velocidad hacia el profesor. Con otro movimiento de varita por parte de Aline, Euríale fue movida hacia a un lado mientras Requiem otro conjuraba un Protego para sólo estar a salvo, pero justo cuando mencionó ese hechizo Aline no se quedó atrás y pronunció.

-¡Ventus! -como Protego no detiene hechizos oscuros, una ráfaga de viento cortante penetró la defensa que solo se había limitado a destrozar las estacas de hielo y le dio de lleno al pecho de Defunct, quien sintió cómo su piel se abría ante el ataque y el impulso del aire lo arrojó al suelo. En ese preciso instante, tanto Theodore como Linus movieron sus varitas y apuntaron al profesor traidor.

-¡Avada Kedavra!-gritó Theodore escupiendo cólera, pero un mortífago sacrificó su vida para mantener a Defunct a salvo.

-¡Inferno Carcelus!-Linus resonó en el área con su potente voz y de su varita, una cadena de huesos semejantes a como los Inferi tienen su estructura ósea se dirigieron a su víctima que, al igual que con el hechizo de Theodore, otro mortífago se interpuso siendo “encadenado” por esa magia oscura mientras una especie de hoyo negro aparecía a sus pies para ser engullido sin poder dejar de gritar, pero no solo era su cuerpo el que se succionaba: su propia alma también entraba en agonía.

De pronto, algunos mortífagos que quedaban dejaron de apuntar y comenzaron a susurrar para luego hacerle una reverencia e irse volando; pero todos alcanzaron a escuchar que antes de irse decían: “es de esa familia, no lo toquen” y Linus, confundido y agotado por ejecutar la maldición que su madre le había enseñado, cayó de rodillas hundiendo sus dedos en la tierra.

Por su parte, Medusa aprovechó todo aquello eso para ir por Euriale, pero la joven seguía bajo el control de la Imperdonable y cuando se estaba acercando la pelirroja fue atacada por un Expulso proveniente de un rostro sereno y sin brillo, por lo que la mayor de las gemelas no pudo hacer nada para defenderse y recibió todo el impacto. Euríale se acercó a Defunct para ayudarle a levantarse y éste miró con odio total a Aline, pues la profesora seguía apuntándole con la varita a la vez que seguía llorando de rabia. Un par de mortífagos que no se habían ido aún aprovecharon la ofuscación de la profesora para propinarle un golpe en la nuca y, sin más, desmayarla. Gabriel se quedó pasmado y entró en shock luego de haberle ayudado con los hechizos combinados y no pudo pensar en reanimarla con un Rennervarte.

-Asquerosa traidora de la sangre, me la pagarás bastarda-expresó Defunct herido. Aunque sabía que ella no podía escucharla decidió desahogarse para continuar con su retirada.

-¡Euríale!-gritó Medusa aun temblando estando al lado de Steve que manchaba el pasto con su sangre-. ¡Por favor! ¡Regresa!-Euríale volteó a verla y sus ojos vacíos le indicaron que ya no la escuchaba.

-Sectumsempra-y de pronto, todo el cuerpo de Medusa recibió múltiples laceraciones que mancharon su uniforme se fue de espaldas mirando al chico que le gustaba antes de caer en la completa oscuridad.

-¡Bastardo!-desde el colegio, Judas corría apuntando con torpeza a Defunct que le sonreía y como ya nadie le atacaba, tranquilamente se colocó al lado de Euríale mientras humo oscuro les rodeaba.

-Luego volveremos por ti, heredero- y por fin, los dos salieron volando con los enemigos restantes abandonando un Hogwarts destrozado y malherido.

El viento frío acarició el rostro cansado de Irise, quien al dar un paso para acercarse a ayudar se desmayó por el agotamiento extenuante, mas no alcanzó a tocar suelo porque Fernando la sostuvo en su regazo abrazándola con ternura mientras la impotencia crecía en su interior; Judas gritó y lloró con un tono que nunca había usado, mezclando toda la rabia y odio que guardaba para sí mientras la inseguridad le decía que no hizo nada por estar encerrado en la Biblioteca; Lancelot comenzó a sollozar abrazando a su hermana que también lloraba preguntando por su madre y pidiendo a su hermano mayor que salieran de ahí; Markus no logró controlar su ansiedad y se desmayó a los pies de Gabriel, quien temblaba sin parar y con su mirada perdida intentaba reanimar al menor de los Eltnam; Theodore llegó para colocarse al lado de Medusa y Steve hablándoles con su semblante turbado con intenciones de despertarlos, pero Lloyd reanimó a la profesora Aline quien, llorando por el impacto de lo ocurrido, fue a ayudar a Steve y Medusa sin éxito porque las runas de sanación no salían como se debía, torturándose porque a sus espaldas estaba Gerard y reprimía su deseo de acercarse para verlo con su rostro inerte; y Linus, recordando que los mortífagos no quisieron pelear con él por lo que dijeron, tenía una mano en su boca sin pensar bien en nada, tan solo mirar al suelo hundiéndose con sus propios demonios sin escuchar que su mejor amiga Sofía le llamada por su nombre; y en el Bosque Prohibido, Rachel abrazaba a un Joseph humano herido que le costaba respirar ayudados por un centauro, el mismo que habló con Medusa, que se detuvo a cooperar cuando miró al chico volver a la normalidad y con una herida profunda en su pecho que le hizo la bruja que lo convirtió antes de huir y dejarlos a su suerte.

Lamentablemente Alexander no pudo llegar al Lago Negro, se quedó tirado en el suelo a punto de desmayarse frente a los escombros del Gran Comedor con un pedazo de vidrio del que salía la voz de una mujer con acento francés que gritaba su nombre asustada y horrorizada; la enfermera Alessandra por fin logró contacto con el Hospital de San Mungo por un retrato que ya logró funcionar, pero recibía como única información que todo el mundo mágico estuvo bajo guerra y las instalaciones no daban abasto por la demanda de pacientes, por lo que la mujer lobo exigió atención inmediata para el profesor que ya no despertaba y su pulso le era imposible identificar a pesar de todo lo que hacía; los retratos de todo el colegio avisaban asustados que no podían acceder al Ministerio de Magia ni a otras instituciones políticas, pero que el retrato del Ministro Muggle indicó que prestaría un hospital común para atender a cualquiera que lo requiriera en Hogwarts; y Nicolas, quien acababa de hablar con Reveca y saber que ella seguía viva y “bien” a pesar de que todas sus ropas estaban manchadas de sangre y que en cuanto pudiera iría a Inglaterra para ver a su familia, llevaba consigo una liberta y pluma muggle donde se podía leer “vivo, muerto, desaparecido” con un par de nombres ya escritos; y la puerta que mantenía cautiva a la Directora fue abierta por Dacitus que por fin logró encontrarla gracias a runas de rastreo, sin esperar a nada se acercó para examinar su estado físico y reanimarla para que le contara lo que pasó, pero simplemente suspiraba decepcionado de sí mismo por no haberse anticipado como quería y no haber hecho más de lo que era capaz.







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Peeves, aburrido y cansado por no poder divertirse porque Hogwarts era todo un caos, simplemente encendió la radio que estaba en el despacho de la Directora intercalando en distintas estaciones que solo tocaban el tema del ataque global: “Ilvermorny fue atacado por el famoso asesino Shorty Malone… MACUSA tomó el poder de todos los ministerios mágicos en América y dio a conocer que contratará personas ajenas al gobierno… El Ministerio Británico de Magia ha solicitado estado de emergencia y prohíbe que todas las familias salgan de sus casas… La magizoologa Remeny Armant declara que las comunidades muggles no fueron atacadas… Se dice que Durmstrang recibió ayuda del delincuente Alatuir Mansi a pesar de que no hay nada oficial… Una organización ha aparecido con intenciones de ayudar…”. Decepcionado, el poltergeist apagó el aparato, suspiró frustrado y se fue a recorrer los pasillos de la escuela esperando que los alumnos ya hubiesen dejado de llorar para divertirse un poco con sus bromas.



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